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Análisis de las Normas de Bioseguridad en los Laboratorios

14/08/2009 12:19

2 Bioseguridad, Laboratorios, Normas

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ANÁLISIS DE LAS NORMAS DE BIOSEGURIDAD EN LOS LABORATORIOS

Luis Eduardo Navarro Iriarte1*

1 Universidad de Sucre, Sincelejo – Sucre, Colombia

* Correspondencia: lhodwig124@hotmail.com

Los laboratorios son instalaciones donde se debe trabajar con mucha seriedad, precisión y pulcritud. La precisión es la manera cuidadosa de realizar un experimento de acuerdo con las instrucciones, y haciendo observaciones muy cuidadosas de lo que sucede para adquirir una completa comprensión del experimento. La precisión requiere la anotación inmediata de las observaciones. La pulcritud implica limpieza en el manejo de los reactivos y equipos. [1]

Empezando por estas disposiciones generales se pueden empezar a entender la importancia de la aplicación de las normas de bioseguridad. En términos generales la bioseguridad es el conjunto de normas y cuidados empleados para preservar las condiciones adecuadas para proteger la vida de los experimentadores y la sanidad del medio circundante. [1]

Es necesario saber que las batas de laboratorio son convenientes por que protegen la ropa de manchas y quemaduras causadas por productos químicos. Así mismo es recomendable usar anteojos de seguridad o los anteojos ordinarios y mascaras o tapabocas, siempre que se vaya a realizar un experimento que ofrezca peligra. Las gotitas de reactivos corrosivos o los fragmentos de vidrio son un peligro para los ojos y para la cara. [1]

A manera general las siguientes son algunas de las precauciones que se deben tener en cuenta en el laboratorio: [1]

1. Las sustancias químicas no se deben tocar con las manos. [1]

2. Las sustancias químicas nunca se deben probar, a menos que se indique lo contrario. [1]

3. Cuando se quiere examinar el olor de una sustancia nunca se acerque la cara sobre el recipiente. Se debe colocar el recipiente a cierta distancia y con las manos se dirigen los vapores hacia la persona. Nunca perciba el olor cuando acabe de retirar un recipiente cuyo líquido esta en ebullición. [1]

4. Revisar cuidadosamente las etiquetas de los frascos de reactivos de los laboratorios antes de utilizar su contenido. [1]

5. Nunca eche residuos de sodio, potasio u otras sustancias que puedan explotar con el agua. [1]

6. Lave con bastante agua, si se derrama un ácido o cualquier sustancia corrosiva a menos que no se indique lo contrario. [1]

7. Cuando caliente un recipiente debe dejar pasar un tiempo suficiente para que se enfríe. A menos que se indique otra cosa, no coloque un recipiente caliente sobre una superficie fría. [1]

8. Es evidente que no se deben manipular líquidos orgánicos cerca de la llama y deben tomarse las precauciones para evitar que se dispersen vapores de esta clase de líquidos en el laboratorio. Para mayor seguridad se debe adquirir el hábito de mantener los recipientes con sustancias químicas bien tapados. Apagar los mecheros inmediatamente se termine de usar. [1]

9. Los papeles y sólidos que no sean peligrosos se deben echar en la basura; teniendo en cuenta que los recipientes donde son desechados estas sustancias deben estar debidamente marcados y diferenciados en: inertes o no peligrosos, peligrosos, radiactivos, corrosivos u otra clasificación que sea empleada dependiendo de las normas de bioseguridad del laboratorio.[1]

Obviamente existen muchas otras normas que se deberán tener presentes para el trabajo con diversas sustancias químicas y equipos. Cabe destacar otro aspecto relacionado con la bioseguridad que es de vital importancia: los primeros auxilios en el laboratorio. [1]

Los primeros auxilios son medidas terapéuticas urgentes que se aplican a las víctimas de accidentes o enfermedades repentinas hasta disponer de tratamiento especializado. El propósito de los primeros auxilios es aliviar el dolor y la ansiedad del herido o enfermo y evitar el agravamiento de su estado. En casos extremos son necesarios para evitar la muerte hasta que se consigue asistencia médica. [2]

Los primeros auxilios varían según las necesidades de la víctima y según los conocimientos del socorrista. Saber lo que no se debe hacer es tan importante como saber qué hacer, porque una medida terapéutica mal aplicada puede producir complicaciones graves. [2]

Se debe evitar el estado de shock del paciente o afectado. Se deben valorar la frecuencia cardiaca y la tensión arterial. Una valoración inicial se obtiene tomando el pulso: permite valorar la frecuencia y ritmo cardiaco, y su “fortaleza” nos indica una adecuada tensión arterial. El shock o choque es un trastorno hemodinámico agudo caracterizado por una perfusión inadecuada, general y duradera, de los tejidos que pone en peligro la vida. Los signos característicos son la piel fría y húmeda, los labios cianóticos (azulados), la taquicardia y la hipotensión arterial (pulso débil y rápido), la respiración superficial y las náuseas. Estos síntomas no son inmediatos; el shock puede desarrollarse varias horas después del accidente. Para evitarlo debe mantenerse abrigado al paciente e iniciar lo antes posible la perfusión de líquidos y electrolitos por vía intravenosa. Está prohibido administrar fármacos estimulantes y alcohol. [2]

A pesar de todas las precauciones que se deben mantener en el laboratorio cuando se realiza un experimento son frecuentes las quemaduras y cortadas, por lo que se debe tener algunas nociones sobre como proceder.

q Quemaduras.

1. Quemaduras: Se producen por exposición al fuego, a metales calientes, a radiación, a sustancias químicas cáusticas, a la electricidad o, en general, a cualquier fuente de calor (por ejemplo el Sol). Las quemaduras se clasifican según la profundidad del tejido dañado y según la extensión del área afectada. Una quemadura de primer grado, que sólo afecta a la capa superficial de la piel, se caracteriza por el enrojecimiento. Una quemadura de segundo grado presenta formación de flictenas (ampollas), y una de tercer grado afecta al tejido subcutáneo, músculo y hueso produciendo una necrosis. La gravedad de una quemadura también depende de su extensión. Ésta se mide en porcentajes de la superficie corporal. Las quemaduras graves producen shock y gran pérdida de líquidos. Un paciente con quemaduras de tercer grado que ocupen más del 10% de la superficie corporal debe ser hospitalizado lo antes posible. La finalidad de los primeros auxilios en los quemados es prevenir el shock, la contaminación de las zonas lesionadas y el dolor. La aplicación de bolsas de hielo o la inmersión en agua helada disminuye el dolor. Después se ha de cubrir la zona con un apósito grueso que evite la contaminación. No se deben utilizar curas húmedas, pomadas o ungüentos, y hay que acudir al especialista médico inmediatamente. Las quemaduras químicas deben ser lavadas inmediata y profusamente para diluir al máximo la sustancia corrosiva. Las lesiones dérmicas de las quemaduras eléctricas se tratan como las de exposición al fuego y, además, deben ser controladas en un centro hospitalario para valorar posibles lesiones cardiacas o nerviosas.

q Cortadas.

1. Cortadas pequeñas: Lave la herida con una gasa estéril y agua. Se puede aplicar mentiolate para evitar la infección. Se deja secar antes de aplicar la venda. [1]

2. Cortadas grandes: Requiere tratamiento medico inmediato. Aplique el procedimiento anterior. [1]

3. Hemorragias: El sangrado “en surtidor”, “a chorro” o “a golpes” es signo inequívoco de hemorragia grave. La simple presencia de sangre sobre una superficie corporal grande no es signo de hemorragia. Puede haber salido sangre de múltiples heridas pequeñas, o puede haberse extendido. La cantidad de sangre que se pierde por una herida depende del tamaño y clase de los vasos lesionados. La lesión de una arteria produce sangre roja brillante que fluye a borbotones, mientras que la lesión de una vena produce un flujo continuo de sangre roja oscura. Si se rompe una arteria principal, el paciente puede morir desangrado en un minuto. Las lesiones de arterias de calibre medio y las lesiones venosas son menos críticas, pero si no se tratan también pueden ser fatales. Una complicación grave de la hemorragia es el shock hipovolémico, que debe ser prevenido y tratado lo antes posible. El procedimiento a utilizar para detener la hemorragia (hemostasia) depende del tamaño de la herida y de la disponibilidad de material sanitario. El mejor método es la aplicación de presión sobre la herida y la elevación del miembro. Esto es suficiente en lesiones de vasos de calibre medio. Lo ideal es utilizar compresas quirúrgicas estériles, o en su defecto ropas limpias, sobre la herida y aplicar encima un vendaje compresivo. Cuando este apósito se empapa de sangre no debe ser retirado: se aplican sobre él más compresas y más vendaje compresivo. Si el sangrado de una extremidad es muy abundante se puede aplicar presión sobre el tronco arterial principal para comprimirlo sobre el hueso y detener la hemorragia. La arteria braquial, que irriga la extremidad superior, debe ser comprimida en una zona intermedia entre el codo y la axila en la cara medial (interna) del brazo. La arteria femoral, que irriga la extremidad inferior, puede ser comprimida en el centro del pliegue inguinal, donde la arteria cruza sobre el hueso pélvico. [2]

q Reactivos.

1. Reactivos en los ojos: Cuando caen reactivos en los ojos debe lavarse inmediatamente con bastante agua, pero no toque el ojo. Si el malestar permanece después de este tratamiento, debe consultarse al medico. [1]

2. Envenenamiento: Para atender a una persona envenenada es primordial la identificación del tóxico, preguntando a la víctima o buscando indicios como, por ejemplo, envases vacíos, que suelen mencionar la lista de antídotos en su etiqueta. Las quemaduras, las manchas o un olor característico también pueden servir para identificar el veneno. La primera medida es diluir la sustancia tóxica haciendo beber a la víctima una gran cantidad de leche, agua o ambas. La dilución retrasa la absorción y la difusión del veneno a los órganos vitales. [2]

a) Ácidos o bases fuertes: Excepto en estos casos, estricnina o queroseno, no se debe proceder como se haría normalmente. La medida siguiente es inducir el vómito para eliminar la mayor cantidad posible de tóxico antes de que se absorba. Se puede inducir haciendo beber a la víctima una mezcla de medio vaso de agua y varias cucharadas de bicarbonato de sodio o de magnesia, o introduciendo los dedos o una cuchara hasta estimular el velo del paladar y conseguir el vómito. Se debe repetir este procedimiento hasta vaciar el estómago. Después conviene administrar un laxante suave. El veneno se debe contrarrestar con un antídoto. Algunos de ellos aíslan la sustancia tóxica de las mucosas sensibles; otros reaccionan químicamente con el veneno y lo transforman; otros estimulan al organismo a contrarrestar la acción del tóxico. Si el antídoto específico no está disponible se utiliza uno universal que contrarresta la mayoría de los venenos. Un antídoto universal sencillo se puede obtener mezclando una parte de té fuerte, una parte de magnesia y dos partes de polvillo de pan quemado. [2]

b) Ácido Corrosivo: Cuando el veneno es un ácido corrosivo (clorhídrico, nítrico, sulfúrico), una base fuerte (sosa cáustica) o amoníaco, no se debe estimular el vómito, pues se dañarían más aún los tejidos de la boca, la faringe y el esófago. Para intoxicaciones por ácidos se puede utilizar como antídoto una base débil, como la magnesia o el bicarbonato de sodio. Para intoxicaciones por bases son útiles los ácidos débiles, como el limón o el vinagre diluido. Tras su ingestión debe administrarse aceite de oliva o clara de huevo. En intoxicaciones por estricnina o queroseno se debe ingerir abundante agua o leche y después aceite de oliva o clara de huevo, sin provocar el vómito. [2]

3. Reactivos sobre la piel.

a) Ácidos: Lave inmediatamente con una gran cantidad de agua y luego exponga la parte quemada durante un tiempo al agua. Cubra la parte quemada con ungüento de aceite de hígado de bacalao (o vaselina) y aplique una venda. [1]

b) Álcalis: Lave inmediatamente con una gran cantidad de agua, luego remoje la parte afectada en agua durante un tiempo, aplique ungüento de ácido bórico y una venda. [1]

c) Bromo: Lave inmediatamente con una gran cantidad de agua, introduzca la parte afectada en una solución de tiosulfato de sodio al 10%, o coloque sobre ella una gasa mojada con esta solución. Luego aplique sobre la parte quemada un ungüento de aceite de hígado de bacalao y si es necesario aplicar una venda. [1]

d) Sustancias orgánicas: La mayoría de las sustancias orgánicas se pueden remover de la piel, por lavado inmediato con alcohol, luego se lava con un jabón de pH neutro y agua tibia. Si la piel se quema, por ejemplo con fenol, se lava con bastante agua y se aplica un ungüento de aceite de hígado de bacalao o de ácido bórico y una venda. [1]

CONCLUSIONES

· Las normas de bioseguridad son parámetros designados a evitar accidentes en laboratorios y áreas donde se requiera.

· Dentro de los parámetros de trabajo en el laboratorio se encuentran el uso de vestimenta apropiada así como el uso de anteojos de seguridad y mascaras o tapabocas.

· El tener presente las precauciones necesarias durante un experimento puede determinar no cometer errores que puedan conllevar a un accidente.

· El prestar primeros auxilios a una persona puede evitar que se agrave su estado de salud.

BIBLIOGRAFÍA

1. MONTOYA POTES R. Química fundamental. Tomo II. Séptima edición. Editorial Bedout, S.A. Colombia. 1980. Paginas 506 – 509.

2. Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2004. © 1993-2003 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

Comentarios

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William (03/09/2009)

Amigo! Excelente nota sobre normas de bioseguridad, pondré un fragmento de tu nota en mi blog, obvio siempre y cuando estés de acuerdo con un link direccionado a esta entrada. Te escribire un correo con uan inquietud que tengo. Gracias!

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L. Navarro (05/09/2009)

OK. No hay problema, te ayudo en lo que este a mi alcance.