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Concepciones “simple” y “compleja” del conflicto político

10/02/2019 15:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Debemos tener suficiente inteligencia, poder y técnica para poder hablar in ultramque partem

Rosler entiende el debate político como una controversia en la que ambas partes cuentan con argumentos atendibles. En este punto, distingue entre las concepciones “simple” y “compleja”.

—    Según la concepción “simple” el conflicto político se debe a algún defecto de quienes participan en él, ya sea intelectual o moral;

—    Según la concepción “compleja” la existencia de un debate entre actores políticos no implica defecto alguno por parte de los involucrados, sino antes bien la presencia de razones objetivas para un disenso genuino: complejidad del asunto, presencia de soluciones alternativas a un problema igualmente razonables, pluralidad de perspectivas con las que abordar un asunto, etc.

Ahora bien, el republicanismo asume la concepción compleja de la argumentación política y, por lo tanto, considera al debate como un elemento natural y normal del discurso cívico. El republicanismo pone el acento en la retórica, pues de lo que se trata aquí́ es de convencer a los oponentes con los mejores argumentos; Rosler sostiene que “el énfasis republicano en la retórica, como parte constitutiva del conflicto, aspira a maximizar el acuerdo pero sin perder de vista el desacuerdo y sus restos disonantes, aunando posiciones divergentes mediante la obtención de un consenso siempre contingente, i.e., que debe ser llevado a cabo una y otra vez por la ciudadanía”.

—    En la concepción “simple” la mera existencia de un conflicto entre seres humanos indicaría que hay algo que falla en al menos uno de los participantes en el conflicto, y la política no es una excepción. La falta de virtud que explicaría el conflicto según la tesis simple, puede ser de dos tipos: · atribuye la discordia a la caída moral, · explica el conflicto político que puede ser intelectual antes que moral.  Según la concepción simple del conflicto, entre agentes morales y racionales no puede existir desacuerdo alguno. El desacuerdo o conflicto es solamente aparente ya que lo que tiene lugar en realidad es una mera diferencia entre quien defiende una posición moral (o tiene razón) y quien es inmoral (o se equivoca).

—    En la concepción “compleja” el énfasis recae sobre las cuestiones en sí mismas antes que en los agentes. La gran cuestión entonces es cuál es la forma que captura mejor el ideal de tratar a las personas como iguales, a sabiendas de que la discusión se debe a su interés por la cuestión y a las diferentes concepciones de igualdad que ellos pueden adoptar.

Cuál es la forma que captura mejor el ideal de tratar a las personas como iguales

 

—    En la concepción “simple” la existencia misma del conflicto es una señal de irracionalidad o inmoralidad entre las partes, el republicanismo supone que la racionalidad y moralidad de los agentes puede provocar el desacuerdo debido a la multiplicidad de instancias y formas que puede tomar el bien común.

—    En la concepción “compleja” la existencia de un debate no implica en absoluto defecto alguno por parte de los involucrados.

El eslogan del republicanismo; audi alteram partem “escuchad a la otra parte”.

El republicanismo supone que es la falta de discusión debido a la unanimidad la que debería hacernos sospechar de la racionalidad y/o moralidad de quienes piensan al unísono.

 

Rousseau afirma que cuando la ciudadanía ha caído presa de la corrupción se adora o se maldice. La antigua función de la retórica era precisamente la de facilitar la controversia, porque se suponía que las decisiones políticas no pueden ser tomadas deductivamente y que la controversia valorativa misma alimenta la política republicana.

En su régimen republicano, entonces, el único “dogmatismo” o compromiso inquebrantable que debe existir es el que los ciudadanos guardan con la república. Para el discurso republicano clásico, en política la participación directa de la ciudadanía es decisiva.

Cicerón, quien no tenía dudas de que nada “puede ser más hermoso” que “una república gobernada por la virtud”, respecto de la articulación entre la virtud y el debate al sostener que es la virtud misma la que provoca el debate: debemos tener suficiente inteligencia, poder y técnica para poder hablar in ultramque partem, desde el punto de vista de ambas partes.

La mera existencia de un conflicto entre seres humanos indicaría que hay algo que falla en al menos uno de los participantes en el conflicto


Sobre esta noticia

Autor:
Joanna Lagunowicz (27 noticias)
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Tipo:
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