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Las ayudas para comprar o alquilar cada vez son más restringidas (I)

13/04/2012 13:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El impulso del mercado inmobiliario se ha asentado, entre otras cosas, en el aspecto de las ayudas, subvenciones o ventajas fiscales que, en su momento, se encontraban vigentes a nivel estatal. Sin embargo, la crisis económica ha obligado a reestructurar las condiciones de muchos de esos incentivos, o directamente a suprimirlos. Además, los próximos Presupuestos Generales del Estado serán más austeros aún si cabe en materia de vivienda . A día de hoy, son los incentivos fiscales a través del Impuesto de la Renta (IRPF) los que verdaderamente conforman el atractivo en el mercado inmobiliario.

Hay que tener en cuenta que, todavía se encuentra vigente el Plan de Vivienda 2009-2012, elaborado por el extinguido Ministerio de Vivienda, ahora reconvertido en Dirección General a través del Ministerio de Fomento. Sin embargo, con la aprobación del real decreto 1713/2010, se modificaron algunas de las condiciones de ese Plan de Vivienda Estatal. En concreto, se eliminó por completo la Ayuda Directa para la Entrada (AEDE) y se restringieron las condiciones de los préstamos convenidos.

Una de las principales características de ese plan es que determina el acceso a las ayudas de adquisición o alquiler en función del IPREM (Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples). Se trata de lo que habitualmente se conoce como salario mínimo, y que el Gobierno renueva cada año. Para este ejercicio, el IPREM se encuentra congelado en los 532 euros al mes , que se convierten en 7.448 euros al año, cuando correspondan 14 pagas.

Como norma general, podemos deducir que el acceso a las ayudas para la adquisición de viviendas se encuentra restringido a las personas jóvenes y, sobre todo, a quienes tengan un salario que no supere el de cualquier mileurista soltero. En cuanto una pareja obtiene ingresos y una vez rebasados los 35 años de edad, las subvenciones para comprar vivienda prácticamente desaparecen . En estos casos, son las desgravaciones fiscales en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) las que consiguen amortiguar el impacto de una hipoteca en el presupuesto familiar. Veamos, con cuatro casos diferentes, dependiendo de edades e ingresos familiares, a qué tipo de ayudas pueden acceder.

Caso 1 Persona soltera, de 27 años, con unos ingresos mensuales de 1.000 euros, en 14 pagas. El perfil de los mileuristas sin pareja son los que mejor pueden acceder a los diferentes tipos de ayudas públicas. Este perfil, por ejemplo, obtuvo la Ayuda Directa para la Entrada (AEDE), que suponía un abono de 7.000 euros, siempre que el solicitante no superara en 2, 5 veces el IPREM establecido para este año. Es decir, que para obtener esos 7.000 euros de ayuda, los ingresos del solicitante no pueden superar los 18.637 euros , como es el caso de Sandra, una joven de Madrid adjudicataria de una vivienda de protección pública en el Ensanche de Vallecas, que obtuvo esa ayuda hace dos años. "La verdad es que supuso un gran alivio, porque yo tenía horrado el dinero justo para alcanzar el 20% que no te financia casi ningún banco, y cuando recibes la ayuda de los 7.000, puedes destinarla al ahorro o a otros fines", explica. A día de hoy, la AEDE se ha extinguido completamente y es imposible beneficiarse de este apoyo financiero para abonar la entrada a una vivienda, quizá el paso más costoso para la mayor parte de los ciudadanos.

Sin embargo, perfiles como el de Sandra, cuyo salario anual no superaba los 14.000 euros anuales –es auxiliar de enfermería-, también podían beneficiarse de otras ayudas, como la subsidiación de préstamos, todavía vigentes a día de hoy . En su caso, continúa percibiendo 984 euros al año, como consecuencia de esa subsidiación, al tratarse de una hipoteca de 120.000 euros a 25 años. Caso 2 Persona soltera, de 30 años, con un salario de 1.500 euros al mes distribuibles en 14 pagas. Es el caso en el que se encuentra Antonio Jesús, otro joven madrileño, que no ha podido acceder a todas las ayudas, ni en los importes más elevados de las mismas, como le ocurría a Sandra (caso 1). En el caso que nos ocupa, al percibir 21.000 euros anuales como salario fijo, sí podía acceder a la ayuda de la AEDE y a la de la subsidiación de préstamos, pero en importes inferiores. En el caso de la Ayuda a la Entrada, le adjudicaron 4.000 euros de subvención, pues su salario superaba los 18.637 euros (2, 5 veces el IPREM) pero se encontraba por debajo de los 26.068 euros. De este modo, en vez de 7.000, recibió 4.000 euros para completar la entrada a su hipoteca cercana a los 120.000. Además, desde hace dos años, este madrileño también recibe una subvención por su préstamo, aunque se encuentra en los 576 euros al año, por el nivel de renta que obtiene. Sin embargo, la AEDE ya no existe, aunque sí la subsidiación de préstamo. "No tenía ni idea de que existían este tipo de ayudas, porque al tratarse de una vivienda de protección pública, pensé que no me correspondían", explica Antonio Jesús. Caso 3 Pareja de 33 y 35 años, con dos hijos, con unos ingresos de 1.000 euros al mes cada uno de ellos. En cuanto se suman los salarios de dos personas, por reducidos que sean, como los de este caso, el acceso a las ayudas es prácticamente imposible. Al integrar ambos ingresos dentro de una misma unidad familiar y estos superar los 26.068 euros, que son el máximo establecido para obtener ayudas de vivienda, no pueden a la subsidiación de préstamos. "El año pasado, que fue cuando nos metimos en el piso", explica Francisco, "intentamos obtener todo tipo de ayudas, pero nos las denegaban una tras otra", indica este cacereño. Además, la vivienda que adquirieron en Cáceres no contaba con ningún tipo de protección autonómica o estatal, por lo que "aún se cierran más puertas para las ayudas directas", afirma. " Nos decían que teníamos que haber comprado una casa protegida, pero... ¡tampoco nos las adjudicaban porque decían que ganábamos mucho dinero! ", exclaman. En su caso, llegaron a temer que, ni siquiera, pudieran desgravarse en la declaración de la renta las cantidades correspondientes a la deducción por inversión en vivienda habitual, porque durante el año pasado, este beneficio fiscal estaba limitado a quienes tenían una base imponible (ingresos en el IRPF) menor a 17.707 euros anuales. Aunque, finalmente, al haberse recuperado la deducción del 15% para todos los contribuyentes, sí que podrán beneficiarse de esta medida en la próxima y sucesivas Declaraciones de la Renta. Fuente: pisos


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