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Lecciones urgentes para hablar en público

02/12/2015 16:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)


Una selección de las 20 acciones imprescindibles.

  1. Domine sus barreras comunicativas.
¿Qué son las barreras? Todos tenemos dificultades diferentes para comunicar y hablar en público. Identifique las suyas. Piense que esos obstáculos son en gran medida de tipo imaginativo. En realidad, no las posee. Aunque existe un procedimiento y entrenamiento más complejo para dominarlas, por el momento puede hacer mucho para reducirlas. Identifique cuáles son, piense que todo lo que siente es emocional y dispóngase a vencerlas. Si quiere un tratamiento más preciso, escriba a nuestros consultores ( www.gconsultores.com.co )

  1. Defina las herramientas que posee.
Todos somos diferentes. Poseemos ventajas y desventajas sobre los otros. Revise sus ventajas como un boxeador antes de que suene la campana. ¿En qué soy bueno, superior a los otros?¿Cuáles son mis herramientas. Por ejemplo: soy creativo, imaginativo. Soy conceptual, explico y me baso todo en conceptos precisos. Tengo buena memoria, me voy a recordar los datos. Todos tenemos virtudes, busque las suyas.
  1. Busque un mensaje, siempre tiene que transmitir un mensaje.
¿Qué es el Mensaje? La trascendencia del discurso. Algunos equivocadamente confunden mensaje con contenido. Claro que tiene que haber conceptos, pero el mensaje es la mezcla de objetivo, contenido, emoción y acción. El público necesita saber qué se lleva tras el discurso. Por ejemplo: Necesitamos cambiar, o Tenemos varios tipos de inteligencia, o Necesitan ayuda. Ahora, ese mensaje tiene que verse, sentirse, durante el discurso. Es la trascendencia, el discurso debe durar mucho más que el tiempo que transcurrió. La organización del discurso. Escoja el tema que va a hablar y divídalo en tres subtemas. Cada subtema divídalo a su vez en otros tres subtemas menores. Ya tiene el discurso, el orden, la secuencia, el proceso y la lógica. Por ejemplo: La amistad (tema). 3 subtemas: Necesidad, Identificación, Motivación. Los 3 subtemas de cada uno: Necesidad: Deseos, Apoyo, Sensibilidad. Identificación: Ideas comunes, Edad, Sentimientos. Motivación: Fuerza interna, Gusto, Cambio. Desarrolle el discurso por este orden. Primero dice el tema, los 3 subtemas a tratar y después describe los 3 subtemas de cada subtema principal.
  1. El pie de entrada y el pie de salida.
Seleccione la primera frase para abrir y la última para cerrar el discurso. Apréndalo de memoria. Solo este debe saberse de memoria. No puede fallar. Le llamaos el pie de entrada y el pie de salida. Por ejemplo, para comenzar: Quiero abordar hoy el tema del perdón falso y el perdón efectivo... Por ejemplo, para terminar: Para finalizar, mi mensaje es que para perdonar hay que entender por qué se cometió un error....
  1. Hablar en la mente.
Es la mejor forma de ensayar el discurso. Mejor que practicarlo en voz alta. Se graba mejor. La mente tiene sonido, tiempo, imagen. Diga dentro de su mente el discurso o parte de él, si es muy largo, los puntos más importantes. Y repase el orden descrito anteriormente. Repítalo 3 veces en la mente momentos o un rato antes. No importa que cambie algunas palabras durante el recorrido. Lo va enriqueciendo.
  1. Concéntrese bien.
No piense en otra cosa. Cierre los ojos, imagine un color cualquiera, concéntrese en ese color, recuerde lo que va a decir y cómo lo va a decir, imagine su cuerpo, su voz, su rostro y el contenido. Puede hacerlo momentos antes. Nadie sabrá que usted está revisando el discurso. Si puede respire tres veces profundamente pero suavemente, eso lo tranquilizará.
  1. Lo llaman a hablar: desplazase con seguridad.
No cometa el error de apurarse, encorvarse, tropezar, ser brusco. Es la primera impresión y hay que cuidarla. Domine su cuerpo, no se apure, sus manos que se muevan pero no mucho, alargue un poco los pasos, controle el tiempo, los hombros erguidos, igual la cabeza, la vista fija en el lugar donde va a hablar y de perfil mire al público con simpatía. Entonces sonría. Dirán: va confiado.
  1. El estatus.
El estatus es la relevancia que se da el orador ante el público. Debe sentirse tan importante como es y si puede un poco más. Nadie le va a dar lo usted no muestre. Un error frecuente es avanzar y pararse delante del público de forma informal. Con un pie delante, o recostándose hacia los lados. La impresión es de inseguridad o que no toma en cuenta la importancia del momento. Debe pararse con los pies en el mismo ángulo, no tan unidos que parezca un militar. Pero el cuerpo recto descansando en los pies y no en las caderas. Transmita importancia a lo que va a decir a través de su propio cuerpo, la posición y la mirada.
  1. La primera mirada: el público es mío.
La primera mirada es decisiva, es el dominio del público. Como decir: tengo miedo, son míos, o dígame que voy a hacer. ¿Qué hay que hacer? Mirar de forma oscilante, a todos, delante, atrás, los lados, con una expresión decidida y tranquila. Como diciendo: me ocuparé de ustedes, son míos. Es un buen comienzo.
  1. Tres en uno: Proyecte la voz: "buenos días", las manos saludan al mismo tiempo y una sonrisa suave indica que se siente muy bien entre ellos.
Bueno, ya está frente al público y debe comenzar a hablar. Debe hacer tres cosas a la vez: saludar, decir la primera frase, y al mismo tiempo abrir las manos ligeramente, sin mucho efecto, y saludar igualmente con estas. La voz y las manos deben actuar conjuntamente. Y le suma una sonrisa o mirada de satisfacción, seguridad, tranquilidad. Evite el error de primero hablar, luego sacar las manos y no expresar nada con los labios. Muy frecuente.
  1. La voz tiene que salir del abdomen. Las manos apoyan la voz.
Un defecto común: la voz se queda atrapada en la garganta, la boca o trata de salir por la nariz y se convierte en voz nasal. ¿Qué hay que hacer? Proyectar la voz como hacen los actores. Primero es necesario reducir el abdomen para que se forme una bolsa de aire que llega al pecho y empuja la voz por la garganta y la boca. El aire impide que la voz quede rezagada. Usted habla varias palabras y cambia el aire, suelta lo que tiene o le queda y recoge nuevamente mediante la respiración. La voz debe viajar hacia adelante, sin detenerse y colocarla en el último puesto del público.
  1. Diga el pie de entrada y comience a decir el discurso según lo tiene organizado.
Una vez saludado y presentado comienza el desarrollo del discurso, mantenga el orden establecido, en el tiempo establecido, lo más subordinado posible. Recuerde dividirlo en 3 fases con sus sub fases.
  1. Mire al púbico, divídalo en tres sectores e individualice la mirada.
Mientras hable mantenga el control del público, de la atmósfera. Divida en tres, los del centro y los de cada lado. Claro que los tres sectores pueden tener más profundidad y entonces ocúpese de los del medio y del fondo. Mire a cada uno, individualice la mirada. Si no son muchos mírelos de a uno, a los ojos, impacte, y si son muchos escoja un grupo. Concéntrese primero en los que ostensiblemente lo apoyan: caras sonrientes, ojos vivaces, cabezas asintiéndolos. Ellos contaminarán a los otros.
  1. Domine el espacio.
No se quede quieto en caso de que haya espacio para moverse. El territorio es importante. Tiene que emplearlo, dominarlo, sino parecerá muy grande para su cuerpo. Tiene que desplazarse, camine, deténgase, vuelva a caminar, siempre mirando al público. Hágase dueño del espacio, le dará soltura, poder, cierto movimiento de animación.
  1. Emociónese, conéctese. Interactúe.
La emoción es clave. Un orador frío, distante, seco, es lo último que quiere sentir el público. Póngale emoción, intencional, y no sentimiento tonto, gratuito. Tenga pasión, mueve la voz en diferentes tomos, acérquese a los demás. Conéctese con el público, métase en sus ojos, transmita energía. Interactúe, mire pidiendo entendimiento, pregunte, busque respuestas de participación. No se quede solo, vincule al público a su discurso.
  1. El habla.
Si la voz es importante, el habla no es menos. El habla es la expresión y el movimiento dinámico de la voz. No debe hablar muy despacio ni muy rápido. Pronuncie bien, busque intensidad, fluidez, busque los puntos orales, haga pausa y luego retome el nivel de la voz en forma de inflexión (hacia arriba).
  1. Las palabras claves.
Todas las palabras que usted emplea en un discurso no tienen la misma importancia. Tiene que diferenciarlas, son las que el público grabará mejor y sobrevivirán más tiempo en la memoria. ¿Cómo se hace? Antes de hablar seleccione un grupo de conceptos decisivos para entender su exposición (no más del 10%). Cuando las vaya a decir, hágalo más despacio, estire sus sílabas y levante el tono (sin gritar). Esas son las que el público recordará más tiempo.
  1. El manejo del tiempo.
La regla de oro del discurso es el manejo inteligente del tiempo. No puede correr. Busque el tiempo más cómodo que depende del tipo de fluidez de su mente. Algunos tenemos que apurarnos un poco, y otros marchar lento para que se nos ocurran las mejores ideas. Busque su propio tiempo.
  1. Disfrute el discurso.
La diferencia entre un buen y mal comunicador es la siguiente: el que lo hace mal sufre, se apura, está como obligado, y el público tampoco se siente bien y dice si estás inseguro quieres terminar, yo también, acaba rápido. El buen comunicador, en cambio, anda despacio o en su tiempo, disfruta lo que hace, quiere oírse, le gusta su voz, le gusta las cosas que se le ocurre, quiere ver las reacciones de las personas. La pasa bien. Ha llegado a la plenitud de la comunicación. El público se lo agradecerá, también lo disfrutó.
  1. El cierre.
Va a terminar: mire a todos y diga la frase de cierre. Diga un hasta luego, nunca un fin ni una despedida. Sonría, hemos terminado. Si hay espacio para preguntas, entonces, convoque. Trate de dejar un mensaje: una palabra que todos recuerden una vez se hayan marcado y la lleven en la mente hasta su casa. Al otro día, la recordarán.

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  • Jorge Garrido, consultor cubano-español. Experto en procesos de incomunicación.
  • Paola Palacios, experta colombiana en comunicación personal.


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