Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Emiro Vera Suárez escriba una noticia?

Brasil y el voto castigo

30/10/2018 00:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sin duda, más allá de la crisis económica, existe es una falta de gobernabilidad

Aventis

 

El voto castigo o voto sanción desde el año 2015, viene marcando las elecciones electorales en el mundo y, mucho más en la Latinoamericana. Cuando los candidatos de izquierda siguieron cometiendo los errores del pasado y, el caso más delicado es México, cuando ya, unos llamados socialistas que se dicen, a su vez, nacionalistas marcan la diferencia con otros partidos y, desde que ganó AMLO, desean influir en su manera de gobernar.

Hay un voto que lo motiva, no la afinidad, sino el rechazo. Es el voto castigo, con el que más de 49 millones de electores brasileños, más que elegir a Jair Messias Bolsonaro como presidente de la República Federativa de Brasil, castigan a los que han gobernado desde que la redemocratización de 1985, inició su Nova República.

Sin duda, más allá de la crisis económica, existe es una falta de gobernabilidad.

En una oportunidad, los escándalos de corrupción y tráfico de influencia afectaron a Ignacio Lula Da Silva, máximo líder de los trabajadores, (pt), y, algo similar sucede en Venezuela con el presidente, Nicolás Maduro Moros y su Partido Unidos de Venezuela, (Psuv), quien, es coordinado a su vez por su vicepresidente y presidente de La Asamblea Nacional Constituyente.

Así que, necesitamos abrir un espacio para exigirle a los partidos políticos en el caso venezolano que, acepten y respeten la voluntad ciudadana, manifestada mediante votos y, se hagan sentir para componer una agenda política que se conduzca apegada a los principios legales con imparcialidad e independencia.

Esto es, crear confianza pública a través del cumplimiento estricto de la Constitución y las leyes, para que, la ciudadanía tome conciencia sólo la institucionalidad y su correcta aplicación es sinónimo de democracia, libertad y justicia.

Pero ¿qué es un gobierno de ciudadanos?

A lo largo de mi carrera de escritor, siempre reprobé la carencia de teorética y de doctrina sesuda en los partidos políticos y en la arena política en sí misma, pero la verdad es que la coyuntura de hoy no permite que se pueda pensar en la ideación de propuestas profundas -hablando en términos teóricos y conceptuales- en lo referido a la educación, la economía y las relaciones internacionales, pues esto requiere tiempo y, sobre todo, paz. No se puede pensar, no todavía, en la edificación de un proyecto de largo alcance como pensaron los políticos de los grandes paradigmas de Estado como el conservador, el liberal y el nacionalista revolucionario. Eso corresponderá al subsiguiente gobierno (si es que es visionario), pues no se vive tiempos de calma en los que se puedan poner en tela de juicio las ideas más profundas referidas a las ciencias políticas y al Derecho público. Se está en un contexto en el que solamente se tiene un objetivo primordial: la salvación del espíritu democrático nacional.

 

Esta tarea es gigantesca y quizá más difícil de ejecutar que la misma resolución de las controversias de orden público material y social, pues tiene que ver con la moral, con el espíritu y con la consciencia. Cambiar la moral pública y modelar una nueva cultura política y urbana, he ahí el objetivo.

 

Es un gobierno en el que se excluye las pertinacias ideológicas verticalistas e incluso las estructuras partidistas, con el fin de atender al punto las demandas de la población, demandas que, en el caso actual, están relacionadas con el restablecimiento del Estado de Derecho, la tarea más urgente y acaso la única en el corto y mediano plazo.

Quiero decir categóricamente, si es que en mis primeros párrafos no lo he dado a entender con claridad, que nunca estaré reñido con la ideologización de la política, que nunca despreciaré el campo de las ideas para que éste pueda conjugar con el de la acción, pero lo que no puedo negar es que esta coyuntura demanda un practicismo que excluya toda teoría rimbombante.

Después de haber escuchado el abrumador silencio de los políticos opositores, decidí unirme a este proyecto por una razón: creo firmemente en que restableciendo la democracia, las más urgentes necesidades de los venezolanos se irán satisfaciendo como por añadidura; en otros términos, restableciendo el Estado de Derecho iremos viendo cómo las demás cosas referidas a la salud, la justicia y la educación van entrando en orden por sí solas, como haciéndose una analogía con la enseñanza bíblica.

Esta tarea es gigantesca y quizá más difícil de ejecutar que la misma resolución de las controversias de orden público material y social,

 

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (2063 noticias)
Visitas:
4422
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.