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18 de Julio, el Alzamiento: El asesinato de los generales fieles a la República

17/07/2019 19:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los acontecimientos de los cinco meses de gobierno en paz del Frente Popular fueron utilizados después por los vencedores en la guerra civil española como justificación a su alzamiento

Todo comenzaría con las Directivas para el golpe de Estado del General Emilio Mola Vidal. Franco no era el cabecilla de la sublevación, lo era el general José Sanjurjo Sacanell, marqués del Rif. Era el jefe del golpe debido a su superior antigüedad en el escalafón, pero quizás también por esa especie de derecho especial sobre la República, dada su decisiva toma de postura a favor de su advenimiento, cuando era Jefe de la Guardia Civil el 14 de abril de 1931. además ya se había sublevado contra la República en 1932, lo que conocemos como “La Sanjurjada”, siendo inmediatamente derrotado y encarcelado. Fue condenado a muerte por ello, pero se le conmutó la pena. En el bienio negro fue excarcelado y el buen patriota huyó a Portugal.

La rebelión fascista iniciada en Marruecos el 17 de julio y continuada el 18 en la península, no tuvo el éxito que esperaban los traidores, pues fracasó en buena parte del Estado peninsular, especialmente en Madrid, Barcelona o Valencia, sí triunfó, sin embargo, en el Protectorado africano. Y, por desgracia, no fueron españoles sino mercenarios extranjeros y marroquíes quienes salvaron del desastre a los golpistas de la península, ya que sin la participación de estos habrían sido derrotados igualmente en los primeros momentos dela sublevación. Tuvieron otros auxilios decisivos, como la fundamental ayuda del fascismo italiano, y los aviones que enviaron a Marruecos para transportar a parte de esos mercenarios hasta Andalucía; por otro lado la Marina de guerra italiana también colaboró con los golpistas en acciones como obstruir los suministros por mar para las tropas de la República, y cómo no, la cobarde ayuda desde Roma de otro infame golpista, Alfonso XIII.

Sin esos aviones italianos nada hubieran podido hacer, ya que la aeronáutica española se mantuvo fiel al legítimo y legal Gobierno republicano, con su Jefe al mando, el General de División Miguel Núñez de Prado.

El fracasado golpe de Estado, por desgracia, se tornó en la cruenta y larga guerra en la que se dirimía el poder del pueblo en general frente a la nobleza, los terratenientes y la burguesía estatal.

Por eso, para que el pueblo con trabajadores y campesinos al frente no consiguieran la victoria, Mussolini y Hitler apoyaron fuertemente a los golpistas. ¿Quien no ha oído hablar del Corpo di Truppe Volontarie de Mussolini? Sí, esos grandes derrotados en la famosa Batalla de Guadalajara en marzo de 1937, fracasando así en el cerco a Madrid. Lo terrible es toda esa cantidad de tumbas de soldados italianos, que como en Zaragoza quedaron por la vanidad de Mussolini y Franco, que emplearon poderosos medios acorazados y blindados en un terreno y condiciones meteorológicas absurdas. Pero el desastre italiano no sólo se debió al clima, la valiente y entregada participación de las Brigadas Internacionales también contribuyeron a esas victorias.

Al principio, sólo se sublevó uno de los ocho jefes de División Orgánica, algo así como la equivalencia a las clásicas Regiones Militares o Capitanías Generales actuales. Fue el Jefe de la V División Orgánica con sede en Zaragoza, Miguel Cabanellas Ferrer, que paradójicamente se autodenominaba republicano y masón. También se levantaron los dos Generales de División de las tropas de Baleares y Canarias, Manuel Goded Llopis y Fancisco Franco. Y el sanguinario General de División, Gonzalo Queipo de Llano. Pero no lo hicieron los Generales de la Guardia Civil.

Por el contrario la I División Orgánica de Madrid, con Virgilio Cabanellas Ferrer, hermano de Miguel Cabanellas, no se alzó en contra del Gobierno, como sí hizo, en la misma capital, el general de división Joaquín Fanjul Goñi, que se encerró junto a falangistas en el Cuartel de la Montaña.

El jefe del Gobierno, Casares Quiroga, conociendo por generales leales que Mola era pieza fundamental del golpe de estado, encargó al General de División Domingo Batet Mestres, jefe directo de Mola, que hablara con él y sondease sus propósitos. Naturalmente, Mola mintió a Batet, empeñando falsamente su palabra de honor. Por lo visto la palabra de honor de estos golpistas valía de poco.

El fracasado golpe de Estado, por desgracia, se tornó en un cruenta y larga guerra

Los golpistas crearon la Junta de Defensa Nacional, un órgano parecido a una jefatura suprema militar y política, desde la que se asumían todos los poderes del Estado, representando legítimamente al país ante las potencias extranjeras; y así dictaron el Decreto nº 1, de fecha 24/07/1936 publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional de España.

Muerto Sanjurjo, se supone que en accidente, el día 20, dicha Junta la presidiría el general de División más antiguo, Miguel Cabanellas, y los otros seis componentes fueron el General de División Andrés Saliquet, los tres Generales de Brigada Miguel Ponte, Fidel Dávila y el propio Emilio Mola junto a dos Coroneles del Cuerpo de Estado Mayor, Federico Montaner y Moreno Calderón.

El General Batet, defensor de la República y condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando, sería fusilado cobardemente en febrero de 1937 por orden de Franco, Mola, Queipo de Llano y Miguel Cabanellas se pronunciaron en contra del fusilamiento. Siempre se ha sabido que esto fue una venganza personal, ya que Queipo había fusilado por su renuencia a la sublevación al general Miguel Campins y Aura, amigo íntimo del propio Franco y su segundo de a bordo cuando fue Director de la Academia Militar de Zaragoza. También se ha hablado mucho de que Franco no perdonaba a Batet estar en posesión de la Laureada de San Fernando, condecoración que Franco se autoconcedió al finalizar la guerra.

No olvidemos la extraña muerte del General de Brigada de Infantería Amado Balmes Alonso, Comandante Militar de Las Palmas de Gran Canaria, el 16 de julio de 1936, al parecer se le disparó su pistola, apoyada en su estómago, mientras presenciaba unos ejercicios en el campo de tiro de La Isleta. Hecho que abrió la puerta a Franco para salir de la isla de Tenerife, donde radicaba su puesto de oficial Comandante militar de Canarias, y poder desplazarse a la Gran Canaria, donde le esperaba el avión Dragón Rapide, pagado por el banquero Juan March, el gran contrabandista conocido como “el último pirata del Mediterráneo”.

De la pistola homicida de Amado Balmes Alonso no se supo más. Sin embargo, el general Balmes tenía un gran prestigio, no parecía comprometido con la sublevación contra el Gobierno de la República y es plausible que fuera asesinado en un complot dirigido por Franco.

Pero hagamos en este día referencia a los militares con rango de General, y del rango equivalente en la Marina, que fueron brutalmente asesinados, fusilados por los fascistas.

Ya me he referido al General de División Batet, siempre fiel a la ley y a su conciencia y que había cortado la sublevación catalana de octubre de 1934, y que en julio de 1936 hizo lo propio con el golpe militar fascista. Fue fusilado vesánicamente por especial empeño de Franco en un golpe de Estado contra todo Derecho y Moral. El 8 de enero de 1937 se le condenó por rebelión y fue fusilado en Burgos el mes siguiente. Es patético y hasta soez acusarle sobre la base del art. 237 del Código de Justicia Militar entonces vigente que expresaba: “Son reos de rebelión los que se alcen en armas contra la Constitución del Estado Republicano, contra el Presidente de la República, la Asamblea Constituyente, los Cuerpos Colegisladores o el Gobierno constitucional y legítimo”. ¡Qué infamia!

Otros Generales fusilados al comienzo de la Guerra Civil fueron el General de División Miguel Núñez de Prado y Susbielas, el General de División Enrique Salcedo Molinuevo, el General de Brigada de Infantería Manuel Romerales Quintero, el General de Brigada de Infantería Rogelio Caridad Pita, el Contralmirante Antonio Azarola Gresillón, además de estos Generales y Contralmirante, los golpistas asesinaron a dos oficiales de particular interés, como el primo carnal de Franco Comandante de Artillería y aviador militar Ricardo de la Puente Bahamonde y el Capitán artillero y aviador Arturo Álvarez-Buylla Godino, ambos por sus actuaciones en Marruecos contra el golpe de Estado, fueron fusilados ferozmente por ello.

Este artículo está documentado en un trabajo de José Luis Pitarch, Comandante de Caballería en la reserva, miembro de la UMD, licenciado en Derecho y en Ciencias de la Información, Profesor de Derecho Constitucional y Ciencia Política en la Universidad de Valencia.


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