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Crítica de cine: Battleship

19/04/2012 06:40
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Esto es lo que pasa cuando tu guionista es Hasbro

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Nota: 4

Lo mejor: el "homenaje" a los militares veteranos, mas propio de La Hora Chanante .

Lo peor: que, efectivamente, nos encontramos ante Transformers 4.

Normalmente, cuando tengo que enfrentarme a la crítica de una película lo hago en base a las expectativas que hay depositadas y a las promesas finalmente cumplidas, pero, ¿Por dónde empiezo yo una reseña sobre la adaptación de un juego de mesa? Quizás, contradiciendo mi primera frase al afirmar que Battleship es la mejor versión cinematográfica que le podría salir a nadie que tome Hundir la Flota como referente, y aún así, un mojón flotante merecedor de un suspenso en toda regla. Lo que nos lleva inevitablemente a preguntarnos qué merluzo en Hollywood ha preferido pagarle los nada baratos derechos de imagen a Hasbro antes que ir a pelo al dia del estreno. ¿En serio alguien ha pensado que los "fans" del juego iban a abordar las salas como hicieron repetidas veces los de Transformers ? Battleship será un taquillazo, en efecto, pero eso es porque responde a una fórmula cuidada al milímetro, no porque contega una escena frente a un radar de cuadrículas en la que los protagonistas intentan descubrir a ciegas las coordenadas de su enemigo (que la hay). Y en esas estamos.

Esa fórmula no es otra que combinar un reparto con las dosis de funcionalidad y renombre justas al servicio de una cascada de píxeles ordenados con cierta lógica. Y esto último es lo importante, porque en una película de 200 millones de dólares sobre humanos y extraterrestres que no dejan de pelarse el culo durante dos horas y cuarto, si no hay nadie que sepa coordinar el caos quedan cosas como Invasión a la Tierra o Skyline. Ese hombre es Peter Berg ( Very Bad Things, Hancok ), que con Battleship demuestra ser el pupilo aventajado de Bay orquestado unas secuencias de acción que por espectaculares o simplemenete sobradas, no dejan de perder una base argumental que las justifique. ¿Por qué no puede venir una escuadra de cazas para apoyar al barco? Porque los aliens se mueven desde el interior de un campo de fuerza en el que han quedado atrapados los protagonistas. ¿Cómo esquivamos sus misiles? Derrapando el barco con el ancla. Decenas de ejemplos -sobrados y facilones, sí- que culminan con una acertada recreación de los invasores en lo que se traduce como un poco de empaque para el filme. Que en los tiempos que corren, ya es algo.

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Pero lo que realmente eleva a Berg mínimamente por encima del resto de mercenarios palomiteros es cumplir en el apartado pirotécnico sin perder por el camino su seña mas rescatable: la capacidad de reirse de sí mismo (por algo es un director de comedias). Aunque tengamos que irnos hasta El Tesoro del Amazonas para encontrar su cinta ultima cinta rescatable, en la película que nos ocupa sí que encontramos momentos para la carcajada o incluso el esperpento (¡es un cyborg!), casi siempre relacionados con la sobredosis recomendada de ensalzamiento patriótico al hablar de una superproducción americana protagonizada por militares. Por supuesto, siempre habrá quien se tome en serio ese clímax en el que solo falta el barco de Chanquete con artillería de apoyo, o incluso quien piense que en su fervor nacional, los estadounidenses pretenden que el resto del mundo también se lleve la mano al pecho. Pero quizás es el momento de empezar a pensar que los americanos han llegado a un punto en el que esa tendencia de envolverse con la bandera no sólo les enorgullece, sino que tras muchos años marcando deliberadamente esa diferencia con el resto del mundo han aprendido a reirse de ello. Por lo menos, Peter Berg seguro.

En el lado de los maniquies nos encontramos a John Carter (Taylor Kitsch ), que en su año dorado no se cansa de patear traseros alienigenas en un registro que únicamente varia en el corte de pelo y la jerga militar. Realmente no hace falta más para sostener un protagonista visto una y mil veces, aunque ya me gustaría ver al chaval en alguna película que exija un poco de él para comprobar si se trata de algo más que de la última marioneta hollywodiense sacada del molde de Josh Harnett. La principal réplica se la da Brooklyn Decker ( Sígueme el Rollo, Royal Pains ), una de esas rubias a la que descalificarian por explosiva en un concurso de belleza y cuyo top ajustado es la principal baza del guión para sostener las escenas en las que la acción no está presente (porque hay que tomar aire de vez en cuando).

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Destacando sobre el kilométrico plantel de secundarios nos encontramos a Alexander Skarsgard ( Melancolía, Perros de Paja 2011 ) con uno de esos personajes que evidencian la pereza extrema de la cinta cuando no hay explosiones de por medio, el del militar sensato y obediente que obliga a su incorregible hermano a alistarse para terminar siendo su superior. SPOILER A ver cuanto tardáis en daros cuenta de que se lo han cargado, porque lo que es yo, tardé varios minutos en acordarme de él FIN SPOILER. Más allá del rubio, decenas de intérpretes, cada uno de su madre (desde Jerry Ferra de Entourage hasta Peter McNicol de Ally McBeal pasando por Josh Pence , joven Ra´s al Ghul en TDK Rises ), pululan por la función intentando ser localizados por el espectador sin desentonar con el uniforme. Finalmente, y contra toda idea previa e incluso frente a la propia caracterización de Liam Neeson, el actor realmente no interpreta al almirante de la flota, sino al padre de la novia del protagonista, que entre hacerse el duro con su yerno y ponerle ojitos a su niña, de vez en cuando saca tiempo para pasearse por alguna condecoración disfrazado de primera comunión. Porque lo que es dar órdenes o pegar un tiro nada de nada. Vamos, lo que se llama cobrar un cheque por hacer el ridículo 10 minutos. Ah, y también sale Rihanna, que ni canta, ni se desnuda.

De todas formas y pese a las salpicaduras de materia gris y al oleaje de mierda que se pueden seguir extrayendo de Battleship , lo cierto es que por lo menos se nota que la película ha costado una bestialidad de pasta y que, por fortuna, ésta ha caido en manos de un tipo que sabe como gastarla. En cierto sentido incluso podríamos decir que se trata de una cinta totalmente honesta, ya que se enmarca de lleno en esa categoría de superproducciones de las que ni sus creadores esperan obtener una buena película y en las que el espectador va a visado con creces. Porque a estas alturas, no tiene sentido sentirse sucio por ver Battleship cuando alguien ha tenido los cojones de gastarse 200 millones en hacerla.

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