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Cuéntame un gol. Cuentos de fútbol

22/12/2014 11:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Texto de presentación de la antología "Cuéntame un gol. Cuentos de Fútbol" (Ed. Verbum, España, 2014), leído el 5 de diciembre de 2014 en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara

                                                           

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Ricardo Rincón Huarota

                                                                                                                    

1. ¿Por qué escribir cuentos?

Hace algunas semanas invité a un amigo escritor a un restaurante argentino. Él tiene en su haber varias publicaciones de cuentos y diversos galardones literarios que le han sido otorgados tanto en México como en el extranjero.

Le hablaba sobre lo interesante que me resultan los temas y el tratamiento de sus relatos; al mismo tiempo, le halagaba su creatividad para que esas narraciones cumplieran, en tan poco espacio, con los requisitos que demanda el género cuentístico; esto es, con los fundamentos literarios creados hace casi dos siglos por Edgar Allan Poe, referentes a suceso único, brevedad, tensión, clímax y final sorpresivo. Aunque este último requerimiento ya no es tan necesario, en virtud de que ahora los finales pueden quedar abiertos a la imaginación del leyente o a la complicidad que éste decida establecer con el autor.

Mi amigo el escritor me escuchaba atentamente, mientras desmenuzaba, trituraba y engullía su churrasco bañado en chimichurri. Hizo una pausa, bebió un sorbo del tinto mendocino, se limpió la boca con la servilleta y me dijo:

–Dirás lo que quieras: podré ser reconocido por mis cuentos; tener premios y publicaciones; podrás decir que escribir cuento tiene una gran complejidad; que es el género rey de la literatura, no así la novela ya que ésta es de reciente invención, en tanto que el cuento proviene del inicio de los tiempos; que el cuento siempre gana por knockout y la novela por puntos –Cortázar dixit– y  bla, bla, bla. Pero déjame decirte que ya me lo advirtieron en la editorial: “si no nos entregas en poco tiempo una novela terminada no podremos seguir publicando tus historias, porque el cuento no vende. Lo que necesita un escritor para trascender es una obra de largo aliento, donde las vidas de los personajes se ramifiquen y entreveren de tal manera que el lector quede atrapado en esa telaraña tejida con premeditación, alevosía y ventaja por el autor. ¡Eso sí que vende!”  

Después de su disertación, y mientras le daba el último bocado a mi caldo de gallina, me pregunté: ¿y si no vende, por qué entonces un escritor querría seguir escribiendo cuento en México?

2. El cuento como género literario mayor

A mi juicio, independientemente de la visión monetarista impuesta por la editorial a mi amigo, la creación de cuentos en México, pero sobre todo cuentos provenientes de la imaginación fantástica, no sólo se hace necesaria, sino hasta indispensable.

Existen autores que tuvieron una cierta proclividad para escribir narraciones cortas, como es el caso de Julio Cortázar ­­–a quien se le está dedicando esta edición de la FIL de Guadalajara– que públicamente aceptaba que era en el cuento donde más cómodo se sentía al ejercer su oficio. En el ámbito mexicano, Juan José Arreola se distinguió por sus relatos breves en los que mezclaba elementos de la realidad con el mundo de la fantasía. Se podría hablar entonces de que existen gustos y preferencias o, incluso, vocación por el formato corto.

La decisión que toma un autor por narrar cuentos, es un compromiso consigo mismo que no debiera ser autocensurado por causas ajenas a la literatura.

Pero también existen criterios eminentemente literarios para seguir cultivando el cuento, el cual no debe ser considerado como género menor, ni la antesala por la que todo escritor deba pasar antes de llegar a la novela; o, para seguir con el símil boxístico de Cortázar, sostengo que escribir cuento no es hacer rounds de sombra en tanto se llega el momento de que un autor se presente a la “pelea estelar”.

En efecto, el cuento requiere de una buena dosis de madurez y perfección literarias que sólo los buenos escritores consiguen alcanzar a través de la aplicación de distintos recursos, tales como crear en el lector la suspensión voluntaria del descrédito; contar dos historias como si fueran una; construir la historia secreta con lo no dicho y, al estilo clásico de Poe, distraer al desprevenido lector con una serie de artilugios para llevarlo poco a poco a una emboscada y, al final, provocarle sensaciones que lo mantendrán pensando en la historia durante días.

En lo particular, y creo que le sucede a un sinnúmero de personas, tengo una preferencia casi adictiva por los relatos breves, muy en especial por los de corte fantástico. En este sentido, el hecho de que algunas editoriales desalienten a los escritores a narrar cuentos es un gancho al hígado – sigo en el pugilismo– propinado a los miles de interesados que nos ponemos en manos de los escritores para, por voluntad propia, dejarnos engañar, desesperar, cautivar, sorprender y guiar por los senderos insospechados de la imaginación en unas cuantas páginas.

3. Cuéntame un gol. Cuentos de Fútbol

Quien me haya acompañado hasta aquí se preguntará qué tiene que ver la presentación de esta antología con la pertinencia o no de que un autor escriba relatos cortos en función de razones de mercadeo. No obstante, los anteriores apartados me dan pie para que precisamente pueda presentar este conjunto de cuentos que a mi parecer cumple con los requisitos y las características más arriba señalados. Asimismo, las palabras iniciales me llevan a hablar sobre Editorial Verbum (Madrid), una empresa con 25 años de trayectoria en el mercado editorial en español, que apuesta por los diversos géneros literarios y autores inéditos.

El lector podrá encontrar en las páginas de esta colección buenas historias de fútbol, estupendamente bien contadas y bajo el más estricto apego a las reglas del género cuentístico

En primera instancia, la antología es el resultado de la iniciativa de Verbum de lanzar a finales de 2013 un concurso internacional de cuento sobre el tema del fútbol, que convocó una entusiasta participación de escritores de distintos países latinoamericanos y España. El Jurado tuvo a bien nombrar un grupo de 20 ganadores, de entre los cuales tengo el privilegio de formar parte, cuyos cuentos fueron antologados en el libro que hoy se presenta.

Los relatos que conforman Cuéntame un gol retratan, por un lado, la pasión con que se vive el fútbol en cada uno de los países de los autores, a saber: España, Argentina, Colombia, Uruguay y México. Por otra parte, los cuentos son el fiel reflejo de cómo cada uno de nosotros plasmamos, desde la afición a este deporte, nuestra intimidad, nuestros deseos, nuestras aspiraciones y ¿por qué no reconocerlo?, como en mi caso particular, la frustración por no haber podido cumplir el deseo de convertirme en futbolista profesional.

El lector podrá encontrar en las páginas de esta colección buenas historias de fútbol, estupendamente bien contadas y bajo el más estricto apego a las reglas del género cuentístico. Y para que esta afirmación no parezca arbitraria y complaciente, a las pruebas me remito con algunos botones de muestra.

Toda antología literaria debe abrir con un relato potente y Cuéntame un gol no es la excepción. Efectivamente, Manuel Pozo Gómez da el silbatazo de arranque con El día que me encontré con Pirri, cuento que nos deleita con la entrañable historia de un adulto de mediana edad que queda petrificado por el encuentro fortuito con el ídolo de su infancia. Aquí hago un paréntesis para comentar que allá por los lejanos años ochenta –soy de la misma edad del autor– me tocó ver a un ya veterano Pirri en canchas mexicanas todavía desparramando talento y calidad sobre la grana –junto con Asensi, otro mítico jugador español– cuando recaló en el club Puebla.

A la manera de los cuentistas clásicos, Isabel Martínez nos descoloca con un final sorprendente y divertido en El grito, después de engancharnos con la historia de una sistemática e imperturbable mujer que vive apasionadamente el fútbol.  Emulando a los grandes magos de este deporte, como Ronaldinho o Messi –cuyos remates finales al arco son siempre precedidos de argucias de ensueño–, Martínez primero nos hipnotiza con su estratagema literaria, para después asombrarnos con sus facultades de ilusionista al sacar, en el acto final, una paloma del sombrero.

Marcos Cánovas nos envuelve en un halo de tensión que va in crescendo –recurso literario muy importante para mantenernos en suspenso de principio a fin– con El partido, donde las actividades conspirativas contra el régimen franquista llegan hasta las mismísimas canchas de fútbol. Para quienes gustamos de la literatura de espías y, ya sea por suspicacia o paranoia, sufrimos de la irreprimible tendencia a echar mano de las teorías del complot, este cuento es oro molido.

Finalmente, hay una memorable letra de una de las canciones de José Alfredo Jiménez que reza: “Qué bonita es la venganza, cuando Dios nos la concede…”,  que ni mandada hacer para resumir el relato de Eloy Serrano Barroso, Por los buenos tiempos, en el que un futbolista fracasado metido a árbitro tiene la oportunidad de su vida  –aquella por la que los rencorosos esperan con paciencia– para desquitarse de añejas humillaciones.

Y así, las páginas de Cuéntame un gol se van dejando leer, llenándonos de imágenes que atraviesan el amplio espectro del fútbol: el amor irrestricto por el equipo local; la vida marital en medio del deporte de las patadas y otras perlas más que, gracias al ojo clínico del Jurado convocado por la editorial Verbum, conforman un texto diversificado y equilibrado sobre el apasionante mundo del fútbol.

Tengo plena certeza de que Cuéntame un gol será una atractiva lectura para todos los amantes de este deporte y muy especialmente para los lectores jóvenes, como los miles y miles que asisten a esta FIL de Guadalajara, pues  la brevedad, la tensión y en ocasiones los remates inesperados que posee un cuento, pueden ser un imán que atrape a los lectores que inician sus primeros escarceos en estas lides.

Por último, quiero destacar la importancia de editorial Verbum por su intensa actividad en pro de la lectura y por hacer llegar al público lector títulos que no tan fácilmente se pueden encontrar en otros sellos de mayor infraestructura. Bajo esta perspectiva, Verbum entiende claramente que la competencia dentro del mercado editorial no es una pelea del tipo David y Goliat, sino una legítima contienda donde, si bien las grandes editoriales dominan el circuito de libros y autores, las casas independientes tienen amplias avenidas de participación para la captación de lectores mediante la publicación de textos de gran calidad literaria y académica. Para lograr tal fin, Verbum utiliza diversas herramientas, tales como los concursos nacionales e internacionales, para la localización de nuevos talentos y escritores inéditos.

4. ¿Y de postre?

Al finalizar la comida con mi amigo el escritor, entre dulces de alfajor, café y brandy, me sentí frustrado por no convencerlo de seguir escribiendo cuentos, por lo menos en el mediano plazo.  

–Me vas a privar del talento y la capacidad que plasmas en esas composiciones cortas que tanto disfruto –le dije un poco acongojado– ¡Sigue escribiendo cuentos, por favor, es tu especialidad! – casi le imploré.

Me miró con ojos de condescendencia y remató:

–Ya hablamos mucho de mi especialidad, pero ahora hablemos de la tuya, de tu especialidad: ¡paga la cuenta y vámonos ya!

 

 

 

 

 

 

 


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