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"Hasta hace dos días lo políticamente correcto era ser machista; ahora empieza a no molar"

07/03/2018 13:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Con las entradas agotadas desde días antes, y un público mayoritariamente femenino y muy joven, el 5 de marzo se celebró en el Teatro del Barrio la décima edición del Fuera de Contexto, la primera con una protagonista del mundo de la cultura. Leticia Dolera, actriz y directora implicada en el movimiento feminista, charló con Marina Lobo y Arturo Tena, jóvenes periodistas de CTXT. Este es un extracto de la conversación.

Marina Lobo: Esta va a ser la primera pregunta previsible y la única, porque hay que hacerla: ¿qué vas a hacer el 8 de marzo? ¿Vas a hacer también huelga de consumo?

Sí, voy a hacer huelga laboral: ese día es la gala de cine fantástico de Syfy, que hace mucho tiempo que presento, y el día de la inauguración no voy a estar. Además, estoy muy contenta porque las responsables del canal lo han entendido, me han apoyado y no les ha parecido mal, sino todo lo contrario. Luego voy a salir a manifestarme, a asaltar las calles. La huelga de consumo también la voy a hacer, claro.

Arturo Tena: Se está hablando de este 8M como un momento histórico, un punto de inflexión. ¿Qué impacto crees que va a tener la huelga?

Bueno, de momento está teniendo un impacto mediático relevante. Creo que estamos consiguiendo que el feminismo pase a formar parte de la agenda mediática, cultural y política. Creo que se está consiguiendo que, en según qué ambientes, decir que no eres feminista sea políticamente incorrecto. Hasta hace dos días lo políticamente correcto era ser machista; bueno, ya empieza a no molar ser machista, o por lo menos ser consciente de que eres machista y seguir siéndolo, y eso ya es un paso.

Toda esta fuerza se siente, la notamos, está en la calle. Por ejemplo, cuando nos enteramos de que en el juicio de la violación en grupo a la chica en Pamplona se iba a aceptar como prueba la vida que la víctima había llevado a posteriori, en ciudades de toda España, de repente, hubo manifestaciones en contra de la justicia patriarcal. Eso es una muestra de que realmente estamos despiertas y estamos dispuestas a salir a la calle y decir que estamos hartas. Ahora lo importante es que no nos cansemos, que esto no sea un espejismo. Que de repente, cuando nos digan "bueno, vale, ya está, ya habéis copado los medios, habléis hablado del tema, habéis montado el pollo, habéis paralizado el país un día, pues ya está". No. Ahora se trata de que toda esa fuerza se articule en medidas políticas transformadoras que realmente nos lleven a construir una sociedad más justa.

M. L. Después de cada ola de feminismo hemos tenido una desilusión. Ahora que es un momento muy importante, podemos decir que nuestros aliados están siendo partidos de izquierdas. ¿Crees que nos podemos llevar una desilusión con ellos más adelante?

A ver, por poder...

A.T. Pero, ¿confías en esa alianza?

Me da igual si lo hacen por postureo, por no perder votos o por convicción política. Pero creo que ahora está tanto sobre la mesa que las políticas feministas son tan necesarias y de manera tan urgente, y que es tan irresponsable no estar haciéndolo, que creo que darle la espalda al feminismo sería insostenible. Dentro de diez años lo veremos.

M.L. El otro día, en un debate entre mujeres de varios partidos organizado por El Objetivo (la Sexta), vimos una posición de los partidos de la derecha (PP y Ciudadanos) más receptivas.

A.T. Sí, sobre todo desde Ciudadanos, aunque haya dicho expresamente que no apoya la huelga, se vio una voluntad de aportar y de querer llegar a consensos transversales.

Es importante que salgamos todas a la calle, las mujeres y los hombres, de izquierdas y derechas

Sí, y fue muy llamativo que se respetasen cuando estaban hablando. Inés Arrimadas dice que es feminista, y eso es importante también. Tenemos que valorar los gestos que cada representante público hace dentro de su contexto ideológico y de su partido. Personalmente, me da pena que Ciudadanos no apoye la huelga porque una línea en un manifiesto no debería tirarte para atrás cuando estás de acuerdo en el contexto global que ese manifiesto y esa huelga defienden. Esto le ha pasado a Ciudadanos con esto, pero le pasa en general a todos los partidos. Al final hacer política es también pactar con quien piense distinto a ti. Eso que a todos nos cuesta mucho hacer en todos los ámbitos: cuando alguien no piensa como nosotros, nos enfadamos.

Está muy bien el debate de matices, al final es importante ver distintos puntos de vista, teorizar sobre ellos y sacar conclusiones, pero ahora mismo deberíamos encontrar lo que todos los partidos tienen en común en torno a la causa feminista para exigir que se pongan de acuerdo y pongan esas medidas públicas sobre la mesa. Es dramático que cuando haces un pacto contra la violencia machista cueste ponerse de acuerdo y que luego no se aprueban los presupuestos necesarios. Por eso es importante que salgamos todas a la calle, las mujeres y los hombres, de izquierdas y derechas, para que les digamos, al gobierno y al Congreso entero, que queremos que tomen medidas ya, que el feminismo es necesario ya, que la igualdad es necesaria ya para acabar con la violencia económica, cultural, física y sexual que sufrimos las mujeres a diario. Eso puede estar en la ideología de cualquier partido.

M.L. Estábamos viendo que las mujeres somos más del 50% de la población. Cuando íbamos al colegio, estudiábamos a los autores de la generación del 27. ¿Dónde estábamos las mujeres? Porque está claro que estuvimos ahí. Es importante feminizar la educación también.

Sí, yo incluyo en mi libro ('Morder la Manzana: la revolución será feminista o no será', Planeta, 2018) un estudio de Ana López Navajas, de la Universidad de Valencia, en el que se muestra cómo estamos invisibilizadas en los libros de la ESO. Solo el 7, 5% de los personajes que se estudian son mujeres. Eso es muy grave por dos motivos: por un lado, nos afecta a las mujeres porque merma nuestra autoestima, porque nos están robando referentes. Y los referentes te motivan, te inspiran. Y nos los están robando porque han existido, pero no han formado parte del papel. Por el otro, a los niños que luego serán hombres también les estás contando que las mujeres tienen que ocupar un lugar secundario. Les enseñas a desconfiar de una mujer líder, de una mujer política, directora o escritora, diciendo: "Bueno, ha habido menos porque son peores". Eso está en el imaginario, está en tu subjetividad. Ese melón se tendría que abrir pero ya. El Ministerio de Cultura y Educación debería hacer un análisis real porque eso sí que es adoctrinar, porque es contarte una historia incompleta.

Hace unos años, por ejemplo, salió por primera vez un historiador que sacó a la luz el personaje de Alice Guy, la persona que inventó la narrativa cinematográfica. Y es una mujer. Nos suenan los hermanos Lumiere o Meliés, pero no nos suena Alice Guy que es la persona que dijo "si pones un plano aquí y otro aquí, y los montas puedes contar una película". Los hermanos Lumiere le dijeron: "Nosotros no tenemos claro esto", y ella dijo: "Pues yo sí, lo vamos a probar". ¿Cómo sería hoy en día el cine si a esa mujer no nos la hubiesen robado como referente? A lo mejor habría muchas mujeres contando historias.

A.T.: Las cifras de mujeres cineastas son, efectivamente, muy bajas. Se pueden contar con los dedos de una mano las directoras con una larga carrera en el cine español, por ejemplo. ¿Qué impedimentos se encuentra una cineasta a la hora de hacer realidad sus proyectos? ¿Cómo conseguimos avanzar y cambiar esta realidad?

Lo jodido aquí es que esos impedimentos son invisibles porque son culturales. Evidentemente, un productor un productor o una productora no decide producir o no producir porque seas una mujer, nadie dice: "No voy a producir esto porque soy machista". Nadie es consciente de eso, forma parte de nuestra subjetividad, lo tenemos integrado. Por eso es tan bueno que se hable de eso, que se den los datos, porque al final eso cala, porque ahora sí que hay productores que empiezan a decir: "No le he producido nunca a una mujer. No me había ni parado a pensarlo". No nos han educado para que nos paremos a pensar cuántas mujeres y cuántos hombres hay...

M.L. ¿Y te has encontrado casos, a raíz de una pregunta que hayas hecho o una acción feminista, que alguien te reconozca "esto me ha pasado", que han sido machistas y no han contado con mujeres para sus proyectos?

Sí, me lo han reconocido guionistas, que se dan cuenta que perpetúan roles de personajes estereotipados en personajes masculinos o femeninos. Cuando he dado clases de guion, lo que les digo a los alumnos y a las alumnas es que, si no pueden liberarse de los estereotipos y que estar pensando en eso les coarta creativamente, escriban el guion como lo tienen pensado, y que luego cambien los roles: el masculino lo convierten en una mujer y el femenino en un hombre. Eso seguramente hará su película más original, más llamativa, porque está saliendo de lo típico y lo hegemónico.

M.L. En el feminismo, también después de hacer el clic, no estás exenta de contradicciones. Muchas veces te preguntas: "¿Qué hago?" No sabes si depilarte, no depilarte, si alguien que pasa por el quirófano es menos feminista o no... ¿Llega un momento en el que por culpa de la feminidad dejas de ser feminista?

Necesitamos referentes femeninos diversos.

No, no dejas de ser feminista por culpa de la feminidad. Faltaría más. No nos vamos a culpar nosotras, ¡con las culpas que ya cargamos por haber crecido en un patriarcado! Lo que está claro es que la mirada que nosotras mismas posamos sobre nosotras está atravesada culturalmente por un imaginario patriarcal. Llega un momento en el que dices: "¿Me maquillo porque quiero o me maquillo porque me han enseñado que las mujeres se maquillan?". El terreno de lo simbólico es importante también, por eso es importante que haya mujeres en las películas, series, publicidad, en los medios de comunicación, que tengan arrugas y tengan canas, que no tengan una talla 36 o 38. Necesitamos referentes femeninos diversos. Aunque basados en una carrera y un trabajo, sí que tenemos referentes masculinos de todas las edades, con barriga o sin barriga, con canas o sin canas. Sigue siendo atractivo con esas características. Las arrugas en los hombres son símbolos de madurez y experiencia, es sexy. Una mujer con arrugas es una vieja. ¡Esto hay que cambiarlo!


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (1713 noticias)
Fuente:
ctxt.es
Visitas:
760
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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