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Coalición y profundidad democrática

04/02/2018 19:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pero, el campo religioso, viene derrotando a su más caro adversario, la ansiedad

Aventis

 

La profundidad de la crisis venezolana, lleva a buscar caminos extraordinarios y posibles, dentro de linderos institucionales y, la población desea tener su porción de seguridad para tener su posición ante la historia. Venezuela es ya un patrimonio colectivo y no individual.Una de las habilidades innatas de los populistas, y de los dictadores, es la de conseguir precisamente ese punto de conexión con los ciudadanos, que se creen representados en determinada interpretación de los hechos, de la historia o del futuro, al punto del ejemplo clásico de aceptar vivir en condiciones de indignidad, a nombre de la dignidad. 

Pero, el campo religioso, viene derrotando a su más caro adversario, la ansiedad que destapa al sentir venezolanista y latino, nos encontramos en un verdadero campo de batalla y debe existir un apoyo para lograr, los apoyos del sentir nacional.

El computador no lo puede hacer todo. Los estadounidenses, necesitan nuevos sueños colectivos y el apoyo latino contra el comunismo, pero, más allá de la configuración de ese espectro político e ideológico, tenemos a los colectivos y su degradación social que algunos de sus dirigentes jefean más que un general de la gloriosa FANB, de Venezuela es un escritorio de políticos solemnes que todos mandan, pero, no existe una dirección de Estado.

Aquí, nos la inventamos. El invento de las ficciones y las aventuras de prestigio no son nada nuevo. Siempre han existido propósitos en busca de metas significativas en uno u otro campo, que no solamente implican y demuestran poderío nacional, sino que convencen a la gente de pertenecer no solo a una potencia, sino a una gran civilización.

Así sucedió con la carrera espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, que, sin perjuicio de los beneficios científicos de las vueltas tripuladas a la tierra o el alunizaje, permitió a cada parte conquistar el alma de la gente, que se sintió vinculada a causas magnas, curiosamente desaparecidas del escenario con el desmonte del esquema de la Guerra Fría.  El gran escenario de la opinión, y de los sentimientos nacionales, presenta en los Estados Unidos un panorama que exigirá de los inventores de nuevas ilusiones nacionales mucho trabajo e imaginación. La misma aparente inocuidad de una carrera espacial que no terminó en las realizaciones que se esperaban, hace sesenta años, se puede convertir en factor de incredulidad, o falta de entusiasmo, respecto de las propuestas de hoy. Máxime cuando el propio lema del presidente se vincula inevitablemente con el pasado: “América grande otra vez”.   Se toman publicidades de otros partidos, como, A Paso de Vencedores, un viejo lema de AD y Somos Venezuela, una vieja publicidad tomada por Corina Machado y retomada por Nicolás Maduro Moros para fundar un nuevo partido y debilitar el Psuv.

Venezuela, exige un nuevo rumbo ideológico

Cuando no es la religión, es la ficción, un escapismo. Tanto la propuesta de los barrios en la luna y estaciones en Marte, como la victoria contundente, con ocupación de la capital enemiga en medio de las aclamaciones de los vencidos, seguramente van a encontrar réplicas en otros países, empeñados en descubrir y animar sueños colectivos como mecanismo de unidad nacional.

 La tarea es encontrar cuál sería la causa en torno a la cual se podría construir una u otra propuesta capaz de convencer a la gran masa ciudadana de inciertas opciones de grandeza. El peligro es que ese es el clima más favorable a la propagación de la semilla, infértil, del populismo. Ya no se puede engañar a la gente, es necesario que la militancia se esfuerce y que la gloriosa FANB, le diga un no a los colectivos, ellos tienen un nivel de lucha, pero, nunca pueden tener el poder político.

No se trata de responsabilidades imaginarias.  Todas ellas están contempladas en los distintos instrumentos jurídicos que han sido suscritos por el mundo libre.

Sin embargo, lo que ha predominado es la falta de acciones decididas, a cuya realización están obligados los Estados que firmaron, de manera voluntaria, esos convenios. Las evidencias sobre la ruptura del orden institucional son aplastantes. El desconocimiento de la independencia de los poderes, y su concentración en cabeza del ejecutivo, tiene pruebas suficientes

Hay que sumar y no de restar, al ciudadano, no hay que despreciarlos, trabajar en conjunto de una manera independiente. No cabe duda, de que, debemos ser incluyentes, la izquierda no puede ser derrotada, nadie debe ser derrotado. Pero, necesitamos, los mejores hombres en el poder y que tenga principios e ideas. Vamos, a una nueva etapa de transición para salvaguardar la democracia y la libertad bajo un lema que nos permita merecernos un conjunto de sacrificios y concesiones, generosidad y desprendimiento. No es hora de callar, es el momento de la gran coalición.


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Autor:
Emiro Vera Suárez (549 noticias)
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