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Crónica de una traición con millones de dolientes

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29/12/2017 20:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

“Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos.” -William Shakespeare

La traición cuando se expresa de manera improvisada no duele tanto como cuando es premeditada. Al pueblo de Venezuela, los que sí sentimos el calor del suelo al caminar, se nos traicionó con sistemáticas estrategias que cualquier literato podría caracterizar como villanescas e irrisorias. Como llegó el Imperio Español con la capa, la espada y la cruz a fundar una idea en los rebeldes anales de nuestra población, llegaron unos caporales junto a Chávez para evangelizar un nuevo orden, una resurrección. Lo que le creímos a Chávez lastimosamente se lo otorgamos en doble confianza a sus acompañantes, que ya tendremos que describir.

De discursos ardientes y movimiento forzoso aquellos hombres de trigo1 se fueron alzando como las promesas que llevarían a la eternidad póstuma y andante del proyecto Bolivariano. Mucho Socialismo, pero del nuestro Comandante, no se fije en tantos textos, fíjese en la sonrisa de su pueblo” susurraban a media cámara entre las más espectadas cadenas televisivas o en los congresos de un partido socialista que nacía un poco chueco y al revés. Pero el hecho de echar a un lado aquella o aquesta teoría no volcó todo el sueño de Chávez, nuestro sueño, en una indecorosa traición, no, sino la responsabilidad de voceros y actores que les otorgamos voto a voto, aplauso tras aplauso a los señores de al lado.

Aquellos hombres, si es que al menos dentro de una sociedad en la que el concepto de Hombre no vale un medio partido por la mitad, y es mejor llamarse cosa – para efectos de metáfora – sí fueron rectificados una y mil veces en la traición por nuestras necias voluntades de engañado. Y cumplimos mal, en tiempos de despilfarro y pintada gloria, dejando que nos robaran el sueño entregándonos retórica sin valor a cambio de nuestros bienes patrios. Describirlos por un aspecto es muy fácil, eso se lo dejaremos a los forenses, para cuando uno a uno vayan cayendo por el peso de la revolución. Lo que debemos conocer es su forma de actuar, eso sí que es fundamental para extirparlos de la lucha y que en contraste a la traición tengamos revolución. Los hombres de trigo supieron meterse entre los costados de los justos que llevaban la causa y las conquistas, y el avanzar y confrontar fue convirtiéndose en frenar y pisotear lo realizado. A Chávez lo traicionaron con la mentira y la burla, en el campo político, muy cierto. Y sí se llevaron gran parte del poder físico a sus convenientes caprichos, no hay que dudarlo. Pero el zarpazo pirático se clavó en el corazón de un pueblo que no supo esquivar las deformaciones de una idea echada a andar a trancazos y empujones regañados.

El Marxismo se fue con la primera traición y a Bolívar lo escondieron entre montañas de libros empolvados, para que mañana olvidemos todo y los Hombres aquellos sigan en sus mandatos

Nos quedamos sin timonel por una traición biológica, que confabuló con el tiempo llevarse a un comandante para sus rincones, y hoy sufrimos el vació de dirección, siendo obligados todos a ver un circo que carece de pan y que ha vendido hasta los leones a precio gallinas para seguir en pie. Hoy apresan a comunistas, reparten a pie de balcón billetes inorgánicos, acuerdan precios a recomendación imperialista y acaban con los corotos de la industria nacional para obligarse ellos mismos – en lo que ninguno de estos hombrecillos ha mostrado pudor ideológico – a consumar una rebatiña de divisas en la que se importa puro Chanel número 5, pasta sin sémola y pollo adulterado a punta de piedras. El Marxismo se fue con la primera traición y a Bolívar lo escondieron entre montañas de libros empolvados, para que mañana olvidemos todo y los Hombres aquellos sigan en sus mandatos.

1Grupúsculo antitético de hombres, que llegaron a toda la América en temporales y cronológicas oleadas para traer la miseria y el sufrimiento al pueblo de los hombres de maíz, los nativos. El trigo en la simbología que acuña la parábola del maíz y la fertilidad y lo nativo en América significa lo extraño, inadaptado e inoculado.   


Sobre esta noticia

Autor:
Michael Mora (1 noticias)
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Tipo:
Opinión
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