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Clase política colombiana debería pedir perdón por los actos terroristas ayer en Bogotá

16/05/2012 15:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageMucha razón tuvo el Alcalde Gustavo Petro cuando dijo luego del atentado terrorista ayer en la ciudad, que eso era el resultado del odio y la venganza, y es lo que me motiva hoy a seguir dando mi concepto y decir con más seguridad, que sí algo de vergüenza le queda a la clase política nacional, si es que alguna vez la han tenido, es pedir perdón a los bogotanos, al país y al mundo, por el cobarde episodio que regó sangre inocente en la capital.

Pero eso es una utopía, esas bandolas políticas jamás aceptarán la responsabilidad directa e indirecta de la guerra sucia que enluta a miles de hogares colombianos y, que ahora trasladan al epicentro administrativo nacional.

Llevan décadas dirigiendo los destinos nacionales, heredándose el trono de descendencia en descendencia, algunos desde los más tradicionales y arcaicos partidos políticos tanto de izquierdas como de derecha, y otros desde agremiaciones, corporaciones, monopolios empresariales y sindicales, que solo han servido para alimentar los odios entre los colombianos para lucrarse solo ellos, los que durante años ha tenido la palabra en este país, basuras inmundas.

No son sino una parranda de desagradecidos, que tragan del presupuesto nacional y devuelven con muerte el tributo que les paga el pueblo.

Es una guerra ambiciosa por el poder y control político para sus propios intereses, en la que solo el pueblo inocente pone los muertos, para que ellos después salgan a rasgarse las vestiduras como los más pulcros defensores de la vida y los derechos humanos, derechos que pisotean minuto a minuto en cada uno de sus gestos administrativos, desde el más insignificante edil hasta el más encopetado de los congresistas, de la misma manera que lo hacen los funcionarios públicos que ellos encargan en los puestos administrativos, para defender el feudo electoral.

Ayer murieron dos cristianos, víctimas de la guerra sucia que vivimos los colombianos, son varias decenas de heridos, pero ellos le dan más trascendencia a lo que pudo o no pudo pasarle al ex ministro Fernando Londoño, e ignoran a sus propias víctimas.

El atentado no fue contra Fernando Londoño, fue contra la población inocente, y es por eso que escribimos heridos en la dignidad de un pueblo que nada tiene que ver con las malas reparticiones en las ganancias de estas ratas de cuello blanco.

Si bien se trató de un acto terrorista o criminal, la mejor calificación que puede dársele, es el de un atentado político entre políticos, o de un atentado de ratas contra ratas, en la que lamentablemente el pueblo paga las consecuencias.

Desde aquí rechazamos a todos esos blasfemadores que los medios de comunicación tanto de izquierda y de derecha ponen en sus micrófonos y pantallas con el rótulo de expertos analistas, que solo contribuyen a fortalecer aún más la violencia, porque en cada una de sus opiniones dejan claro para que tendencia política trabajan.

Este país ya no aguanta tanto experto y tanto académico que llevan años hablando basura sobre el conflicto colombiano, ya es hora que se hagan a un lado si algo de vergüenza también les queda.

Porque no entiende esa fauna política que el presidente de Colombia se llama Juan Manuel Santos y que el Alcalde de Bogotá se llama Gustavo Petro Urrego, igualmente en cadena con municipios y gobernaciones del país, y que la tarea de cada quien es ejercer control político y no la de impedir realizar los programas de gobierno con que cada gobernante se hace elegir, si fue una decisión soberana del constituyente primario.

Esos enfrentamientos entre poderes políticos, son los que tienen a nuestra nación en guerra, son ellos quienes de una u otra forma, fortalecen política, ideológica y económicamente a los grupos al margen de la ley, como a esos criminales irresponsables que ayer atentaron contra la vida en Bogotá.

imageLos colombianos no queremos más de lo mismo, ya es hora que se pongan de acuerdo en la repartición de sus ganancias, sino háganse a un lado y entréguenle el poder a nuevas generaciones, pero no de edad, sino de pensamientos, generaciones que nunca hayan tenido que ver con la conducción política de los pueblos, que de esos hay muchos, pero los dueños del micrófono, no se lo prestan.

Hoy tal vez se encuentren en la 74 con Caracas ediles, dirigentes sociales, congresistas, policías, funcionarios tanto de izquierda como de derecha, adueñándose de la sangre inocente de los heridos y muertos de ayer, estarán rechazando la violencia para que sus electores y seguidores los vean, pero en sus actos en cada una de sus dependencias como servidores públicos, dejan mucho que decir, sobre todo cuando se hacen toda clase de triquiñuelas para lograr el nombramiento de determinado funcionario o la aprobación del presupuesto local, distrital o nacional. Ratas inmundas.

Son sus comportamientos, sus actuaciones deshonestas, el primer contribuyente de la violencia nacional, son ellos quienes directa o indirectamente con sus actuaciones sucias, los que incentivan los hechos violentos como los ocurridos ayer en la ciudad, por eso es prudente hacer honor a la gallardía y desde sus madrigueras políticas, pedir perdón con sinceridad a la población bogotana por el daño que han hecho, es lo menos que pueden hacer en agradecimiento a un pueblo que les da de comer, vestir, vivir bien con todas las comodidades que no se merecen.

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Autor:
Patiobonitoaldia (1190 noticias)
Fuente:
patiobonitoaldia.org
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Reportaje
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