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El asesinato de Marilyn

18/08/2019 05:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En el transcurso de la investigación para Las vidas secretas de Marilyn Monroe, Anthony Summers convenció a la BBC que produjera el documental nunca visto

 

Marilyn Monroe fue hallada inconsciente en el dormitorio de su casa californianade Brentwood  por su ama de llaves,   Eunice Murray, pasadas las once de la noche del sábado 4 de agosto de 1962 Trasladada de urgencia al hospital más cercano, no pudo hacerse nada por su vida. ​ Según otras versiones, Eunice Murray la encontró ya muerta en su cama. Al ingresar en el depósito de cadáveres, fue identificada con el número 81 828.

 

 En 1982, el director del Sunday Express de Londres encargó al periodista Anthony Summers que se desplazara de inmediato a Hollywood para escribir un artículo sobre la nueva investigación de la oficina del procurador. Llegó en setiembre de 1982. Summers pensaba que su tarea no le tomaría más de algunas semanas, pero le llevó tres años.

 Las vidas secretas de Marilyn Monroe.

Entrevistó a más de 650 personas durante su investigación. Summers cuenta toda la historia de las relaciones íntimas entre la estrella y el presidente John Kennedy y el fiscal general, Robert Kennedy. En el transcurso de la investigación para Las vidas secretas de Marilyn Monroe, Anthony Summers convenció a la BBC que produjera el documental Say Goodbye to the President. En el transcurso de la filmación, al final de una grabación, Eunice Murray, el ama de llaves, dejó escapar una revelación inesperada que dejó estupefactos a los periodistas:

Summers, quien llevaba la entrevista, recuerda el incidente: "La señora Murray me dijo de pronto: ´¿Por qué, a mi edad, tengo que seguir disimulando la verdad?. Le pregunté qué quería decir, e impactó a los presentes al admitir que Robert Kennedy había visitado a Marilyn justo la víspera de su muerte, y que el médico (Dr. Greenson) y una ambulancia habían llegado cuando aún estaba con vida."

Cuando le pedimos que precisara este último punto, la señora Murray respondió: `”Cuando él (el doctor) llegó, Marilyn no estaba muerta, y yo estaba ahí aterrada- en el salón'."

Cuando Anthony Summers preguntó a la señora Murray por qué ella no había dicho la verdad a la policía en 1962, respondió: "Dije lo que creía que debía decir".

En 1985, Eunice Murray declaró a la revista informativa 20/20, de ABC News, que Marilyn Monroe mantenía una intensa relación amorosa con Robert Kennedy. "Yo la calificaría de muy amorosa, sí". Por otra parte, el senador George Smathers reveló al mismo medio que el presidente Kennedy le había hablado de las relaciones de Bobby con Marilyn. Smathers supo, por boca del Presidente, los problemas que había causado Marilyn en un avión que la conducía a ver a Bobby, pero en ese momento confiesa Eunice se había emborrachado.

Pero fue la entrevista a un famoso agente privado de Hollywood, Fred Otash, lo que constituyó la parte más misteriosa de esta investigación periodística. Antiguo detective de la policía de Los Angeles, Otash había sido contratado por el líder de la mafia Jimmy Hoffa, para colocar micrófonos ocultos tanto en la casa de playa de Peter Lawford, actor y cuñado del Presidente, como en la casa de Marilyn, en Brentwood. Afirmaba que las grabaciones probaban la presencia de Bobby Kennedy en la casa de Marilyn el día de su muerte.

El doctor Noguchi tuvo el privilegio de ejercer la medicina forense en Los Ángeles entre 1961 y 1982. Por sus manos pasaron las vísceras de Marilyn Monroe, Natalie Wood, Sharon Tate o Robert Kennedy. Conocido como «el forense de las estrellas», no pasará a la historia como un hombre discreto. La mañana del 5 de agosto de 1962, el doctor Noguchi recibió una llamada para que se encargara de la autopsia de Marilyn Monroe. «Ni por un segundo pensé que se podía referir a la estrella de cine, creí que se trataba de otra mujer del mismo nombre» Pero era ella. «El cadáver estaba cubierto por una sábana blanca. Lo destapé cuidadosamente..Me costó unos instantes hacerme a la idea de que estaba contemplando el rostro de la verdadera Marilyn», cuenta Noguchi.

Y comencé el examen: primero busqué alguna marca del pinchazo mediante el que podían habersele administrado  drogas. También buscaba cualquier signo de violencia. “No hallé ni una sola marca de aguja, pero sí hematomas que podían indicar e indicaban violencia.»

A finales de los años 50, la carrera de Marilyn empezaba a languidecer: El multimillonario y Vidas rebeldes se habían estrellado en taquilla. Su matrimonio con Arthur Miller había fracasado, su vida encadenaba un fiasco tras otro, con varios abortos y la noticia de que no podría tener hijos. En medio de ese panorama, la irrupción de los dos hermanos Kennedy en su vida debió de resultar mágica y decisiva.

El problema es que Marilyn haba dejado der una mujer “manejable”. Los grandes hombres se asustaron de su inestabilidad. Ese fue el inicio de sus llamadas telefónicas «perturbadas» a Bobby Kennedy. Llamaba constantemente, desesperada, hasta que el político dejó de ponerse, ¿Qué querí?.Atención.Aunque luego compensó la presencia de Robert Kennedy.. En ese punto, Marilyn cayó en una depresión profunda y su psiquiatra, el doctor Ralph Greenson, le recomendó que contratara a una enfermera-asistenta, Eunice Murray, para que cuidara de ella.

“La muerte de Marylin todavía me plantea incógnitas: por ejemplo, ¿qué o quien causó hematomas de su cadera?

 

Marilyn Monroe fue hallada inconsciente en el dormitorio de su casa de Brentwood por Eunice Murray  su ama de llaves,  pasadas las once de la noche del sábado 4 de agosto de 1962. Trasladada de urgencia al hospital más cercano, no pudo hacerse nada por su vida. ​ Según otras versiones, Eunice Murray la encontró ya muerta en su cama. Al ingresar en el depósito de cadáveres, fue identificada con el número 81 828.

 

 En 1982, el director del Sunday Express de Londres encargó al periodista Anthony Summers que se desplazara de inmediato a Hollywood para escribir un artículo sobre la nueva investigación de la oficina del procurador. Llegó en setiembre de 1982. Summers pensaba que su tarea no le tomaría más de algunas semanas, pero le llevó tres años.

 Las vidas secretas de Marilyn Monroe.

Entrevistó a más de 650 personas durante su investigación. Summers cuenta toda la historia de las relaciones íntimas entre la estrella y el presidente John Kennedy y el fiscal general, Robert Kennedy. En el transcurso de la investigación para Las vidas secretas de Marilyn Monroe, Anthony Summers convenció a la BBC que produjera el documental Say Goodbye to the President. En el transcurso de la filmación, al final de una grabación, Eunice Murray, el ama de llaves, dejó escapar una revelación inesperada que dejó estupefactos a los periodistas:

Summers, quien llevaba la entrevista, recuerda el incidente: "La señora Murray me dijo de pronto: ´¿Por qué, a mi edad, tengo que seguir disimulando la verdad?. Le pregunté qué quería decir, e impactó a los presentes al admitir que Robert Kennedy había visitado a Marilyn justo la víspera de su muerte, y que el médico (Dr. Greenson) y una ambulancia habían llegado cuando aún estaba con vida."

En 1993, cuando el biógrafo de Marilyn Monroe, Donald Spotto, expresó públicamente la sospecha de que Greenson sería culpable de la muerte de su paciente, Miner, con el acuerdo de la viuda de Greenson, quebró el compromiso de guardar silencio sobre el contenido de las grabaciones, con el fin de descargar a Greenson de las imputaciones.​

Referencias

Cuando le pedimos que precisara este último punto, la señora Murray respondió: `”Cuando él (el doctor) llegó, Marilyn no estaba muerta, y yo estaba ahí aterrada- en el salón'."

Cuando Anthony Summers preguntó a la señora Murray por qué ella no había dicho la verdad a la policía en 1962, respondió: "Dije lo que creía que debía decir".

En 1985, Eunice Murray declaró a la revista informativa 20/20, de ABC News, que Marilyn Monroe mantenía una intensa relación amorosa con Robert Kennedy. "Yo la calificaría de muy amorosa, sí". Por otra parte, el senador George Smathers reveló al mismo medio que el presidente Kennedy le había hablado de las relaciones de Bobby con Marilyn. Smathers supo, por boca del Presidente, los problemas que había causado Marilyn en un avión que la conducía a ver a Bobby, pero en ese momento confiesa Eunice se había emborrachado.

Pero fue la entrevista a un famoso agente privado de Hollywood, Fred Otash, lo que constituyó la parte más misteriosa de esta investigación periodística. Antiguo detective de la policía de Los Angeles, Otash había sido contratado por el líder de la mafia Jimmy Hoffa, para colocar micrófonos ocultos tanto en la casa de playa de Peter Lawford, actor y cuñado del Presidente, como en la casa de Marilyn, en Brentwood. Afirmaba que las grabaciones probaban la presencia de Bobby Kennedy en la casa de Marilyn el día de su muerte.

El doctor Noguchi tuvo el privilegio de ejercer la medicina forense en Los Ángeles entre 1961 y 1982. Por sus manos pasaron las vísceras de Marilyn Monroe, Natalie Wood, Sharon Tate o Robert Kennedy. Conocido como «el forense de las estrellas», no pasará a la historia como un hombre discreto. La mañana del 5 de agosto de 1962, el doctor Noguchi recibió una llamada para que se encargara de la autopsia de Marilyn Monroe. «Ni por un segundo pensé que se podía referir a la estrella de cine, creí que se trataba de otra mujer del mismo nombre» Pero era ella. «El cadáver estaba cubierto por una sábana blanca. Lo destapé cuidadosamente..Me costó unos instantes hacerme a la idea de que estaba contemplando el rostro de la verdadera Marilyn», cuenta Noguchi.

Y comencé el examen: primero busqué alguna marca del pinchazo mediante el que podían habersele administrado  drogas. También buscaba cualquier signo de violencia. “No hallé ni una sola marca de aguja, pero sí hematomas que podían indicar e indicaban violencia.»

A finales de los años 50, la carrera de Marilyn empezaba a languidecer: El multimillonario y Vidas rebeldes se habían estrellado en taquilla. Su matrimonio con Arthur Miller había fracasado, su vida encadenaba un fiasco tras otro, con varios abortos y la noticia de que no podría tener hijos. En medio de ese panorama, la irrupción de los dos hermanos Kennedy en su vida debió de resultar mágica y decisiva.

El problema es que Marilyn haba dejado der una mujer “manejable”. Los grandes hombres se asustaron de su inestabilidad. Ese fue el inicio de sus llamadas telefónicas «perturbadas» a Bobby Kennedy. Llamaba constantemente, desesperada, hasta que el político dejó de ponerse, ¿Qué querí?.Atención.Aunque luego compensó la presencia de Robert Kennedy.. En ese punto, Marilyn cayó en una depresión profunda y su psiquiatra, el doctor Ralph Greenson, le recomendó que contratara a una enfermera-asistenta, Eunice Murray, para que cuidara de ella.

“La muerte de Marylin todavía me plantea incógnitas: por ejemplo, ¿qué o quien causó hematomas de su cadera?

Y, sin embargo, la mañana del 4 de agosto de 1962 parecía contenta y se levantó más pronto de lo habitual. Cubierta con una bata azul, dio muestras de un humor inmejorable. Monroe permaneció en bata todo el día y se pasó la mayor parte del tiempo en la cama pegada al teléfono. La señora Murray no apreció ningún indicio de depresión suicida y, de hecho, a las siete y media de la tarde la oyó reírse mientras charlaba por teléfono con el hijo de Joe DiMaggio. No obstante, y este es uno de los elementos más extraños del caso, media hora después Marilyn agonizaba. Lo sabemos gracias a una llamada que la actriz recibió, en torno a las ocho de la noche, de Peter Lawford -cuñado de Kennedy- que solía hacer de alcahuete del presidente. Según Lawford, Marilyn arrastraba las palabras y le dijo: «Dile adiós a Pat (su agente), dile adiós al presidente, y adiós a ti también porque has sido un buen chico», y colgó. Alarmado, Lawford llamó al agente de la actriz, que a su vez telefoneó a la señora Murray. Sin embargo (cosa rara), la enfermera no entró en la habitación: dio por hecho que no había ningún problema porque había luz . En algún momento de la noche se despertó, advirtió que la luz seguía igual y empezó a preocuparse. No pudo abrir la puerta, y llamó a Greenson, el psiquiatra, quien tuvo que romper una ventana para poder entrar. Y aquí llega otra incógnita. Greenson encontró el cadáver a las doce y media de la noche, pero llamó a la Policía a las cuatro y media de la madrugada. ¿Por qué? ¿Qué ocurrió durante ese tiempo? ¿Alguien destruyó pruebas de que algo habá ocurrido?.¿Qué sucedió?

 

. Trasladada de urgencia al hospital más cercano, no pudo hacerse nada por su vida. ​ Según otras versiones, Eunice Murray la encontró ya muerta en su cama. Al ingresar en el depósito de cadáveres, fue identificada con el número 81 828.

 

 En 1982, el director del Sunday Express de Londres encargó al periodista Anthony Summers que se desplazara de inmediato a Hollywood para escribir un artículo sobre la nueva investigación de la oficina del procurador. Llegó en setiembre de 1982. Summers pensaba que su tarea no le tomaría más de algunas semanas, pero le llevó tres años.

 Las vidas secretas de Marilyn Monroe.

Entrevistó a más de 650 personas durante su investigación. Summers cuenta toda la historia de las relaciones íntimas entre la estrella y el presidente John Kennedy y el fiscal general, Robert Kennedy. En el transcurso de la investigación para Las vidas secretas de Marilyn Monroe, Anthony Summers convenció a la BBC que produjera el documental Say Goodbye to the President. En el transcurso de la filmación, al final de una grabación, Eunice Murray, el ama de llaves, dejó escapar una revelación inesperada que dejó estupefactos a los periodistas:

Summers, quien llevaba la entrevista, recuerda el incidente: "La señora Murray me dijo de pronto: ´¿Por qué, a mi edad, tengo que seguir disimulando la verdad?. Le pregunté qué quería decir, e impactó a los presentes al admitir que Robert Kennedy había visitado a Marilyn justo la víspera de su muerte, y que el médico (Dr. Greenson) y una ambulancia habían llegado cuando aún estaba con vida."

Cuando le pedimos que precisara este último punto, la señora Murray respondió: `”Cuando él (el doctor) llegó, Marilyn no estaba muerta, y yo estaba ahí aterrada- en el salón'."

Cuando Anthony Summers preguntó a la señora Murray por qué ella no había dicho la verdad a la policía en 1962, respondió: "Dije lo que creía que debía decir".

En 1985, Eunice Murray declaró a la revista informativa 20/20, de ABC News, que Marilyn Monroe mantenía una intensa relación amorosa con Robert Kennedy. "Yo la calificaría de muy amorosa, sí". Por otra parte, el senador George Smathers reveló al mismo medio que el presidente Kennedy le había hablado de las relaciones de Bobby con Marilyn. Smathers supo, por boca del Presidente, los problemas que había causado Marilyn en un avión que la conducía a ver a Bobby, pero en ese momento confiesa Eunice se había emborrachado.

Pero fue la entrevista a un famoso agente privado de Hollywood, Fred Otash, lo que constituyó la parte más misteriosa de esta investigación periodística. Antiguo detective de la policía de Los Angeles, Otash había sido contratado por el líder de la mafia Jimmy Hoffa, para colocar micrófonos ocultos tanto en la casa de playa de Peter Lawford, actor y cuñado del Presidente, como en la casa de Marilyn, en Brentwood. Afirmaba que las grabaciones probaban la presencia de Bobby Kennedy en la casa de Marilyn el día de su muerte.

El doctor Noguchi tuvo el privilegio de ejercer la medicina forense en Los Ángeles entre 1961 y 1982. Por sus manos pasaron las vísceras de Marilyn Monroe, Natalie Wood, Sharon Tate o Robert Kennedy. Conocido como «el forense de las estrellas», no pasará a la historia como un hombre discreto. La mañana del 5 de agosto de 1962, el doctor Noguchi recibió una llamada para que se encargara de la autopsia de Marilyn Monroe. «Ni por un segundo pensé que se podía referir a la estrella de cine, creí que se trataba de otra mujer del mismo nombre» Pero era ella. «El cadáver estaba cubierto por una sábana blanca. Lo destapé cuidadosamente..Me costó unos instantes hacerme a la idea de que estaba contemplando el rostro de la verdadera Marilyn», cuenta Noguchi.

 

Y comencé el examen: primero busqué alguna marca del pinchazo mediante el que podían habersele administrado  drogas. También buscaba cualquier signo de violencia. “No hallé ni una sola marca de aguja, pero sí hematomas que podían indicar e indicaban violencia.»

A finales de los años 50, la carrera de Marilyn empezaba a languidecer: El multimillonario y Vidas rebeldes se habían estrellado en taquilla. Su matrimonio con Arthur Miller había fracasado, su vida encadenaba un fiasco tras otro, con varios abortos y la noticia de que no podría tener hijos. En medio de ese panorama, la irrupción de los dos hermanos Kennedy en su vida debió de resultar mágica y decisiva.

El problema es que Marilyn haba dejado der una mujer “manejable”. Los grandes hombres se asustaron de su inestabilidad. Ese fue el inicio de sus llamadas telefónicas «perturbadas» a Bobby Kennedy. Llamaba constantemente, desesperada, hasta que el político dejó de ponerse, ¿Qué querí?.Atención.Aunque luego compensó la presencia de Robert Kennedy.. En ese punto, Marilyn cayó en una depresión profunda y su psiquiatra, el doctor Ralph Greenson, le recomendó que contratara a una enfermera-asistenta, Eunice Murray, para que cuidara de ella.

“La muerte de Marylin todavía me plantea incógnitas: por ejemplo, ¿qué o quien causó hematomas de su cadera?

Y, sin embargo, la mañana del 4 de agosto de 1962 parecía contenta y se levantó más pronto de lo habitual. Cubierta con una bata azul, dio muestras de un humor inmejorable. Monroe permaneció en bata todo el día y se pasó la mayor parte del tiempo en la cama pegada al teléfono. La señora Murray no apreció ningún indicio de depresión suicida y, de hecho, a las siete y media de la tarde la oyó reírse mientras charlaba por teléfono con el hijo de Joe DiMaggio. No obstante, y este es uno de los elementos más extraños del caso, media hora después Marilyn agonizaba. Lo sabemos gracias a una llamada que la actriz recibió, en torno a las ocho de la noche, de Peter Lawford -cuñado de Kennedy- que solía hacer de alcahuete del presidente. Según Lawford, Marilyn arrastraba las palabras y le dijo: «Dile adiós a Pat (su agente), dile adiós al presidente, y adiós a ti también porque has sido un buen chico», y colgó. Alarmado, Lawford llamó al agente de la actriz, que a su vez telefoneó a la señora Murray. Sin embargo (cosa rara), la enfermera no entró en la habitación: dio por hecho que no había ningún problema porque había luz . En algún momento de la noche se despertó, advirtió que la luz seguía igual y empezó a preocuparse. No pudo abrir la puerta, y llamó a Greenson, el psiquiatra, quien tuvo que romper una ventana para poder entrar. Y aquí llega otra incógnita. Greenson encontró el cadáver a las doce y media de la noche, pero llamó a la Policía a las cuatro y media de la madrugada. ¿Por qué? ¿Qué ocurrió durante ese tiempo? ¿Alguien destruyó pruebas de que algo habá ocurrido?.¿Qué sucedió?

 

 

Tras el hallazgo del cadáver de la actriz, el juez de primera instancia Theodore Curphey encargó la autopsia de Marilyn Monroe al patólogo-ayudante Thomas Noguchi, que se sorprendió por la designación debido a su experiencia menor que la de muchos otros.Los defensores de la teoría del asesinato siempre han aducido que alguien le inyectó a Monroe las drogas que la mataron, pero ni Noguchi ni ninguno de los técnicocos encontraron el menor rastrode pinchazos. También dicen que el tinte amarillo del Nembutal tenía que haber manchado las paredes internas de la garganta y el estómago, pero Noguchi añadió que ese tipo de argumento es propio de un lego en la materia porque el Nembutal viene en una cápsula especial que no destiñe.No le dieron nembutal. El otro argumento de los creyentes en la teoría de la conspiración es la tesis del informe forense «el estómago está totalmente vacío y no se advierten residuos de píldoras». Aunque Noguchi explica en su libro Cadáveres exquisitos que «Marilyn había abusado de los somníferos durante años, por lo que su estómago se había acostumbrado a las píldoras y poía haberlas digerido “volcándolas” sobre el tracto intestinal».Pero aun así y todo.

 

Entonces, ¿qué sucedió esa noche? Según el doctor Noguchide muy mala admitió: «De acuerdo con la autopsia, yo podría calificar el suicidio de Monroe sólo como “ probable”… “Todavía no podemos saber la causa de los hematomas presentes en la cadera que no se habían hecho solos. Tampoco se explica por qué estaba riendo, feliz, bromeando con Joe DiMaggio Jr. a las siete y media y agonizando tan solo treinta minutos después» 

Su capacidad para interpretar muchos papeles hicieron de ella única

Es un hecho que el tanatólogo Thomas Noguchi​ no halló restos de barbitúricos en ”el estómago, casi totalmente vacío» (The stomach is almost completely empty), (No residue of the pills is noted). No hay restos de píldoras”.No obstante, la prensa dijo inexactamente que la actriz  había tomado cuarenta cápsulas de Nembutal, por lo que se trataba de un suicidio por sobredosis, según se dijo mentirosamente.

Según investigación de los periodistas Jay Margolis y Richard Buskin´, fue Robert Kennedy mandó matar a Marilyn Monroe para evitar que revelara los sucios secretos de la familia que hubieran constituido un escándalo para los Kennedy.. 

Contaba con la complicidad del psiquiatra de la actriz y del cuñado de Robert, el actor Peter Lawford 

"El doctor Ralph Greenson le inyectó a Marilyn directo en el corazón una dosis letal de pentobarbital", que según Haines o Tyrrell lo hizo él. 

La muerte de Marilyn Monroe no fue un suicidio, sino un asesinato ordenado por el hermano del presidente John F. Kennedy, para impedir que Marilyn hablara, de la que se hace eco tambien la publicación 'RT' . 

Según el libro titulado 'El asesinato de Marilyn Monroe: caso cerrado', de los periodistas Jay Margolis y Richard Buskin, se puede culpar a “Bobbby” Kenedy, desintersado en la actriz, después de terminar su romance con ella, según informa el portal 'Daily Mail', citandotoda la investigación periodística 

Robert Kennedy habría contado con la complicidad del psiquiatra de Monroe, el doctor Ralph Greenson, así como también de su cuñado, el actor Peter Lawford, quien fue el primero en confirmar que la diva mantenía un romance prohibido tanto con el senador como el presidente John F. Kennedy. 

 El funeral fue el primero celebrado en la capilla del Pierece Brothers WeatwoodVillageMemorial Park Cemetery(Los ANGELES). Tuvo lugar el miércoles 8 de agosto de 1962 y fue organizado por J

Joe DiMaggio; asistieron solo unas pocas personas. El ministro luterano  A.J. Soldán leyó pasajes de los salmos 23 y 46 así como fragmentos del Evangelio de San Juan. Un organista interpretó la Sexta Sinfonía de Tchaivoski y Judy Garland cantó la balada Over the Rainbow, una de las canciones favoritas de la actriz.

 

Dormía solamente con unas gotas de Chanel nº5, tenía once dedos en los pies y de pequeña quería ser Alicia en el País de las Maravillas. Tartamudeaba cuando estaba nerviosa, era sensible y también neurótica.Quería convertir el Happy Birthday en himno nacional cuando se lo cantó en el Madison Square Garden al presidente de EE.UU. John F. Kennedy, ante el embeleso del presidente y ante uno de sus miles de amantes, y la despidieron como modelo por ser «demasiado sexual». 

Interpretó a un sinfín de rubias tontas, pero no fue una de ellas. «Mentiras, mentiras, mentiras. Nada más que mentiras. Todo lo que se ha dicho de mí son mentiras», le confesó a su amigo, el fotógrafo George Barris. Tan solo se veían las luces, la sonrisa, la imagen despampanante; pero su vida estaba rodeada de sombras obscuras, alimentadas cada día más por las mil conspiraciones que aún medio siglo después rodean a su muerte. Se especuló con el suicidio cuando la encontraron desnuda, con el teléfono descolgado y un frasco de barbitúricos, que alguien había colocado cidadosamente sobre su mesilla.Pero está probado que no los probó. Tenía 36 años. "Nunca me pareció más feliz (...)y justamente estaba leyendo 'Matar a un ruiseñor'que  esos días. Al final me dijo: 'Te quiero, te veré el lunes o cuando vengas' (...), prometió a Barris en “Marilyn Monroe". Pero ella no apareció.Ni al día siguiente. Porque menos de veinticuatro horas después de esta llamada, Marilyn apareció muerta» . Cuando crezcas serás hermosa, feliz y famosa» (Confluencias, 2016). Este miércoles 1 de junio, convertida en un mito del séptimo arte, la tormentosa e irreductible Norma Jean Baker habría cumplido 90 años. 

 

Una superdotada eclipsada por clichés

 

En noviembre, se publicó Fragmentos, escrito por Marilyn, textos autobiográficos, poemas y cartas que estuvieron en poder de los Strasberg desde la muerte de la estrella. Los pocos editores que hasta ahora han leido el libro dicen haber llegado a la conclusión de, que tenía muchos proyectos y que su cultura e inclinación literaria superaban por mucho las de la mayoría de sus colegas.Nadie habla que ella nunca pensara en suicidarse

Así conocimos una cara hasta ahora oculta de Marilyn Monroe: la de la escritora. El ya citado libro Fragmentos , que reúne textos autobiográficos inéditos, se publicó en noviembre en la Argentina, en el marco de un esperado lanzamiento internacional, del que participarán simultáneamente editoriales de Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos e Italia.

Los escritos de la mujer más sexy de la historia del cine permanecieron durante casi medio siglo en poder de la familia de Lee Strasberg, su maestro de actuación y su heredero, que hace dos años decidió entregarlos a una editorial francesa. Desde entonces, un equipo de profesionales trabaja en la edición del material. Aunque hay gran reserva sobre el texto, los editores dejaron trascender que prueba que las inquietudes intelectuales de Marilyn fueron algo más que una pose. También se ha dicho que en lo que escribió Marilyn se nota lo mucho que la fama le pesaba.

El escritor italiano Antonio Tabucchi prologó la versión en español, que publicará Planeta/Seix Barral. El libro debe tomarse como el testimonio de una mujer que, lejos de conformarse con ser el mayor ícono sexual del siglo en que vivió, aspiraba a que la respetaran y conocieran por sus virtudes menos evidentes.

"Sólo le pido que no me haga quedar en ridículo." Ésas fueron las últimas palabras que Marilyn Monroe concedió a la prensa, días antes de morir.

Aquella mañana del verano de 1962, Richard Merryman, periodista de la revista Life , había llegado hasta la puerta de la casa de su entrevistada sin tener del todo claro qué resultaría de aquel encuentro. Estaba nervioso, admitiría tiempo después: Marilyn era entonces una celebridad y, qué duda cabe, la mujer más deseada de Occidente.

 

Una ama de llaves enfundada en un discreto uniforme condujo a Merryman en silencio hasta una pequeña sala de estar, apenas decorada por dos sillas y una mesa . Allí, con unos graciosos pantalones amarillos, estaba ella.

-¿Puedo ayudarlo en algo? -preguntó Marilyn riendo sin motivo aparente. Así se inició una conversación que se extendería por ocho horas y en la que ella confesó sentirse por momentos agobiada por la alta exposición a la que estaba sometida. Parecía una chica tímida, algo insegura, muy distinta de la imagen que de ella difundían los medios.

El periodista se fue intrigado. ¿Quién era Monroe en realidad? ¿Le dio motivos aquella mañana para sospechar que pudiera estar pensando en quitarse la vida? No halló respuesta a esta pregunta; incluso décadas más tarde decía no estar seguro de que pudieran ser respondidas a la ligera.

La revista Life publicó la entrevista el 3 de agosto de 1962, dos días antes de que Marilyn Monroe muriera por causas largamente discutidas y que, para muchos, siguen siendo confusas.

 

A la luz de los años, pocos parecen haber conocido a Monroe en profundidad, más allá de un puñado de amigos íntimos. Eso aviva la curiosidad por el contenido de sus memorias.

"Fue una poetisa callejera -escribió el dramaturgo Arthur Miller, su tercer y último esposo, en su autobiografía-. Hubiera querido recitar sus versos a una multitud, pero esa multitud sólo estaba interesada en arrancarle la ropa."

 

 

Superó los papeles de “60 segundos” en el cine, y pronunció sus primeras palabras en pantalla en «La Jungla de asfalto», con John Huston, que la dirigiría también en su última película culminada, «Vidas rebeldes», donde tres personajes incomprendidos Montgomery Clift, Clark Gable y Marilyn buscan un lugar donde encajar aunque nunca lo encontraron. Era el destino contra el que no se puede triunfar y, a los pocos meses de finalizar el rodaje, los tres protagonistas mueren. 

Por lograr el éxito en la gran pantalla Marilyn sacrificó su propia esencia: se tiñó el pelo de rubio platino y dejó que un respiradero le subiese la falda en «La tentación vive arriba», la gota que colmó el vaso en su matrimonio con Joe DiMaggio. Se convirtió en el mito Marilyn Monroe, y el mundo olvidó a la persona, Norma Jean Baker. "Siempre pasaba con el coche por el teatro con mi nombre en la marquesina. Estaba tan emocionada? solo deseaba que hubieran usado 'Norma Jean' para que todos los niños de la escuela y el orfanato que le ignoraban pudieran verlo., aseguraba en 1948. 

Marcada por una infancia rota, a la deriva entre abusos sexuales y casas de acogida, buscó siempre la compañía de hombres con los que intentaba imitar la ausencia de su padre. Explotó su voluptuosidad como modelo y, cuatro años después de posar desnuda por tan solo 50 dólares, su imagen en portada por esa suma en dólares amricanos agotó la tirada del ejemplar con el que se estrenó la Playboy de Hugh Hefner. "Cuando crezcas serás hermosa, rica y famosa", predijo ante ella su tía Ana. Y fue verdad y eso que la tía Ana no era adivina. Consiguió su sueño, convertirse en actriz hermosa, rica y famosa, y Hollywood nunca tuvo la fuerza suficiente para resistirse.

 

En «Marilyn tenía once dedos en los pies y otras leyendas de Hollywood» (Lunwerg, 2016), la ilustradora María Herreros recoge una cita de su último marido. Tras su muerte, el dramaturgo Arthur Miller aseguró que, «de haber sobrevivido, tendría que haberse vuelto una cínica o haber perdido mayor contacto con la realidad todavía. En lugar de ello, era como una poeta en una esquina de la calle tratando de recitar a una muchedumbre que admiraba su ropa».

 

Vida dramática y comedia en el cine

A pesar de que siempre buscó papeles con los que explotar su perfil dramático, eran su físico y su vis cómica los que elevaron a la compleja Marilyn Monroe a los anales del séptimo arte. Cautivó a algunos de los mejores directores de la meca del cine, y muchos de ellos no pudieron resistirse a contar con ella de nuevo. Joseph L. Mankiewicz, Howard Hawks, George Cukor o Billy Wilder. Y títulos para la memoria como «Con faldas y a lo loco», «Niágara», «La tentación vive arriba», «Eva al desnudo» o «Los chicos las prefieren rubias», el paradigma de ese espejo en el que le gustaba mirarse para enontrase y nunca lograrse... aunque nunca consiguió verse tal como era del todo. 

George Barris «podía ver cierta tristeza en sus ojos, aunque hubiese aprendido a sonreír, como un payaso con el corazón atravesado», por eso en su libro, Barris  reivindica la naturalidad de su amiga, y su inocencia. Una amiga que nunca dudó en utilizar sus encantos para cautivar al público, y sobre todo a los directivos de un Hollywood patriarcal y siempre frívolo que prefiría lucrarse con su belleza, y prescindir de la otra Marilyn, la inteligente (con un coeficiente intelectual de 168) e inspirada, rodeaba de intelectuales, como su amigo Truman Capote. 

Durante la prueba para la película «Amor en conserva», otra extraña eminencia cayó en sus redes: «Groucho me preguntó si podía andar de manera que cuando lo hiciera saliera humo de su cabeza. Marilyn le dijo que sí podía. Recorríó la habitación pensativa y cuando se dió media vuelta, ¡salía humo de la cabeza de Groucho!». Y así obtuvo un pequeño papel en el filme, interpretando, cómo no, a la chica rubia del teatro. 

El propio Barris, que armado con su cámara buscaba siempre el mejor ángulo, se quedó prendado del lenguaje corporal de Monroe mientras preparaba un guión. «Comenzaba tumbándose para relajarse lo máximo posible como para estudiar; lo sujetaba por encima de la cabeza o contra su pecho; levantaba una pierna cuanto podía mientras relajaba la otra con la rodilla doblada; movía la cabeza de un lado para otro, y cerraba los ojos, como si durmiera un sueño profundo. También podía ponerse de rodillas, como un gato preparado para saltar", describe Barris. 

«Siempre hay dos versiones en una misma historia», reconocía habitualmente la actriz. Entre captura y captura en Santa Monica Beach en 1962, poco antes de que encontraran su cuerpo inerte, Marilyn Monroe desnudó su alma con Barris. Los enigmas que nunca quiso desvelar, gritaban por sí solos ante la cámara. "Esta soy yo, sin pecas ni nada; la auténtica yo", contaba al revisar las instantáneas.  Pudo guardar secretos para todos sus colegas y grandes promotores, pero jamás ante los fotógrafos. 

Ella, que se había acostumbrado a interpretar a otros personajes y olvidarlos justo al terminar la película, pero no conseguía hacer lo mismo con su vida, lo cual era su fatalidad; siempre quedaba expuesta, siempre estaba perseguida. "Su rostro tiene una edad indefinida y me recuerda a la condesa descalza. Odiaba ponerse zapatos, y su flequillo dorado caía constantemente sobre su ojo derecho. Aún con treinta y seis años, miraba y actuaba como una adolescente», recordaba Barris, quizás uno de los últimos en hablar con la actriz.

 

Cuando seas mayor....

Tras su muerte, la cámara siguió buscándola. Pero, después de aquel 5 de agosto de 1962, ya nunca más volvió a encontrarla. Su público, que la aupó cuando nadie se atrevía a ver más allá de la superficie, y sus amigos más cercanos, nunca pudieron olvidarse de la agridulce Marilyn Monroe. Su férrea determinación evitó que Ella Fitzgerald sufriese la discriminación racial que imperaba en la época, y la cantante de jazz, tras la muerte de Marilyn, , reconoció que era «una mujer muy especial y muy adelantada a su tiempo, solo que no llegó a saberlo». 

Truman Capote, compañero de fatigas de esas starlets en las que la actriz siempre procuró no convertirse, se despidió de su amiga como mejor sabía, con palabras. El escritor le dedicó uno de los relatos de «Música para camaleones», en el que se hace eco de una conversación con Miss Collier, una de sus mecenas: «No es una actriz, en absoluto, en el sentido tradicional. Lo que ella tiene, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia deslumbrante, nunca podía salir a relucir en el escenario. Es algo tan frágil, tan sutil, que solo la cámara puede captarlo. Es como un colibrí en vuelo: solo la cámara puede congelar su poesía». Capote siempre se escondía cuando ella le preguntaba cómo la describiría. Prefería no caer en las redes de la tormentosa Marilyn. Pero terminó cediendo, atrapado por su magnetismo.

El escritor Truman Capote, que mantuvo con ella una estrecha relación de amistad, se sentía conmovido por su inteligencia y sensibilidad. "Si alguna vez te preguntaran cómo era yo, cómo era en realidad Marilyn Monroe, ¿qué contestarías? -le preguntó ella, una tarde en que juntos paseaban por el puerto de Nueva York-. Apuesto a que dirías que soy una tonta."

Estaban apoyados contra un poste de amarras. El viento movía el pelo ondeado de Marilyn, mientras Capote la observaba: "Volvió la cabeza hacia mí con gracia etérea, como si la hiciera girar la brisa -escribió en un texto homenaje que le dedicó a su amiga y que integra su obra Música para camaleones- . Ya se iba la luz. Ella parecía desvanecerse con la claridad, mezclarse con el cielo y las nubes, retroceder y ocultarse detrás. Yo quería alzar la voz por encima de los gritos de las gaviotas y preguntarle: «Marilyn, Marilyn, ¿por qué todo tuvo que salir así? ¿Por qué es una mierda esta vida?» Pero en cambio respondí: «Eres una hermosa niña»." 

De todas las suposiciones posibles acerca de la muerte de Marilyn Monroe (Los Ángeles, EEUU, 1926-1962), Frederic Cabanas siempre había apostado por la ingestión accidental de somníferos. Hasta ahora, que asegura sufrió una muerte violenta. "No tengo ninguna duda. Ella me dice que la apartaron del mundo, que la asesinaron", afirma. No es que la 'adorable criatura', como la definió Truman Capote, le mande mensajes de ultratumba, pero casi. Lo que ha hecho cambiar de opinión al coleccionista "apasionado", que no "obsesionado", por el mito erótico del siglo XX por antonomasia es una supuesta carta inédita que la actriz escribió a Capote 11 días antes de morir, el 25 de julio de 1962, en la que "hace un retrato de lo que pasó después". En ella, "revela sus sentimientos de ese momento, algo que es muy importante, y pide auxilio. Es un SOS. La finalidad de la carta es decir: 'Por favor, ayudadme, que vienen detrás de mí'", asegura Cabanas.(Las 30 Caras De Marilyn Monroe. Filmografía Completa – 1 abr 2004)

 

“¿Quién puede haber visto más firmas de Marilyn de las que he visto yo en toda mi vida? ¿A mí no me puede discutir nadie si es la carta es autentica o no? ¡Es auténtica!”-insiste Cabanas. 

El coleccionista, con más 2.400 libros, desde novelas a comics, sobre Marilyn en su biblioteca se niega a revelar todo el contenido de la carta a la espera de que "un productor o un escritor con nombre quiera hacer algo importante con el material". Pero, coincidiendo con el 56º aniversario de la muerte de la actriz, exhibió en su fundación, la Fundació Cabanas de Sant Cugat, un documental por él realizado recordando la existencia de la epístola. Así, además de homenajear al malogrado mito, de paso, daba visibilidad a una misiva que lleva expuesta en las vitrinas del museo desde que abrió, en el 2015. El escrito está puesto de manera que uno solo puede ver el encabezado y alguna frase como "te escribo esta carta en un estado de auténtica desesperación". Cabanas no suelta prenda sobre el resto de lo revelado por Marilyn en la misiva, como mucho algún detalle más del tipo: "Me siento como una mosca atrapada en una telaraña, y mi alrededor está lleno de grandes arañas a la espera de devorarme".

 

Acto de fe, la cara enigmatica

De manera que lo suyo es hacer un acto de fe a la hora de creerse el contenido de la carta. Como acto de fe es tragar con la veracidad del remitente. Los dos folios están escritos a máquina y firmados “MM”, debajo, de forma manuscrita, consta el nombre de Marilyn. "La autentificación la hago yo", sostiene Cabanas. "No tengo ninguna duda. Cabanas insite en la autenticidad. En su haber, tiene la autoría de cuatro libros sobre la estrella, una planta-museo a ella consagrada en su fundación, además de una vida dedicada a coleccionar y estudiar a la protagonista de 'Con faldas y a lo loco'. La carta le llegó a través de otro aficionado a Marilyn. Este compró de segunda mano un bolígrafo Montblanc con estuche incluido. Y la funda llevaba sorpresa: escondía la carta. 

Los dos folios acabaron en manos de Cabanas que los autentificó y ahora expone en su fundación junto al resto de material de la rubia explosiva que ha ido atesorando: desde los guantes que llevaba en 'Los caballeros las prefieren rubias' hasta una reproducción exacta de las huellas de las manos de la actriz que lucen en el Grauman's Chinese Theatre de Hollywood. Las sacó el propio Cabanas con un molde de plantillas, con nocturnidad y alevosía: “Me daba igual salir esposado”, recuerda. Su interés por Marilyn nada tiene que ver con el cine sino más bien con su trabajo de pintor: "Es el cuerpo perfecto para el dibujo natural". Y surgió casi por casualidad, a los 21 años. "Salía del Museu d’Art Modern con unos amigos pintores  y en un escaparate vi el libro de Bert Stern. Me impresionó, no el libro o las fotografías, sino la capacidad de Marilyn por interpretar muchos papeles, uno diferente en cada foto. Y eso es muy difícil. Pensé ‘¿quién es esta mujer?’ Compré el libro". Ya no paró. La carta, pero, es su objeto más preciado: "Me pregunto cómo puede ser que aquí en Sant Cugat tengamos una pieza que puede que sea la más importante de Marilyn. ¿Por qué? Por lo que dice", afirma. Y lo afirma convencido.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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