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Antanas mockus, reflexiones sobre un candidato

25/04/2010 15:11 4 Comentarios Lectura: ( palabras)

Respuesta al artículo “Algunas opiniones sobre las próximas elecciones” de Pablito Wilson

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Ver artículo "Algunas opiniones sobre las próximas elecciones": http://pablitowilson2.blogspot.com/2010/04/algunas-opiniones-sobre-las-proximas.html

Preliminares

Estimado Pablito.

Leí el artículo: “Algunas opiniones sobre las próximas elecciones” que amablemente me invitaste a leer y comentar. Considero dicha invitación un honor y la acepto con mucho gusto. A continuación presento algunas impresiones sobre el mismo, pero antes quiero asegurar la intención de hacerlo con todo el respeto, admiración y cariño, pues te considero uno de mis buenos amigos; pero también advierto que hago comentarios críticos, seguramente debido a mi formación filosófica, y si en algún momento llegan a sonar muy fuerte, espero entiendas que no tienen el ánimo de ofender ni descalificar a nadie.

El artículo en cuestión intenta hacer una defensa del profesor Antanas Mockus, actual candidato a la Presidencia de la República de Colombia. Pero también propone una defensa de las políticas del Señor Álvaro Uribe Vélez actual Presidente de nuestro país, tratando de distanciarlo de su ex ministro de defensa y también candidato presidencial Juan Manuel Santos Calderón. Finalmente, pretende presentar a Mockus como la persona adecuada para continuar y superar las gestiones adelantadas por quien hoy detenta el cargo de primer mandatario de los colombianos. Todo esto con la intención de invitar a los lectores, especialmente a los que quieren votar por Santos, a cambiar su opinión y apoyar al profesor Mockus en las urnas el próximo 30 de mayo.

El artículo, aun si bien intencionado, deja lagunas argumentales que sería necesario evaluar con cuidado: realmente no puede fijarse la pretendida distancia entre Santos y Uribe, pero además se hacen afirmaciones sobre el candidato Mockus, no exentas de cuestionamientos.

El candidato

Empezaré por hacer una precisión: Antanas Mockus no es el candidato que cualquier país quisiera tener como presidente, podría ser un candidato con virtudes que uno quisiera en cualquier presidente; aparentemente es honesto, inteligente, creativo, pero sobre todo, invita a respetar sin vacilación la ley. No obstante, también tiene algunas características no tan valoradas por muchos en nuestros dirigentes, es un hombre de derecha y lo que eso conlleva; considera al Estado como apoyo y facilitador del desarrollo de los estratos altos esperando que, indirectamente, los pobres se beneficien de ello.

En el debate citado por el canal RCN hace unas semanas, Noemí Sanín Posada, también aspirante al solio de Bolívar, pretendió ganarse la simpatía de Mockus recordándole cuán cercanas eran sus posturas políticas (Mockus fue fórmula vicepresidencial de Sanín en alguna oportunidad) y él refutó asegurando que sus caminos se encontraron un día, pero ahora están distanciados por su visión diferente sobre los pobres; aseguró que mientras el partido Conservador (el de su interlocutora) considera a los pobres como meros beneficiarios pasivos de los ricos, él no. Y tiene razón, pues para él los pobres no pueden sentarse a esperar las dádivas de los ricos, deben salir a ganarse esos beneficios producidos por el desarrollo de las clases más pudientes, pero ojo, esto no significa igualdad entre ricos y pobres, simplemente los segundos deben trabajar para ganarse el favor de los primeros. De lo que se olvida el profesor Mockus es que las clases dominantes colombianas no tienen la intención de compartir sus ganancias, por eso no crean nuevas fuentes de empleo, pero además les piden a sus empleados ser más eficientes (que produzcan más con los mismos o menores recursos) y reducen las plantas de personal de sus empresas.

Otra opinión sostenida en el artículo, es que al autor le parecen “pelotudeces” las críticas a varios actos de su defendido los cuales, en el pasado (y también en la actualidad por cuenta de la contienda electoral), generaron polémica. A mí, por el contrario, sí me preocupan esos actos “simbólicos” de Mockus, como tirarle agua a Serpa, mostrarle “el partido” a los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia o mearse encima de un grupo de alumnos, incluidos algunos menores de edad. Y me preocupan especialmente pues se contradicen con su discurso de disminuir la violencia y respetar al otro. El candidato afirmó, en una entrevista en la W radio, que se bajó los pantalones en un auditorio de la Nacho al sentirse violentado cuando los allí presentes no le permitían hablar, y al considerar mostrarle el trasero a alguien como signo de desprecio, asumió que al ser despreciado por ellos, debía también él expresarse de manera similar. Pero precisamente en su discurso ético enseña la máxima cristiana de no hacer a otros lo que no quieres que te hagan a ti. Está clara la contradicción entre discurso y “símbolo”: muestra su desprecio a quienes lo desprecian.

La administración Uribe

También afirma el escrito: “Santos no es Uribe”. Estoy de acuerdo con ello y no creo necesario hacer una reflexión sobre principios lógicos para explicar la razón. Pero considero inválidas las pretendidas razones para diferenciarlos, pues en lugar de eso muestra su similitud: ¿Cuál paciencia y cuál capacidad diplomática internacional de Uribe? El silencio que ha mantenido últimamente frente a las afrentas de Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, no prueban que exista la tal diplomacia ¿O por qué Colombia se ha quedado sola en el escenario internacional, acompañada sólo por los Estados Unidos de Norteamérica? Y aún eso es cuestionable, pues el actual mandatario estadounidense no tiene las mejores relaciones con nuestro gobierno, solamente recuérdese que el TLC, cuya aprobación tanto implora el Presidente colombiano, no ha recibido mayor apoyo de parte del gobierno de Barack Obama. Si las relaciones entre uno y otro no son peores, se debe simplemente al nefasto mandato de George Bush quien descuidó tanto sus relaciones con América del Sur que el único aliado de Norteamérica en la región es Uribe Vélez, pero éste no tiene las mejores relaciones con los demás países.

En cuanto a la paciencia de Uribe me gustaría remitir a sus famosos consejos comunitarios, en donde reacciona impulsivamente, regaña a sus subalternos, manda a detener personas, habla por teléfono usando palabras soeces etc; o diferentes entrevistas con periodistas nacionales o internacionales, en las cuales se enfada cuando el periodista trae a colación temas que no son de su agrado, como los falsos positivos, el irrespeto a los derechos humanos, la reelección, el uso indebido del emblema internacional de la Cruz Roja, sus supuestas relaciones con el narcotráfico y las bandas paramilitares, etc. No lo estoy acusando de esos hechos, simplemente enfatizo que cuando alguien se los recuerda, explota y pierde su famoso autocontrol.

Ahora, ¿Ideología belicista como diferenciador entre Santos y Uribe? ¿Es que acaso Uribe es un pacifista? Todo lo contrario, precisamente consiguió su elección como Presidente de la República prometiendo intensificar la guerra contra las FARC y efectivamente lo hizo, fortaleció las fuerzas armadas y acrecentó su accionar, pero al tener la oportunidad de dar fin al conflicto armado no quiso. Cuando, violando las leyes internacionales, bombardeó en territorio ecuatoriano el campamento de Raúl Reyes (segundo al mando de esa guerrilla), ya habiendo roto el cerco que los alzados en armas tenían sobre el centro del país, capturado y asesinado a buena parte de la cúpula central, más la muerte imprevista de su máximo jefe, uno supondría, siguiendo la lógica de la guerra, la necesidad de obligar al enemigo a rendirse; a sentarse en una mesa para “dialogar”, es decir, fijar las condiciones de rendición, ni más ni menos (ninguna guerra se acaba sin firmar un acuerdo, ninguna guerra se termina con la exterminación total, hasta del último combatiente del bando contrario). En lugar de eso, el Presidente de la República y su Ministro de Defensa, el señor Santos, dieron orden de intensificar la escalada militar; como resultado las FARC se replegaron, reorganizaron su cúpula, se rearmaron y hoy empiezan a contraatacar, no con la misma fuerza que antes, pero vivas aún gracias al ánimo guerrerista de Uribe y Santos, que en lugar de acabar con la guerra en el momento adecuado, prefirieron seguir llenando de sangre y lágrimas el campo colombiano.

El artículo, aun si bien intencionado, deja lagunas argumentales que sería necesario evaluar con cuidado

El artículo también trata el tema de la seguridad democrática, asunto muy difícil, principalmente porque no es claro el significado de ese concepto. En el gobierno de Uribe, seguridad democrática se entiende como un ataque frontal a las guerrillas, especialmente a las FARC, pero nada más, el resto de asuntos relacionados con seguridad no han mejorado en el país. El narcotráfico, principal problema de Colombia, ha fortalecido su presencia en las instituciones del Estado; las bandas paramilitares, que antes estaban unidas en las AUC, hoy están fragmentadas en bandas emergentes, amenazando y asesinando colombianos en todo el territorio nacional; la delincuencia común ha crecido en las principales ciudades del país; y por si fuera poco, la presión ejercida sobre los miembros de las fuerzas militares y policiacas, genera en ellos mayor preocupación por presentar resultados en lugar de enfrentar efectivamente los asuntos de su incumbencia, de esa manera, por cumplir con su cuota de positivos, no reparan en poner en la cárcel durante veinticuatro horas, a un anciano que no lleva los documentos de su vieja bicicleta, o peor aún, asesinar civiles inocentes y presentarlos como muertos en combate; por actos como estos, los policías y militares son premiados con diferentes incentivos, entre ellos días de descanso. En ese sentido Juan Manuel Santos sería, al contrario de lo afirmado en el artículo, la persona ideal para dar continuidad a dicha política, que realmente ni es seguridad ni es democrática. Y aunque algunos podrán salir con el manido argumento defendiendo la posibilidad, que tenemos hoy, de viajar por las carreteras sin ser secuestrados cuando visitamos nuestras fincas (aún si muy pocos pueden darse el lujo de poseer predios campestres) semejante situación está lejos de constituir la solución al conflicto armado y a las necesidades sociales del país.

En cuanto a la afirmación según la cual Mockus ha dicho que dará continuidad a los avances en seguridad atendiendo lo desatendido por el gobierno Uribe, es cierto, pero también lo es que los demás candidatos han hecho lo mismo. De hecho muy pocos colombianos niegan la importancia de acabar la guerra, y ninguno de los hoy presidenciables hace parte de esa minoría. Al contrario, todos, sin excepción, afirman el deber de sostener el ataque contra las guerrillas, pero agregan que hay cosas por mejorar. Es en esas cosas por mejorar dónde podrían encontrarse diferencias entre los candidatos, pero un análisis tal requeriría una reflexión extensa, y realmente no está bien hacerlo en este escrito que, sin querer, tiene un tamaño más allá de mis pretensiones iniciales.

Aunque clave para captar el voto de los partidarios del actual mandatario, afirmar la necesidad y bondad de dar continuidad a las políticas uribistas, es algo muy cuestionable y no muy bien fundamentado en el artículo. Tener simpatías por el Presidente de la República no es prueba suficiente de la bondad de su administración, de hecho los argumentos anteriores muestran algunas de sus falencias, aunadas a los numerosos escándalos de corrupción presentados durante este mandato: Interceptación ilegal a diferentes personalidades por parte del Departamento Administrativo de Seguridad, compra venta de votos en el Congreso de la República a cambio de apoyar iniciativas presidenciales, aumento en las cifras de desempleo, indigencia y desplazamiento forzado; diferentes casos de corrupción en actividades relacionadas con los ministerios, como el caso de Agro Ingreso Seguro, donde grandes hacendados se apropiaron de recursos que debieran destinarse a pequeños y medianos productores; los decretos de emergencia social que precarizaban aún más el pésimo servicio de salud del país, así como otra serie de hechos imposibles de mencionar aquí por falta de espacio. Seguramente los defensores de la gestión del Presidente Uribe mostrarán, contra toda esta abrumadora cantidad de hechos, el crecimiento mínimo pero sostenido de la economía colombiana, sin atender a que dichos recursos han beneficiado a los más ricos y en ningún momento a las clases más necesitadas. Los grandes movimientos de capital han generado ganancias multimillonarias pero eso no se ha sabido traducir en nuevas fuentes de empleo, aumentos salariales, ni mejoras en la calidad de vida de los colombianos.

Antecedentes de gestión

Así mismo, es correcto que apostarle a la campaña de Mockus es apostarle a la cultura, a la educación, a la industrialización y a la salud, pero también es necesario decir el tipo de cultura, educación, industrialización y salud a los cuales se hace referencia; no puede olvidarse que Mockus es amigo de la privatización, es un hombre de derecha. Si se quiere comprender este punto sería interesante seguir la invitación, hecha en el artículo, a investigar en internet para ver las cosas buenas gestionadas en los mandatos de Mockus y Fajardo. Ahora, yo invitaría además de buscar lo bueno, también a buscar lo no tan bueno; por ejemplo, la falta de inversión en infraestructura, la privatización de la educación y servicios públicos en general, el irrespeto a los estudiantes, los atropellos contra los más pobres en la alcaldía del primero, y el aumento de presencia paramilitar en las comunas de Medellín en la alcaldía del segundo.

De otro lado, las menciones internacionales que hayan recibido los candidatos del partido verde, no representan, como pretende el artículo, garantía de buen gobierno, esos premios siempre tienen intencionalidades políticas o de otro tipo. El mejor ejemplo es el Nobel de paz que le dieron a Barack Obama, quien no sólo no ha hecho nada por la paz, sino que incrementó el pie de fuerza Norteamericano en Oriente, firmó un tratado para operar con el ejército y mercenarios estadounidenses en 7 bases militares colombianas, y ahora planea instalar una nueva en Brasil.

El comentario sobre la “oposición malintencionada” me parece muy preocupante, además de confuso, pues uno no puede decir de quien piensa distinto, o está en desacuerdo con la posición propia, que es mal intencionado. No obstante, sí es importante reconocer la existencia de gente que hace las cosas con la simple intención de hacer daño. El problema es que esta opinión sobre las malas intenciones es muy similar a la actitud de Uribe Vélez que tantas amenazas, desplazamientos y muertes ha causado en el país durante su gobierno, al acusar a quien tiene una posición diferente a la suya de ser terrorista, guerrillero vestido de civil, apátrida etc. Todos esos calificativos exacerban los ánimos de sus seguidores, incluidos también algunos delincuentes que lo apoyan, generando polarización social y violencia.

Ahora bien, es cierta la posibilidad de comparar las campañas de Mockus y de Obama: son campañas mediáticas, aprovechan las nuevas tecnologías, atraen fuertemente el voto joven y ambas propuestas superan las de sus predecesores. Pero no se debe llamar a engaños, el cambio operado en los Estados Unidos no es sustantivo, hay cambios, por supuesto, pero sigue siendo un país opresor, no sólo de otros países, sino de su propia población. En un hipotético gobierno de Mockus habría cambios, eso es seguro, pero igual seguiría siendo un gobierno de derecha más preocupado por los dueños del dinero que por los más pobres.

A manera de conclusión

Ya para concluir este extenso escrito quiero asegurar mi acuerdo en que, si debiera elegir entre Mockus y Santos, preferiría al primero; pero no por creer que las políticas defendidas por el candidato colombo-lituano sean las requeridas por el país, sino por estar convencido de que lo defendido por Santos es lo mismo defendido por todos los anteriores detentores del poder en Colombia, principales culpables de la debacle que soportamos diariamente. Mi intención se aleja de invitar a votar por un candidato en particular pues, como puede verse, evité nombrar al candidato de mi preferencia, tampoco pretendo convencer a los partidarios de Mockus de retirarle su apoyo, ni más faltaba, simplemente quiero hacer notar que el inusitado repunte en las encuestas del candidato del partido verde, luego de su triunfo en las urnas en las pasadas elecciones parlamentarias, está lejos de significar que los colombianos hayan empezado a ser más reflexivos en asuntos políticos, al contrario, los colombianos toman la política como un concurso de popularidad.


Sobre esta noticia

Autor:
Diego Andrés López Castaño (16 noticias)
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Opinión
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Pili (26/04/2010)

Mockus es una opción que atrae gente, principalmente jóvenes que ven en la "ola verde" una posibilidad de alejarse de las maquinarias y el clientelismo.
Por algo se empieza.Esperemos que estos "apoliticos" que decididiern enterarse de lo que sucede en el país, también empiecen a pensar en que más allá de las campañas bonitas y la gente kool; lo que este país necesita es IDEAS¡¡¡¡¡

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nancy (28/04/2010)

yo creo que mokus es una persona muy inteligente ,me gustaba hasta que dijo que admiraba a chavez,pero no tiene mucha berraquera y lo que chavez quiere es un evo un correa que hagan lo que el quiere

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German (01/05/2010)

Los de derecha dicen ke mockus es amigo de Chavez, los de izquierda dicen ke Mockus es neoliberal y de derecha. Yo creo ke lo ke temen todos los politicos, izquerda y derecha, es ke se les acabe el negocio de la politica, con Mockus no hay puestos, ni contratos, ni embajadas, ni notarias, ni nada. A eso es ke le temen los de izquierda y derecha.
La ola verde es un tsunami.....

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Estefanìa (18/05/2010)

Antes tenia algo de admiraciòn por usterd, pero haora siento que usted es igual a todos esos oligarcas, como avaro uribe velez, y santos, pero lo que no le voy a perdonar es que haya puesto a mi partido como gente de guerra que decepciòn de una persona como usted que lo creia inteligente.
Usted sabe que GUSTAVO PETRO es una persona y la unica que verdaderamente se preocupa por los pobres, todo queda en su conciencia. QUE VIVA GUSTAVO PETRO