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La ciencia ficción es la madre de la invención y ahora el uso de internet para la comunicación directa entre cerebros es posible

17/04/2015 11:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La conexión cerebro-ordenador permite convertir el pensamiento en acción y las prótesis que se mueven obedeciendo al mensaje u orden del paciente, sin hacer un solo movimiento, está ya aquí. Esas técnicas serán positivas en avances médicos con robots y ya han dejado de ser ciencia ficción

 

Diasporaweb ha elegido un poco al azar pero no mucho, un inventor polifacético para introducirnos en materia.

Arthur Charles Clarke (1917-2008), escritor y científico británico, creador de la comunicación vía satélite, fue presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica y autor de novelas de ciencia-ficción tan conocidas como 2001 o Cita con Rama. Basándose en su conocimiento científico, elaboró en los años 40 y 50 una serie de previsiones para el futuro. He aquí algunas. De 1991 a 2000, pronosticó automóviles sin ruedas que flotarían en el aire,   instalación de equipos de aire acondicionado en la Luna para producir cosechas y televisión vía satélite que llevaría información a los países subdesarrollados. Ésta última profecía es hoy un hecho, pero las primeras no se han cumplido.

Previó sin fecha determinada el uso de videoteléfonos que posibilitarían comunicaciones a 15.000 km de distancia no sólo para uso personal sino también para realizar negocios o hacer compras. Es algo que estamos viviendo actualmente. Con la mejora de las comunicaciones ya no es necesario centralizar el trabajo en las ciudades, y será posible enviar un radiograma o telegrama a cualquier parte del mundo en menos de un día asegurando el carácter privado de esa comunicación. Otro acierto.

Clarke pronosticó que un día podremos conocer el pasado y el futuro por telepatía, y aumentar el coeficiente de inteligencia de los animales domésticos. Algo que aun no ha llegado.  Pronosticó los robots, los rayos mortales, y la transmutación de los metales, todo posible hoy día. Por el momento aún no hemos logrado otros vaticinios como la vida artificial, la inmortalidad, la invisibilidad, la levitación, el teletransporte y la comunicación con los muertos.

El uso del ordenador para la comunicación directa entre cerebros no es el futuro, sino hoy

Como Clarke vaticinó nos hallamos ante un mundo de ideas por aplicar, por ejemplo, un equipo internacional

 

Los investigadores consiguieron transmitir información por la Red de Redes, entre cerebros humanos separados por más de 8.000 kilómetros (los que median entre la India y Francia). Según uno de los autores de la idea, Alvaro Pascual-Leone (director del Berenson-Allen Center for Noninvasive Brain Stimulation del Beth Medical Center (BIDMC) y profesor de Neurología de la Escuela de Medicina de Harvard), básicamente lo que se hizo fue registrar la actividad cerebral de uno de los individuos y trasladarla al cerebro de otro, aprovechando una vía de comunicación ya existente.

Hasta ahora, ya se había logrado establecer este mismo tipo de comunicación, pero solo entre cerebro y ordenador. La ecuación ha sido completada con un cerebro humano más, que hizo las veces de receptor.

¿Sin hablarse, sin escribirse, sin hacer el menor movimiento… ¿Cómo fue posible que estos individuos se comunicaran? La explicación se encuentra en una serie concreta de señales, las señales neuronales; y en la posibilidad tecnológica ya existente de codificarlas y de decodificarlas computacionalmente.

Por un lado, en el experimento se usó un electroencefalograma (EEG) -técnica de registro de la actividad bioeléctrica cerebral- que estaba conectado a Internet.

Anteriormente, el EEG ya se había usado para, mediante electrodos acoplados en el cráneo de un usuario, registrar las corrientes eléctricas del cerebro cuando este trabaja (por ejemplo, pensando en algo). Además, el EEG ya se ha conectado a ordenadores para que estos interpreten dichos registros, y los transformen en acciones.

Este tipo de conexión es lo que se conoce como interfaz cerebro-ordenador (BCI); y permite convertir pensamientos en acciones reales. Por ejemplo, se está aplicando al desarrollo de prótesis que puedan moverse solo con el pensamiento. Por otro lado, los científicos utilizaron una tecnología de estimulación neuronal no invasiva, conocida como estimulación magnética transcraneana o EMT.

Estas técnicas con la ayuda  de Internet serían positivas en los avances médicos con robots y no es ciencia ficción sino que existen. En  técnicas para inmovilizados, tipo exoesqueleto,   prótesis de cadera, siempre que no sean invasivas. Sillas de ruedas y robots hacen el trabajo de la médula espinal

¿La telepatía, futura nueva forma de comunicación?

Para los investigadores, este tipo de comunicación sería el equivalente neurocientífico a la mensajería instantánea. Ellos esperan que, en un futuro, usando neurotecnologías de mayor precisión -como EEG sin cables y EMT robotizada- la fórmula se convierta en una nueva manera de comunicación, “no basada en el lenguaje o en el movimiento”.

 

En esta misma dirección han trabajado también investigadores de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos. En 2012, estos científicos consiguieron relacionar patrones específicos de actividad cerebral con el significado de cuatro palabras, independientemente del idioma en que estas fueran pronunciadas.

Según ellos, esto supuso haber encontrado la “huella” de los conceptos en el cerebro, un avance que “podría ayudar a fabricar futuras máquinas de telepatía artificial”. Internet sería el camino para la expansión de dichos mensajes por el espacio (ciber).

Otro trabajo a comentar que ha supuesto un avance a este último respecto: En 2013, científicos de la Universidad de Washington en Seattle, Estados Unidos, también lograron controlar a distancia movimientos corporales de otra persona mediante una interfaz que mantenía conectados a través de la Red sus cerebros.

Lo que le debemos a la buena ciencia ficción

La lectura reflexiva enriquece nuestro cerebro, nos recuerda Annie Murphy Paul en The New York Times. Pero la lectura es mucho más: las novelas de ciencia ficción de calidad, subgénero históricamente ninguneado por la crítica sesuda pero cuya talla ha sido reconocida por Jorge Luis Borges, por ejemplo, que prologó las ediciones en castellano de Ray Bradbury, no basan sus ideas y conjeturas sobre el futuro (prospectiva) sin ofrecer nada a cambio a la ciencia.

La ciencia, creen los investigadores del Media Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) Dan Novy y Sophia Brueckner, es la primera beneficiada de la lectura de la mejor ciencia ficción, ya que sus historias ofrecen esquemas más o menos simbólicos y plausibles sobre usos tecnológicos, además de exponer -a veces en tono utópico y en otras ocasiones en tono distópico - la interacción entre ser humano y tecnología.

Inventar conociendo los mejores "mundos" de ciencia ficción, para lo cual debemos emplear nuestro tiempo de descubrirlos

Larry Page ha aclarado que Google tiene la capacidad y responsabilidad para experimentar con la tecnología de manera más decidida, ahora que los recortes presupuestarios en Estados Unidos reduce la capacidad de las agencias estatales de I+D+i para lanzar productos y aplicaciones del futuro.

Otras compañías muestran una predisposición similar, aunque Sophia Brueckner y Dan Novy creen que las empresas con músculo tecnológico, visión a largo plazo, planes para desarrollar productos que no existen y dinero para investigar, como Google o Apple, deberían prestar más atención a las grandes novelas de ciencia ficción para así perfeccionar sus ideas del futuro.

Los inventores de hoy necesitan conocer obras básicas de la ciencia ficción escritas en los últimos 150 años, ya que detrás de entornos, interacciones, aparatos, estados de conciencia, o conductas de inteligencia artificial (no humanas), existen metáforas científicas que enriquecerán cualquier tipo de fabricación científica que sostenga tecnologías del futuro.

Según los     promotores de esta tesis.   mundos fantásticos creados por autores entornos donde se ponen a prueba ideas e invencionescomo Philip K. Dick o Arthur C. Clarke o Julio Verne, Georgen  Orwell, Steven Spielberg y mil otros no sólo aportaron nuevas ideas para futuros dispositivos, "sino que anticipan sus posibles consecuencias", escribe Rebecca J. Rosen en una entrevista a los docentes para The Atlantic.

 

El  Lab del MIT, laboratorio que se dedicó desde su creación a experimentar con ideas donde converjan el diseño, el mundo multimedia y la tecnología, es un entorno donde la literatura de ciencia ficción siempre ha sido mejor considerada que en la sociedad en general, pero ahora se convertirá en la base académica de nuevos inventos e ideas.

El MIT abarca distintas áreas de investigación como Biomecatrónica, Medios Tangibles, o Interfaces Fluidas, por ejemplo. Cada uno de esos grupos tiene su correspondiente subgénero de ciencia ficción, a menudo con autores que han explorado temáticas relacionadas durante décadas".

"Estos autores -según Brueckner- hacen más que meramente profetizar tecnologías modernas: también consideran las consecuencias de sus invenciones ficticias con gran detalle".

Estas afirmaciones de la profesora del nuevo programa MAS S95: Science Fiction to Science Fabrication -o- Pulp to Prototype tienen en cuenta la profunda coherencia de los mundos creados por los autores más sólidos de obras de ciencia ficción: emplean referencias tecnológicas, técnicas de semiótica y realizan prospectiva utópica o distópica con solidez.

En otras palabras, un mundo de ciencia ficción tiene su "universo" o "marco de trabajo" ("framework")

Es decir no sólo de trabajo sino también lo tienen patrones de lenguaje como la arquitectura, cualquier lengua oral y/o escrita, o un videojuego, donde sus autores hayan creado un marco sin gravedad, todos los objetos de este universo artificial seguirán una norma básica de coherencia: respetarán las leyes de la gravedad del "marco" que habitan.

Ocurre lo mismo con los marcos de software ("frameworks") donde se usan patrones determinados (las herramientas de un lenguaje de programación) para crear aplicaciones, sitios web o universos virtuales coherentes con el lenguaje que usan.

Comunicaciones por satélites, armas de electrochoque, radar

Los universos semióticos ideados por los mejores escritores de ciencia ficción como Christopher Alexander expone la misma idea en el mundo de la arquitectura, en su ensayo A Pattern Language

Muchas de las técnicas científicas modernas estaban en la narrativa de los grandes autores de ciencia ficción y siguen estando

Cuentan en ocasiones con una coherencia crucial para los inventores que quieran imaginar cómo se comportaría la población de una megaciudad donde conviven ciudadanos que pueden moverse libremente por aire, tierra y subsuelo, qué ocurriría si un androide aspirara a lograr una conciencia humana, o innumerables ejemplos.

 

Pese a esta utilidad, la idea de relacionar obras literarias de ciencia ficción con el proceso de innovación tecnológica no había fructificado ni siquiera en el Laboratorio de Medios del MIT, reconocido desde siempre por la experimentación sin cortapisas tradicionales.

Aunque sin reconocimiento ni cátedra, la mejor ciencia ficción ha originado grandes avances durante los últimos 150 años:

En 1945, Arthur C. Clarke describió el concepto de Comunicaciones por Satélite Geoestacionario; las armas de electrochoque Taser para inmovilizar a personas a través de una incapacitación neuromuscular momentánea se inspiran en el "rifle eléctrico" imaginado por Thomas A. Swift (TASER es acrónimo de "Thomas A. Swift's Electric Rifle". Aunque somos enemigos de todas las armas, incluidas las que se autodenominan"Non-lethals", tan letales como las ofensivas, muchas veces.

Winston Churchill trató de crear un "rayo de la muerte" a partir de una serie por entregas de horror ficción de los años 20 y 30, que no culminó en un arma capaz de derribar aviones enemigos, pero sí al RADAR, invención en la que se involucró el propio MIT y crucial para ganar la Batalla de Inglaterra.

Si una empresa puede hacerlo, cualquiera puede ser también suficientemente ambicioso

El objetivo del MIT sobre ciencia ficción e invenciones es experimentar con usos y aplicaciones alejados del presente o el futuro próximo.

Sophia Brueckner y Dan Novy creen que una inmersión en la lectura de los clásicos de ciencia ficción influirá en la manera de pensar y crear de sus alumnos, y repercutirá en su ambición. Nicholas Negroponte, explica la importancia de adelantarse con invenciones al futuro: si cualquier compañía puede fabricar alguna de las ideas en las que estás trabajando, entonces no estás siendo demasiado ambicioso y deberías dejarlo.

Narratarium, un entorno inmersivo sensible al entorno, una versión de los entornos de The Veldt (relato corto de Ray Bradbury); escultura de sonido cinético inspirada en un relato corto de J.G. Ballard, The Singing Statues (1971). No se trata de una copia al pie de la letra de la descripción del autor, sino de una interpretación, ya que cualquier relato deja en manos del lector parte del trabajo de conformar un entorno imaginario, según las leyes de la semiótica.

Dan Novy explica a The Atlantic que, por ejemplo, nadie sabe exactamente cómo opera la "caja de empatía" descrita por Philip K. Dick en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, novela en la que se inspira Blade Runner.La novela cuenta con numerosos instrumentos que pueden inspirar artilugios, algunos tan humorísticos como el "Órgano de Ánimos Penfield", bautizado en homenaje al neurólogo Wilder Penfield, capaz de inducir emociones en el usuario.

Dan Novy nos recuerda que la ficción, y en concreto la ciencia ficción, es una manera de ver, como diría Cervantes, la vida como podría ser, y no sólo tal y como es: "La narrativa es el modo en que el cerebro humano entiende la realidad, comparando el estímulo que siente con las historias que ha vivido u oído antes". Y, como nos recuerda la neurociencia, la conciencia no distingue muchas veces entre las experiencias que hemos tenido y las vividas por los personajes de los relatos con los que hemos disfrutado.

Esta profunda conexión entre lo contado y lo vivido explica la importancia que el ser humano concede a explicar, recopilar e interpretar historias, no importa la época o el tipo de sociedad, desde los grupos de buscadores y recolectores con cultura  a la sociedad de la información.

Como ya recordaba Sócrates a sus discípulos (entre ellos Platón, cuyas "historias" inspiraron la interpretación "mística" del espíritu humano y la realidad), conocer las obras de otros nos permite vivir más vidas en una sola existencia.

Asimismo, los relatos de ficción sintetizan las ventajas de iniciar una simulación (la acción del relato se desarrolla en un "universo" fantástico coherente) sin exponerse a los costes de experimentarlo uno mismo o conducir experimentos análogos.

Dan Novy, cocreador y profesor del curso MAS S65: Science Fiction to Science Fabrication cita también al dibujante de cómics Alan Moore y a Picasso, cuya opinión sobre la realidad es similar. Para Picasso, lo mágico es real, "pero sólo en el sentido de que la mente humana puede concebir algo que no existía con antelación y luego hacerlo".

La ciencia ficción es una expresión de esta magia acaecida en la conciencia creativa humana, al sugerir soluciones a problemas, o herramientas para ampliar nuestras capacidades, estimular nuestra capacidad de sugestión.

Al fin y al cabo, la ciencia ficción está atenta a los acontecimientos y tendencias del presente, los extrapola al futuro y realiza una simulación -utópica o distópica- de las consecuencias causadas por las tendencias en acción.

Lo creado en un relato puede verse como uno de los innumerables experimentos sobre la existencia ideados por alguien para otorgarnos la capacidad de experimentar lo acaecido.

Los mejores relatos de Ray Bradbury, Isaac Asimov, Robert A. Heinlein o Arthur C. Clarke tienen tanto de universal como los novelistas que, en vez de decantarse por el futuro más o menos lejano y fantástico, sitúan su obra en presente, pasado o un tiempo imaginario.

En "Mi entrañable señor Cervantes", Jorge Luis Borges sentenciaba: "Cervantes era un hombre demasiado sabio como para no saber que, aún cuando opusiera los sueños a la realidad, la realidad no era, digamos, la verdadera realidad, o la monótona realidad común. Era una realidad creada por él; es decir, la gente que representa la realidad en Don Quijote forma parte del sueño de Cervantes tanto como Don Quijote y sus infladas ideas de la caballerosidad, de defender a los inocentes y demás. Y a lo largo de todo el libro hay una suerte de mezcla de los sueños y la realidad."

 Libros de ciencia ficción que inspirarán a los nuevos inventores

La literatura de ciencia ficción pertenece al llamado género narrativo, donde un narrador comunica hechos y describe el mundo exterior, ya sea real o imaginado. Las formas expresivas más importantes de este género, son la novela y el cuento. También lo son las leyendas y fábulas, entre otras.

Dentro del género narrativo, la literatura de Ciencia Ficción como la La ciencia ficción tiene sus orígenes en la literatura fantástica, es ella la que más nos acerca al futuro. Algunos ejemplos de autores y relatos antiguos que han tenido visiones futuristas y que cualquiera puede buscar y leer:

-  El mito griego de Ícaro y Dédalo, que despertó la idea de la posibilidad de volar.

-  En el siglo XVIII, Los Viajes de Gulliver (1726), del escritor inglés Jonathan Swift, habla sobre mundos y sociedades mejores.

Muchos de estos autores jóvenes, se inspiraron en sus propias fantasías y sueños. Por ejemplo, el escritor Ray Bradbury, autor de novelas y cuentos futuristas y fantásticos, fue un niño extraordinariamente imaginativo; tenía muchas pesadillas y fantasías aterrorizadoras, que después usó en sus escritos. A los 12 años empezó a escribir cuatro horas diarias, llegando a ser un gran futurista.

En el siglo XIX, el escritor francés Julio Verne da comienzo a la moderna ciencia ficción, con obras como Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, y Veinte mil leguas de viaje submarino.

La ciencia ficción ha estado fuertemente influenciada por la tecnología y las ciencias.

Sus narraciones parten de ideas científicas para narrar historias sobre sociedades futuras o mundos diferentes al nuestro.

Se basan fundamentalmente en los efectos que los cambios producen sobre las personas en particular y sobre la especie humana en general. Sus temas predilectos son el mundo del futuro, los viajes a través del espacio o el tiempo, la vida en otros planetas y las crisis generadas por la tecnología o la presencia de criaturas y entornos extraños.

Entre los principales autores de ciencia ficción se cuentan junto a Julio Verne, Herbert George Wells e Isaac Asimov.

Wells se interesó por la biología, la evolución de las especies y por las consecuencias sociales de la tecnología. Nos dejó numerosas novelas de ficción científica: La máquina del tiempo, El hombre invisible, La guerra de los mundos, entre otras.

Otros autores destacados del siglo XX son Aldous Huxley y George Orwell, quienes en sus obras presentan una visión negativa de la sociedad futura, asfixiante y deshumanizada. El primero escribió Un mundo feliz. La obra más famosa del segundo tiene el nombre de un año: 1984.

Muchos de los autores de ciencia ficción relataron hechos que la ciencia y la técnica han convertido en realidad, como el submarino, el robot, la bomba atómica.

En el listado, muy discutible y ampliable, se excluyen las obras maestras distópicas que inspirarían algunos de los instrumentos de espionaje, tortura y control de la opinión y las conciencias de la humanidad más peligrosos para la propia supervivencia de la individualidad humana.

 

 

 

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