Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

El fraude científico echa a perder muchos años de inventiva y de trabajo, ¿pero hay alguna fórmula para evitarlo?

22/10/2015 04:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se intenta detener esta lacra y se diseñan herramientas para erradicar los fraudes pero, ni lo policial, ni lo penal, ni la difusión mediática de aclaraciones de lo que es genuino y lo que es falso, son suficientes. Aquí algunos fraudes famosos que susbsistieron años

La sagrada ciencia observa impotente cómo se extienden las conductas fraudulentas en su seno y la merecida confianza que antaño se había ganado tras muchos años de esfuerzo, ahora lucha para evitar que la pseudociencia se infiltre entre los dedos de las manos de los auténticos inventores e innovadores.

Pero una pequeña minoría de científicos corruptos y tocados por la epidemia de la ambición desmedida, tratan de minar el alma de la sociedad científica. Más que medios para evitarlos lo más eficez son los medios quea veces lo consiguen y a veces no. Internet, al princio pareció eficaz, pero ahora, no puede filtrar toda la basura pseudo científica de los internautas o dejar la libertad, en manos de cualquier pretendida censura estatal o política que es sino una excusa para que todos-incluidos los científicos-la perdamos. Lo que hay que hacer es vigilar la verdad de los periodistas y sabios y contrarrestar a los falsos científicos y sus fraudes en todo. Es lo que hace Diáspora.

Aquí algunos rostros de los más conocidos fraudes científicos y sus autores

- La Fusión Fría.- Pons y Fleischmann (1989). Químicos americanos. Universidad de Utah.

Afirmaron haber descubierto la fusión fría. Energía ilimitada a bajo precio. Penetraron en periódicos, revistas, portales, pero fallaron en contestar las preguntas más simples de los periodistas científicos. Duraron mucho más de lo que esperaban, pero consiguieron apoyos financieros importantes, que era uno de sus objetivos. Por fin fueron descubiertos. Tras el escándalo científico, había muchos que trataron de introducir en el público sus experimentos inventados con trucos tan espectaculares como ingeniosos. Pero no consiguieron resultados científicos genuinos ni perdurables. Los dos pseudocientíficos terminaron por reconocer el fraude, pero la justicia no pudo actuar porque había multinacionales y gente muy importante que había querido monopolizar un invento revolucionario y no querían seguir implicados y prefirieron el silencio. Había también gente esnobista que les defendió hasta el final.

- Transistorers nano.- Hendrik Schön (2002). Físico alemán. Laboratorios Bells.

Publicó en Nature & Science una serie de innovaciones nanotecnológicas fraudulentas pero teóricamente posibles anunciando que era factible crear transistores de tamaño molecular. La técnica prometía un gran avance industrial en computación, comunicaciones, transmisión barata de imágenes, televisión. Un comité de científicos de Bell Labs examinó el proyecto para incluirlo entre sus logros y aplicación inmediata. Varios premios nobel del comité formaban parte de él. Tras muchos meses el comité dictaminó que el Dr. Schon había destruido y ocultado información para sustituirla por falsificaciones bien disfrazadas con algunos datos auténticos. Schön alegó que todo había sido una confusión y que podía explicarlo. A Bell Labs no le fue posible desenredar aquel embrollo pseudo científico. Pero quedaba claro que era un fraude. Los editores de Nature & Science tuvieron que pedir disculpas a sus lectores y suscriptores, pero nadie intentó tampoco perseguirle judicialmente.

- Trasplantes de riñón en macacos, pagados a precio de oro

Dos investigadores norteamericanos falsearon durante más de siete años los resultados de sus estudios, sobre trasplantes de riñón en macacos y llegaron a publicar datos falsos hasta en 16 ocasiones, según investigaciones del Gobierno norteamericano y la Universidad de Alabama (UAB), donde trabajaban ambos.

Hasta el momento de descubrirse sus manejos, los investigadores, Judith Thomas y Juan Luis Contreras, habían recibido más de 20 millones de dólares (14 millones de euros) de las arcas públicas para financiar su trabajo, según la revista The Scientist. Ambos han renunciado a sus puestos en el Departamento de Cirugía de la UAB. Además, sus nombres figurarán en la lista negra de científicos vetados para recibir dinero público.

- La Marihuana sintética resultó ser la droga más peligrosa que existe. Cien veces más peligrosa que la original.No se descubrió al inventor.

En el sur de Florida se consumen drogas sintéticas que inducen a cometer actos de agresión extrema. Sweetwater, en Miami-Dade, es la primera ciudad de este condado en aprobar en fecha bastante reciente una ordenanza que prohíbe la venta de la marihuana sintética conocida como Spice, K-2, Genio, Fuego de Yucatán, Krypto del rey, Señor buena gente, Magia roja, Medicina de arándano y Super mofeta.

 

En un establecimiento de Miami se vendieron legalmente sobres con polvos de la hierba que disueltos en agua dan la famosa marihuana sintética. Junto con las "Sales de baño" forman la nueva generación de drogas que se sospecha tuvieron influencia en los llamados casos de "canibalismo" de Miami que aparecieron en las paginas negros de sucesos de Florida.

Según el alcalde de Sweetwater esta droga es cien veces más poderosa que la marihuana original y “las sales de baño” también son mucho más fuertes que la cocaína. A largo plazo, no se sabe cuáles serán los efectos.

El psicoterapeuta Alfredo Hernández, administrador del centro de salud mental Improving Lives de Miami, explicó que esta droga son "como un tipo de cocaína superpoderosa producida en laboratorios norteamericanos". Ambas alteran en el cerebro los mecanismos que ayudan al ser humano a frenar los impulsos más primarios, y genera mecanismos que modifican el lóbulo frontal y la conducta humana.

Cloud 9, las sales y la marihuana sintética producen psicosis, delirios, alucinaciones auditivas y táctiles. Según Hernández, hay pacientes que piensan que son Dios y que tienen poderes sobrenaturales.

- El perro que nunca fue clonado- Hwang Woo-suk (2005). Veterinario surcoreano. Universidad de Seúl.

Aseguró en internet haber clonado un perro mediante embriones producidos por conjuntos de células madre. En todo Asia le creyeron y la prensa asiática se desató. Por fin Asia tendría un Premio Nobel. La clonación de embriones lograda por el veterinario surcoreano, era falsa. Es decir, las había obtenido a partir de la simple extracción de los embriones de otro animal. Muchos científicos occidentales le discutieron pero en Corea nadie les creyó. El fraude era indemostrable, pero sorpresivamente uno de sus colaboradores descubrió la falsificación porque, o bien se había distanciado de él o le pudieron más sus escrúpulos de conciencia. Por fin Hwang Woo-suk fue condenado a dos años de arresto domiciliario. Pero no le pasó nada. Y sus trabajos más revolucionarios siguen publicándose en la prensa coreana.

- El Hombre de Piltdown Atribuido a paleoantropólogo aficionado Charles Dawson, a Sir Arthur Conan Doyle (el padre de Sherlock Holmes) o al jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Se mantuvo vigente durante décadas y se descubrió al investigar a las víctimas del bombardeo de Hiroshima.

En 1912 aparecieron en Sussex, Inglaterra, unos fragmentos de un supuesto cráneo humano y de una mandíbula de aspecto simiesco que, unidos, parecían pertenecer a una especie desconocida. Se llegó a decir que era el «eslabón perdido» entre el hombre y el mono. Unas pruebas científicas desvelaron la falsificación... ¡en 1949!.

Un grupo de investigadores británicos llegados de Londres examinaba cráneos de las víctimas de Hiroshima, analizando los efectos mutantes de la radiación. Uno de ellos comparó con Rayos-X por curiosidad científica una copia del Cráneo del Hombre de Piltdown con el de uno de Hiroshima al que las radiaciones ionizantes habían deformado siniestramente la mandíbula.

En realidad, de vuelta a Inglaterra descubrió pronto al hablar con algunos colegas que el Hombre de Piltdonwn era una falsificación o más bien una reconstrucción bien montada formada por la mandíbula de un orangután, un cráneo humano medieval y algunos dientes de chimpancé. Los dientes habían sido limados con habilidad para darles apariencia humana, y envejecidos en una solución de hierro y ácido crómico. Era, en total, un trabajo bien hecho, pero falso al cien por cien. Pero tras cuarenta de olvido, se descubrió el fraude

.

 - Vestigios arqueológicos «de quita y pon»: El arqueólogo japonés Sinichi Fujimura

Pese a haberse ganado con anterioridad el prestigio internacional por descubrir las cerámicas más antiguas de su país, de unos 40.000 años, en 2000 aseguró haber encontrado cerca de la localidad de Tsukidate utensilios y agujeros que soportaban pilares de 600.000 años, lo que demostraba la presencia humana en el archipiélago en aquella época. El científico colocaba de madrugada los artefactos prehistóricos que desenterraban sus colaboradores durante el día. Unos reporteros le pillaron con las manos en la masa. El especialista lloró su culpa públicamente y aseguró que «el diablo» le impulsó a hacerlo.

- Mitad ave, mitad dinosaurio: un fraude que desacreditó a los paleontólogos. Se llamaba Archaeoraptor liaoningensis, un dinosaurio con alas, que se ganó la portada del National Geographic

La competencia en la carrera tecnológica y cada día que pasa lo será más

Era el supuesto «eslabón perdido» entre los dinosaurios y la aves. Fue encontrado en China en los años 90 y tenía un aspecto magnífico: preciosa alas emplumadas y cola de dinosaurio. Toda una fantasía animal. Un escáner descubrió después que el dinosaurio original era un pequeño carnívoro, el «Microraptor zhaoianus», al que se habían plantado artesanalmente partes de un ave, denominada «Yanornis martini».

- El tabaco y el cáncer bucal. Jon Sudbo (2006), médico sueco. Universidad de Oslo.

Sus investigaciones versaban sobre los efectos del tabaco en el cáncer bucal. Su trabajo más destacado fue publicado en The Lancet, la revista más prestigiosa de medicina científica de habla inglesa. Su abogado declaró que el investigador reconoció que, ese artículo y otros de sus trabajos se basaban en información muy inexacta sin base científica.

¿Por qué científicos a veces valiosos se dedican a falsificar ciencia y tratan de inventar nuevas creaciones? Internet ha dado nuevas alas a estos pseudo científicos que proliferan…

Un listado que muestre los investigadores con menos escrúpulos de la historia reciente, sería imposible y vano. ¡Porque los ejemplos abarcarían muchos tomos y habría quien se basaría en ellos para nuevos "inventos"!. Muchos personajes implicados en escándalos de gran magnitud han trascendido del ámbito académico para trasladarse hasta las casas de los ciudadanos de a pie, como cualquiera de nosotros. Y muchos son leyendas urbanas.

Los autores más sonados y condecorados con el deshonroso honor de haberse convertido en los representantes de las estafas científicas más grandes del siglo, hasta se han hecho famosos. Lamentablemente. Y ese deporte de "saber engañar" hasta se ha puesto de moda en muchos ámbitos sensacionalistas... Sin embargo, y aunque resulta muy difícil medirlos, los casos de fraudes y errores menores sospechosamente involuntarios se tasan entre un 0.1% y un 1 % mientras que los casos de prácticas claramente fraudulentas o cuestionables pueden moverse entre un alarmante 15% y 60 %.

La aparición de estos casos de fraude doloso abre numerosos interrogantes sobre su extensión: ¿hasta qué punto el fraude está extendido como práctica entre los científicos? ¿Son sólo una minoría quienes se embarcan en esa peligrosa aventura o, por el contrario, ha comenzado a contagiarse el engaño pseudocientífico en la comunidad? Eso introduce también cierta perplejidad social ante el admirado sistema científico ¿Tiene el sistema científico mecanismos suficientes para descubrir todos los fraudes? ¿Tienen alguna consecuencia los fraudes sobre la calidad del conocimiento científico? ¿Recogen los códigos penales de los países más adelantados científicamente algún capítulo en que se pueda inculpar a los pseudo científicos?

Las batas blancas infunden respeto y generan credibilidad sobre todo entre los que esperan un milagro de vida o muerte.

La sociedad occidental despliega su corazón y su mente por dos vías fundamentales. Por un lado, canaliza la emoción a través del arte o la religión. Sus inquietudes, sus miedos, sus esperanzas, se expresan mediante la literatura, el cine, la pintura, incluyendo entre muchos la religión, que trata de dar una explicación a los miedos más profundos del ser humano e intenta aliviarlos. Por otro lado, encontramos a la ciencia, que proyecta la parte racional del hombre, la desarrolla y la consuma en un concepto que ha logrado convertirse en seña de identidad de esta sociedad. La ciencia se entiende bien con la realidad. La mima, la observa, la comprende…

Razón y verdad son sinónimos más factibles que cualquier otra combinación posible. Lo subjetivo y lo objetivo pelean para alcanzar una posición dominante entre la sociedad y alzarse con el poder absoluto. Antaño, permanecíamos sometidos al oscurantismo, a la inquisición, a la superstición. Hoy estamos sometidos al dictado de la ciencia, que para bien o para mal, tampoco es perfecta y genera sus propios problemas.

El desarrollo tecnocientífico posiciona a una sociedad en lo más alto del escalafón. Se puede decir que conforman una ecuación proporcional donde a más nivel de ciencia, más nivel económico y por ende, mayor nivel de bienestar para sus ciudadanos. Hemos aprendido a respetar al estamento científico porque hemos visto que gracias a sus aportes las cosas funcionan y evolucionan.

La realidad se pone de parte de ellos y se deja diseccionar mansamente por sus bisturís teóricos y experimentales. Son los príncipes de la objetividad, sumamente apreciados y respetados por el resto de ciudadanos. La sociedad entera les rinde pleitesía y el mero hecho de ver una persona con bata blanca ya produce confianza en la gente. Cualquier individuo que quiere darle trazas de veracidad a una afirmación solo tiene que colocar la etiqueta de “científicamente probado”.

Entonces una mayoría cree que es algo serio e inobjetable y los más creen a pie juntillas todo lo que la composición del producto promete. Sin embargo, este poderío tiene un precio. Somos personas y como tales, estamos sujetos a las tentaciones mundanas de la fama y el dinero. Y los científicos no son una excepción.

 

¿Solo el dinero es lo que motiva a los científicos?

 

¿Por qué hacen trampa los científicos? ¿Qué ganan con ello? ¿Dinero? ¿Fama? ¿Poder? Pues lo cierto es que la de científico no es precisamente una profesión muy bien pagada. Si alguien quiere ser rico no debe dedicarse a la ciencia. Lo normal en casi todos los países es que la vida del investigador científico pase por una larga época de unos 10 o 15 años en la que los contratos precarios siguen a las becas y durante este tiempo los salarios son pequeños.

Finalmente consiguen una plaza fija con un sueldo relativamente decente, pero más bajo del que se cobra en otros trabajos que requieren similar formación y dedicación o mucho menor. Por otro lado si las remuneraciones económicas no son el premio, debe de haber otras recompensas que los científicos esperan conseguir de su trabajo. Una de ellas sin duda importante es el prestigio, tanto entre la comunidad de sus pares como en la sociedad. Es de suponer que el deseo de aceptación por los demás y de ser popular es común a todas las personas, pero ese reconocimiento es un premio extra cuando todo depende de la habilidad personal para lograrlo relacionada con cualidades tan heterogéneas difíciles de explicar. Es injusto, pero algo tan importante como el conocimiento de la ciencia y el mundo, por sí solas no abren caminos y a veces ni veredas.

Al científico le mueve el prestigio y el reconocimiento, pero la competencia entre sabios es otra batalla por ganar

 

La competencia es un elemento clave en la comunidad científica. Todos los miembros de esa comunidad participan de esa carrera. Se trata de demostrar que uno puede producir más resultados que el otro o el resto. Además, puesto que los recursos son limitados, aquellos que producen más y más originales resultados son los que conseguirán más fondos y apoyos para promocionarse y lanzar sus ideas e inventos. La competencia empieza a operar para salir de la etapa de precariedad laboral, por la que pasan todos los investigadores, y ocupar una de las pocas plazas fijas que se ofrecen.

Y la única manera de llegar arriba consiste en publicar artículos en las revistas de más impacto dedicadas a la ciencia, o a la econom'ia o el dinero, que pasan directamente a internet y promocionan una idea científica desde su nacimiento. El prestigio, la estabilidad laboral y el estatus de los investigadores científicos dependen, pues, de los medios escritos y de internet. Todo esto hace que exista una enorme presión para publicar.

Y el hacerlo en esas revistas con elevado índice de impacto, implica elaborar productos muy originales que abran campos nuevos o que revolucionen el panorama científico. Y luego saber explicarlo eficazmente, lo cual no es fácil. La labor de síntesis para que facilite la tarea del científico es imprescindible.

Algunos científicos, desesperados ante fracasos continuos, se lanzan a la aventurada carrera de tratar de endosar material fraudulento con tal de subir en el ranking del número de publicaciones interesadas en sus trabajos y en el impacto de las mismas. Y el actuar a lo loco lleva al fraude.

 Se cometen tres tipos principales de fraude: por un lado la invención de datos, de otro la manipulación de las fuentes de datos para que los resultados obtenidos coincidan con las pretensiones del investigador y el menos grave, el plagio del trabajo de otros.

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1640 noticias)
Visitas:
5650
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.