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Monseñor Francisco Simón Ródenas, Obispo de Santa Marta en 1903 camino a la beatificación

06/04/2014 13:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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EN EL AÑO 1903, el padre Francisco Simón Ródenas fue Obispo de la Diócesis de Santa Marta, por orden del Papa San Pío X.

El anuncio lo hizo ayer el Papa Francisco al hacer reconocimiento de las ‘virtudes heroicas’ de este servidor de la Iglesia Católica.

El Papa Francisco aprobó ayer el reconocimiento de las ‘virtudes heroicas’, paso previo a la beatificación, de tres religiosos españoles, el capuchino Francisco Simón Ródenas (Obispo de Santa Marta 1903-1912), el agustino Sebastián Elorza Arizmendi, y la monja Clara de la Concepción.

Según el Vaticano, el Santo Padre recibió al prefecto para la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Ángelo Amato, para firmar la promulgación de los correspondientes decretos.

La promulgación de las ‘virtudes heroicas’ supone que a partir de ahora se les otorgará el título de ‘venerables’ y se comenzará el proceso para continuar su beatificación.

Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión y para que sea canonizado (santo) es necesario generalmente un segundo milagro, aunque el pontífice puede obviar el procedimiento.

De esta manera comenzará el proceso para la beatificación del capuchino Francisco Simón Ródenas, que llegó a ser Obispo de la ciudad de Santa Marta.

SU ORIGEN

El sacerdote Francisco Simón Ródenas (1849-1914). Nació el 2 de noviembre de 1849 en La Aparecida, pedanía de Orihuela (Alicante, España).

Su madre le consagró a la Virgen María de la Aparecida. Aludiendo a esta piadosa consagración, decía el siervo de Dios, que él pertenecía a la Virgen por una especial consagración. A los diez años, manifestó a su padre sus deseos de ser sacerdote, y su progenitor le llevó al Seminario de Orihuela, donde cursó todos los estudios de la carrera eclesiástica.

Mientras estuvo en el Seminario siempre llevó la cabeza descubierta, exceptuando los actos oficiales y preguntado por qué no se cubría, respondió: que por respeto a la presencia de Dios.

Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Orihuela y en mayo de 1875 recibió la ordenación sacerdotal. Al año siguiente, llevado de su deseo de abrazar la vida religiosa, y no pudiéndolo hacer en España por estar suprimidas las órdenes religiosas, marchó a Francia e ingresó en la abadía trapense de Nuestra Señora de Divielle. Cuando llevaba tres años y medio de vida monástica, al decretar el gobierno francés la expulsión de los religiosos extranjeros, tuvo que dejar el monasterio.

Entonces pensó en los capuchinos recién establecidos en España y logró ser admitido en su noviciado de Pamplona en 1880. Al año siguiente emitió su profesión. Residió en los conventos de Ollería, Orihuela y Massamagrell.

Era en extremo penitente y austero, dormía siempre en el duro suelo y practicaba rigurosamente la pobreza franciscana. En diciembre de 1891 se embarcó con una expedición de capuchinos destinados a la misión de La Guajira (Colombia).

Allí estuvo dedicado a la catequización de los indios y al frente del Seminario Diocesano de Santa Marta, y fue superior de varias residencias misionales. En 1898 volvió a España, donde desempeñó el cargo de maestro de novicios de la recién restaurada provincia capuchina de Valencia.

EN LA DIOCÉSIS DE SANTA MARTA

En abril de 1900 volvió a la misión de La Guajira como superior de la misma, y dio pruebas de celo apostólico, constancia y tacto en el Gobierno. En diciembre de 1902 fue nombrado Vicario Capitular «sede vacante» de la Diócesis de Santa Marta.

Más sobre

Y un año después, el 18 de diciembre de 1903, el Papa San Pío X lo nombró Obispo de dicha Diócesis. Durante los 8 años que la rigió se dedicó con gran abnegación a la atención de sus diocesanos.

Hizo por tres veces la visita pastoral a su dilatada Diócesis. Prestó un cuidado especial al Seminario y a los sacerdotes. Dedicó totalmente sus ingresos a las obras de la Catedral Basílica y a la construcción de otras iglesias.

En 1911 viajó a España para cuidar su salud, que se fue deteriorando, por lo que presentó la renuncia al obispado, que se le aceptó el 2 de diciembre de 1912. Falleció santamente en el convento de la Magdalena de Massamagrell (Valencia) el 22 de agosto de 1914. La causa de su beatificación fue iniciada desde el año1931.

Los fieles visitan constantemente su sepulcro e imploran en todas partes la intercesión de este gran siervo de Dios, y son muchos y grandes los favores que se alcanzan por su mediación.

DEVOCIÓN SAMARIA

Ocho años estuvo el padre Francisco Simón Ródenas a cargo de la Diócesis de Santa Marta, desde 1903 a 1911, tiempo en el cual tuvo la oportunidad de cumplir con su servicio evangelizador, dejando sus huellas en los fieles católicos, entre ellos doña Elena Riascos de Zabaraín (q.e.p.d.), madre de don Orlando Zabaraín Riascos, director de la Fundación San Vicente de Paúl.

Don Orlando Zabaraín Riascos, recuerda que cuando era niño y se enfermaba, su mamá doña Elena Riascos, rezaba con mucha devoción una oración que le había regalado el Obispo Francisco Simón, para que intercediera por la salud de su hijo. Tanta era la fe que le tenía a la oración que la estampa se la colocaba al niño en la frente y en poco tiempo se recuperaba de los malestares.

Hoy, luego de muchos años, don Orlando Zabaraín, le tiene mucha fe y en gratitud donó a la Diócesis de Santa Marta un cuadro con la imagen del Obispo Francisco Simón Ródenas,

MÁS DEVOTOS

Doña Fanny Paredes de González, al igual que su hermano Rafael Paredes, fieles devotos católicos samarios, conservan 'reliquias' del Obispo Francisco, las cuales heredaron de su madre Eloisa Infante.

Estas reliquias tienen que ver con estampas e imágenes de la Virgen María Auxiliadora y la más importante el bonete (gorra que suele tener cuatro picos, usada por los eclesiásticos) la cual conserva como una reliquia Rafael Paredes, en Bogotá. Quien dice ser testimonio de un milagro a través del bonete, porque el iba a ser operado de la rodilla, y la cirugía no llegó a realizarse por la fe que le tuvo al futuro santo.

El bonete y otras reliquias primero estuvieron en poder de la señora Eduarda Bravo, quien vivía cerca de la Catedral y era la encargada de arreglarle las sotanas y demás vestuarios a Monseñor, luego ella se las obsequió a la señora Eloisa Infante, como agradecimiento por ser una dama bondadosa con su familia, y ésta a su vez se las entregó a sus hijos.

MUCHOS RECUERDOS

Monseñor Ugo Puccini Banfi, Obispo de la Diócesis de Santa Marta y nos confirmó que sin duda alguna en Santa Marta hay muchos recuerdos del Obispo Francisco Simón Ródenas, y por ello le guardan mucha devoción.

Además fue una persona que vivió como un héroe su devoción sacerdotal, convirtiéndose en un gran servidor de Dios. "Para la Iglesia Católica es un importante logro este anuncio del Vaticano, solo falta que se comprueben los milagros que haya realizado el padre Francisco para que sea beatificado y vaya camino a la santidad", precisó monseñor Ugo Puccini Banfi.

HOY DIARIO MAGDALENA


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santamartaviva.com
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