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Incendios, factura de la luz... De qué hablamos cuando hablamos de sequía y cómo nos afecta

05/08/2019 18:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

JORGE MILLÁN MUÑOZ

  • La falta de lluvias puede afectar a aspectos tan distintos como la factura de la luz o los incendios.
  • Todo parece indicar que debido a los efectos del cambio climático los episodios serán cada vez peores.
  • El mes de julio iguala y puede superar al más cálido jamás registrado, con temperaturas mundiales récord.

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Salvo un inesperado milagro en forma de lluvia llegue en la segunda mitad del año, 2019 se cerrará como un periodo más seco de lo habitual.

Desde que comenzó el año dos grandes manchas cubren el mapa de España de aridez. Una abarca la mitad occidental de la Península, especialmente las provincias de Ávila, Salamanca, Cáceres, Badajoz, Toledo, Jaén y Huelva y la otra, de menor tamaño, Cataluña y parte de Aragón, fundamentalmente en Lleida.

Pese a las alarmas que suele suscitar, la sequía es un fenómeno habitual en España. La irregularidad en las precipitaciones es, de hecho, una de las características del clima de una parte importante del territorio. Sin embargo, todo parece indicar que debido a los efectos del cambio climático los episodios serán cada vez peores.

Este fenómeno se manifiesta de forma desigual y cíclica y puede afectar desde a aspectos tan evidentes como el agua que bebemos a otro menos obvios como el precio de la luz, o de los productos básicos.

Agricultura y ganadería

Cuando deja de llover quien primero lo suele notar es el campo. Este fenómeno se conoce como sequía agrícola o hidroedáfica y suele ser la primera fase de un ciclo que, en el peor de los casos, puede acabar con restricciones al consumo de agua.

La situación de sequía agrícola en España es clara. Ante unas condiciones climáticas que la Comisión Europea ha calificado de "preocupantes para nuestros agricultores", Bruselas ha decidido tomar medidas excepcionales, siguiendo las peticiones del sector, y adelantar los pagos de las ayudas al desarrollo rural.

Los agricultores europeos podrán cobrar por adelantado entre el 70% y el 85% de las ayudas que concede la Unión. Además, el organismo garantizará "mayor flexibilidad" en el uso de terrenos cultivables.

En nuestro país, las indemnizaciones por las pérdidas de cosechas de cereal por culpa de la sequía superarán los 100 millones de euros para esta campaña, según Agricultura. El mismo ministerio cifra ya en 640.000 las hectáreas de cereal malogradas.

El estado de la productividad de los pastos en España y en Europa Central es también especialmente preocupante. En este cultivo el daño asciende a los 13 millones de euros.

Energía

Cuando el nivel de los embalses baja, la factura de la luz suele subir. Esto ocurre por una razón: la producción de energía hidráulica depende totalmente de los recursos hídricos disponibles en los embalses.

Según datos de Red Eléctrica, el año pasado (un año excepcionalmente húmedo), esta fuente de energía cubrió un 13, 8% del total de la demanda de energía eléctrica en España. En lo que va de ejercicio, la producción hidroeléctrica acumulada es un 42, 1% menor que el año anterior.

El último año que se produjo una bajada parecida fue 2017, el segundo año más seco en España desde que hay registros. Entonces, el aporte de la energía hidráulica fue la mitad que en 2018. Esta situación, sumada a una menor producción eólica, llevó a una subida de casi un 10% en el precio de la luz respecto a 2016 dado que hubo que compensar el déficit energético con energías más caras y además más contaminantes.

Incendios

Los años secos y calurosos suelen ser un cóctel explosivo para los incendios. El fenómeno de los fuegos forestales está fortísimamente ligado al del clima, que condiciona la predisposición del combustible forestal para arder. Así, cuando coinciden en el tiempo eventos meteorológicos como sequías y olas de calor los incendios se multiplican.

Un buen ejemplo de ello lo encontramos en la gran sequía que se produjo entre 1991 y 1995. Durante este periodo, en el que se registraron además 10 olas de calor, se dieron dos de los años más fatídicos en la historia de los bosques. En 1995 se produjeron 25.557 incendios, una cifra que nunca se ha vuelto a alcanzar y en 1994 ardieron 250.421 hectáreas de superficie arbolada, otro récord aún imbatido.

En lo que respecta a 2019 llevamos ya 55.553 hectáreas quemadas en 2.810 incendios, casi cinco veces más que el año pasado en las mismas fechas.

Restricciones de agua

Los embalses se encuentran de media a un 50, 73% de su capacidad, 15 puntos porcentuales por debajo que en el mismo periodo del año anterior, pero la situación del abastecimiento en España no es preocupante salvo en la provincia de Ávila.

En Ávila capital se ha decretado el estado de emergencia por sequía extraordinaria y escasez de agua para abastecimiento. Según un informe remitido al Ministerio de Transición Ecológica (Miteco) "hay agua para dos meses y con dudosa calidad". Incluso el obispo de esta diócsesis ha pedido oraciones para que llueva.

Según los últimos datos hechos públicos por el Miteco "no hay graves problemas generalizados respecto a la escasez", por lo que casi todas las provincias afrontan el verano sin miedo a restricciones.

¿Y el futuro?

Los escenarios futuros están plagados de incertidumbre, pero, en cualquier caso, hay una tendencia clara hacia un aumento en la duración de los periodos secos por culpa del cambio climático. Según las predicciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, es probable que la región mediterránea "experimente una presión creciente en los recursos hídricos debido a la precipitación en descenso y a las temperaturas en aumento".

Los modelos y la observación sugieren que las emisiones humanas "han aumentado sustancialmente la probabilidad de años secos en la región Mediterránea". Además, esta tendencia continuará incrementándose bajo niveles mayores de calentamiento global, especialmente en la mitad sur y el este peninsular además de Canarias.


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