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Los días olvidados

25/04/2014 13:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Independientemente de que nos haya gustado o no el estilo literario de Gabriel García Márquez, el autor originario de Colombia trascenderá a su desaparición física tanto como Miguel de Cervantes y sus personajes

Por Fernando Ramírez López

Para Gabo, quien habita ahora el infinito, mi generación sabe que su visión del universo, cambió también la nuestra.

“En México existe una palabra redonda, salivosa e insuperable: el lambiscón. El que adula para obtener favores. En mis tiempos se hablaba del FUL. Hoy se hablaría del FUT, Frente Único de Traidores”.

Carlos Fuentes. La voluntad y la Fortuna.

 

La vida me dio la oportunidad de saber que mi familia paterna provenía de Zacatecas y la materna de Saltillo, Coahuila. Mis padres gitanos de la existencia vivieron en Torreón, México, Guamuchil y Culiacán, Sinaloa, regresaron a la Laguna a vivir primero en Matamoros y ya en su madurez vinieron a radicar a Torreón, tierra de la que no obstante mis diatribas siempre me he sentido orgulloso.

La nostalgia y el recuerdo me sorprendieron ayer jueves 17 de abril, cuando en los medios de información mundiales se anunciaba el fin del viaje terrenal del escritor colombiano radicado en México Gabriel García Márquez, del que mis padres fueron fieles lectores. Se escucharon a partir de esa hora comentarios diversos lo mismo apoteósicos que denostadores, entre otras cosas éstos últimos por la amistad personal que lo ligo a uno de los gigantes de América: Fidel Castro Ruz.

Gabo, se incrusta en nuestra formación generacional al generar una literatura denominada realismo mágico, en la cual nos deja como legado lo mismo sus experiencias personales, que las vidas ultraterrenas de numerosos personajes de Aracataca, Colombia, mejor conocida como Macondo, punto central de sus numerosas novelas y de ellas destaca Cien Años de Soledad. Su marco de referencia es América Latina, desde la Tierra del Fuego, el Caribe y la frontera mexicana con el país sin nombre, Estados Unidos, al menos así lo expresó en su momento Gabriela Mistral.

Gabo y Fidel Castro son paradigmas del Siglo XX en la literatura, el periodismo y la lucha social, cada quien desde su trinchera, trabajando por los marginados, siempre en contra de aquellos que pretenden vejar la personalidad y los derechos del hombre.

Por esto en su momento, Fidel preso en el cuartel del Moncada en su defensa pronunció el discurso “La Historia me Absolverá” y de ahí partió una vez puesto en libertad a este país, del cual regresó A Sierra Maestra a desterrar a Fulgencio Batista, lucha que posteriormente prosiguió con gente de la estatura de Ernesto Che Guevara en Angola, África y en Bolivia.

No tengo duda que mi opinión no encuentra un eco fértil en los oídos de los marielitos, ahora radicados en Miami y de todos aquellos que piensan que solamente el poder del oro, rige adecuadamente el destino de este mundo finito e infinito en su dialéctica vital.

Los días olvidados, porque es solamente a decir del maestro Jesús Silva Herzog, cuando se aborda la barca que no tiene retorno es cuando se desata el reconocimiento o la diatriba para los ausentes.

Esta es nuestra lucha, no sabemos cuánto durará, solo sabemos que hoy está viva en muchas voluntades para construir un modelo social igualitario

La polémica está viva, la de los dueños del dinero versus los indígenas, las madres solteras, los condenados de la tierra al decir de Franz Fanon; de lo  que deben estar seguros los opositores al cambio social es que no nos convencerán con sus razones, formamos un frente de hombres y mujeres que a veces parece invisible, pero que lucha arduamente  desde muchos lugares del mundo por encontrar mejores oportunidades, para todos y en particular para los que carecen de las mínimas condiciones de una vida digna.

Dice el filósofo francés Louis Althusser: “ahora bien, con el aprendizaje de algunas habilidades recubiertas en la inculcación masiva de la ideología de la clase dominante, se reproduce gran parte de las relaciones de producción de una formación social capitalista, es decir la relación de explotados a explotadores”.

Esta es nuestra lucha, no sabemos cuánto durará, solo sabemos que hoy está viva en muchas voluntades para construir un modelo social igualitario. Parecieran ser los días olvidados porque el ser humano calladamente ve transcurrir la existencia; para cuando menos lo piensen dar un zarpazo y provocar el cambio integral; así de pronto Gogol en su novela Los Invasores da cuenta que los privilegios han concluido para la aristocracia e iniciado una nueva época revolucionaria en Rusia en su momento, así será en México.

Por esto sabemos que tenemos malos gobiernos, que pretenden con espejitos confundir el sentir popular, no lo lograrán porque no hemos olvidado las ofensas que el principio que expresa “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” y si los césares son ahora los sacerdotes de las diversas religiones y los conductores de la sociedad los que ocupan palacios legislativos o gubernamentales, hoy sabemos que ambos no han hecho bien las cosas. Así, los empresarios parasitarios, venales y sin la concepción de un mundo socialmente estable, poco o nada pueden contribuir al cambio.

Por esto no olvidamos a los Iturbides, a los Huertas, a los Díaz Ordaz, a los Vicente Fox, ni a los Moreira, ni a los Olmos Castro porque sabemos que más tarde que nunca pagarán su actitud delictiva, en algunos casos hoy perseguidos por malos manejos presupuestales y otros por lavado de dinero y robo incluso de combustibles, ellos lo saben.

Gabriel García Márquez ya no existe físicamente, ni Salvador Allende, ni Pablo Neruda, ni Juárez, ni Lázaro Cárdenas, ni la voz cristalina de Octavio Paz, pero existe la nuestra que día a día se encarga de recordarles a los explotadores sus adeudos que son muchos y que ni las cajas de la reserva federal en la Unión Americana que hoy protegen sus fortunas, cuidarán de su libertad.

Por esto no hay días olvidados, hay un libro escrito en la conciencia popular que sabe que Peñoles envenena el aire de la Laguna y que LALA y Chilchota, agotan los mantos acuíferos de esta tierra. Por esto, no admitimos las luchas vergonzosas de sujetos que forman parte de la gran burguesía, que prometen apologéticamente que con el Estado de la Laguna encontraremos la respuesta a nuestros malestares, los conocemos y sabemos que son serviles a un sistema que hasta hoy los ha beneficiado, por eso no hay mentes, ni seres humanos en estos lares que hayan olvidado sus afrentas. No nos engañaran.

Email: Licfernandora@hotmail.com

Celular: 871 163 3813.


Sobre esta noticia

Autor:
Fernando Ramírez López (53 noticias)
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Tipo:
Opinión
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