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Amazonia en peligro:el desarrollo sostenible choca con el egoísmo de sus ocho países propietarios

14/03/2017 04:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ocho países y un departamento de Francia comparten la región: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y la Guyana Francesa. La región amazónica es uno de los más grandes y ricos dominios naturales del planeta. Habitan en la región aproximadamente 28 millones de personas

 

 

La Amazonia alberga alrededor del 15% del agua utilizable en la Tierra.  Si bien no hay consenso respecto a la extensión exacta de la región, se puede estimar que  cubre aproximadamente 8 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales, unos 6.878.000 pertenecen a la cuenca del río Amazonas.

En el año 2000 se calculó que  28 millones de personas aproximadamente viven en la Gran Región Amazónica, de los cuales cerca de 1 millón son Amerindios. Más del 60% de la población actual vive en zonas urbanas.

Ocho países y un departamento de Francia comparten la región: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y la Guyana Francesa.

La región amazónica es uno de los más grandes, diversos, complejos y ricos dominios naturales del planeta. El área de toda la Región Amazónica corresponde a 1/20 de la superficie de la tierra, 2/5 de Suramérica, 3/5 de Brasil. Además, contiene 1/3 del bosque tropical, y sólo una pequeña fracción de la población mundial.

Aproximadamente el 30% de todas las especies animales y vegetales del mundo se pueden hallar en la región amazónica. En la Amazonía peruana se ha registrado la más grande concentración de especies de árboles en el mundo: 300 especies por hectárea; en 2 km² 630 especies de vertebrados se han encontrado, incluyendo 353 especies de aves, y 232 especies de mariposas, y 5.000 especies de insectos en un solo árbol.

El sistema de ríos, Amazonas-Solimões-Ucayalli, representa el río más largo del mundo, con 6.671 kilómetros y el conjunto de la cuenca está constituida por más de 1.000 ríos.

A medida que el río Amazonas se acerca al océano, los sedimentos se acumulan en una cantidad estimada a mil millones de toneladas por año, que son luego dispersados por el río en el océano.

El 50% del vapor de agua existente en la Amazonia lo transportan los vientos provenientes del Océano Atlántico hacia el oeste ; el otro 50% proviene de la evapo-transpiración de los bosques en sí.  

"Avança Brasil!" . . . hacia la destrucción de la Amazonia 

 Políticos, funcionarios forestales, representantes de la industria y de ONGs se han visto muchas veces cuando discuten sobre el futuro de la Amazonia, la mayor selva tropical del mundo. Todos parecen preocupados por el futuro del pulmón de la tierra. A pesar del drástico proceso de deforestación y degradación que está afectando desde hace años a este vasto y rico espacio geográfico, en los encuentros entre importantes reina una visión optimista. El fundamento de tal actitud está en la idea del llamado "manejo forestal sustentable"  que si se respeta constituirá la herramienta capaz de solucionar casi todos los problemas. 

El sector industrial, representado por la Confederación Nacional de Industrias de países amazónicos defiende la corta selectiva como una práctica adecuada para alcanzar el "desarrollo sustentable" de la selva amazónica y alerta frente a las visiones catastrofistas y alarmistas respecto al futuro. Los representantes de las ONGs sobre todo de Brasil y Ecuador comparten básicamente la idea de que el manejo forestal sustentable constituye una manera adecuada de conservar la selva. Si bien ambos grupos mencionan la necesidad de controlar el madereo ilegal, los aspectos sociales y políticos no están considerados en sus respectivas opiniones, demasiado egoístas.

 

 Los indígenas de diferentes naciones dicen que quieren seguir siendo indios, que necesitan conservar sus bosques y culturas y que para ello necesitan apoyo. El jefe kayapo O-Kiaboro recuerda que la llegada de los europeos blancos al territorio que después sería Brasil significó el inicio de la destrucción de la naturaleza y de las culturas indígenas. Su pueblo no tiene por que ser optimista en relación con el futuro de la Amazonia. Por el contrario, su percepción es que estan perdiendo su hogar, y que las autoridades de los países de Amazonia no estan haciendo nada para proteger sus derechos. Aboga por un fortalecimiento del estatus y las funciones de la FUNAI (Agencia Gubernamental de Asuntos Indígenas), que actualmente está siendo desmantelada. Pero otros  voceros de tribus indígenas dicen claramente que la FUNAI no sirve. Pero la mayoría de los pueblos indígenas opinan que es malo tenerla, pero peor sería no tenerla". Pero  sobre todo los políticos no hacen caso a los indígenas y siguen más o menos en el mismo tono optimista: el manejo sustentable es la solución al problema. 

 Los políticos creen que el "manejo" de los bosques exige “la apertura de la selva”, como consecuencia de la corta o la poda selectiva. La poda selectiva requiere miles de trabajadores, personal cualificado y pasa por grandes grupos metidos en el bosque con máquinas ad hoc y toda esa parafernalia aumenta el riesgo de incendios, fenómeno que ya está comprobado: gente en la selva fuego seguro que está destruyendo extensas áreas de la Amazonia. 

Pero probablemente el peor aspecto de la corta selectiva es que es un argumento usado por los gobiernos, sobre todo Brasil, el más poderoso, es que apoyan sus planes de promoción industrial para explotar los recursos de la Amazonia durante muchos años por venir. Por increíble que parezca, tras el desastre ambiental y social que significo el programa "Pra frente Brasil!" implementado durante la dictadura militar brasileña en los años 60 y 70, y a pesar de las críticas que levantó en 1997 el plan "Brasil en Acción", para inversiones en infraestructura, nuevos asentamientos y la expansión de la frontera agrícola en la Amazonia, el gobierno de Brasil, hoy, sigue insistiendo con el plan "Avança Brasil!". Este nuevo y gigantesco plan incluye --entre otros proyectos de consecuencias negativas-- uno para duplicar la actual red carretera en la región. Ello posibilitaría la explotación de la totalidad del volumen de madera existente y llevaría a la liquidación final de la selva.

En suma, la conservación de la Amazonia no es una cuestión técnica, que pueda ser resuelta con el "manejo forestal sustentable". En el actual contexto político, centrar la discusión en este tema significa jugar a favor de las empresas que, respaldadas por el gobierno brasileño, se estan preparando para explotar lo que queda de un espacio que hace 50 años permanecía prácticamente virgen y estaba siendo utilizado de manera verdaderamente sustentable por parte de los pueblos indígenas que lo habitaban. El otro peligro que se cierne sobre la Amazonia son las empresas petroleras. 

Ecuador: pedido de acción para detener proyecto de oleoducto 

El gobierno ecuatoriano ha firmado un contrato con la empresa Oleoductos de Crudos Pesados (OCP) para construir un oleoducto que atravesara el país de este a oeste, recorriendo las tres regiones geográficas que conforman su territorio. La obra afectará áreas frágiles de gran importancia desde el punto de vista ecológico y para la producción agrícola. Para los indígenas es la muerte como lo es para los indios Sioux en Estados Unidos. 

El oleoducto de 500 km de largo transportará crudo de baja calidad. La mayor parte del mismo proviene de un yacimiento de petróleo descubierto en el Parque Nacional Yasuni, que ha sido licitado para explotación. Es esta un área pristina dentro del Parque, el cual es uno de los más importantes del Ecuador continental y hogar del pueblo indígena huaorani. Existe también el peligro de que la frontera petrolera se extienda a los territorios amazónicos del sur del país, todavía relativamente inalterados, donde viven los indígenas quichua, shuar y achuar. 

OCP Ecuador es un consorcio conformado por Agip, Alberta, Kerr Mc Gee, Occidental, YPF, Perez Companc y Techint. Las obras serán levadas a cabos por la empresa argentina Techint, conocida por su desastrosa historia en materia ambiental. El costo estimado de 1.100 millones de dólares y según fuentes locales, está sobrevalorado, teniendo en cuenta que el costo del mismo oleoducto fue evaluado hace cinco años en 400 millones. En definitiva, quien pagará esa diferencia será el pueblo ecuatoriano.

El trayecto del gasoducto fue aprobado antes de que se realizara la evaluación de impacto ambiental (EIA) requerida por la Ley de Gestión Ambiental de Ecuador. La Constitución de la Republica establece que previo a este tipo de obras debe hacerse una consulta a las comunidades afectadas, lo que tampoco se ha llevado a cabo. Tras la aprobación del proyecto, se dio a la consultora ENTRIX un plazo de tan solo dos meses para hacer una EIA, tiempo a todas luces insuficiente considerando que el oleoducto de 500 km de longitud habrá de atravesar ecosistemas sumamente complejos. 

Dado que el oleoducto atravesará todo el país, de este a oeste, pasará por todos los sistemas de fallas existente en el Ecuador, donde hay un total de 94 fallas. En la ruta proyectada de la obra hay varios volcanes activos, entre los cuales el Reventador, el Antisana, el complejo volcánico de Chacama, el Guagua Pichincha y el Pululahua. El Guaga Picchincha provoca especial preocupación ya que recientemente entró en erupción. Una erupción violenta significaría que el oleoducto quedaría expuesto al efecto de las cenizas, eventuales aludes y flujos de lava.

Las consecuencias de la mala planificación de los oleoductos son ya conocidas en Ecuador. Tal es el caso de SOTE, construído por Texaco hace 30 años, que ha colapsado varias veces, provocando muerte por quemadura de personas a lo largo del mismo. 

Desde hace años, Acción Ecológica ha venido promoviendo una moratoria a la expansión de la explotación petrolera en los trópicos. Ahora está solicitando a todas las personas y organizaciones que piensan que la Amazonia debe sobrevivir, que apoyen la campaña contra la construcción del mencionado oleoducto y la expansión de la explotación petrolera sobre los bosques primarios de la Amazonia ecuatoriana. Los ecologistas de toda Amazonia se han unido para hacer oír su voz, y nos han pedido un mail al Ministerio de Energía y Minas eiaocp@andinanet.net con copia a: amazonia@hoy.net de la ONG Acción Ecológica. De Amazonia. 

El oleoducto sería construído sobre un suelo vulnerable y susceptible a la erosión, en regiones de alta pluviosidad, donde los derrumbes son frecuentes. Parte de la obra pasará por una zona con alta concentración de escuelas, lo que significa un riesgo para el sector más vulnerable de la población: los niños. 

La obra atravesará asimismo otras importantes áreas, ecológicamente frágiles, y cortará de hecho varios ecosistemas del país, incluyendo zonas donde nacen arroyos y ríos, zonas agrícolas de alta calidad, áreas topográficamente inestables o activas desde el punto de vista sísmico, bosques tropicales primarios, etc. Asimismo, unos 40 poblados indios se verán afectados por el proyecto. 

Además la ruta en proyecto del oleoducto pasa por el Valle de Mindo, considerado por los ornitólogos como la Capital Mundial de las Aves, dado que es la zona con mayor concentración de pájaros por unidad de superficie en América Latina. El oleoducto destruirá importantes vías de vida silvestre, afectando la fauna local. Los modus vivendi de las poblaciones locales, sean indígenas o hispanos son la ganadería y el turismo.

Ambas actividades serán afectadas tanto por la construcción como por el futuro funcionamiento del oleoducto. El mismo pasará también por otras áreas protegidas y bosques útiles para prevenir los procesos de erosión en las estribaciones de los Andes. 

Por otra parte, la proximidad con Colombia implicaba un riesgo adicional, dado que en los últimos 10 años ha habido más de 760 atentados de la guerrilla de las Farc o por soldados del ejército regular contra oleoductos en dicho país. Dado que Ecuador participaba del Plan Colombia, afortunadamente el logro del presidente colombiano Santos del Convenio de Paz, el nuevo oleoducto no se convertirá en objetivo militar pero sí de los campesinos y de los cultivadores y traficantes de droga. En efecto, el año pasado el Sistema de Oleoductos Trans Ecuatoriano (SOTE) fue objeto de varios atentados. 

Indios de la tribu de Baro viajaron 16 días por tres ríos del Amazonas, cruzando incluso territorio brasileño, a fin de refugiarse en la ciudad de Leticia, muy cerca de la frontera de Colombia con el estado brasileño de Amazonas. Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), los seis indios huyeron de sus tierras, ya que estas fué invadida por un grupo armado de las FARC o del ELN. 

Ellos fueron recibidos por el sacerdote de la ciudad, cuando llegaron a principios de otoño. Según el organismo de la ONU, aunque la legislación colombiana proporciona ayuda a las víctimas del desplazamiento forzado, las autoridades locales inicialmente se negaron a recibir al grupo, aduciendo que no contaban con documentos de identificación. Eran ilegales. 

Con menos de 700 miembros, el Baro es uno de los 80 grupos indígenas más pequeños de los existentes en Colombia. 27 de los cuales se encuentran en peligro de extinción (un grupo se considera en situación de riesgo cuando su población tiene menos de 500 miembros) y hay otros más pequeños todavía informó ACNUR. Entre los grupos indígenas que se han desplazado se encuentran las tribus Huitoto, Kofan e Inga. 

Según ACNUR, la Amazonia colombiana, que abarca una superficie de alrededor de 100 mil kilómetros cuadrados, está escasamente poblada y tiene sólo 75 habitantes por kilómetro cuadrado. Más de una cuarta parte de ellos son indígenas. Leticia, donde no se puede acceder por carretera pues está rodeada de selvas, tiene actualmente alrededor de 25 mil habitantes. Su aislamiento, informó ACNUR, hace que la ciudad no sufra por el conflicto armado que afecta a otras regiones del país. Y ahora con el Acuerdo de Paz, menos, si es que los carteles de la droga lo quieren.

 

Durante más de un siglo la energía hídrica fue considerada limpia y renovable y por ende recomendada por los expertos y aceptada por los ciudadanos. Pero, fue evidenciándose que ese supuesto era apenas una media verdad y que, en realidad, todas las centrales hidroeléctricas tienen enormes impactos ambientales y sociales. Esto se hizo más obvio en la medida que la demanda por energía aumentó y se constató que más y más cursos de agua eran represados. Hoy son pocos los ríos del mundo que aún no tienen infraestructuras energéticas. Entre estos estaban los de la Amazonia, pero en la últimas dos décadas eso ha cambiado drásticamente, especialmente en el Brasil y, debido a la rápida y creciente demanda energética de ese país, también está afectando a la Amazonia, es decir a su cuenca alta. 

Por ejemplo, en el Perú hay apenas tres o cuatro centrales hidroeléctricas de medio porte en operación en la cuenca amazónica y solo dos de ellas están localizadas propiamente en el bioma amazónico. Este país genera su energía en otras vertientes o con otros recursos (petróleo, gas). Pero, por razones obvias, su mayor potencial hidroenergético (85%) está en la vertiente amazónica y eso ha despertado el interés de Brasil, que ya casi agotó sus reservas. Es así que actualmente existen 52 proyectos de construcción de centrales hidroeléctricas en la cuenca amazónica, de las que las 15 mayores serían destinadas a proveer de energía al país vecino, que las construiría y operaría. Esa situación, con variantes, se repite con la porción amazónica de los demás países, especialmente en Bolivia. Al mismo tiempo, Brasil avanza más y más rápidamente sobre sus últimos ríos amazónicos aún no represados. Ocurre que por ser Brasil un país llano, generar energía hídrica implica hacer enormes lagos artificiales. En cambio, en la vertiente andino-amazónica, los embalses pueden ser mucho menores y generar más energía, más barata. 

Los impactos ambientales de las hidroeléctricas son directos e indirectos y muy numerosos. Además son de gran complejidad, pues interactúan entre sí: alteraciones del régimen hídrico, reducción de la biodiversidad y productividad hidrobiológica (pesca), diversas formas de contaminación de las aguas, aumento de riesgos de desastres “naturales” (por ejemplo, en caso de sismos) y, obviamente, deforestación, caza ilegal, etc. En el caso de los valles andinos-amazónicos esas obras gigantes amenazan la extraordinaria diversidad biológica, llena de endemismos, que allí ocurre. Además, siempre se olvida que la energía debe ser transportada a grandes distancias y que para ello se construyen líneas de trasmisión sobre centenas o miles de kilómetros destruyendo bosques y abriéndolos a usos inadecuados. Los impactos sociales son igualmente grandes y variados, tanto en la etapa de construcción como en la de operación, obligando a reasentamientos forzados de millares de personas, inundando las tierras más fértiles de los valles, facilitando nuevas ondas de deforestación, propagando enfermedades y muchas veces, fomentando ocupaciones irregulares de tierras indígenas o de áreas protegidas. Estos impactos, en el caso del Brasil, han forzado a los ciudadanos perjudicados por esas obras a formar una “federación de afectados por los grandes embalses” que lucha por recibir un tratamiento justo de los gobiernos y de las empresas. 

Para hacer aún más dudoso el carácter “ecológico” y “sustentable” de la generación de energía hidroeléctrica, estudios recientes demostraron que los lagos artificiales tropicales generan a lo largo de su vida útil un volumen de gases de efecto invernadero casi tan considerables como lo sería usando energía fósil. Estos lagos emiten metano, dióxido de carbono, dióxido de azufre y óxido nitroso. Se demostró que el lago de la central Balbina, en Brasil, en sus primeros cuatro años de funcionamiento, pudo haber emitido hasta veinte veces más gases de efecto invernadero que generando la misma energía con petróleo. Peor, dependiendo de los aportes de materia orgánica al lago, este problema puede continuar durante toda su vida útil. Gran parte de esas emisiones se producen en las turbinas y en el vertedero. Este hecho es tanto más grave cuantos más sedimentos trae la cuenca y cuanto menos limpia de su vegetación original queda el lecho del lago artificial. 

El problema de fondo es que si la humanidad pretende mantener el estilo de desarrollo consumista y a corto plazo actualmente dominante va a requerir cada vez más energía pese a que ninguna fuente es ideal. Los hidrocarburos tienden directamente a crear el efecto invernadero, la energía nuclear crea un riesgo grande y tiene cada vez menos simpatizantes. Las opciones de biomasa (alcohol y biodiesel) son una farsa ya que cuando se contabilizan sus impactos desde la producción hasta su uso, gastan más energía que la que producen. Las energías solar y eólica son, sin duda, una promesa pero sus costos son aún excesivos. Es decir que, mientras que la ciencia y la tecnología no resuelvan el problema, hidrocarburos, hidroeléctricas y biocombustibles continuarán apareciendo como las opciones menos malas.

 

La lucha por un desarrollo amazónico sensato debe enfocar cambiar el estilo de vida dominante, rediseñando los principios de la economía y, asimismo, revisando el concepto de “desarrollo sustentable”, que hace creer que se puede crecer ilimitadamente sin destruir el entorno natural que sustenta la humanidad. Mientras tanto, pues ese cambio llevará mucho tiempo, la lucha debe orientarse a evitar lo peor. Los peruanos consiguieron evitar la construcción de la central hidroeléctrica del Inambari y los bolivianos revertieron la decisión del gobierno de construir una peligrosa carretera en medio de su Amazonia, ambas obras promovidas por Brasil. Los movimientos sociales, cuando olvidan sus rencillas, hacen milagros. Pero, al mismo tiempo, es preciso demandar alternativas menos agresivas, por ejemplo, centrales hidroeléctricas del tipo “de paso”, que dejan el agua fluir, en lugar de hacer las del tipo “lago artificial” o; exigiendo manejo de las cuencas colectoras para limitar la sedimentación de los embalses y aumentar su eficiencia y duración. También es preciso que los estudios de impacto socioambiental sean bien hechos, incluyendo los de tipo estratégico, y que sean debidamente respetados por las autoridades, incluyendo la opción de “no hacer”.

Greenpeace protestó vigorosamente contra la construcción de represas hidroeléctricas en el Amazonas por medio ded manifestaciones al lado de los jefes de los indígenas de diversas tribus, en el Día Internacional de los Bosques.

Brasil que es el hermano mayor de la Amazonia se debate en medio de sus intereses políticos, deportivos y desarrollo como las hidroeléctricas, el petróleo y los grandes capitales

 Se centraron contra los planes del gobierno de Brasil de construir un complejo de represas hidroeléctricas en el río Tapajós, en el corazón del Amazonas. Estas construcciones aumentan la deforestación, la pérdida de biodiversidad y pondrían en riesgo la supervivencia cultural de los pueblos indígenas.

Más de cien miembros de la comunidad Munduruku incluyendo a líderes guerreros y niños desplegaron junto a Greenpeace un cartel de 20 por 30 metros sobre la playa en una sección considerada sagrada del río Tapajós en el Amazonas con el mensaje: "Maldita la represa: mantengan vivo al río Tapajós". De esta manera,  en el marco del Día Internacional de los Bosques, exigieron que no se construya la mega-represa São Luiz do Tapajós para proteger al río que, con su biodiversidad única, da sustento a su cultura y forma de vida.

El gobierno de Brasil planea construir un total de 43 represas en la cuenca del río Tapajós. El São Luiz do Tapajós es la represa más grande con una capacidad potencial de 8.040 MW. Está previsto que tenga  7, 6 kilometros de ancho, más de 53 metros de altura (equivalente a una edificio de 18 pisos) y que incluya un depósito equivalente a 3 veces el tamaño de la ciudad de Buenos Aires. Si se construye el São Luiz do Tapajós destruirá catorce lagos estacionales y perennes, más de 7.000 hectáreas de formaciones rocosas que albergan varias especies de peces, aves y murciélagos, 320 islas y 17 rápidos.

"Greenpeace se solidariza con el pueblo Munduruku en la lucha para proteger el río Tapajós, sus bosques y su gente", declaró Tica Minami, coordinadora de la campaña de Greenpeace Brasil Amazonas. "Si se construye, esta represa  será responsable de la deforestación y pérdida de biodiversidad, y amenazará la supervivencia cultural de los pueblos indígenas Munduruku de la región de Tapajós."

Los expertos consideran que la flora y fauna de la región de Tapajós es excepcional incluso para los standar del Amazonas. Alrededor de 376 kilómetros cuadrados de bosques desaparecerían bajo el agua. Especies como el delfín rosa, el bufeo colorado, el jaguar, el armadillo gigante, el cual debe circular libremente para reproducirse y alimentación, sufrirán directamente por el la ausencia del río. Sin contar las especies que sólo existen en la región y cuya existencia ha de ser seriamente amenazada.

"Al insistir en la construcción de represas en regiones frágiles, como la selva amazónica, el gobierno brasileño sigue ignorando los riesgos, Una represa en cualquiera de los ríos del Amazonas podrían romper el equilibrio ambiental de toda la región, que alberga una diversidad muy valiosa de la vida y la riqueza cultural de los pueblos indígenas", continúa Tica Minami.

Los principales afectados,  la tribu indígena de los Mundurukú,  llevan habitando la cuenca del río Tapajós desde hace miles de años y todavía viven en la región más de 12.000 miembros, la mayoría asentados en las riberas del río. Sus comunidades dependen del río para su alimentación, como medio de transporte y como forma de expresión cultural y espiritual. La pérdida del río supondrá el fin de su forma de vida.

El São Luiz do Tapajós está en las primeras etapas del proceso de licenciamiento ambiental, pero está avanzando con los mismos defectos graves observados con la construcción de otras represas hidroeléctricas en la Amazonía, como Belo Monte en el río Xingu, que hoy es parte de la investigación de corrupción más grande de Brasil.

"Los últimos acontecimientos políticos en Brasil están exponiendo el colapso del actual modelo de desarrollo. Detrás de estos proyectos se encuentran los mismos intereses políticos que favorecen la codicia corporativa y alimentan un círculo vicioso de la corrupción y el mal uso del dinero público", sostiene Tica Minami. "Creemos que hay otra manera. Las fuentes de energía limpias y responsables, como la solar y eólica, pueden satisfacer las necesidades de abastecimiento de todos los brasileños, sin destruir la biodiversidad y el sustento de las comunidades locales". 

La sociedad de los países amazónicos debe estar muy atenta a las propuestas de sus gobiernos detrás de las que siempre hay intereses económicos que, muchas veces, no coinciden con las prioridades nacionales. El agua es profusa en la Amazonia y ante la enorme demanda energética que existe puede correrse el riesgo de olvidar que el agua es la vida y que como tal es el bien más precioso que existe.

El Gobierno brasileño prevé la construcción de la gran presa de Belo Monte en el río Xingú de la Amazonia. 

La presa, que sería la tercera más grande del mundo, anegaría una extensa área de tierra, desecaría grandes tramos del río Xingú, destruiría la selva y reduciría las reservas de peces, el alimento imprescindible para la supervivencia de distintos pueblos indígenas de la zona, como los kayapós, araras, jurunas, arawetés, xikrines, asurinis y parakanãs.

Además, la presa destruiría los medios de vida de miles de indígenas que dependen de la selva y del río para obtener agua y materiales. 

La afluencia de inmigrantes a la zona durante la construcción de la presa amenaza con introducir violencia en la zona y contagiar enfermedades raras y comunes a estos indígenas, de forma que se ponga en riesgo sus vidas. 

El Departamento de Asuntos Indígenas del Gobierno Brasileño, la FUNAI, ha afirmado que podría haber algunos indígenas aún no contactados en las cercanías de la presa. Para estos indígenas el riesgo sería mayor, pues tienen muy poca resistencia frente a enfermedades del exterior que podrían ser mortales para ellos.

Los indígenas kayapós y otros pueblos indígenas de la zona llevan protestando contra la presa desde que se propuso su construcción inicialmente en los años ochenta.

 

En una carta dirigida al presidente Lula da Silva, los kayapós declaran lo siguiente: “No queremos que esta presa destruya los ecosistemas y la biodiversidad que nosotros hemos cuidado durante milenios, y que aún podemos preservar” 

La actriz Sigourney  Weaver se manifestó en Nueva York junto a indígenas de todo el mundo en contra de la presa de Belo Monte.

Los indígenas afirman que se opondrán a la presa por todos los medios y que, si la construcción prosigue, el río Xingú se convertirá en un río de sangre.

La Oficina del Fiscal General, junto con numerosas organizaciones locales e internacionales, ha pedido que se suspenda la licencia, alegando que los estudios de impacto medioambiental estaban incompletos y que los indígenas "kayapós" y demás personas que se verán afectadas no han sido siquiera debidamente consultadas.

 El mundo debe saber lo que está ocurriendo allí, debe comprender que destruir las selvas y a los pueblos indígenas destruye el mundo entero.

Si la construcción de esta presa sigue adelante miles y miles de personas perderán sus hogares, su sustento de vida y sus vidas. Los pueblos indígenas necesitan sus tierras para sobrevivir y, al haberlas habitado durante siglos, guardan un profundo vínculo espiritual con ellas. 

Ninguna suma monetaria o medida de compensación podrá reemplazar sus tierras ancestrales. Los indígenas, luchan por sus vidas. 

Los incendios provocados en la selva emiten al año 150 millones de toneladas de CO2. Ganaderos y agricultores siguen quemando grandes áreas arboladas para ganar nuevos terrenos. La deforestación de la Amazonia agrava el calentamiento de la Tierra. 

La Amazonia, el pulmón natural de la tierra que antes reciclaba la atmósfera, se está convirtiendo en una gigantesca fuente de contaminación que afecta severamente al cambio de clima. Carlos Alberto Gurge, jefe de un equipo de investigadores de la Universidad de Brasilia, afirma que los incendios de la selva, provocados con el fin de abrir nuevos espacios para la cría de ganado y el cultivo de soja u otros cereales para la industria de biocombustibles, han elevado casi un 2% -de 7.900 millones de toneladas a 8.050 millones de toneladas anuales- la emisión mundial de dióxido de carbono(CO2), principal causante del efecto invernadero. 

El 70% de la selva amazónica, que ocupa una superficie de 7, 5 millones de kilómetros cuadrados, se encuentra en Brasil, precisamente el más grande exportador de carne de vacuno y de aceite y granos de soja del mundo. 

La creciente demanda europea de carne procedente de una región libre de las plagas que afectan al ganado y la apertura del insaciable mercado chino a las importaciones de cereales para el consumo humano o los biocombustibles multiplican los peligros que se ciernen sobre uno de los últimos parques naturales del planeta y sobre los 75 grupos étnicos que lo habitan. Cuando se muere un bosque-se suele decir desaparece una “tribu”.

 

«Es lamentable que tras invertir tantos recursos en la preservación del ecosistema tropical y con una actividad industrial que no llega a la décima parte de la que se desarrolla en los países ricos, Brasil esté liberando a la atmósfera 550 millones de toneladas de CO2 al año, lo que lo sitúa entre los 10 países que más contribuyen al calentamiento del planeta», según ha declarado Gurge al diario “O Globo”. 

El bioquímico es uno de los 800 científicos de 12 países que participaron en el Experimento a Gran Escala de Biosfera-Atmósfera, un estudio multidisciplinario conocido por la abreviatura de LBA. En Sao Paulo tuvieron lugar los debates finales. Las conclusiones fueron apocalípticas. Se calcula que entre 2011 y 2012 una superficie de 25.500 kilómetros cuadrados de selva desapareció a causa de la tala o de los incendios provocados por el hombre. En 2013, las sierras mecánicas, el fuego y, más que nada, la fiebre cerealística y ganadera consumieron otros 14.754 kilómetros cuadrados. En 2015 la cifra casi triplicó por la llegada de nuevos braceros y equipo. 

De selva a desierto 

Carlos Nobre, coordinador del LBA calculó que al ritmo que avanza la destrucción -en los últimos cinco años se registró un aumento del 40% en este proceso-, el ecosistema con mayor biodiversidad del planeta acabará convertido en un desierto en un plazo entre 50 y 100 años. 

Al Gobierno de Brasil le corresponde la contención de este proceso, responsabilidad que asumió hace dos años al lanzar el Sistema de Vigilancia Amazónica (SVA), en el que se realizó una inversión cercana a los 2.000 millones de dólares. El SVA dispone de una tecnología que utiliza aviones, satélites y drones para medir el avance de la deforestación. Simultáneamente, Brasil preservó en el corazón de la cuenca amazónica la mayor reserva natural del planeta, que abarca 5, 2 millones de kilómetros cuadrados. 

Pero, el talón de Aquiles de la iniciativa ecologista reside en la incapacidad de las autoridades para hacer cumplir las leyes ambientales en un territorio de distancias inconmensurables que se rigen por la ley del más fuerte y por un gran componente de depredación de la naturaleza. Ya en esta misma web se habló de los garimpeiros, los hombres de fúsil Kalashnikov, que cobran en oro su producción del precioso metal. Es decir que retienen un tanto por ciento de lo que sacan  y el resto va a su compañía aurífera y al estado.

En cuanto a la deforestación, que es el tema que hoy tratamos, aunque la ministra de Medio Ambiente,   ha abierto expedientes a 200 empresas madereras, entre ellas la gigante canadiense Forest Investements LTD, el problema no se frena. Y es que la mayor amenaza está en la expansión de la soja y los pastos. 

En la búsqueda de suelos aptos para esas actividades, se han llegado a invadir los territorios limítrofes del Alto Paraguay, señaló Daniel Kaimowitz, director del Centro Internacional para la Investigación Forestal (CIFOR). «Bajo el síndrome de la hamburguesa, la industria ganadera está convirtiendo el Amazonas en carne picada», concluyó Kaimowitz. 

Ecologistas en Acción avisa de que los incendios liberan el carbono

La organización Ecologistas en Acción advirtió de que «los incendios forestales  impidieron al Gobierno cumplir con el Protocolo de Kyoto». Habrá que ver qué pasa con el Pacto del Clima de París y Brasil es uno de los 56 firmantes del pacto.

Según el Plan Nacional de Asignación que el Gobierno presentó en Bruselas, entre los años 2008 y 2012, los bosques españoles tendrán absorbidos 29 millones de toneladas de carbono en su madera. 

Sin embargo -avisan los ecologistas-, cada vez que se producen incendios forestales, el carbono que contiene la materia orgánica vegetal se libera de nuevo a la atmósfera, y ya no puede contabilizarse como toneladas de carbono fijadas, sino como emitidas.

En la denominación del Protocolo de Kioto, el carbono absorbido durante el crecimiento de la materia vegetal se llama sumidero. Este es uno de los mecanismos que tienen los países para descontarse emisiones de dióxido de carbono (CO2). En el caso de España, esas 29 millones de toneladas que se descuenta por sumideros, son cerca del 10% del total de contaminación que se emite.

Según Ecologistas en Acción, la absorción de CO2 por las masas forestales «no es un sistema equivalente para evitar emisiones, ya que tiene una incertidumbre mucho mayor, puede ser reversible y lo que en principio eran sumideros pueden convertirse en fuentes, como es el caso de los incendios».

Añaden que los propios efectos del cambio climático pueden limitar la función de fijación del carbono. Citan las evidencias estadísticas del experto Francisco Ayala, quien constató con datos del Instituto Nacional de Meteorología que la temperatura ha subido 1, 53 grados en las últimas tres décadas en España y que decrecen las lluvias.

La ONG concluye que «hay que proteger los bosques pero no debemos esperar confiadamente que nos sirvan para cumplir con Kioto. El esfuerzo debe dirigirse a reducir sustancialmente las emisiones del transporte y la generación de electricidad».

 

 

 

 

 

 


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