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Desindustrialización y trabas al comercio internacional

11/07/2012 16:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Anif

La economía brasilera atraviesa actualmente por un difícil proceso de desaceleración. Después de haber crecido un satisfactorio 7.5% en 2010, aupado por un mayor gasto público, en 2011 su crecimiento fue sólo del 2.7% y para este año los pronósticos se han ido reduciendo a una cifra del orden del 2%.

Existen tres factores que ayudan a explicar esta falta de crecimiento en el Brasil durante 2008-2011: i) la apreciación de su moneda frente al dólar, acumulando cerca de un 19%, hasta que se deslizara hacia la franja de Real $2/dólar en meses recientes; ii) la postergación de importantes reformas estructurales en el plano fiscal y los lentos avances en renovación y expansión de la infraestructura; y iii) la reversión en los términos de intercambio, especialmente en el 2012.

Dada la importancia que han ganado los mercados financieros globales en Brasil, los influjos de capital han agravado el problema de apreciación cambiaria, donde los controles de capital algo han servido para atenuar su efecto. Sin embargo, la Inversión Extranjera Directa (IED), al igual que en Colombia, juega un papel determinante en el auge exportador de commodities y allí es poco lo que se puede hacer. En efecto, durante 2011 dicha IED en Brasil alcanzó la cifra record de US$67.000 millones (3.4% del PIB), contribuyendo a la apreciación ya explicada. Ese auge en la exportación de bienes primarios (hierro y petróleo) también ha representado una amenaza para la industria brasilera, cuya participación dentro del PIB ha continuado descendiendo del 18% en 2000 al 15% en el 2011.

¿Qué políticas ha adoptado Brasil para enfrentar este proceso de desindustrialización? Tanto Lula como Dilma han enfocado la política industrial del Brasil hacia: i) proteger determinados sectores industriales, elevando sus aranceles de forma selectiva; y ii) otorgar apoyos de carácter fiscal a ciertas industrias, conocido como el "Plan Mayor". Ambas políticas lucen erradas y cortoplacistas.

Por ejemplo, la Administración Rousseff decidió aplicar el máximo arancel permitido por la OMC (35%) a una lista de 100 bienes industriales, provenientes de países no miembros del Mercosur. Esta política se "vendió" como una retaliación frente a los subsidios otorgados por China a su sector industrial y para amortiguar los efectos de una supuesta manipulación cambiaria del Yuan (argumento también usado por los Estados Unidos en el pasado).

Por su parte, la política industrial conocida como Plan Mayor ha venido planteando: i) una reducción al impuesto de nómina a los sectores intensivos en mano de obra, tales como ropa, calzado, mueblesy software; ii) una extensión, de por lo menos doce meses, en la reducción del impuesto a la industria (IPI) sobre bienes de capital, materiales para la construcción, vehículos y camiones livianos; y iii) un plan de financiamiento para nuevas inversiones industriales en ciertos sectores.

Sin embargo, a pesar de estas medidas de carácter sectorial, el sector industrial no ha tenido un buen comportamiento. La producción industrial cayó -4.3% anual en mayo, la mayor caída de los últimos 32 meses, completando así nueve meses seguidos de retroceso.

De otra parte, ya es famosa la frase del llamado "Costo Brasil". Estos costos que enfrentan los empresarios se asocian con una mala infraestructura, una carga regulatoria onerosa, fuertes gravámenes, una complejidad impositiva alta y costos laborales no compensables. Como resultado de todo ello, los márgenes netos de las firmas que operan en Brasil tienden a ser 5.1% menores que el promedio de América Latina, desincentivando las nuevas inversiones manufactureras (Latin Trade de mayo-junio de 2012).

Colombia, a su vez, se encuentra inmersa en un proceso de desindustrialización prematuro, al igual que Brasil, causado por una grave Enfermedad Holandesa (ver Informe Semanal No. 1102 de Febrero de 2011). Anif ha venido argumentando que para enfrentar estos problemas de desindustrialización, asociados a la bonanza minero-energética, es necesario llevar a cabo políticas generales que beneficien a todos los sectores. Estas políticas pasan por "sembrar" dicha bonanza bajo la forma de infraestructura, educación, adquisición de tecnologías de punta y una serie de reformas estructurales que simplifiquen la estructura tributaria, disminuyan los costos laborales mediante el desmonte de los parafiscales. Sólo así el país podrá disminuir el "Costo Colombia", el cual no permite que los distintos sectores industriales sean competitivos en el exterior.


Sobre esta noticia

Autor:
Juan Sebastián Celis Maya (3029 noticias)
Fuente:
ape.org.co
Visitas:
575
Tipo:
Reportaje
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