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Impuestos Anti-Técnicos vs. Ganancias en Formalización Económica

27/07/2011 08:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tal vez uno de los mensajes más profundos de la ciencia económica es que el comportamiento de los hogares está gobernado por las señales que emiten los precios relativos de los bienes y servicios y no por el discurso de los políticos o de las autoridades económicas. Un buen ejemplo de ello ha sido la paradoja que encierra el actual discurso oficial sobre (supuestas) ganancias en formalización laboral o financiera, cuando los precios relativos de las cargas sobre la nómina o del Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) continúan empujando a los agentes económicos hacia la informalidad.

A este respecto las cifras son tozudas. En materia de seguridad social, el record es el siguiente: 15 años después de la Ley 100 de 1993, continuamos con el mismo 27%-30% enla relación Cotizantes Activos/PEA. En materia de profundización financiera: continuamos con el pobre desempeño del 34%-36% enla relación Créditos/PIB del período pre-crisis 1993-1997.

Esta situación justifica repasar el tema del ITF, ya quela Administración Santosdecidió postergar su desmonte hasta el 2018, pero continúa hablando de hipotéticas "ganancias en formalización". Como se recordará, el ITF había surgido como una contribución "temporal" para enfrentar la emergencia económica de 1998-1999 ala tasa del 2×1000. Sin embargo, dicho ITF se volvió un tributo cuasi-permanente, y a la onerosa tasa del 4×1000, a partir de la Ley 1111 de 2006. Su recaudo ha fluctuado entre 0.5%-0.6% del PIB, tras su pico de 0.7% del PIB en 2005. No obstante, los agentes aprendieron a evadirlo-eludirlo y su productividad ([Recaudo/PIB] / Tarifa) se había drenado, pasando del 2.5 al 1.5 al cierre de 2010.

La Ley 1430 de 2010 aprobó su "lento marchitamiento" (al 0.2% en 2014-15 y al 0.1% en 2016-17), pero por la vía regulatoria se apretó su alcance, taponando la elusión de pagos a terceros por la vía crediticia.

Se estima que ello podría recaudar $1.3 billones adicionales en el 2011 (0.2% del PIB), elevando la productividad del tributo a niveles cercanos al 2 (en todo caso por debajo de su pico de 2.5).

Cabe señalar que los agentes económicos se siguen guiando por los precios relativos y no por el discurso oficial. Por ejemplo, la relación Efectivo/M1 ha continuado en el 47%-50% frente al 36% de 1997 y no sería de extrañar que inclusive tienda a incrementarse como resultado del apretón regulatorio sobre el ITF. Lo grave de este proceder es que ese mayor uso del efectivo también drena el recaudo del impuesto de renta y de IVA, pues no deja huella transaccional en el sector financiero. Bastaría con una ganancia del 10% en formalización de transacciones que generen imporrenta e IVA, para sustituir totalmente el recaudo del ITF (del orden del 0.8% del PIB para el 2011). Se requiere entonces una reforma tributaria estructural que permita reemplazar los recursos del ITF y de los parafiscales para ganar en formalización bancaria y laboral.

Infortunadamente, nuestras simulaciones fiscales bajo diferentes escenarios nos indican que las probabilidades de que el gobierno lleve a cabo una reforma tributaria estructural son reducidas (del orden del 40%). Así, la motivación más profunda para este tipo de reformas, curiosamente, no proviene de las "afugias fiscales", sino de esa necesidad de ganar en eficiencia y competitividad, esa que tanto dice ansiar la Administración Santos.


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Autor:
Juan Sebastián Celis Maya (3029 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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