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La Cumbre del Clima: los grandes poderes enganchados a sus lobbys no quisieron comprometerse a un cambio radical

25/09/2014 05:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Han sido solo Greenpeace, Ki-moon y Leonardo Dicaprio los que han alzado su voz en las Naciones Unidas, pero China EE.UU. e India han mirado hacia otro lado

La organización ecologista Greenpeace llama a Europa, China y EE.UU. a escuchar a los ciudadanos y a adoptar compromisos valientes en favor de todos. Tras escuchar con atención los discursos de los principales líderes mundiales reunidos  en la cumbre del clima de Nueva York, Greenpeace considera que es hora de que sean ellos quienes escuchen a la ciudadanía y al imperativo científico para actuar con contundencia frente al cambio climático.

La organización ecologista considera muy significativo que, en su primer discurso ante las Naciones Unidas, el rey Felipe VI haya reconocido con rotundidad la realidad y grave amenaza que supone el cambio climático, además de la importancia de que España dé ejemplo al mundo de la viabilidad de las energías renovables como solución, pero las palabras del rey no se corresponden en absoluto con la política energética y climática que está llevando a cabo el Gobierno español, que va justo en dirección contraria. El Gobierno español debe renunciar a su política antirenovables para ser coherente con la línea expresada por el rey.

“Para ser coherente con la línea expresada por el rey, la deliberada política antirenovables y en pro energías fósiles que lleva España a cabo tiene que dar un giro de 180º. España debe basar su desarrollo en las energías renovables, que tenemos en abundancia y no en el absurdo de buscar y quemar más combustibles fósiles”, ha declarado Tatiana Nuño, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace España.

La organización ecologista recuerda que es necesario un marco legislativo estable que vuelva a atraer a los inversores. Así el país podrá completar la revolución renovable que llegó a liderar y quedó bloqueada con la actual reforma energética.

La figura no esperada en la cumbre fue el actor norteamericano Leonardo DiCaprio (39 años) invierte dinero, criterio y corazón en la protección del medio ambiente, desde hace 15 años. Exigió este martes a los líderes mundiales reunidos en la Cumbre del Clima acciones urgentes a gran escala para combatir el calentamiento global y aseguró que si no lo hacen serán responsables de ese fracaso.

"Pueden hacer historia o ser vilipendiados", dijo DiCaprio a los jefes de Estado y de Gobierno de más de un centenar de países en un contundente discurso durante la apertura de la cumbre, que se celebra en Nueva York.

"Yo me gano la vida actuando, pero ustedes no", insistió el actor, que lamentó que durante mucho tiempo la humanidad haya mirado al cambio climático como si fuese algo "ficticio" cuando hay suficientes pruebas del problema.

DiCaprio defendió que la acción contra el calentamiento de la Tierra "no es una cuestión de política, es una cuestión de supervivencia", por lo que rogó a los líderes que la afronten con "valor y honestidad"

"Nada de esto es retórico o histeria, son hechos", defendió DiCaprio, que subrayó que las "buenas noticias" son que el desarrollo de las energías renovables no es solo posible, sino que será bueno para la economía.

Greenpeace considera falta de ambición y valentía la respuesta de los líderes reunidos en la cumbre convocada por Ban Ki-moon. Y mira hacia EE.UU. y China

“En la cumbre de Nueva York hubo algunas acciones de los líderes mundiales, pero no las suficientes. Para preservar la salud y la seguridad de nuestro planeta y la raza humana hay que cumplir con los objetivos dictados por la ciencia, no las que quieran los políticos”, ha declarado Kumi Naidoo, director de Greenpeace Internacional. “Los líderes de las principales economías deben ser más valientes de lo que fueron ayer para proporcionar una visión hacia el 100% de energía renovable para todos “.

A nivel global, China, EE.UU., Brasil, India y la Unión Europea son clave para la lucha contra el cambio climático.

“La contaminación del aire en China está obligando al país a alejarse del uso del carbón, de forma que 2014 ya es el año en el que menos ha crecido su consumo en la última década. Celebramos la promesa del viceprimer ministro Zhang Gaoli de alcanzar el pico de emisiones de CO2 lo antes posible y hacemos un llamamiento a China para que ese inicio de la reducción absoluta de emisiones de gases de efecto invernadero se alcance mucho antes de 2025″, ha señalado el responsable de políticas climáticas y energéticas de Greenpeace en Asia Oriental, Li Shuo.

Estados Unidos puede y debe hacer mucho más, si se libera del dominio de los lobbys industriales y en especial del armamentista

“Exigir que la lucha contra el cambio climático forme parte de los programas de cooperación internacional es un buen paso y esperamos que el presidente Obama extienda esta lógica a cada decisión de las agencias federales, especialmente acerca de la extracción y exportación de combustibles fósiles  y naturalmente de los lobbies industriales”, ha declarado Annie Leonard, directora de Greenpeace EE. UU.

 El responsable del equipo de política climática internacional de Greenpeace, Martin Kaiser, ha dicho:

“Europa ha dado una señal importante en el apoyo a los países más vulnerables a los impactos del cambio climático a través del Fondo Verde para el Clima, aunque los detalles no están claros. Sin embargo, los objetivos climáticos y energéticos propuestos para 2030, que se decidirán el próximo mes de octubre, son insuficientes y nos dejarán bloqueados para los próximos 16 años”.

EEUU presiona a China para liderar reducción de CO2 en cumbre climática de la ONU, pero no se mira a si mismo ni a India

Presidente Obama dijo que como máximos contaminadores del mundo, ambas naciones deben encabezar esta tarea. Cita culminó sólo con acuerdos menores, sin el compromiso de China e India para reducir sus emisiones.

“En la posición de ser las dos economías más grandes y emisoras del mundo, EE.UU. y  China tienen una responsabilidad especial de liderazgo

En 1992, tras la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, la ONU acordó la realización de las llamadas Conferencias de las Partes (COP) para buscar mecanismos efectivos en la lucha contra el cambio climático, cita que desde 1994 se celebra cada año.

En 1997, durante la tercera de estas conferencias (COP3), realizada en Japón, se adoptó el Protocolo de Kioto (ciudad que acogió la reunión), que limitó las emisiones de gases causantes del efecto invernadero de 37 países industrializados más la Unión Europea.

El Protocolo entró en vigor recién en 2005, y con la ausencia de EE.UU., uno de los países más contaminantes del mundo, además de China e India, que no fueron incorporados en el acuerdo, pues en ese entonces no eran consideradas naciones desarrolladas.

El imperativo científico y fehaciente para el cambio ha brillado por su ausencia

El protocolo funcionaría hasta 2012, pero fue prorrogado hasta 2020, año en que deberá comenzar a regir un nuevo tratado, el que será discutido en Lima en diciembre (COP20) y en París, en abril (COP21).

Para alcanzar un preacuerdo en estas reuniones, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, convocó a una cumbre previa en la sede del organismo en Nueva York..

Aunque la cita logró reunir a 123 líderes de todo el mundo, incluida la Presidenta Miche-lle Bachelet (ver nota secundaria), las expectativas forjadas en torno a la cita se fueron disipando, especialmente luego de que China e India enviaran autoridades de segunda línea a la cumbre; el viceprimer ministro, Zhang  Gaoli, en el caso del primero, y un ministro de Ecología, en el segundo.

 

Beijing y Nueva Delhi se resisten a reducir sus emisiones para no desacelerar sus economías, e insisten en que las naciones más industrializadas asuman una cuota mayor, pues son las que empujaron al planeta a este punto.

Por ello, durante su alocución, el Presidente Barack Obama -que poco antes se había reunido con Gaoli- apuntó directamente a ambas naciones, especialmente a China. ”, dijo Obama, por lo que pidió un acuerdo mundial “ambicioso” en la sede de la ONU. Agregó que el acuerdo debe ser “flexible, porque países diferentes enfrentan realidades diferentes. Pero nada dijo de su contribución”.

EE.UU. anunciará en el primer trimestre de 2015 su objetivo de reducción de gases de efecto invernadero después de 2020, punto clave de las  discusiones de París. Obama reafirmó que su país respetará sus compromisos hasta ese año: reducción del 17% respecto de los valores de 2005, compromiso voluntario, pues el país no es parte del Protocolo de Kioto.

Gaoli, en cambio, señaló  que su país apoya un acuerdo global sobre el clima, pero destacó que debe estar basado en un proyecto de la ONU que defiende los principios de responsabilidades y capacidad comunes, pero diferenciadas.

Concluida la cita, uno de los pocos acuerdos concretos que se sellaron fue el compromiso de algunos países de reducir a la mitad la pérdida de bosques en 2020 y a detenerla totalmente en 2030. La declaración promete, además, recuperar más de 350 millones de hectáreas de tierras degradadas. El acuerdo reducirá las emisiones de CO2 -gas absorbido por los árboles- entre 4.500 y 8.800 millones de toneladas al año para 2030, que equivale, aseguraron, a retirar de circulación a todos los autos del mundo.

La llamada Declaración de Nueva York fue suscrita por 32 países, incluido EE.UU., Canadá, México, Francia, Alemania y el Reino Unido; además de algunos latinoamericanos, entre ellos Chile, Colombia, Costa Rica y Perú.

Sin embargo, no figuran en la lista algunos de los países con mayores bosques del mundo, como Brasil.

Entre otros acuerdos, Noruega selló con Perú un plan de 300 millones de dólares para proteger la Amazonía, y Alemania y el Reino Unido dieron a conocer iniciativas similares.

Las reacciones de las organizaciones medioambientales fueron cautas. “Saludamos los compromisos, pero son largamente  insuficientes”, dijo ActionAid USA. Para Greenpeace, el anuncio es “una señal importante para los países más vulnerables”, pero los detalles siguen “ambiguos”.

Los ojos del mundo estarán puestos ahora en Perú, que en diciembre próximo organizará la siguiente conferencia negociadora de la ONU sobre clima, en la que el Presidente Ollanta Humala espera se sienten “las bases amplias del acuerdo universal vinculante” en París, lo que dado lo ocurrido en Nueva York, muchos dudan. No estarán, no obstante, en la cita ni el presidente de China ni el primer ministro de la India, primera y tercera potencia contaminantes del mundo, respectivamente.

Estados Unidos, que ocupa el segundo lugar en esa lista de responsables del cambio climático, no va a anunciar tampoco el martes ninguna aportación económica al Fondo verde para el clima, el mecanismo financiero establecido en 2009 para transferir fondos de los países más desarrollados a los más pobres y vulnerables. Se desdibuja así también la idea de que la cumbre podría servir para animar los compromisos económicos con ese fondo, que prometió movilizar 100.000 millones de dólares para el año 2020.

La reunión no es parte formal del proceso de negociaciones sobre cambio climático que salió tocado tras la falta de un tratado en la decepcionante cumbre de Copenhague de 2009 y que ahora tiene como meta conseguir ese documento vinculante en diciembre del año próximo en París, pero la cita en Nueva York incluso pierde algo de potencia en su intención de ser un “catalizador” de acciones y una prueba de voluntad.

Ni EE.UU. ni China se marcarán nuevas metas de reducción de emisiones y lo máximo que se espera el martes es que los gobiernos y las empresas y grupos medioambientales que participan en la cumbre anuncien algunas iniciativas en materia como combate de la deforestación, reducción de fugas de metano en las perforaciones de gas natural y mejoras en técnicas agrícolas y de transporte

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Ban también va a celebrar un foro con el sector privado donde el foco se va a poner en las transacciones de bonos o créditos de carbono, por las que están apostando no solo el secretario general de la ONU sino también el Banco Mundial. Ambos han pedido a consejeros delegados de compañías que incorporen a sus decisiones empresariales ese método de lucha contra el cambio climático que ya aplican o planean aplicar 40 países y más de 20 ciudades, estados y provincias y 150 empresas y más de 340 inversores institucionales que manejan 24 billones de dólares en activos publicaron una carta el jueves instando a clarificar y aplicar políticas en ese sentido.

La conversión de las emisiones en bonos canjeables y también en productos de inversión es algo, no obstante, que preocupa a algunos medioambientalistas y en EEUU, por ejemplo, la Unión de Científicos Preocupados ha alertado de que “un programa de compraventa de emisiones no es suficiente para solucionar el reto del cambio climático”.

 


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