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Madrid, café y tertulia

29/12/2014 16:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como en Viena, Londres, Venecia o París, el café comenzó a popularizarse en Madrid a finales del siglo XVII

Como en Viena, Londres, Venecia o París, el café comenzó a popularizarse en Madrid a finales del siglo XVII. Por aquella época, era una ciudad con más de 600 tabernas y unas cuantas librerías, cuya prosperidad dependía sobradamente de las riquezas naturales de América. Se bebía tanto vino que la aparición de los primeros establecimientos que vendían y servían café fue celebrada por quienes llamaban a la moderación y al cultivo de las buenas costumbres. Tales establecimientos ofrecían además periódicos y gacetas desucesos, y atraían por igual a gente común que a poetas y amantes del teatro.

Un siglo después tenemos noticia de la fonda San Sebastián, enclavada en la calle de Atocha y donde el café se reservaba para la sobremesa. Hay quien dice que ahí nació esa alegre institución —muy española— que es la tertulia. Los toros, la comedia, el simple cotilleo eran los temas de conversación más comunes, y estaba prohibida toda referencia a la religión o a la política.

Con el paso de los años, los cafés habrían de convertirse en sedes de famosas tertulias. Ya en 1870, en La Fontana de Oro —que al humo de los cigarros sumaba mesas de billar y para cartas—, el novelista Benito Pérez Galdós congregaba a un grupo de amigos que se hacían llamar los “Apóstoles de la Libertad”. Igualmente célebre era la tertulia que por entonces presidía el escritor y viajero Ramón del Valle Inclán en el Café Nuevo Levante, ubicado en el viejo Madrid, sede también del Café de la Montaña, que frecuentaba el joven aspirante a cineasta Luis Buñuel. 

Durante el siglo XX dos cafés con incontables anécdotas e historias a cuestas mantuvieron y reforzaron la costumbre de la tertulia: el Café Pombo y el Café Gijón. El primero fue el reducto intelectual de Ramón Gómez de la Serna, el inventor de greguerías (“Búho: gato emplumado”; “Monólogo significa el mono que habla solo”). 

Cada sábado, sin pretexto de por medio, era a un tiempo un lugar para la reflexión y un refugio contra las agitaciones políticas. Por el segundo desfilaron los poetas Manuel y Antonio Machado, Federico García Lorca y Rafael Alberti; la actriz Ava Gardner y el director de cine Orson Wells; el filósofo Jean Paul Sartre y el pintor surrealista Salvador Dalí; el humorista Jardiel Poncela y la espía Mata Hari. Del Pombo y del Gijón proviene la atmósfera animada de algunoscafés de la Ciudad de México, la misma atmósfera en la que se dan cita una conversación amena, la amistad y unataza de buen café.


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Autor:
Albertoade (178 noticias)
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Reportaje
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