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Ocultez de Israel en los esquemas de intervencionismo en Latinoamérica

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16/08/2019 22:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Israel juega a la escondida junto a Brasil en contra de los intereses de Venezuela hacia el mundo

Asidero

Washington no tiene intenciones de reconocer la legitimidad del presidente sirio, Bachar al-Assad, ‎a menos que Moscú se comprometa a forzar los iraníes a salir de Siria. Pero, señaló Dimitri Peskov el 3 ‎de junio de 2019, Estados Unidos no tiene derecho a hacer ese tipo de reclamación ya que la ‎República Árabe Siria es un Estado soberano. ‎

Después de 3 semanas de tranquilidad, Israel retomó –el 31 de mayo y el 2 de junio– sus ‎bombardeos esporádicos contra objetivos iraníes en suelo sirio. La defensa antiaérea rusa ‎no intervino. ‎

Aunque Israel declara lo contrario, el objetivo de la alianza militar entre Siria e Irán no es ‎destruir Israel sino proteger ambas repúblicas del expansionismo sionista. Y esa alianza irano-siria ‎tiene se originó bajo la administración Eisenhower, cuyo secretario de Estado, John Foster ‎Dulles, viajó personalmente a Damasco para armar al ejército sirio. ‎

Durante los 8 últimos años, Washington ha acusado al presidente sirio, Bachar al-Assad, de ‎practicar la tortura contra su pueblo. Diferentes órganos estadounidenses han acumulado ‎supuestos testimonios y gastados cientos de millones de dólares sin hallar la menor prueba ‎concreta que respalde esa afirmación. Estados Unidos parece ahora dispuesto a renunciar a esa ‎propaganda de guerra. ‎

El medio informativo online Middle East Eye afirma que Arabia Saudita ha trazado un plan para echar ‎abajo la imagen positiva del presidente turco Recep Tayyip Erdogan y basa su afirmación en un ‎documento confidencial del Emirates Policy Centre, al cual tuvo acceso. ‎

Varios diarios árabes establecen una relación entre ese plan y la prohibición de entrada emitida ‎por Arabia Saudita contra 80 contenedores cargados principalmente de alimentos perecederos, que permanecen a la intemperie y sometidos a altas temperaturas. ‎Esos medios citan además la ausencia del presidente turco en la última cumbre de la Organización ‎para la Cooperación Islámica, realizada en Arabia Saudita. ‎

Otros recuerdan las tensiones surgidas entre Arabia Saudita y Turquía desde que este último país ‎reveló que el millonario Jamal Kashoggi había sido asesinado en la sede del consulado de Arabia ‎Saudita en Estambul. Antes del asesinato de Kashoggi, otras 4 personalidades sauditas habían ‎desaparecido sin que se prestara a sus casos la misma atención que al crimen revelado por ‎Turquía. ‎

Pocos medios abordan en detalle el conflicto turco-saudita sobre la Hermandad Musulmana. ‎Tampoco se menciona en la prensa el hecho que el ejército turco –que ya cuenta con presencia militar en Qatar, Kuwait, ‎Sudán y el Mar Rojo– ha ido cercando poco a poco el reino saudita con sus bases militares. ‎

He comenzado con este fragmento, porque es necesario refrescar la memoria sobre la caída de Libia y luego vendría Siria. En esto de las espinosas relaciones de Estados Unidos (sus gobiernos) con las sociedades y gobiernos de América Latina. No todo ha sido miel sobre hojuelas… ni lo sigue siendo. En el caso de El Salvador, la cooperación que se ha recibido después del fin de la guerra civil, o las oportunidades dadas a miles y miles de migrantes (que por cierto no reciben nada regalado, sino que trabajan duro para sobrevivir, sobretodo en el cultivo de la Sábila) no debe ser óbice para pasar de largo sobre su papel en el terror y la violencia estatal de la década de los ochenta, o para justificar o ser cómplices de sus arrebatos intervencionistas, en el presente,   contra de Venezuela.

El 1 de junio recién pasado fue investido como Presidente Constitucional de la República Nayib Bukele, completando de ese modo un nuevo ciclo de relevos presidenciales ininterrumpidos desde 1984. Han sido muchas las voluntades y energías que han estado en juego –durante toda esa etapa histórica— para asegurar que los sucesivos traspasos de gobierno hayan sido pacíficos y en el marco de la legalidad constitucional. Los desaciertos y las insatisfacciones no deberían impedir valorar la importancia de lo conseguido en ese ámbito en particular, mismo que en la mayor parte de la historia política nacional, en el siglo XX, fue motivo de discordias, abusos y fraudes. Quienes aportaron sus esfuerzos y sacrificios para que ello fuera posible son dignos del mejor de los agradecimientos por parte de quienes, en el presente, son beneficiarios de algo que muchos de ellos (y ellas) sólo pudieron soñar.

 

En El Salvador, desde 1984 hasta el día de ahora, se ha afianzado, política e institucionalmente, la convicción de que cada ejercicio de gobierno comienza un 1 de junio y termina, cinco años después, un 31 de mayo. Asimismo, se ha hecho cada vez más claro, tanto en la clase política como en los sectores críticos de la sociedad, que un desafío ineludible para cualquier gobierno es asegurar la gobernabilidad democrática. Esta preocupación guarda relación con las dinámicas sociales, criminales, empresariales, culturales y ambientales se han incubado en el país desde la firma de los Acuerdos de Paz, y que, en distintos momentos, desde 1992 hasta 2019, se han convertido en una seria amenaza para la estabilidad socio-política, el bienestar y la convivencia pacífica entre los salvadoreños.

Se haya sido consciente o no de ello, diseñar una fórmula para la gobernabilidad ha sido, hasta el momento actual, una de las principales preocupaciones de los gobernantes de El Salvador. Desde 1994 hasta 2019, cada presidente –con sus respectivos equipos estratégicos— ha tenido que dedicar energías y pensamiento, por un lado, a la elaboración de su propia fórmula de la gobernabilidad y, por otro, a su puesta en práctica a lo largo del quinquenio. En ambos aspectos, se han tejido las visiones políticas e ideológicas de los líderes, las alianzas e intereses económicos y las capacidades intelectuales y profesionales de quienes han tenido a su cargo su realización. Y todo ello para responder, desde el gobierno, a los variados y complejos problemas que plantea la realidad social, económica, política, cultural y ambiental.

 

Se tiene que decir aquí que lo que impone a los gobiernos la tarea de crear y ejecutar una fórmula para la gobernabilidad es la realidad (social, económica, política, cultural y ambiental), cuya complejidad y dinámicas exigen de aquéllos una respuesta que asegure el mantenimiento del orden social, el respecto de la legalidad y la institucionalidad, el bienestar colectivo y la paz. Precisamente, porque hay dinámicas complejas (exclusiones, pobreza, demandas insatisfechas, deterioro de la convivencia social, violencia criminal), que anuncian brotes de ingobernabilidad, es que los gobiernos (y los Estados) no pueden dejar de preocuparse por garantizar la gobernabilidad. Se entiende, así, por qué en la postguerra salvadoreña –dada la persistencia de dinámicas como las apuntadas, y otras— esa ha sido una preocupación siempre presente en las distintas gestiones gubernamentales.

Oriente Medio, sacudido por EE.UU, ahora es Latinoamérica

Hace 4 años, Venezuela fue teatro de otro intento de golpe de Estado. Aquella operación incluía ‎varios asesinatos y una manifestación que tomaría por asalto el palacio de Miraflores, sede de la ‎presidencia de la República. La televisora multinacional TeleSUR demostró entonces que aquella ‎intentona estaba dirigida por extranjeros que habían llegado a Venezuela en los días que ‎precedieron los hechos. Eran individuos que no hablaban español y el trayecto que debía seguir la ‎‎“manifestación” estaba marcado en las paredes de las calles de Caracas con estrellas de David e ‎instrucciones en hebreo. ‎

Según las grabaciones de video y audio de las reuniones entre los golpistas en ciernes, no fue ‎Estados Unidos el organizador de la intentona –aunque es probable que la haya supervisado– ‎sino más bien agentes israelíes. Durante los últimos 72 años, la CIA ha organizado una enorme ‎cantidad de «cambios de régimen», mediante «golpes de Estado» o «revoluciones de ‎colores». En aras de incrementar su eficacia, la CIA puede ahora confiar misiones idénticas a ‎varias unidades a la vez, o incluso “subcontratar” la realización de ciertas operaciones. ‎Entre esos “subcontratistas” a menudo se encuentra el Mossad israelí, que ‎a su vez suele trabajar también para muchos otros clientes. ‎

Los análisis clásicos del siglo XX –según los cuales Estados Unidos prefiere poner en el poder a ‎regímenes obedientes– se han vuelto obsoletos en la etapa actual del capitalismo financiero ‎transnacional.  corresponde al sentido de la ‎doctrina militar Rumsfeld/Cebrowski, en vigor desde el año 2001, doctrina cuya aplicación ya ha devastado el «Gran Medio Oriente» o ‎ ‎«Medio Oriente ampliado» y que ahora apunta hacia la «Cuenca del Caribe». ‎

Los venezolanos que siguen a Guaidó, creyendo que el apoyo de Estados Unidos los llevará a la ‎victoria, ahora tienen ante sus ojos la prueba de que están equivocados. El opositor iraquí ‎Ahmed Chalabi y el opositor libio Mahmud Jibril regresaron a sus países respectivos como parte ‎del equipaje de las tropas estadounidenses. Pero nunca pudieron alcanzar las posiciones que esperaban. ‎ Venezuela, en estos últimos tiempos ha sido asediada por los Estados Unidos de Norteamérica, quien muy hábilmente ha constituido un cuerpo independiente  de acción y que cuenta con la ayuda de Jair Bolssonaro, presidente de Brasil y de los israelitas que vienen asesorando sus cuerpos de seguridad y pastores evangélicos pentecostales que desean poder en Latinoamérica, cuidado con que ORA, es un grupo evangélico camuflado en el Gran Polo Patriótico y cuyo director, Luis Reyes iba a ser entrevistado por el reconocido moderador de Dossier Walter Martínez en su acostumbrado programa internacional televisivo.

Soy evangélico desde muy pequeño y bautizado por esa línea espiritual bíblica y los sectarios pentecostales no cubren las expectativas cristianas y su fin es hacer grandes negocios con el Estado y participar en la política para darle una base sólida a sus negocios. No son de mi confianza y una secta pentecostal le quitaba todo el sueldo a mi esposa hasta sus prestaciones sociales y el pastor es un acaudalado empresario pentecostal y en una oportunidad rivalizó y luego se entrevisto con el presidente Nicolás Maduro Moros, quien constantemente es engañado por algunos de sus ex ministros y asesores. Económicos que lo debilitan a través del quebrantamiento de la estructura del Estado.

No cabe duda, La CIA y los israelíes no quieren al presidente Maduro Moros y ya montan sus puntos de formación terrorista en Guyana y Colombia, porque más al Sur, esta Brasil, donde se encuentran grupos israelíes que, como dije al principio, sus comandos estuvieron en tierras de Siria y la frontera con Irán.

Es fundamental señalar, en primer lugar, que el golpe abortado apuntaba contra el presidente ‎constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, así como contra el presidente autoproclamado ‎Juan Guaidó ya que los golpistas planeaban poner en el poder a un tercero: el general retirado ‎Raúl Isaías Baduel. ‎

Este último, ex jefe del estado mayor y posteriormente ministro de Defensa del presidente Hugo ‎Chávez, había sido destituido por el propio Hugo Chávez. Baduel se volvió entonces contra Chávez ‎y se puso a la cabeza de la oposición en 2009. Finalmente resultó que Baduel se había apropiado ‎indebidamente de fondos del ministerio de Defensa, por lo que fue juzgado y condenado a 7 años ‎de cárcel. En 2015, se le concedió el régimen de libertad condicional, cuyos términos violó, ‎lo cual le valió ir a la cárcel nuevamente, en enero de 2017, ya bajo la administración del ‎presidente Maduro. Baduel fue imputado entonces por delitos contra la independencia y la ‎integridad de la Nación. Los golpistas habían previsto la organización de un comando armado ‎cuya misión sería sacar a Baduel de la cárcel y trasladarlo a los estudios de la televisión estatal ‎para proclamarlo presidente y anunciar el cambio de régimen.

El ministro de Información de Venezuela, Jorge Rodríguez, evitó prudentemente pronunciarse ‎sobre si los israelíes que dirigían el intento de golpe planificado para el 24 de junio trabajaban ‎o no para el Estado israelí. Pero son numerosos los ejemplos anteriores de que una participación ‎de Israel cae dentro de lo posible. ‎

La injerencia de los servicios secretos israelíes en Latinoamérica data de 1982. En Guatemala, ‎el presidente “judeo-cristiano” Efraín Ríos Montt masacró al menos 18 000 miembros de los pueblos ‎originarios. Mientras el general Ariel Sharon invadía el Líbano, el Mossad realizaba en Guatemala ‎‎–a la sombra del general Ríos Montt– “experimentos sociales” como el que había iniciado ‎desde 1975 en la Sudáfrica del apartheid: la creación de bantustanes para las poblaciones mayas, ‎modelo aplicado a los palestinos después de los Acuerdos de Oslo, firmados en 1994. ‎Contrariamente a la tradicional lectura optimista de los acontecimientos, el hecho que el ‎primer ministro israelí Yitzhak Rabin haya supervisado personalmente los “experimentos sociales” ‎en la Sudáfrica del apartheid no demuestra que Rabin fuese de buena fe cuando ‎se comprometió en Oslo a reconocer un Estado palestino desmilitarizado. ‎

En los últimos 10 años, los servicios secretos de Israel  «autorizaron» la firma «privada» israelí Global CST a dirigir la operación Jaque para liberar –‎en 2008– a la política colombiana Ingrid Betancourt, rehén de las FARC ;‎  enviaron francotiradores a Honduras para asesinar a los líderes de las manifestaciones contra el ‎golpe de Estado que sacó del poder al presidente constitucional Manuel Zelaya, en 2009 ;‎   participaron activamente en el derrocamiento de la presidente brasileña Dilma Roussef, ‎en 2016, interviniendo en el Banco Central de Brasil, en el aparato de seguridad de los Juegos ‎Olímpicos de Río de Janeiro y en el Senado brasileño.‎

Además, el ejército de Israel tiene alquilada actualmente una base submarina en Chile;‎   ha enviado miles de soldados israelíes a pasar cursos de 2 semanas en las grandes extensiones ‎de tierra que el magnate Joe Lewis posee en la Patagonia argentina.‎

Aquí, todos saben lo que pasa, nadie es inocente, la gran pregunta es porque el gobierno bolivariano permite una multiplicidad de devaluaciones y el hambre que soporta el pueblo, fiel a las argumentaciones de su comandante originario, no se levanta o cacerolea contra el régimen.

Varios diarios árabes establecen una relación entre ese plan y la prohibición de entrada emitida ‎por Arabia Saudita contra 80 contenedores cargados principalmente de alimentos perecederos,

 

 


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Emiro Vera Suárez (1111 noticias)
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