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"Todos los movimientos sociales tienen que romper con su versión para el 1%"

07/03/2018 13:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Nancy Fraser (Baltimore, 1947) milita al frente de la lucha feminista y la teoría crítica desde finales de los años 60. Crítica de lo que ella denomina "feminismo neoliberal", sus teorías sobre el reconocimiento y redistribución como términos para entender las desigualdades sociales son muy influyentes.

En su trabajo, describe la historia del feminismo como un drama en tres actos. ¿Cuáles son y en qué medida vienen marcados por el cese de las luchas por la redistribución en favor del reconocimiento?

Cuando el feminismo de segunda ola irrumpió en los 60 y 70 formaba parte, claramente, de la Nueva Izquierda y de la oleada de levantamientos juveniles, del antimperialismo. Era el tiempo de la Guerra de Vietnam, del movimiento por los derechos civiles, del poder negro. El feminismo de segunda ola desarrolló un cariz radicalmente anticapitalista, antimperialista y antirracista. Hasta que empezó a gravitar en una dirección liberal y se convirtió en lo que yo llamaría un movimiento meritocrático en lugar de uno igualitario. La idea es que se intentan desmantelar las formas de discriminación que impiden el ascenso de las "mujeres talentosas" a la cima de la jerarquía corporativa. Según este modelo, la igualdad de género significa, en esencia, que las mujeres de la clase directiva sean iguales a los hombres de la clase directiva. No significa realmente desarrollar una sociedad igualitaria para todos.

Sin embargo, su relato no termina ahí. ¿Qué abre la puerta a la posibilidad de un tercer acto?

Cuando estalla la crisis financiera en 2007/2008, se empieza a cuestionar la idea del capitalismo neoliberal, globalizador y financiarizado. Comenzamos a ver una revuelta contra el neoliberalismo, que empieza a inquietarse. Esto constituye para mí el tercer acto del drama, una oportunidad para un nuevo tipo de feminismo.

Observando el panorama actual, ¿dónde le parece que puede surgir una alternativa?

Lo que nos presentan una y otra vez las élites políticas es una elección entre una emancipación superficial, meritocrática, conectada con la globalización neoliberal de las finanzas..., que podemos llamar neoliberalismo progresista, y el populismo reaccionario. Esas son las dos opciones. El neoliberalismo progresista de, pongamos, Hillary Clinton, contra el populismo reaccionario de Donald Trump, que promete proteger a los trabajadores de los destrozos del mercado, pero que está a menudo infectado de un tinte persecutorio, que busca señalar chivos expiatorios.

En Estados Unidos hubo una tercera opción, Bernie Sanders, que podríamos llamar populismo progresista. Sanders intentaba proteger a los trabajadores con una visión emancipadora no persecutoria, inclusiva, que defiende los postulados de la igualdad de género, el antirracismo y todo eso. Desgraciadamente, esa tercera alternativa no superó las primarias en nuestro sistema electoral. Pero no diría que esté completamente muerta. Creo que sigue siendo una opción que debe desarrollar la izquierda. La idea sería combinar la protección social con la emancipación, y esa es una combinación que no se ha intentado todavía.

¿Qué gramática debe guiar al feminismo y el resto de movimientos de nuevo cuño para evitar repetir los errores del pasado?

Creo que Sanders, en cierta medida, nos mostró el camino. Habló de un sistema amañado contra los pobres. Habló de la clase de los multimillonarios. Empleó, o sugirió, el lenguaje del movimiento Ocupa Wall Street. El tipo de feminismo que Sanders representa tiene más posibilidades de ser un feminismo para todas las mujeres, para las mujeres pobres, para las mujeres negras, para las mujeres de la clase obrera... Y esto se acerca más a mi tipo de feminismo.

Hoy estamos en condiciones de afirmar que el feminismo reciente que se alió con el neoliberalismo progresista fue el feminismo del 1%, y ahora estamos dedicadas a construir un feminismo para el 99%. Creo que tenemos que hacer que todos los movimientos sociales rompan con su versión para el 1%. Necesitamos un ecologismo para el 99%, un antirracismo para el 99% un movimiento de emancipación LGBTQ para el 99%. Y creo que esa es la alternativa que podríamos llamar populismo progresista, que intenta combinar la vertiente de la protección social con la vertiente emancipadora.

¿Y cómo debería ser el nuevo feminismo?

Un movimiento como el feminismo no debería luchar por la idea de que hay una identidad o ethos feminista diferente, que requiere de un reconocimiento afirmativo para equipararse con la masculinidad. No; diría que las políticas del reconocimiento en un movimiento feminista deberían ser las luchas contra las formas del estatus de desigualdad ligadas a los términos de género. Y eso deja muy abierta la posibilidad de revalorizar "lo femenino", sea lo que fuere. Por eso intento desligar las políticas de reconocimiento de las políticas de identidad.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (1740 noticias)
Fuente:
ctxt.es
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Tipo:
Reportaje
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