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¿Te domina el orgullo y la arrogancia?

30/06/2009 14:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Cuándo comenzamos a perder altura en nuestro crecimiento personal y espiritual? Cuando dejamos que nos gobiernen el orgullo y la arrogancia. Es posible cambiar. Hoy es el día

¿Dónde quedó tu humildad y sencillez?

Ps. Fernando Alexis Jiménez

La sencillez identificó sus comienzos, como el de muchos. Un joven que recién llega a la iglesia, demuestra interés por las cosas de Dios y en sus constantes diálogos con sus líderes expresa deseos de servir en la obra. Jamás decía no cuando se trataba de hacer algo por la proclamación del evangelio. Incluso perdió la cuenta de los sábados y domingos que invirtió distribuyendo folletos con el mensaje de las Buenas Nuevas.

--Encuentro en Hugo Armando un creyente a quien debemos promover al liderazgo—dijo en cierta ocasión el pastor con los diáconos. Fue asignado a la Escuela Dominical, luego como presidente de la juventud y después como encargado del servicio de los hujieres. A esta altura, el ministro a cargo volvió a sugerir:--Creo que llegó la hora de enviarlo a estudiar al Seminario Bíblico--.

Financiaron su carrera durante cinco años. En ese lapso no perdió la sencillez. Demostraba buena voluntad en todo cuanto se le encomendaba. Era el primero en llegar al templo y el último en retirarse.

El problema comenzó cuando, concluida su formación teológica, fue ordenado pastor y manifestó un cambio definitivo en su forma de comportarse. Se tornó déspota, creía que todos debían reverenciarlo apenas llegaba a la sede de la iglesia, no perdía oportunidad para hacer valer su título, llegó a creer que era más espiritual que otros y criticaba a los superiores jerárquicos en la denominación...

¿Qué lleva a alguien que inició una crecimiento progresivo pero sostenido, a perder de vista la sencillez y humildad que deben identificar a un siervo de Jesucristo? Sin duda desprenderse de la mano del Maestro. El es el dueño de la obra, nuestro superior, aquél a quien representamos.

Jamás he visto al vendedor de algún producto diciendo con orgullo:"¡Qué buen vendedor soy!" Por el contrario, su propósito es promocionar aquél artículo que comercializa y resaltar la empresa que lo produce. El no se promociona a si mismo, porque trabaja para alguien. Igual usted y yo: servimos a Jesucristo y es a El a quien debemos exaltar.

Humildad y sencillez: principios de vida

El evangelio de Mateo en el capítulo 21 desde el versículo 33 al 16, refiere la parábola que compartió el Señor Jesús a sus discípulos, a los fariseos y a los principales sacerdotes.

¡Hoy es el día para cambiar!

Les habló de labradores que, apenas se va su Señor, cometen todo tipo de arbitrariedades y desmanes. "Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará" (versículo 44).

Permita que el liderazgo cristiano le permita crecer, asido de la mano de Cristo, y no abra las puertas para que el orgullo y la vanagloria ocupen su corazón por el cargo que ocupa en la congregación...

Algo que todavía le falta…

No podría concluir este estudio sin recomendarle algo que es esencial para su existencia. Recibir a Jesucristo en el corazón como único y suficiente Salvador. Es supremamente sencillo. Basta con que le diga, ahora mismo, allí donde se encuentra: Señor Jesucristo, te agradezco el sacrificio en la cruz, en el que perdonaste todos mis pecados del pasado y me abriste las puertas a una nueva vida. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Te recibo hoy en mi corazón como único y suficiente Salvador. Amén

Ahora que hizo la decisión—por la que dicho sea de paso lo felicito—, tengo tres últimas recomendaciones para usted: La primera, que hable con Dios diariamente, a través de la oración. Dígale cómo se siente. Compártale sus sueños y expectativas. Puedo asegurarle que todo será diferente.

La segunda, que lea la Biblia, en la que aprenderá principios dinámicos que le ayudarán en su proceso de crecimiento personal y espiritual, y la tercera y última, que comience a congregarse en una iglesia cristiana. Puedo asegurarle que estar junto a hermanos en la fe, le ayudarán a vivir a Cristo.

Si tiene alguna inquietud, no deje de escribirme ahora mismo pastorfernandoalexis@hotmail.com

© Ps. Fernando Alexis Jiménez – Contacto (0057) 317-4913705


Sobre esta noticia

Autor:
Fernando Alexis Jiménez (59 noticias)
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Opinión
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