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Las FARC retoman las armas y abandonan la paz

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01/09/2019 19:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La guerrilla más antigua y poderosa traiciona el voto de confianza de los colombianos y retoma armas. Hay gran desconcierto y temor en el campo colombiano y se espera el regreso de la guerra civil en Colombia

Por: Sandra Rodríguez 

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Iván Márquez y Jesús Santrich estaban entre varios viejos miembros de las FARC que anunciaron que regresan a las armas. (Foto: EPA)

Hoy, 29 de agosto, es un día de luto para Colombia. Muchos dieron su voto por el SÍ en el plebiscito por la paz con la esperanza de que el país tuviera por fin una era pacífica. No fue un proceso fácil. El país se polarizó en extremo y los ánimos dividieron a los colombianos en una guerra mediática llena de insultos y mentiras. Unos abogaban por la paz sin importar el precio, porque estaban cansados de masacres, desapariciones, secuestros y atentados. Otros con un discurso más cargado de odio acusaban a los primeros de ser guerrilleros, asesinos y vende patrias y pedían el NO, otros no sabíamos qué podía ser peor; solo sopesábamos la posibilidad menos maligna para un país destrozado. 

Cuando inició el proceso de paz, muchos esperaban que por fin se firmara un acuerdo que valiera la pena y que diera descanso a las armas para no seguir viendo correr ríos de sangre. Hubo muchos problemas y el diálogo se extendió por varios años, lo que llevó a pensar que no se lograría nada. Para sorpresa de muchos, se firmó un acuerdo y las FARC se desmovilizaron. La disminución en las cifras de asesinatos, secuestros y atentados cayó sustancialmente y muchos tuvimos algo de esperanza. 

Sin embargo, a título personal, mi esperanza cayó al fondo viendo cómo en el evento que se hizo en Cartagena para celebrar el acuerdo estaba presente la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, memorable por sus declaraciones sobre el peligro que representa para el mundo que la humanidad envejezca demasiado. Si Lagarde está en su país, debe preocuparse y eso hice. No solo estaba ella, sino una cantidad de representantes de organizaciones internacionales controladas por el socialismos duro y puro a la cabeza de China como la ONU. Muchos, sin embargo, nunca vieron el presagio del desastre. El Nobel de Santos solo fue el premio a este por vender a “precio de huevo” reservas de petróleo a Shell, petrolera noruega. Todos vinieron por su pedazo de pastel. 

La esperanza del colombiano de a pie se vio empañada después por la caída de uniformados del ejército y la policía que morían a manos de las células de la guerrilla que se negaban a negociar. Por otro lado, sucedió algo que muchos no podíamos creer: reservas naturales como La Macarena en donde se encuentra ubicado Caño Cristales, el río de los siete colores, el río más hermoso del mundo,  que hasta el momento estaba protegido por la guerrilla, cayó en manos de colonos, privados y empresas petroleras. Nadie podía llegar al río sin autorización previa del comandante guerrillero y por ello se encontraba en excelente estado, lo que no pudo perdurar luego de la firma del acuerdo, pues con la entrada libre de los intereses privados el desastre llegó. Caño Cristales está casi muerto. 

Muchos desmovilizados de la guerrilla se agruparon en campamentos para iniciar su proceso y esperaban allí a que el Estado colombiano llegara con un programa para su reinserción a la sociedad. Una buena parte de estas personas fueron reclutados a la fuerza, con pistolas apuntando a sus cabezas y amenazas directas a sus familias. Otros se “regalaron” porque no había opción. El Estado los engañó y los abandonó. No era extraño escuchar en los noticieros que eran atacados, masacrados o que se devolvían al monte porque no tenían ni qué comer. Todos los traicionaron. 

Algunos con mejor suerte se fueron a la ciudad y montaron proyectos sociales, deportivos y turísticos. Era común leer noticias sobre los logros de diferentes grupos que incluso representaban al país en concursos, competencias y ferias de todo tipo. Otros, por el contrario, sufrieron todo el peso del cinismo del Estado y sus antiguos jefes guerrilleros. Algunos se convirtieron en líderes sociales, trabajaban en sus comunidades y fueron perseguidos y asesinados uno a uno. El gobierno Duque nunca ha explicado por qué y quién los mató. 

Por otro lado, el panorama político no era mejor. El ala política del partido de las FARC se sentía impotente ante las reiteradas salidas de escena de la cabeza del ala militar. Márquez,  Santrich, El Paisa y Romaña desaparecían cuando se le citaba a indagatoria tanto en la fiscalía como la JEP. Ellos se negaban a aceptar su responsabilidad por cientos de delitos de lesa humanidad. La opinión pública se dividió y se temía que estos cargos quedaran en la perfecta impunidad. Un día sin más,  desaparecieron sin dejar rastro. El último en desaparecer antes de comparecer fue Santrich. Hubo un escándalo mediático por una detención “ilegal” por parte de los entes del gobierno. En algunas esferas gubernamentales, se rumoraba el intento de suicidio del guerrillero, mientras otros en las esferas civiles alegaban que había sido torturado. Todo fue un perfecto show mediático. A Santrich nadie le hizo nada en su contra. 

El presidente Duque no daba ninguna explicación dando muestra de su ineptitud, pero la inteligencia militar ubicó a Santrich unas horas después de su desaparición en Venezuela. ¿Si el gobierno Duque sabía esto porque no pidió una orden de captura internacional? ¿Qué esconden? ¿En realidad son tan enemigos la “derecha” y la “izquierda” colombiana, o pertenecen todos al mismo grupo? ¿Esperan todos sacar provecho con la destrucción del país? ¿Todos están aliados con Maduro y todas las fuerzas criminales y terroristas que se están asentando en el vecino país? 

Al parecer, todo esto es verdad. Tanto las FARC y el ELN nunca se habían aliado para tomar el poder en Colombia, pero hace apenas unas semanas el país sería testigo de su alianza consumada nada más y nada menos que en Venezuela. Las acusaciones de la “derecha” resultaron ser ciertas, pero ¿qué han hecho los derechistas además de fomentar el odio y la polarización de la opinión pública? Nada. De hecho, la “derecha” parece estar sacando provecho de esto.  

La masiva entrada de venezolanos ha fortalecido a la “derecha” por todos lados. Por un lado, el discurso de odio en contra de Venezuela ha hecho que sus acérrimos seguidores los apoyen con aún más ahínco y violencia y que los propios venezolanos en su afán de “escapar del socialismo” den su voto de confianza también a una derecha que está untada de este por todos lados: pactos económicos con el PCCh de China dan fe de ello.  

Hay incluso fuertes rumores de que a muchos venezolanos indocumentados se le está dando célula colombiana porque se acercan las elecciones de alcalde. Bogotá está en la mira. La “derecha” gana en las encuestas y muchos de esos potenciales votantes no son colombianos. Esperemos no ver buses y camiones cargados de gente estacionados en los puestos de votación hablando con cierto acento, siguiendo la tradición chavista más arraigada: ir en grupo a votar obligados o comprados, pero esta vez controlados por la “derecha” colombiana. 

Muchos culpan a Uribe de la destrucción del proceso de paz y tienen gran razón en ello. El expresidente siempre se fue lanza en ristre en contra el proceso, contra las víctimas, contra la paz, contra la economía. Sin embargo, es de dudar que sea el único culpable de esta tragedia. Su pasividad de acción con Venezuela, con Maduro, su nada clara posición con Trump,  su silencio con el pacto migratorio de la ONU,  su discurso de odio contra las víctimas, dan la impresión de ser la muestra de una inacción intencionada. ¿Tienen Uribe, la guerrilla y Maduro algo que contarnos? ¿Por qué Uribe ataca de palabra al socialismo, pero hace negocios con China? ¿Por qué no habla de las células de ISIS,  Hezbollah e inteligencia cubana que se pasean por Colombia y Venezuela como si nada? ¿Por qué su pupilo Duque es la burla de Trump y no su aliado “lamebotas” como muchos progresistas y de centro izquierda le quieren hacer creer a los colombianos? De nuevo ¿Qué esconden? 

Todos esperamos que el odio que corre por las venas de este país no nos lleve a una guerra más cruda y terrorífica. Más de 60 años de conflicto armado nos han marcado en lo más profundo de nuestro ser. Vivimos con miedo,  hablamos con miedo y no parece haber una luz de esperanza. La única forma de frenar la tragedia que se avecina es exigir al gobierno Duque cierre de fronteras o visa obligatoria, expedir orden de captura contra los cabecillas de la FARC e informar a familiares y conocidos sobre el verdadero trasfondo de las falsas derechas e izquierdas que juegan con nuestras esperanzas y sueños rotos. 


Sobre esta noticia

Autor:
Lucia Aragón (1222 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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