Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Siemprebasket escriba una noticia?

Kobe Bryant, gracias por 20 años maravillosos

13/04/2016 23:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¡¡¡Kobe, Kobe, Kobe, Kobe...!!! 60 puntos en su despedida. ¡60! El público no se cansa de repetir el nombre del ídolo eterno, ese que dedicó los últimos 20 años de su vida a darlo todo por un equipo, su equipo: Los Angeles Lakers. Pero la realidad es que el jugador que más temporadas ha llevado la camiseta púrpura y oro no volverá a vestirse de corto. Y pasará un tiempo hasta que nos acostumbremos a ello. O quizá no lleguemos a acostumbrarnos nunca, tras dos décadas vividas con total intendidad.

Desde ya, no será fácil sentarse a ver un partido de los Lakers sabiendo que en la cancha no va a estar el número 24, el escolta de 1, 98, formado en Lower Merion High School. Demasiados años paladeando el mejor Vino . Cuatro lustros viendo como los rivales se llevaban la picadura letal de The Black Mamba .

Atrás quedan cinco anillos (2000, 2001, 2002, 2009 y 2010), tres junto a Shaq -siempre minusvalorados injustamente- y dos junto a Pau y Lamar. Cinco títulos que le colocan en ese olimpo que sólo alcanzan los grandes entre los grandes. Y no por el simple hecho de figurar en el plantel, no. Kobe fue siempre vital en los cinco títulos. Sin él ninguno de esos estandartes colgaría de lo más alto del Staples Center. Ninguno.

La grandeza de Kobe la empezamos a ver cuando muchos jugadores afirman con plena convicción que Kobe fue "el Jordan de nuestra generación". La eterna comparación, His Airness vs. Kobe. Michael, el atleta perfecto, la máquina de anotar, el líder enfermizo, el ganador compulsivo, el gran depredador. Kobe, su mejor alumno. Quizá el único capaz de no salir trasquilado en una siempre odiosa comparación, pero pocas veces tan fundada. Las formas, la capacidad atlética, la plasticidad, el instinto, la mirada del líder, del ganador.

Sus números dejan poco espacio a las dudas: 1.346 partidos de regular season y 33.643 puntos -tercero de la historia, sólo superado por Kareem Abdul Jabbar y Karl Malone- y unos promedios de 25 puntos, 5, 2 rebotes, 4, 7 asistencias, 1, 4 robos y 0, 5 tapones.

En las campañas de 2006 y 2007 fue el máximo anotador de la liga con unos tremendos 35, 4 y 31, 6 puntos por partido, respectivamente. En 2008 fue MVP de la temporada. Y en 2009 y 2010, MVP de las Finales. Además, fue seleccionado 18 veces para el All Star Game, del que fue MVP en cuatro ocasiones. Once veces fue elegido para el mejor quinteto de la liga, 2 veces para el segundo y otras dos para el tercero. Nueve veces fue designado en el mejor quinteto defensivo y otras tres para el segundo...

Sus 81 puntos a los Raptors en 2006 son la segunda mejor marca anotadora de siempre, sólo superados por los míticos 100 de Wilt Chamberlain. Pero tampoco nos olvidamos de sus 65 puntos a los Trail Blazers (2007); de sus 62 puntos a los Mavs (2005), en 32 minutos; de sus 61 a los Knicks (2009); o sus 55 a los Wizards (2003), con 42 de ellos en la primera mitad. Sin duda cifras propias de un ser superior al resto. Inalcanzables para el resto de los mortales.

Y no acaba ahí la cosa, claro. Dos oros olímpicos, en Pekín 2008 y Londres 2012, sirven además como perfecto aditamento a una carrera a la que no le ha faltado de nada; ni tan siquiera ganar un concurso de mates (1997).

Este año, Kobe ha promediado 20 puntos, 4, 7 rebotes y 3, 4 asistencias en las pocas victorias logradas por los Lakers. Y 17 puntos, 3, 7 rebotes y 2, 8 asistencias, en 28 minutos de media. Números discretos para alguien como él. Con sólo un 35 % en tiros de campo. Pero no se podía esperar mucho más de alguien que venía de romperse el talón de Aquiles, lesionarse en una rodilla y sufrir una compleja lesión de hombro ya con una cierta edad.

Kobe siempre puso todo de su parte para volver al máximo nivel. No lo logró del todo, pero todavía ha dejado su sello en muchas actuaciones. Así, este año ha anotado cinco veces más de 30 puntos y en 22 se fue por encima de la veintena. Nada mal para un castigado escolta de 37 años y medio, con 20 años de experiencia en la liga.

Y se podría seguir y seguir hablando de datos y más datos, pero por encima de la apabullante estadística siempre nos quedaremos con el placer estético de verle jugar. Con sus cabalgadas al contraataque culminadas con un mate de plasticidad sublime. Con esas suspensiones elevadísimas en las que el balón acariciaba casi siempre la red por dentro. Con esos tiros sobre la bocina con todo por decidir, marcado por dos o tres rivales incapaces de detenerlo. Con su instinto ganador y su carácter indomable.

Sus Game winners y buzzer beaters quedarán por siempre en el recuerdo de sus seguidores. Bueno, de los que le vieron jugar; da igual que fueran fans de los Lakers o irreductibles haters . Aunque a uno le gustan tanto o incluso más dos jugadas tardías, del Kobe más castigado físicamente. Inolvidables los dos tiros libres caonvertidos ante los Warriors con el talón de Aquiles roto. Y un tiro con la zurda ante los Pelicans tras lesionarse el hombro derecho. Kobe en estado puro. Competir, competir y competir. Sin excusas. Con dolor, pero sin perder nunca el hambre. Depredador eterno.

Contaba hace poco Phil Jackson que en ocasiones, al ir a entrenar a las instalaciones de los Lakers en El Segundo, se encontraba a Kobe durmiendo en el parking, dentro de su coche. El escolta acudía a veces a entrenarse a eso de las seis de la mañana y luego descansaba un rato en su vehículo antes del entrenamiento oficial del equipo. Lo de llegar el primero y marcharse el último siempre fue un clásico en él.

Como también lo fue eso de exigir el máximo a sus compañeros y llegar a hacer la vida imposible a aquellos que no se esforzaban o que haciéndolo se quedaban lejos del nivel exigido. Se dice que en más de una ocasión hizo llorar a Slava Medvedenko con sus comentarios, ya fueran sarcásticos o crueles. Pero Kobe pensaba que si unos comentarios te hacían llorar, no eras el tipo de jugador que él quisiera tener en el equipo cuando llegaban los playoffs...

Hoy el Kobe jugador se despidió de nosotros. Y lo hizo con un Staples Center lleno y muchos millones de espectadores más pendientes del evento por la televisión u otros dispositivos. Todos con el gesto torcido, fans y haters . No se sabe quién le echará más de menos, que odiar también une mucho.

En lo personal, y más allá de ser de los Lakers, haber nacido el mismo día que él ?un 23 de agosto, aunque diez años antes? y tener el 24 como número favorito desde que de pequeño fuera mi número en clase, en el colegio, mi admiración por Kobe crece como la espuma tras haberle culpado de la marcha de Shaq. Ese fue un palo para los seguidores angelinos. Shaq era único. Un pívot dominante sobre el que edificar lo que fuera. Sin él todo parecía más complicado.

Pero Kobe supo sobreponerse a eso y tras un año muy malo de la franquicia se convirtió en la máquina perfecta. Dos años seguidos como máximo anotador de la liga y líder de un equipo que volvía a aspirar a todo. Y de aspirar a todo pasó a jugar tres finales seguidas y a ganar dos.

Y es que Kobe es un jugador capaz de liderar, de hacer que el que estuviera a su lado se viera obligado a dar lo máximo. Y como espectador puedo decir que Kobe siempre dio ese máximo. Nunca le vi bajar el ritmo. Daba igual que el equipo estuviera 10 abajo si estaba Kobe. Sabías que él solito te podía meter en el partido en pocos segundos.

Ahora nos quedamos un tanto plof . La liga pierde a uno de sus puntales. Curry, LeBron o Durant parecen los llamados a llenar ese vacío. Pero el reto no es fácil. La exigencia es muy grande; son muchos años al máximo nivel; y muchos los logros individuales y colectivos. Por eso Kobe es tan respetado por sus compañeros de profesión: todos saben lo bueno que ha sido y lo difícil que es mantenerse tanto tiempo en lo más alto.

Y no se me ocurre mejor manera de despedirme de Kobe que con una transmisión del más grande, Andrés Montes: "Lanzamiento de Bryant.... RATATATATATATA RATATATATA. TRIIIIIIPLE DE KOBE BRYANT".

Claro que sí. Montes y Kobe nos enseñaron a gritar muy alto aquello de " I LOVE THIS GAME!!!! ".


Sobre esta noticia

Autor:
Siemprebasket (2878 noticias)
Fuente:
siemprebasket.blogspot.com
Visitas:
1570
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.