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La muerte de los Franco

20/08/2009 02:48 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Esta semana llega a nuestra televisión el capítulo final de Padres e Hijos, programa que por década y media fue en Colombia el estandarte televisivo de aquello que Los prisioneros llamaron La cultura de la Basura

gunPertenezco a la generación que creció frente a padres e hijos, una producción que durante más de 16 años estimuló el intestino grueso de la gran mayoría de los colombianos. Este programa tal como nuestros almuerzos era un fiel retrato de los altibajos de cualquier familia colombiana: comida que sin saberse como aparece sobre los platos, cáncer que mágicamente se convierte en gripa, cambios de esposo (a) cada quince días, paseos a fincas estrato 5 con guerrilleros incluidos; guerrilleros que al igual que los nuestros a los 15 días de tener secuestrados a unos personajes que nunca pierden el peinado se arrepienten de sus fechorías y los dejan ir a reunirse nuevamente con sus familias, cosas así, reales, del día a día colombiano eran las que inundaban este programa que ahora gracias a Dios, al raiting, a la porcina o al cansancio del director después de sostener 16 años una empresa mediocre, está a tres días del final, (uno menos, YEAH!).

Escuchando radio, vamos al estadio

Nunca entendí porqué no cambiaban de canal, todos los días a la hora de mi almuerzo me dirigía sagrádamente a un restaurante, y todos los días la misma terapia, es más, al sol de hoy no se que carajos pasan a la misma hora por el otro canal, porque nunca, nunca he visto que en un corrientazo a la hora del almuerzo sintonicen algo que no sea ese programa, incluso cuando cambié de oficina (y por lo tanto de restaurante) a una más al norte de Bogotá, en plena 15, centro de cultura y yuppies ebrios, estaban ellos también a la hora del almuerzo, saludando con esa sonrisa fingida en sudadera blanca con ese infernal midi que tenían por tema musical y que me hacía hervir la sangre mientras intentaba masticar las papas.

Un día no aguanté más, me levanté hecho una fiera y apagué el televisor del restaurante, y la gente... casi me pegan, recordé por largos 20 segundos lo que hacía mi perro cuando trataba de jugar a robarle el plato de comida, en ese instante me dí cuenta que no nos gusta para nada pensar mientras comemos, necesitamos una influencia hipnótica que baje directamente a nuestro intestino grueso, elimine el pensamiento y facilite la digestión, tal vez sea esta la razón por la que nuestros dirigentes negocian todo mientras comen, en un coctel, un bufé, un restaurante o tal vez un club, allí lo más importante es la digestión.

Este concepto, una inocente ayuda a la salud del comensal se convirtió poco tiempo después en el objetivo central de toda nuestra televisión, ya no solo dejamos de pensar al almuerzo, también a la hora de la comida, durante los desayunos y ni hablar de los intermedios entre los tres, en menos de nada los productores la hicieron completa y nosotros el día de hoy deberíamos tener la mejor digestión del mundo, ¡pero que va! el triste resultado de esta iniciativa es algo así como un tratamiento de "televisión para estreñidos", ya me imagino la campaña:

-problemas con su digestión, vea nuestra televisión-

Le ferio el eslogan al que lo quiera utilizar, es una verdad grande. Gracias a los instintos médicos de los medios de comunicación somos unos tremendos fanáticos de la diarrea, en todos sus estilos, tamaños, colores y sabores, es que eso es variedad!.

Comemos pan con pan

Recordando padres e hijos me viene a la memoria el asunto de la ilusión televisiva, ¿qué carajos comían esos pelaos?, siempre estaban límpios, pulcros, nunca en 16 años de escuela se les salió un madrazo, ¿en qué carajos trabajaba Carlos Alberto?, siempre estaba en la casa, siempre tenía para pagar todo, que si hubiese sido independiente por lo menos se le notaría la cara de trasnoche. Y la hija, ¿en dónde consigo yo esos genes, cómo sobrevivo a tanta desgracia junta sin efectos secundarios? ni paranoias, ni esquizofrenias, ni nada, y ¿quién diablos les preparaba la comida?, nunca les tocó arroz con arroz (como a muchos de nosotros), nunca repetían ropa sucia y... creo que tampoco nunca fue realmente de noche (¡no ve que eso de la noche confunde al público!), ni siquiera cuando tiraban.

Y aunque todo el mundo se queja de ese programa, la verdad es que permitimos que esta mediocre escuela se esparciera como la peste, en menos de nada todos, absolutamente todos los programas de este par de canales se parecen al modelo digestivo de padres e hijos, un modelo que incita la cultura de la pereza, de la mediocridad, de la pasividad etc. La variedad que nos presenta la televisión colombiana no es más que una ilusión mentirosa narrada entre bloques comerciales de hasta 10 minutos; ver televisión colombiana es un ejercicio muy parecido a almorzar con un pan francés, acompañarlo con un pan blandito y bajarlo con una mogolla.

Tal vez sea esta la razón por la que nuestros dirigentes negocian todo mientras comen...allí lo más importante es la digestión

barbaraPero me pregunto ahora ¿qué podemos esperar de un canal que llena sus horas con malditos enlatados peruanos, mexicanos, y los inolvidables venezolanos de Telemundo; o que tiene la concha tan dura para llamar SUPERPRODUCCIÓN a cualquier novela en la que aparezcan más de tres caballos?, superproducción tiempo final (en la que no salen caballos), superproducción Perro come Perro (otra sin caballos), superproducción la de la señora de los perros calientes de la esquina que se vende 1000 al día (es posible que esta si contenga los dichosos caballos).

La tele nos da susto, más si es de noche

El final de padres e hijos a pesar de todo no me deja indiferente, teniendo en cuenta la naturaleza de estos canales yo me pregunto que irán a poner en su reemplazo, ¿qué podrá pasar por la cabeza de los creativos o de los productores en el momento de inventarse algo nuevo para digerir?

- Podemos extender el noticiero del medio día hasta las 5 pm, o que tal una nueva superproducción boliviana con llamas en vez de caballos, o mejor...¿qué tal un reality? saquemos una nueva expedición Róbinson que enfrente a empleados contra empresarios, le pondríamos la venganza de los empleados, o que te parece si hacemos un rimeik (si, RRIMEIK no remake) de la potra zaina, allá en la finca de mi tío, o ya sé, una de la saga, pero en vez de Róbinson Díaz podemos llamar a este mexicano, ah, este el de las greñas, el de los Gavilanes...ayúdeme Rozo...-

Mandinga sea que yo no sé como se llama el de los Gavilanes patrón, no tengo ni idea de cual será la suerte de este espacio sin sabor entre tanto pan, es que al menos un kumis para bajar esa mogolla, pero el noticiero es exáctamente la misma vaina, una cosa irreal que el único mérito que tiene son las presentadoras de farándula, que les juro que si hacen la prueba y le bajan el volumen a la TV son el empaque presentable en esta canastada de harina de trigo light que llamamos información.

Me asusta mucho más de noche, cada vez que voy a ver a mi mamá es lo mismo, el engome frente al televisor con la novela de moda, que ahora la moda es que cada una dure 15 días, porque da lo mismo como se llamen, son los mismos personajes en las mismas tramas malucas, pueden ser Carlos Alberto, Daniela y Gabriela o Juán, Lucía y Andrea, son los mismos dos cabezones metidos en una cárcel de cartón paja que nos venden con comerciales y voz tipo trailer gringo (hasta para sábados felices le tienen el quiebre a la voz de trailer), y que no importa que tengamos en la casa acceso a internet, 80 canales, 20 películas piratas etc etc etc, ¡lo que importa es la digestión!.

Ahora sí la muerte de los Franco

Pero bueno como padres e hijos también he llegado yo al final, y para los dos ya era hora, como siempre este será un final mediocre y soberbiamente falso, pero ojalá que se descubra de una vez y por todas que la razón por la que Carlos Alberto ni trasnochaba ni trabajaba es porque lavaba dólares, su primera esposa lo descubrió y tuvo que matarla, luego comiencen una persecución con cámara en moto por todo el carril del transmilenio, que Daniela no pudiendo soportar más la presión se arroje de la camioneta familiar y muera arrollada por un articulado. Ojalá que una vez que sean acorralados por la policía Carlos Alberto le pida perdón a Gabriela por lo mediocre de sus tristes vidas, le de un beso en cámara lenta, saque una granada de fragmentación y la haga estallar muriendo ellos dos dentro de la camioneta y llevándose consigo a una buena parte de los policías alrededor. A ver como resulta para el intestino grueso...

Afortunadamente todo se acaba algún día, pero lástima que sea de esta manera, lástima que a pesar de la muerte de los Franco el legado de sus 16 años de tele mediocre aún esté vivo entre nosotros, y lástima que como van las cosas así será por muchísimo tiempo después de su muerte y posible resurrección. boom

Ver televisión colombiana es un ejercicio muy parecido a almorzar con un pan francés, acompañarlo con un pan blandito y bajarlo con una mogolla


Sobre esta noticia

Autor:
Rossizki (3 noticias)
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Suceso
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Tostaca (25/09/2009)

Juajuajuajaua Muerte a los franco!