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Devastamiento del planeta Tierra. La guerra de los homínidos

22/04/2018 00:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una de las embarcaciones se fue a pique, su hundimiento fue rápido, pero, no hubo víctimas. Una cohetería, cayó sobre ellos

Fuente Literaria/ Relato corto/Ciencia- Ficción/ 4:1

 

Es menester viajar.  La brisa marina empieza a levantarse en el malecón y, es difícil discernir lo que expresa la gente, abajo en la ciudad. Es difícil hacer que los políticos se reconcilien. Es difícil la tarea porque ambos bloques chocan entre sí, uno grita y el otro salta sus palabras gravosas. De verdad, es una pesadilla esta relación de partes, ya los ancianos del parlamento poco hablan, no se les escucha.

Los hombres mayores, salían a pescar, algunos eran viriles, otros no. Pero, el pueblo pasaba hambre por culpa del carnicero. Seguían los rastros del cardumen, ya en horas de la noche, se encontraban agotados, por lo menos, las mujeres casadas desconocían a sus maridos en las noches, cada jornada era oficiosa y forzada. Otros, salían a cazar, su avance era a través de la costa para evitar los puntos de control de algunas guarniciones. En mi planeta se inició una persecución muy contundente, algunos jóvenes cayeron a muerte, bajo cualquier circunstancia.

Una de las embarcaciones se fue a pique, su hundimiento fue rápido, pero, no hubo víctimas. Una cohetería, cayó sobre ellos. La gendarmería de la costa les quito varias pesadas de robalos, sardinas y parguitos. Fueron rescatados por sus compañeros que distaban un poco. Aquí, para tener oportunidad a un bocado de comida, se tiene que ser, muy audaz.

Debo emprender ya la salida hacia el Cerro Azul.  Ya los chiquillos, debe haber crecido lo suficiente y los dragones, recorriendo el valle, mostrando sus grandes alas, el eco de sus voces y el resonar del vuelo de cada dragón, lo sentía.

Ya, la nave se encontraba reparada, Nos encontramos alrededor de la hoguera y platicamos, debemos estar listo para emprender el largo viaje.

En Siria, las madres lloran a sus hijos. Las moscas revoletean los animales y cuerpos con sus aguijones venenosos, es el fin. Los bloques buscan enfrentarse. Son muertes, sin razones históricas, el tiempo se ha perdido, entre charla y charla. Hay bebés que mueren al nacer, al solo sonar de los escupitajos de la guerra.

Nos convierten en monstruos.  Las chicas no pueden tener sus bebes y sus anatomías se pierden en las viejas historias y leyendas del Medio Oriente. Igual esta Caracas, prendida entre candela, somos otro país, muchos venezolanos tienen la culpa de esta destrucción, la luna es testigo de ello. extraño mi tierra

Nuestras casas se han convertido en siniestras. De una vida  pacifica, todo se ha convertido en torbellinos.  Las risas se oyen lejanas, el perro aúlla a lo lejos.

Encendemos las luces y motores, ya tenemos la orden de salida, debemos traspasar tres agujeros negros. Es tiempo de soñar, volando despertamos, es la Tercera Dimensión, el tiempo de los robots, la hora de que un magnate industrial ataca una ciudad de las mil noches, Damasco.

Desaparecemos de repente, deseo llegar pronto. Tengo que llegar a Manados, cerca de Filipinas, debo ir a casa para descansar. En una reencarnación visite China y la India, Los recuerdos se hacen presente y libres, se oyen risas y voces alegres, todo es alegría, la extraño, nació en Manados hace mil años atrás y me espera para cenar con ella y, luego descansar unos días junto al mar.

Es bueno, que nuestra inteligencia emocional se mueva a distintos niveles y, andemos con naturalidad para disfrutar en Dios,

Extraño mi habitación, las raquetas de tenis, pasear con Toby, mi perro junto al mar, dejar mis huellas en el mojar de las olas. El saltar de las rayas, mar adentro, escuchar el turpial, son sonidos que despiertan el alma.

Estoy abatido, el apartamento parece abandonado, en el, ya no siente la voz de Thais América. Sus pasos se alejan para tomar el camino de la eternidad, ya no está. Alzó vuelo, como lo hago hoy, en la nave, a toda velocidad para no toparme con el último agujero negro al amanecer. Es un canto, son voces del alma, es cruzar la frontera del tiempo

Tenemos que estar más en el presente, dejar, el niño que fuimos, es la manera de existir de una manera viva y activa, consciente. Algunas veces doy vueltas, queriendo pensar en la manera en que mis padres me enseñaron a existir, para esto, es necesario aprender a medir las emociones y gestionarlas, más tarde. El niño, debe aprender a tener un libro en sus manos para saber moverse en su realidad, así, a futuro mejoran su gestión emocional, se centran en el presente, al final, nos hacemos humanos, hasta el último día de nuestras vidas, somos un proyecto acabado, la vida, se nos llena de curiosidades.

 esa esencia de vida que nos acompaña. En este sentido, no puede haber doblajes.

Cada día somos más conscientes de que lo importante son los mensajes, las ideas, lo que compartimos. El cómo y el soporte son accesorios. Me gustan todos, porque cada uno tiene algo especial: la radio, por ejemplo, es generosa y cálida, te da más tiempo para expresarte, para dudar, para hablar con los oyentes en directo... Con la televisión en cambio me gusta mucho el reto de sintetizar el mensaje sin que pierda calidad o verdad. Y la palabra escrita... bueno, aquí es donde eres más personal, tiendes un puente al lector, es casi como sentirlo al otro lado. Ya no hay voz ni imagen que pueda distorsionar, o apremios de tiempo... Solo estás tú y el lector, es algo muy especial. A lo último que quisiera renunciar es a la palabra escrita.

A vivir grandes momentos en familia. Y a tener excusas para pasar buenos ratos juntos, aprendiendo, y divirtiéndose. Espero que todos, niños y adultos, puedan encontrar pistas y estrategias prácticas para gestionar sus emociones

Las guerras, nos han dejado ciudades en miseria, sin transparencia y, el hombre sin dominio de sí mismo, lleno de hambrunas y esclavitud por el comunismo de este siglo XXI. Los corazones confinados.

Si la historia reciente del país es un espacio gris para las nuevas generaciones, la de la lucha por las reivindicaciones sociales y políticas de las mujeres es un verdadero agujero negro. En efecto, las estudiantes que hoy ocupan mayoritariamente los pupitres universitarios consideran ese un hecho tan natural como existir. No saben que, hasta mediados del siglo xx, era mal visto que una mujer aspirara a una educación equiparable a la de los hombres. No se imaginan que esas muchachas que abrieron su camino tuvieron que pasar por el rechazo social, la mirada inquisidora del clero y la burla de sus propios compañeros varones.

 

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (791 noticias)
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