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Ayuntamientos en cambio de ciclo

20/06/2019 04:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En este tiempo de incertidumbres, los problemas de la gente requieren políticas pensadas y gestionadas desde la cercanía, y para optimizar el nivel de bienestar individual y colectivo se han de poner en marcha mecanismos y equipamientos que faciliten su desarrollo integral

Han pasado 1191 años desde que al palentino ayuntamiento de Brañosera le fuera otorgada la primera "carta puebla" garantizando su derecho a la autonomía local y la facultad de su defensa territorial, un reconocimiento que hizo que este municipio sea considerado en la actualidad el primer ayuntamiento conocido en España, el origen de la administración local y germen por tanto del municipalismo.

No ofreciendo duda que aún cuando, tal consideración atendiese mas a la antigüedad del texto de su " chartae populationis"que al contenido de la misma; aquel referente fue sin discusión el antecedente más próximo del municipalismo moderno y preeminencia cronológica de la defensa colectiva sobre la base del agrupamiento comunitario y la articulación territorial.

Dejando al margen la referencia histórica, decir, que tendría que ser con la aprobación de la Constitución del 78 cuando en teoría se inició la andadura efectiva del municipalismo contemporáneo, pues en el contenido de la misma se otorgó reconocimiento formal a la autonomía de los ayuntamientos, a la democratización de sus estructuras y su ordenamiento en el poder, naciendo con ello supuestamente, tanto el derecho como la capacidad para que las entidades locales ordenasen y gestionasen una parte relevante de los asuntos públicos en beneficio del interés general.

Ahora bien, transcurridas cuatro décadas desde el refrendo constitucional y ya inserto en el siglo XXI, la situación obliga a repensar el cometido de las entidades locales sobre el reconocimiento de la función desempeñada en este periodo, para tirar conclusiones sobre la nuevas perspectivas de acción que la situación demanda .

El papel jugado por los Ayuntamientos desde las primeras elecciones democráticas en materia de bienestar concreto de los ciudadanos supera con creces lo que competencialmente tenían conferido, extremo que refuerza la reivindicación de una esfera propia de atribuciones y la exigencia de capacidades de gobierno que den cuerpo de solvencia a lo que denominamos como “autonomía local”.

Si los cambios indican que la sociedad se ha hecho más compleja, es obligado afrontar nuevas formas de gobierno que consideren e integren esa complejidad,

Un cambio obligado por las grandes transformaciones sociales, económicas, familiares y políticas habidas en el país desde los primeros años de la democracia hasta la actualidad, y cuya influencia en el hacer municipal por su relevancia insta una reflexión estratégica sobre la perspectiva de futuro, pues la sensación generada por el nuevo estatus es indicativa que también en el ámbito local estamos “cambiando de época”.

Contra todo pronóstico la nueva coyuntura más que inducir un debilitamiento del espacio más próximo por el efecto de la globalización, impulsó su potencialidad y por extensión el reforzamiento de los ámbitos locales, es decir, el fomento de lo endógeno; una circunstancia que hizo mudar la visión administrativista y funcional de la gobernanza local como consecuencia de nuevas exigencias estratégicas y cualitativas, que reubicaron al municipalismo en el marco de una nueva dimensión, de un nuevo relieve, y de nuevas funciones operativas.

Es por eso que si los cambios indican que la sociedad se ha hecho más compleja resulte obligado afrontar nuevas formas de gobierno que consideren e integren esa complejidad, mediante la puesta en práctica de acciones que permitan transversalizar los problemas y efectivizar líneas de solución,

Ahora bien este renovado impulso del municipalismo solo será real cuando el traspaso de nuevas competencias o servicios vaya dotado de la previsión financiera de acompañamiento, es decir cuando las entidades locales que asumen su prestación tengan asegurada de partida su participación en la distribución de los fondos procedentes de los impuestos, para de este modo salvar la dependencia de subvenciones y transferencias puntuales o finalistas; pero además, porque sin autonomía financiera es materialmente imposible garantizar su autonomía política, interpretada ésta como la capacidad para elaborar políticas públicas en el marco de su competencia:

De ahí que la constitución de los nuevos gobiernos locales que da inicio a la legislatura del 2019, deba ser entendida como el arranque de un “cambio de ciclo”, cuyo principal objetivo pasa por la consecución de una verdadera autonomía local junto a la financiación que la viabilice, de tal forma que desde el primer día los ayuntamientos y sus equipos de gobierno ejerzan como catalizadores de las respuestas a los nuevos retos, que en todo caso, han de afrontarse con lógicas trasversales así como con mecanismos y estilos de gobierno que desde la gestión participativa impliquen al conjunto de la sociedad en la gobernación de la vida local, para facilitar con ello la resolución de unos problemas que por su complejidad serían imposibles de resolver desde la obstrucción del actual marco legislativo.

Pero  todo queda a expensas de la implicación y el compromiso que al respeto quieran asumir  los nuevos corporativos


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Galdo Fonte (398 noticias)
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