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Cartagena de Indias, la antigua

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27/02/2019 06:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Julio César Bustos

¿Nos podríamos imaginar qué le preguntaríaBlas de Lezo a Cartagena de Indias tras regresara ella después de más de dos siglos? En estepoema de Julio César Bustos, tomado del libro"Los Abatidos de Barlovento" (2000), tal vezencontremos alguna respuesta o si no al menossí una pregunta latente que resuena aún en suspiedras hechas de tiempo.

Cartagena de Indias, la antigua

para Álvaro Mutisla piedra ha venido a seruna presencia de albas porosidades

Heme aquí al fin

en esta tarde triste

Cartagena de Indias.

Al fin, después de haber navegado

los mares del mundo,

a la espera de este instante

construido con las piedras

labradas en la cantera de la imaginación,

queriendo contemplar

en alguno de sus puertos

sin nombre

ni rostro alguno,

la muralla que te nombra

como Cartagena de Indias

antigua

eterna.

Heme aquí al fin

en esta tarde triste

Cartagena de Indias,

mirando,

tocando,

palpando tu piedra,

hecha con la sangre del hombre,

con su triste savia que todo lo marca,

como al toro de lidia

que en las tardes

arenosas de tus corridas,

sale al ruedo a jugarse la vida

su casta

y su verdad.

Así tu presente.

Así has sido erigida

Cartagena de Indias,

como alta muralla que sobrevive

a la terca marea de los hombres,

quienes, indiferentes,

circulan por el ruedo de la vida

sin rendir homenaje

a la augusta presencia que te nombra

como Cartagena de Indias

piedra

muralla

¿eterna?

Cartagena de Indias

Oriente te ha dado el nombre,

acaso ?y España te bautizó?

Más sobre

acaso, te pregunto,

como el sol que calienta en esta tarde triste

en este crepúsculo donde,

desde el Castillo de San Felipe

hasta donde han llegado a descansar mis pasos,

en fin, desde cualquier recodo de tu muralla,

contemplo la ciudad

la antigua ciudad

con sus delgadas calles laberínticas,

con su torre del reloj

donde el tiempo se ha detenido

negándose a ser parte

de la necia rutina que la corroe;

la ciudad

aquella

la antigua,

protegida por un manto de niebla

?de dónde el manto,

acaso el mismo

concedido por Venus,

diosa y madre, a Eneas

para proteger sus pasos a través de Cartago,

la ciudad

la antigua muralla

donde reina aún hoy día,

para infortunio de Escipión,

la amorosa Dido?;

la ciudad

aquella

la antigua,

que mirando alerta

con sus ojos de cañón,

parece aún contemplar

sobre aquel mar homérico de las Antillas,

el tráfico dorado de los galeones,

el acoso de los piratas que, como Drake,

ululan a barlovento su desafío:

"¡Serás mía, Cartagena de Indias!";

la ciudad

aquella

la antigua

la que contemplo,

la que parece añorar el paso de los huracanes

quienes, con sus titánicas manos,

han sabido pulir a través de los siglos

tus heroicas piedras;

acaso, te pregunto,

en esta tarde triste

en esta tarde en que los hados me han traído hasta ti,

acaso, te pregunto,

Cartagena de Indias, la antigua,

acaso, como el sol que ilumina la piedra,

en los abismos de Hesperia

has de desaparecer?


Sobre esta noticia

Autor:
Revistaletralibre (526 noticias)
Fuente:
revistaletralibre.blogspot.com
Visitas:
14
Tipo:
Reportaje
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Copyright autor
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