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Francisco, , un eclesiástico en el Vaticano o un marxista para las ideologías

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24/02/2021 00:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se abre las compuertas para una nueva realidad geopolitica en el Sur, las mafias buscan abrazar el legado del comandante Chávez

La Tecla Fértil

 

Desde que en 1917 Lenin pidió una <<guerra a muerte contra los ricos, los ociosos y los parásitos>> en la Unión Soviética, se demonizó al enemigo de clase como perversos insectos, bichos o instrumentos de demonios extranjeros como el Tío Sam. No olvidemos que la representación del enemigo como ratas, perros, cerdos serpientes… era una forma de deshumanizar a las personas de forma que fuese más fácil privarlo de sus derechos, encarcelarles y eliminarles físicamente. Esto es algo en lo que los bolcheviques y los nacionalsocialistas fueron implacables. Pero, lo que más impactó a Lenin fue la comunicación de la ideología de Campanella a través de las imágenes; así Lenin comenzó a destruir todo resto del zarismo y comenzó a llenar toda Rusia de placas, imágenes y monumentos de personajes revolucionarios rusos y europeos como Espartaco, Bruto, Babeuf, Blanqui, Danton, Marat, Chernishevski, Lavrov, Marx, Engels, Liebknecht y Rosa de Luxemburgo. Los sueños bolcheviques residían en la creación de un nuevo tipo de hombre medio que se elevaría al nivel de Aristóteles, Goethe y Marx, gracias a la penetración del Partido en la escuela y en la familia para que todos los ciudadanos fuesen reeducados en la nueva moralidad.

.Y para la vasta sustitución del viejo yo por la nueva personalidad colectiva, los soviéticos se inspiraron, como no, en los Ejercicios de San Ignacio de Loyola. Pero el nuevo hombre comunista tenía una moralidad y una sensibilidad tan terrorífica como la que demostró Stepan Podlubnyi –criado en el movimiento juvenil Komsomol tras la deskulakización de su familia ucraniana- cuando respondió a su madre sobre el hambre que asolaba su Ucrania natal: “la mitad de la gente ha muerto de hambre […] Hay muchos casos de canibalismo […] No sé por qué no siento ninguna lástima por esto. Tiene que ser así, porque luego será más fácil rehacer la psicología de pequeño propietario de los campesinos; convirtiéndola en la psicología proletaria que necesitamos. Y a los que mueren de hambre, hay que dejarlos morir […] ¿qué pueden aportar ellos a la sociedad”.

En este sentido, Goebbels escribió en su novela semiautobiográfica Michael que “es casi intrascendente en qué creemos, mientras creamos en algo”. Así, de las virtudes cristianas –fe, esperanza y caridad-, para este católico no practicante, sólo la fe era de absoluta importancia; es más, para Hitler, también católico no practicante, el pueblo necesitaba una fe común –religiosa o no- y el truco radicaba en cómo activarla mediante un credo político persuasivo, que actuase como una cerilla en un montón de paja seca. Deseaba un fuego de <<fe ciega>> y <<fanáticamente religioso>> para imponer su credo político sin permitir, como los comunistas, ninguna discrepancia ni oposición.

Existen grupos religiosos no cristianos que vienen haciendo ese trabajo y de simples locales, los convierten los mismos en grandes templos y los guiadores manejan son dólares y ya se ubican en La Asamblea Nacional, cuando en estos tiempos finales que son bíblicos, ningún pastor puede participar directamente en el campo político y más el gobierno  no puede contribuir en el mejoramiento de un local, porque es competencia de los hermanos bautizados y que hayan dado fe con su testimonio que no están ligados al acontecer diario a nivel dogmático y partidista.

Un católico no practicante dentro del universo nacional-socialista fue Artur Dinter cuya novela, Pecado contra la sangre de 1918, propugnaba que se privase a los judíos, y al fruto de los matrimonios entre judíos y alemanes, de su ciudadanía tanto como que se prohibiese que los judíos poseyesen tierras.

Para Hitler, que creía que tenía una relación especial con Dios, la estructura del credo nazi era una especie de soteriología –una historia redentora de liberación y de sufrimiento, un viaje sentimental de la desdicha hacia la gloria y una mística de unión de las almas a través de la sangre, que conducía de la división a la unidad– propia de una nación que no se había unificado políticamente hasta finales del siglo XIX. Y que tras la I Guerra Mundial había quedado de nuevo dividida por conflictos, políticos, culturales y confesionales. Y en este contexto se inserta la creencia de que Dios había elegido a la raza ariogermánica para desarrollar sus planes divinos, algo que sintonizaba plenamente con la vieja creencia protestante en la elección divina de la nación alemana y de los órdenes de la creación predicados por la teología protestante.

Y precisamente en esos órdenes de la creación que más tarde se ampliaron a la familia, el Estado y la nación, se insertó la eugenesia mucho antes de que los nazis elaboraran sus leyes de esterilización y se desarrolló la santificación de colectividades terrenales que condujo inevitablemente a la desantificación de la vida humana individual. Dicho de otro modo, la <<regresión al humanitarismo universal>> que tanto utiliza el antisemitismo de izquierdas.

En este sentido, no se asombren si les digo, que la santificación de colectividades terrenales también condujo a la protección de las fuerzas del Volk –pueblo- como explicó el científico protestante Bernhard Bavinck, para el cual la colectividad racial o de la nación tenía un derecho superior al del mero individuo en pro de una nueva ética orgánica. De aquí que para proteger la creación divina de la obra de Dios se tomasen medidas eugenésicas para erradicar los pecados del alcoholismo o de las enfermedades sexuales provocadas por los individuos. No olvidemos, que, para Hitler, el ario era el fundador de toda la humanidad superior, el Prometeo de la humanidad y el prototipo de lo que se debía de entender por hombre: era símbolo del idealismo que propugnaba la abnegación y la cohesión social por las que Alemania suspiraba; y su antónimo era el judío -el Anticristo de la historia del mundo como decía Goebbels- que era el símbolo del materialismo anti-idealista; el egoísmo y del individualismo.

De modo que luego de la II Guerra Mundial se levanto un nuevo criterio apostólico y político tras el logro del nuevo hombre. Una lucha feroz entre el romanismo y el pentecostalismo que es una derivación de los preceptos bíblicos y que violenta la verdadera espiritualidad para ello.

En 1978, comenzó mi nuevo aprendizaje, luego de egresar de la Universidad de Carabobo y venir desde pequeño de una Asamblea Evangélica. Pase mi juventud estudiando la cultura indu y específicamente de Los Hare Krisna, todo lo escrito por Ernesto Guevara De La Serna y cuatro años de estudios filosóficos a nivel jurídico, en la Facultad de Derecho de la misma Universidad. Digo esto para que los ciudadanos o lectores se den cuenta de perfil, estudie para complementar tres años de parapsicología, claro está, mis libros son de izquierda. ¿Pero, los líderes nuevos son de izquierda? Claro esta que no y no tienen ideología política y buscan a los protestantes para someter y engañar a las masas.

Teniendo bien presente todo esto comprenderos, que el nacional-socialismo intenta desarrollar el verdadero cristianismo a través de sus doctrinas socioeconómicas, de trascender la división confesional entre católicos y protestantes, de establecer una Tercera vía entre el capitalismo liberal y el marxismo –ambos de origen judío. según ellos- que estableciese el socialismo de los hechos donde la ética se impondría a la economía, estableciendo una religión política que agrupase a las masas en una formación comunitaria nacional,

Se busca una apertura doctrinal para la libertad

El Papa Francisco pertenece al Vaticano negro y un Cardenal tuvo que renunciar ante la apostasía que se levanta en el romanismo apoyando el mundo subterráneo y que el comandante Hugo Chávez Frías quiso limpiar de la doctrina izquierdista, pero no le dieron chance, fue acordonado y cegado por sus propios hombres de armas y hacer de Maduro, nuestro presidente, un puente entre La Habana y el Cuartel de Miraflores en Caracas para confrontar directamente la corona española y sacar de La Moncloa a los viejos estigmas de la monarquía española.

La razón era y es sustituida por lo afectivo y lo sensacional propio del irracionalismo nacido de la razón sin frenos.

Las concentraciones nacional-socialistas eran un acto ritual, porque la doctrina  nazi se consideraba una religión, como simbolizaron de forma suprema en los desfiles nocturnos con antorchas –teatralizando la Machtergreifung- y en los desfiles de Nüremberg, donde Y la vanguardia megaburocrática de las  SS –mezcla postmoderna de paganismo y cristianismo- fue concebida como un orden basándose en el modelo de los caballeros teutónicos –caso parecido al de la Cheka soviética- que tuvo como corazón, el castillo de Wewelsburg –cerca de Paderborn- que Himmler denominó como el Vaticano negro y sede del reducto espiritual para la guerra con Asia -la URSS- Vladimir Putin, líder y ejemplo para quienes se creen líderes del reformismo izquierdoso y Xi, presidente de China lograron conciliar y hoy sus horizontes se unen hacia Latinoamérica y cruzan caminos hacia el desarrollismo, logrando reunirse ambos con Trump para dinamizar un nuevo orden mundial.

No es de extrañar, visto el panorama, que observadores agudos como Waldemar Gurian, judío asimilado nacido en San Petersburgo, que se convirtió al catolicismo cuando se trasladó a Alemania en 1912, escribiese en su obra Bolchevismo, teoría y práctica, en 1932, que “el ateísmo bolchevique es la expresión de una nueva fe religiosa, la fe del absoluto terrenal que, según creen sus fieles, convierte en algo superfluo, en una alucinación sin contenido, a un Dios creador y sin contenido, a un Dios creador y Señor del mundo y causa final que rige todo lo mundano, en realidad el universo entero […] El nuevo Dios es la sociedad socialista, el primer principio del comunismo […] La fe en este nuevo Dios, es el poder que condiciona el edifico entero del bolchevismo […] Les permite pasar por alto los fracasos y no admite compromiso alguno en cuestión de principios, sólo espacios de respiro en el combate”

El escritor Héctor Vicente Valera García en un artículo publicado en Aporrea el lunes 22 de febrero de una manera muy acertada describe lo siguiente

La historia es una ciencia social y como tal se debe recurrir a ella para entender al presente y vislumbrar el futuro en la dinámica y la dialéctica de la revolución hacia un mundo mejor de justicia paz e igualdad social. Señalo esto convencido de la mutación que experimento el Imperio Romano en su caída y la conversión de Constantino al Cristianismo, las mutaciones socio políticas, manipulando las enseñanzas y/prédicas del Revolucionario más grande de la historia de la Humanidad en estos últimos dos mil años, Así los Fariseos ya constituían la bisagra político religiosa muy exitosa que identifico a Jesús de Nazaret como una amenaza inusual y extraordinaria para el Imperio Romano y capitaliza los votos de la muchedumbre para determinar la absolución entre el ladrón malandro Barrabas y Jesucristo ¡ojo cualquier parecido con circunstancias actuales son puras coincidencias!! Así el Imperio Romano se precipito a su fin, pero comienza a mutar a un Estado más Poderoso Salvador de la Humanidad como es el Estado del Vaticano, constituyéndose en el Estado más pequeño. en extensión pero más acaudalado en oro y joyas producto del robo, saqueo y Genocidio más grande q se haya cometido en la historia d la Humanidad gracias al ADN del Imperio Romano que termina por asimilar el Cristianismo para el control de las masas a través de la Iglesia y su conformación en un Estado Vaticano como plataforma ideológica en busca de nuevas cruzadas utilizando posteriormente como punta de lanza el poderío del Estado Español en una alianza para invadir, controlar y someter a sangre y fuego para redimir las almas, obtener el perdón de Dios a través del sacrificio y la esclavitud para justificar el robo y explotación de recursos humanos y naturales, pero como diría Arturo Uslar Pietri son cuestiones de la Historia y hay que aceptarlas como son y tenía razón y no se pueden cambiar, lo q no estamos dispuesto es que se repita la historia en la Era del S. XXI y seguir cambiando oro por espejitos ni espejismos de Paraísos en la tierra y en el cielo q coartan la verdadera libertad con justicia social para q haya paz, pan y amor por la vida y la naturaleza.

Finaliza el fragmento.

Es más, la nueva religión nacional-socialista quiso transponerse al cristianismo difuminando sus conmemoraciones y celebraciones con las del calendario cristiano; así, las procesiones del Corpus Christi se convirtieron, en los desfiles por los dieciséis caídos en el fracasado Golpe de estado nazi del 9 de noviembre de 1923 y la navidad, se trocó en la celebración del solsticio de invierno –el Festival de Yule-. Es más, el nacional-socialismo convirtió el Primero de Mayo en el Día nacional del Trabajo y derivó el Día de la Madre hacia el entusiasmo neopagano de los pabellones de maternidad para el desarrollo de la raza aria.

. Pero esta reflexión sobre el comunismo es válida para las tres religiones totalitarias izquierdistas del siglo XX –comunismo, fascismo y nacional-socialismo-. Es más, tras este libro Gurian tuvo que huir de Alemania, en 1934, y en su exilio suizo publicaría una serie de Cartas alemanas, junto con Otto Knab, que suponen el análisis desde el punto de vista católico de la Alemania nazi.

En esta época, Eric Voegelin publicó su ensayo Las religiones políticas, aunque entonces ya se había ganado el odio de los nacional-socialistas por apoyar el Ständestaat austriaco de Dollfuss como un modelo autoritario de defensa contra las ideologías totalitarias; ya que estos modelos –Dollfuss, Franco y más tarde Pinochet- podían, según Voegelin, evolucionar en una línea más democrática.

Voegelin creía que el mal era un actor palpable del mundo; que las religiones políticas desarrolladas por los totalitarios eran la continuación de las religiones políticas del antiguo Egipto y de las perversiones militaristas, medievales y de la era moderna, del cristianismo; y que estas tentativas temporales y seculares de recrear una comunidad religiosa eran sólo un intento de imponer al hombre una realidad temporal pervertida. Esto es, que la ideología de estas nuevas Iglesias-Partido eran sólo la encarnación de una patética comunidad afectiva sustituta, basada en la quejumbrosa resonancia de la clase, la nación o la raza, donde el atomizado individuo moderno podía reexperimentar al cálido abrazo fraternal del mundo. Hay un, el nuevo simbolismo positivo de la comunidad político eclesial venía acompañado de un enemigo satánico –la antiidea- que se oponía a la ideología del Bien. En este sentido, durante su exilio en Norteamérica Voegelin llegó a la conclusión de que el nazismo era una forma de tribalismo emocional:<<El tribalismo es una respuesta a la inmadurez porque permite al hombre permanecer inmaduro con la sanción del grupo>>. Además, incluyó al marxismo en su análisis de religiones políticas recurriendo concretamente al gnosticismo antiguo y medieval –la creencia en certidumbres ocultas prometidas para los elegidos- para intentar explicar la atroz seguridad de los ideólogos modernos en la búsqueda, de modo similar, de una salvación de la inseguridad existencial de la vida

Finalmente, el tema de las religiones políticas llegó hasta la mente privilegiada del sociólogo conservador liberal galo Raymond Aron, que aprovechó su tiempo en el Ejército francés durante la falsa guerra, como Sargento de una unidad meteorológica en la frontera belga, para pensar en por qué Pareto abordaba el socialismo como una especie de religión. Por su condición de judío tuvo que huir a Inglaterra, donde rápidamente se incorporó a los Franceses Libres; y en 1944 publicaron su análisis de las religiones seculares en La France Libre donde las comprendió como doctrinas que, en las almas de nuestros contemporáneos, ocupan el lugar de la fe que ya no existe, situando la salvación de la humanidad en este mundo, en el futuro más o menos lejano, y en la forma de un orden social aún por inventar.

Ese orden ya se inició en Sudamérica y conocemos sus personajes.

No olvidemos que Aron se interesaba mucho por los efectos psicológicos y morales del entusiasmo político: Los partidos de todas las religiones harán uso sin escrúpulos de conciencia de cualquier medio, por horrible que sea, ya que nada puede impedir que los medios sean santificados por el fin. Es decir, si entendemos la religión como el establecimiento de los valores más elevados para dirigir la existencia humana, ¿cómo podemos negar que las doctrinas políticas de nuestros días son de un carácter esencialmente religioso? De esta forma Aron comprendió perfectamente que del marxismo confundía deseos y hechos, de ahí que utilizase sus pretensiones de objetividad para ocultar una visión profundamente moralizante del mundo, y lo que realmente era una forma de profecía. Pero en este ambiente surgiría una religión antimarxista y antiinternacionalista basada en una salvación revolucionaria desnatada, o sólo nacional si lo prefieren, que se denominaría nacional-socialismo.

 

 


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Emiro Vera Suárez (1717 noticias)
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