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El hombre cyborg es el futuro de los minusválidos, si lo admiten como otro yo

26/05/2015 03:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Kevin Warwick experto en cibernética ha demostrado que un organismo artificial puede funcionar en un cerebro biológico y en nuestro sistema nervioso manejado por un minusválido o con una lesión cerebral que ayude a las neuronas dañadas

Gracias a Kevin Warwick, experto en cibernética,   los humanos pueden sólo evolucionar si incorporan máquinas cyborg en su cuerpo.

Es un poco más grande que el puño de una mano y se desplaza a su antojo por la habitación. Pero "Gordon" no es un robot cualquiera: es capaz de aprender y pensar gracias al cerebro con neuronas humanas que tiene inserto en su cabeza. Es un cyborg, una máquina biológica que tiene tantas neuronas como una abeja, pero cuyo cuerpo es tan artificial como una cuchara.

Con él, Kevin Warwick, uno de los principales expertos en cibernética del mundo, "Gordon"demostró por primera vez que un organismo artificial podía funcionar con un cerebro biológico activado por electrodos. La tesis de Warwick es que nuestro sistema nervioso no es más que un cableado eléctrico. Y con "Gordon", su última creación, lo demostró. Para hacer su cerebro, compró a un laboratorio 10 mil neuronas de embriones humanos, que separó y dispuso, con una solución, en una placa de vidrio con un lecho de 60 electrodos conectados al cuerpo del robot. En tres semanas ya se habían formado conexiones nerviosas. Luego, bastó que enviara impulsos eléctricos a los electrodos para que, en cosa de segundos, ocurriera el milagro: las neuronas se activaron y comenzaron a funcionar como un solo órgano. A las semanas, el cerebro de "Gordon" interpretaba esas señales y podía, como un animal o un niño pequeño, aprendía por hábito, lo que se hizo evidente cuando antes de chocar con una esquina, "Gordon" la evitó dando la vuelta. Un pequeño triunfo para Warwik que, con un  presupuesto de mil seiscientos millones de dólares, apuesta a que si un robot puede funcionar con un cerebro biológico, un humano podrá hacerlo con uno robótico. O al menos con partes de éste.

Parece ciencia ficción, pero está lejos de serlo. Hace más de 10 años, Warwick ya había revolucionado al mundo científico al lograr el proceso inverso a "Gordon": robotizar a un humano. Ese humano fue él mismo. Con ayuda de un equipo médico se sometió a una cirugía, en la que le instalaron un chip con 10.000 electrodos conectados al sistema nervioso de su antebrazo. El chip captaba las señales eléctricas enviadas desde su cerebro y un control remoto conectado a su brazo las interpretaba y las reenviaba a través de internet. En una charla en la Unversidad de Columbia( N.Y.), lo explicó ante el público. Con su chip y su control en el brazo cerró y abrió su mano mientras invitaba a los espectadores a mirar la imagen proyectada a su  espalda: en ella se veía cómo el gesto lo replicaba una mano totalmente robótica instalada en su laboratorio, al oeste de Londres. Si el experimento lo hubiera hecho alguien sin mano, dice, el brazo robótico se habría movido de todas formas, porque sólo le bastaba pensar que quería hacerlo para que esa señal viajara desde su cerebro hasta el chip, de allí a internet, al computador en su oficina en Londres y de éste al brazo robótico. Un complejo circuito de nervios y electrodos que funcionó como un instrumento para transmitir una señal biológica, pero eléctrica al fin y al cabo.

El experimento le valió que lo llamaran el primer cyborg. Con ese mismo sistema, abrió a distancia las puertas de su oficina y prendió su computador, logrando una comunicación perfecta entre su brazo cibernético y su organismo y otras máquinas.

Desde entonces ha pasado años investigando cómo potenciar las habilidades y disminuir las limitaciones humanas con sistemas robóticos conectados directamente a nuestro sistema nervioso y de paso demostrar que no hay ni habrá límites entre las máquinas y los humanos. Su idea es clara: los microchips serán parte de nuestro cuerpo en el futuro y con ellos podremos desde mover objetos a distancia y comunicarnos telepáticamente hasta aumentar nuestra virtud para almacenar datos, ya que podremos "enchufarnos" directamente al computador para bajar información de la red. Warwick está seguro de que el hombre no puede evolucionar, sino a través de las máquinas. "Veo la diferencia entre cómo trabaja el cerebro humano y la inteligencia artificial de los computadores y creo que tarde o temprano las máquinas tendrán superioridad y lo que debemos hacer es superar a las máquinas, incorporándolas", dice al periódico Then Times desde el laboratorio de cibernética que dirige desde 1987 en la Universidad de Reading, luego de haber sido profesor en las universidades de Oxford y New Caste, y conservar el contacto de trabajo con ellos.

Por el momento ha logrado que su robot aprenda y decida. Ahora, Warwick quiere saber si "Gordon" será capaz de recordar.Un minusválido puede y debe aprender a ser robot

Para eso, sigue enseñándole cosas, pues sus neuronas no están programadas genéticamente para controlar su cuerpo, como en los humanos. Es más, como en cualquier animal, el cerebro de "Gordon" necesita alimento y el equipo lo nutre cada dos días con un líquido rosado que vierten sobre la placa de cristal donde están las neuronas. Asimismo, dos días después, el cerebro "excreta" -como dice Warwick- y hay que limpiarlo antes de volverlo a alimentar. Sólo así está listo para aprender. Para hacerlo, los científicos estimulan el cerebro del robot enviando señales eléctricas a los electrodos dispuestos en su cabeza y luego observan su actividad neuronal para identificar dónde está respondiendo. Así, por ejemplo, cuando quieren enseñarle al robot a no chocar siempre estimulan el mismo electrodo y luego hacen que gire o doble la esquina. Al principio, sin el estímulo va a chocary choca, pero tras repetirlo varias veces, en pocos momentos "el robot se moverá automáticamente y -sin mediar estímulo - lo que escogerá será doblarla esuina para evitar el choque", aclara Warwick. Lo hace por hábito, es decir, "porque lo hace, porque lo hace y porque lo hace. Así funciona el cerebro en muchos aspectos", dice.

No es lo único: los 35 distintos cerebros que le sacan y vuelven a colocar a "Gordon" para experimentar, piensan y aprenden porquer son cerebros cyborg, pero además tienen distintas personalidades. "Hemos descubierto que este tipo de robot, por ser neurológicos, tienen distintas personalidades, aun cuando el cuerpo es el mismo, y eso es sólo depende de cómo las neuronas se conectaron". Por ejemplo, "un robot es muy dubitativo, otro cambia mucho de dirección y otros son más violentos y se mueven rápidamente sin importar si chocarán o no con la pared".

¿Son memoria estas conexiones neuronales? "Esa es la razón por la que hacemos la investigación", dice Warwick. "Queremos poner al robot en otras posiciones y ver cómo aparecen los recuerdos, si es que serán más y cómo se arman. Con eso podríamos, por ejemplo, tratar enfermedades como el Alzheimer".

Este científico, que en los años 60 pasaba el tiempo leyendo libros de ciencia ficción, tiene metas aún más ambiciosas: comunicación telepática gracias a la cibernética. Cuando ya había probado el injerto de un chip en su sistema nervioso, sumó otro desafío: comunicarse vía señales eléctricas con su esposa, Irena.

"Pusimos dos electrodos en su sistema nervioso y literalmente los incrustamos dentro de su brazo". Bastó eso para que se generara una conexión eléctrica entre el implante y su cuerpo. "Luego, en el laboratorio, conectamos nuestros implantes eléctricamente a través de internet", dice, sabiendo que suena agridulce: tierno, pero como Frankenstein, agrio. "Cuando mi esposa cerraba su mano, mi cerebro recibía un pulso eléctrico. Cada vez que ella empuñaba, yo sentía un tic, como cuando miras algo y tu cerebro lo reconoce. Yo aprendí a reconocerlo. Era mi mujer comunicándose conmigo de una manera telegráfica", dice.

Nunca nadie antes se había comunicado de un sistema nervioso a otro sistema nervioso, vía internet, aunque para el profesor, citado por el Instituto de Física como uno de los siete físicos que han tenido mayor impacto ético (junto con Galileo Galilei, Albert Einstein, Hawking, Marie Curie y Alfred Nobel), esto es sólo el inicio. "Cuando sepamos comunicar un cerebro a otro, más allá de impulsos nerviosos, podremos mejorar la comunicación como hoy la conocemos: en términos de discursos, muy pobre, serial y mecánico. Si podemos conectar nuestros cerebros, seremos capaces de comunicarnos con imágenes, ideas y emociones", declara. Y en eso trabaja.

Se abre una nueva perspectiva para gente que vive inmovil y puede sin embargo recuperar parte de la movilidad con ayuda de su amigo cyborg

Apodado como Doctor Cyborg, Warwick, el profesor de Cibernética de la Universidad Británica de Reading, será el encargado de cambiar la forma de vida de cualquier lesionado medular, ciego, sordo, mudo, etc...

Kevin Warwick ha sido el primer hombre cyborg de la historia, el cual, con la llegada de internet y las nuevas tecnologías, encontró la clave de un estudio que comenzó cuando tenía tan solo 16 años. Fue el primero en incorporarse un chip transmisor RFID y acondicionar su despacho y su casa para poder encender la luz, el ordenador y cualquier aparato conectado a "su red" únicamente con el pensamiento.

Y eso no es todo, ya que ha sido el primer hombre en desarrollar la "telepatía no natural", Kevin Warwick fue capaz de comunicarse con su mujer sin llegar a hablar, ya que ambos llevaban más de cien electrodos incorporados a su sistema nervioso.

El pensamiento del Doctor Cyborg es muy claro: "El futuro será para los cyborg. En un futuro no muy lejano, cualquier humano que no mejore sus cualidades con algunos implantes añadidos, tendrá un futuro incierto en competitividad"

Más de 100 parapléjicos de todo el mundo, le deben a Kevin el poder caminar, y gracias a su inserción de electrodos en el sistema nervioso, personas en estado prácticamente vegetativo ya tienen la oportunidad de desplazarse en silla de ruedas, la cual es conducida únicamente por la mente.

Su próximo trabajo, el cual, según ya ha comentado está en fase final, es conectar su cerebro a un ordenador para que este pueda ejecutarse únicamente con la mente, tanto a la hora de escribir como de abrir programas, chatear.... desde cualquier parte y sin necesidad de estar frente al ordenador.

"Mi mente será el ordenador, por lo que visualizaré las funciones en mi propio cerebro"

También ha sido el responsable de crear los primeros "hombres robot". Diseños que hasta ahora están únicamente en disposición de los hospitales, pero a finales de este año, cualquier persona podrá adquirirlos por 50.000 euros. Claro está que "cualquier persona" no es cualquiera, pero estamos en fase experimental hasta que los sistemass cyborg se generalicen y estén en los hospitales públicos. Estos diseños están pensados para que un lesionado medular pueda levantarse de la silla de ruedas y andar gracias a una estructura robótica con sensores en el cuerpo y un control remoto en la muñeca.  Estos diseños son parte del debate al interesarse el ejercito por ellos en su afán de crear "super-soldados".Warwick no piensa en eso sino "en servirse" de eso" no para disparar un arma sino, para curar a un hemipléjico.

Neil probablemente sea el único hombre con un ojo USB en su cabeza. Este chico nació con una enfermedad visual, la Acromatopsia, enfermedad que le hacía ver en blanco y negro y hasta hace unos años no sabían el por qué.

Ahora, Neil ve la vida en blanco y negro pero escucha en colores literalmente, ya que con la adaptación del Eyeborg, un tercer ojo, es capaz de transformar los colores en sonidos.

El Eyeborg va anclado a una diadema que al mismo tiempo está fijada en su cráneo. En ella, un chip en la nuca y dos imanes en las sienes que transmiten los colores que su tercer ojo percibe, en forma de sonidos.

Debido a los problemas que le está causando socialmente, ya que cada vez que entra a un sitio público le piden que se quite el mecanismo, a finales de este año, Neil se someterá a una operación para incorporar el artilugio bajo la piel. De esta forma, lo único que alguien notará es que este chico tiene un tercer ojo (cámara) en la frente.

Neil se siente orgulloso de ser un cyborg, ya que comenta que ha ganado un sexto sentido y percibe su alrededor de una forma que un ser humano normal y corriente nunca podrá entender.

 

 

 

 

 

 


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