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Anécdotas Santandereanas

09/06/2009 12:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hechos que según los habitantes de esa poblaciòn sucedieron en la primera tercera parte del Siglo XX en una alejada poblaciòn santandereana. Temas que forjan nuestra cultura regional

De sanas intensiones, el infierno esta lleno

Por Alirio Gómez M

Hace bastantes años, mientras en misión periodística visitaba a la población de Contratación, dos señores, quienes posiblemente para la época ya no eran de la tercera, sino de la quinta o sexta edad, me contaron algo de lo que me dejó impresionado para siempre. “Esto tiene que contarse a los nuevas generaciones para que no vuelva a suceden a pesar que las gentes han evolucionado mucho”, dijo uno de ellos.

Contratación para entonces era un pueblo leprocomio, enclavado en la Serranía de los Yariguies o como otros llaman, la Serranía de los Cobardes. El primer nombre se origina en una tribu de nativos que habían por el sector cuando llegaron los españoles y el segundo porque por esas empinadas montañas se escaparon los españoles que no resistieron las arremetidas de la Revolución de los .Comuneros y luego la Campaña Libertadora.

El que entraba a Contratación enfermo de lepra, nunca jamás volvía a salir. Era una especie de cadena perpetua en donde hasta sus más cercanos familiares los olvidaban por completo. Ese poblado estaba cercado y la policía municipal ejercía vigilancia que nadie entrara o saliera. Por algunos sectores tenía muros de piedra similares al “Muro de China” o el “Muro de Berlín”. Era un delito tratar de saltarlo.

El gobierno les pagaba sueldo a enfermos, médicos, enfermeras autoridades de policía, civiles y hasta los curas. Poseían su propia moneda y era el lugar más apacible del mundo. El tedio era posiblemente lo que más rápidamente empujaba a los enfermos a la muerte. El mantenimiento de de sus casas y sus calles eran extraordinaria. Brillaba de aseo.

La ciencia médica para entonces, hablo de 1925 según mis contertulios, más o menos, muy poco tenía que ver con los adelantos de la actualidad. Antes la lepra era contagiosa, hoy no lo es. Los “sanos” de entonces, eran gentes despiadadas con los “enfermos”. En muchas ocasiones se ensañaban. No había contemplación ni términos medios. Estaba contagiado y entonces, hasta la misma ley civil y penal ordenaba su destierro a Contratación o Agua de Dios. No valía riqueza, llantos, ni poder…

La solidaridad entre liberales y conservadores dentro del encierro, era total. Era casi una hermandad entre los contrateños. Los curas salesianos eran quienes regentaban una parroquia, en que había una hermosa iglesia construida por los leprosos, con sus propias manos, durante años enteros de diaria laboriosidad y fe en Cristo.

Pero, no tenía una patrona en el reino de los cielos que abogara por ellos, como todas las parroquias del mundo. Eso motivo al sacerdote que tutelaba espiritual y materialmente la comunidad invitar a sus feligreses salir de su encerramiento mental y buscar en el cielo, la “protectora”.

El padrecito duró varias noches quitándole tiempo al sueño para hallar la mejor fórmula posible. Cuentan que le escucharon pidiéndole al cielo una señal, hasta que al fin la encontró en la sacristía. En un rincón vio una vieja imagen de la Virgen del Carmen y más adelante entre primitivos ornamentos que los sacerdotes usaron durante algún tiempo para la misa, la imagen de la Inmaculada Concepción. “Aquí está… Esa no solamente es la señal, es la orden celestial que debo seguir…”

En pocos días las dos imágenes salieron de su escondite. Brillaban de limpieza y lucían vestidos nuevos. Comienza el proceso para la escogencia de la Patrona de la Parroquia. El cura, el sacristán y dos hermanos salesianos llevaron las andas y las colocaron el espacio público que llamaban parque principal. En sesgo, la una al norte y la otra al sur. Exactamente en el sitio de encuentro vespertino de los contrateños.

El odio polìtico nunca pudo ser eliminado del antiguo enfrentamiento por buscar una Patrona Celestial

Las gentes miraban sorprendidas, pero guardaban silencio hasta que todo se descubrió. Sería un gravísimo atrevimiento hacer deducciones a cosas de “Dios” y de los curas. El cura en la Misa Mayor les explicó desde el púlpito el por qué de las dos imágenes de “La Reina del Cielo”:

“En una esquina del parque hemos colocado a la Virgen del Carmen y en la otra a la Inmaculada Concepción. A los pies de cada uno de ellas hay una alcancía. Será la Patrona de nuestra parroquia la que en un mes tenga más cantidad de votos. Cada voto vale un peso. Mucho dinero para entonces si se tiene en cuenta que el edificio de la gobernación, valdría 20 años después, la monstruosa cantidad de $45 mil pesos oro.

Todo comenzó en un ambiente de gran religiosidad hasta que llegó el momento del conteo del dinero, si al dinero se le puede achacar algo en este sentido. Algunas personas aseguran que el dinero es el estiércol del demonio, pero otros no van tan lejos en sus apreciaciones y hasta lo consideran bueno para todo.

El cura no se percató hasta que era tarde. Lucifer estaba rondando por todas partes del pueblo y es así como los liberales escogieron a la Virgen del Carmen y los conservadores a la Inmaculada. El motivo de esta escogencia hacia similitud con las ropas de las imágenes y las banderas de los partidos políticos.

La puja por el símbolo religioso, con el dinero por fundamento, adobada con aguardiente, chicha y guarapo fue enardeciendo poco a poco a las gentes hasta que en las horas de la tarde del último día estalló la más feroz violencia. Por las calles tirados habían más de 35 muertos, quedaban llorándolos sus viudas y una cantidad superior a 120 huérfanos, menores.

Para apaciguar a las gentes hubo necesidad de pedir tropas militares al vecino municipio del Socorro ya que los policías locales no fueron capaces de resistir la nunca antes vista ni imaginada explosión de violencia. Por un tiempo y bien largo hubo necesidad de nombrar alcalde militar.

Al padrecito que murió de pena moral pocas semanas después de haber enterrado a los muertos surgidos de sus sanas intenciones de buscarle una patrona religiosa al pueblo. Pidió que lo enterraran en un sitio en lo profundo de la selva impenetrable que rodeaba al pueblo, sin cruces y sin nada, para que nadie se volviera acordar de él ni de lo ocurrido.

Hoy la patrona de Contratación es otra virgen y sus gentes pueden entrar y salir del pueblo, desapareció la moneda del leprocomio y el gobierno les quitó el sueldo a los enfermos. Disponen de un buen hospital especializado y para llegar hay una carretera destapada. Ya no son gentes tristes y amargadas. Lo que si siguió y nunca más volvió a parar fue el pugilato político… Los odios ahí están latentes.


Sobre esta noticia

Autor:
Valentinadiazgomez (298 noticias)
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Tipo:
Opinión
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