Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Emiro Vera Suárez escriba una noticia?

Café venezolano y nica, la manera de apropiarse China, de lo que no es suyo

28/08/2018 21:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los caficultores, en la actualidad, enfrentan problemas relacionados con el clima, falta de mano de obra

Aventis

 

 Los cafeteros de Centro y Latinoamérica se encuentran en emergencia por las crisis internas de países llamados socialistas y que no aportan un equilibrio económico a los pueblos de América. Pekín en un tiempo muy prudencial se aprovechó de Estados Unidos de Norteamérica y, Donald Trump y los republicanos buscan acortar el paso, dejado por Barak Obama y que erosiona el mercado económico de las colonias integradas a EE.UU. En meses pasados, señalo que, “Hemos sido explotados por China. Y como nunca se ha visto se provocó una evacuación de riqueza de un país a otro, que se reconstruyó con base en el dinero que le sacó a Estados Unidos”.

“El comercio ha sido una calle de una sola vía”, insistió. “Y ya le expliqué al presidente (de China) Xi (Jinping) que no podemos hacer eso más”, remarcó.

Los caficultores, en la actualidad, enfrentan problemas relacionados con el clima, falta de mano de obra, problemas de falta de títulos de propiedad (por la ley de fronteras), falta de financiamiento y la caída del precio.

La guerra civil que a lo largo de los años ochenta terminó gracias a las gestiones de paz del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, encauzadas a través del proceso en el que participaron los presidentes de los países centroamericanos. La meta era poner fin a los conflictos armados en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

El primer acuerdo se firmó el 7 de agosto de 1987 en Esquipulas, Guatemala, y en él se establecía el compromiso de celebrar “elecciones libres y democráticas”, bajo la supervisión de la OEA y las Naciones Unidas.

Y Ortega aceptó más. En la cumbre de presidentes en Costa del Sol, El Salvador, del 14 de febrero de 1989, se comprometió a reformar la Constitución para adelantar a febrero las elecciones programadas para noviembre de 1990, acortando su propio período.

No fue injerencia entonces que la OEA desplegara una numerosa misión de observadores para certificar esas elecciones.

Si la soberanía de Nicaragua está herida de muerte es por algo muy diferente: el tratado del Gran Canal Interoceánico, firmado en junio de 2013, que entrega el país al aventurero chino Wang Ying, salido de la nada. Este tratado inaudito, convertido en ley, fue publicado en inglés en el diario oficial, y sigue vigente. Un día, ojalá no lejano, deberá ser derogado.

Los caballeros solo defienden las causas perdidas. Lo dijo Borges, a quien le encantaban las boutades. Me gusta recordarlo con relación a Taiwán. Se trata de una causa hermosa y perdida. Es una pequeña isla, del tamaño de Cataluña, con 23 millones de habitantes, que ha logrado simultáneamente el milagro del desarrollo y de la democratización.

Pasó de ser un pobre país agrícola tiranizado primero por los japoneses y luego por el Kuomintang, a una nación próspera, altamente industrializada y esencialmente democrática. Lo que no ha conseguido es que la reconozcan como una entidad independiente. China continental lo impide con su impresionante chequera y su creciente mercado de mil trescientos millones de personas. En 1969, 71 Estados reconocían a Taiwán y solo 48 a China comunista. Era la China menesterosa de Mao. Hoy la menguante estrategia diplomática de Taiwán se asienta en parte de Centroamérica más Paraguay y Haití, y en algunos hermosos cayeríos del Pacífico dotados de bandera y asiento en la ONU. Solo 17 Estados reconocen a Taiwán, mientras 177 se han abrazado a la República Popular China.

El último país en renunciar a los vínculos con Taiwán es El Salvador. Poco antes lo habían hecho República Dominicana y Panamá. Quien inició la estampida fue Costa Rica en el 2007, en el segundo gobierno de Oscar Arias. Quedan en el redil Guatemala, Belice, Honduras y, sorprendentemente, Nicaragua. Los cuatro acabarán dándose de baja. Es cuestión de tiempo y de ofertas. Al Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), un partido comunista que gobierna el país, le hicieron una oferta magnífica. China convertirá a la nación más pequeña de América Latina (21, 000 km2) en el centro de distribución de los productos chinos para toda la región.

El proyecto aprobado incluye un puerto capaz de recibir un millón de contenedores todos los años, cuatro parques temáticos y cuatro centros relacionados con la economía. La transformación se hará en una gran franja del litoral de 2, 787 km2 (el 12 por ciento del territorio), cuyos derechos de explotación El Salvador deberá entregar durante un siglo a los developers chinos. Al mismo tiempo, se construirá un puerto en Honduras, en la costa atlántica, conectado por ferrocarril con el salvadoreño, para crear un “canal seco” entre los dos océanos.

La construcción generará miles de puestos de trabajo, de los cuales un 20 por ciento vendrá de China y un 80 será reclutado localmente. Para el FMLN, que gobierna el país desde el 2009, y en el que su actual presidente Salvador Sánchez Cerén, como buen comunista (y lo dijo en una entrevista hace algunos años), no cree en perder elecciones y entregar el poder, esta será la oportunidad de generar un sistema clientelar que le permita a su partido mantenerse en el gobierno indefinidamente. Los trabajos y la mayor parte de los beneficios serán para los partidarios de la organización.

Ese es el gran problema de los negocios hechos con China comunista. No pacta con las sociedades, sino con ciertos gobiernos. Como se trata de un sistema de partido único y falta total de libertades, donde puede prefiere negociar con sus iguales sin advertir que la única garantía del buen funcionamiento de la economía es la existencia de una sociedad transparente, regida por la meritocracia, en la que exista un poder judicial independiente que solucione dentro de la ley las inevitables disputas que afloren.

China comunista olvidó esta lección de la historia en Venezuela y ese hueco negro de la economía se tragó irresponsablemente miles de millones de dólares duramente trabajados por el pueblo chino. En El Salvador le ocurrirá lo mismo. En Venezuela destruirán todo su territorio buscando sus riquezas y, el presidente Nicolás Maduro Moros debe dar una aclaración de todo esto.

Pero, los convenios con los chinos siguen adelante y hay repartimiento del café

Ortega sabe que con la represión brutal no ha debilitado la rebelión en su contra, solo hizo que muy dolorosamente tomara un respiro para cambiar su línea de ataque, como una finta en el baloncesto. Pero, cree que los paramilitares han fortalecido la lealtad de sus bases, propensas a disgregarse si ven a su caudillo debilitado. Lealtad ciega que, para Ortega, es una prioridad de vida o muerte.

No obstante, en política como en economía no hay almuerzo gratis. Esa represión criminal le costó un aislamiento extremo en el plano internacional, que al fin de cuentas le llevará a negociar su salida a muy corto plazo, sea por los múltiples intereses económicos de su entorno (que si el país cae en el despeñadero se perjudican), sea porque sabe que no puede permitirse que la crisis avance hasta obligarle a reducir drásticamente el gasto de planilla en las dependencias del Estado. Porque ese sería el peor escenario para acudir obligadamente al proceso electoral.

No obstante, al emprender un repliegue estratégico, Ortega pretenderá conservar el máximo de sus fuerzas para gobernar desde abajo. En tal sentido, lo que más le favorece, pese a su debilidad estratégica actual, es que el movimiento autoconvocado no tiene una dirección estratégica, por lo que tiende a la dispersión, a la variedad de mandos contradictorios, a la disputa por la prevalencia de intereses dispares, y a la confusión política paralizante.

La razón de los ciclos repetitivos de ingobernabilidad y de destrucción radica en la falta de maduración de una clase que, en vez de enriquecerse vía privilegios por el control compartido de un aparato estatal autoritario, planificadamente complaciente, sin rendición de cuentas, pudiera desarrollar las fuerzas productivas. Ortega confía, como aventurero, en esos intereses espurios, tanto de la burocracia como del poder económico.

Pero, los chinos, en su nueva Ruta de La Seda, trazaron otro camino para controlar productos como el café y el banano, pero habría que preguntarle a Putin sobre éste rublo, que, ha encarecido sus precios

Ya hoy, con nueve mil manzanas de tierras tomadas por precaristas manipulados, tiene una baza clientelista para extorsionar un futuro acuerdo divisionista. Las deudas y la destrucción que hoy deja Ortega inseminan el embrión del próximo orteguismo opresivo y violento.

Mas se muestra irreflexivo, hasta llevar al país al borde del abismo, y más pronto dará un próximo viraje repentino para negociar con rapidez su salida del poder, por vía electoral, que le permita conservar cierta influencia en el poder formal, y mucha en el poder de agitación, para extorsionar al próximo gobierno con revueltas callejeras que propicien la anarquía, que solo él podría apaciguar a su conveniencia. El orteguismo puede resurgir, esencialmente, por la destrucción actual del futuro. El movimiento libertario autoconvocado no está preparado para impedir que se repita la pasada aventura orteguista por el poder.

Sin que importe quién sea el caudillo, el orteguismo yace incrustado en nuestro atraso productivo y cultural.

Ortega dejó claro con su mensaje que se siente en una posición de fuerza. Cuesta creer que vaya a volver a facilitar las protestas cívicas masivas que le noquearon en un primer momento por imprevisibles. La época de los tranques y las barricadas ya es historia, al menos de forma tan exponencial, aunque tampoco los críticos con Ortega van a ceder. La lucha entre las dos partes es también la recuperación de los símbolos. Los críticos con Ortega han hecho suyo el “¡que se rinda tu madre!” con el que el poeta Leonel Rugama se encaró con un general somocista. Los orteguistas, por su parte, enarbolan el “aquí no se rinde nadie”.

 Qué viene ahora es aún una incógnita. “Ortega está ganando la batalla militar, pero ha perdido la guerra”, sostiene el escritor Sergio Ramírez. “Recuperar la situación actual de antes del 18 de abril, es imposible. No cuenta con el apoyo de la iglesia ni con los empresarios, a quienes considera los grandes traidores, pero tampoco con la sociedad civil. Perdieron la calle. El vuelco fundamental es que la gente ha perdido el miedo”, opina quien fuera vicepresidente de Ortega tras el triunfo de la revolución. “Muchos de los muertos son hijos y nietos de excombatientes sandinistas. La gente a la cabeza del frente cívico no tiene aún un liderazgo, pero se va a articular un movimiento de resistencia de verdad”, añade.

En un intento desesperado por impedir que en Granada se realizara una marcha nacional en contra del gobierno de Daniel Ortega, paramilitares y agentes policiales se tomaron desde horas de la mañana. la Carretera a Masaya para dispersar una caravana azul y blanco que saldría de Managua hacia Granada. Además, la Policía Nacional apresó a por lo menos 28 personas en cuatro departamentos del país. Solo en Carazo capturaron a veinte jóvenes que estaban en Jinotepe y se dirigían a la manifestación en la ciudad colonial.

, prácticamente tienen asegurado el café, oro y petróleo de Venezuela, sin olvidar la telefonía.

Duque, el presidente colombiano, no se dejará manipular por los chinos que desean parte de ese territorio para sacar mercaderías, a juzgar por lo que escribe, es enemigo del gasto público excesivo, de la presión fiscal exagerada y del enredo de regulaciones y burocracias parásitas que acogotan al sector empresarial colombiano. Es un anti populista convencido de que intentará extraer a Colombia de los catastróficos dos periodos de Juan Manuel Santos, pero sin dedicarse a perseguir a los responsables de aquellos desaguisados, porque sabe que lo han elegido para salvar el futuro de los colombianos más que para hurgar en el pasado.

El café, esta en el nuevo trato venezolano con el Asía.

Por otra parte, se ha comprometido a defender frontalmente la democracia en el continente. Debe hacerlo. Ya hay un millón de venezolanos en su tierra. Huyen de los atropellos y el desbarajuste chavista- madurista según Santos. Es justo acogerlos. No obstante, la única manera de impedir la riada de inmigrantes es propiciar el regreso de la libertad y la democracia a ese desdichado país.

Por último, en su discurso de toma de posesión, Duque hizo una declaración frontal contra la corrupción. Hacía falta. Colombia no es el país más corrupto de América Latina —ese deshonor le corresponde a la Venezuela de Maduro de acuerdo con “Transparencia Internacional”—, pero obtiene una puntuación de 37/100 cuando se sabe que menos de 50 refleja un grave problema de deshonestidad en la administración pública.

Montesquieu, citando a los clásicos, advertía que el valor predominante en la República debía ser la virtud. No hay república exitosa si no existe un número grande de ciudadanos virtuosos. ¿Conseguirá Duque transmitir esa actitud a sus compatriotas de manera que Colombia pase a ser un país próspero, estable y ejemplar? No lo sé, pero tiene madera para comenzar la andadura. Y Maduro, debe reflexionar sobre su entorno presidencial.

Qué viene ahora es aún una incógnita

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (1298 noticias)
Visitas:
4446
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.