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La palabra comunicación evoca significados diferentes - Trascender la información

19/04/2012 00:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La palabra comunicación evoca significados diferentes. Debido a la influencia anglófona muchos la asocian a los medios masivos mientras que las prácticas concretas en el ámbito del desarrollo y de la cultura reivindican la palabra con un sentido de participación y democracia.

imageLos medios masivos – mal llamados medios de comunicación– continúan jugando un papel importante en niveles políticos donde se toman las decisiones que afectan a la mayoría de la población y donde la visibilidad de las instituciones es el objetivo primordial. Mientras tanto los medios ciudadanos, comunitarios o alternativos construyen espacios de reflexión y de poder popular que en situaciones de crisis emergen con fuerza colectiva y en situaciones de paz social contribuyen a reafirmar la identidad y la cultura de las comunidades.

Los malentendidos sobre la comunicación van desde su confusión con la información y su asimilación a los medios masivos, hasta la homologación de periodistas y comunicadores, la falta de distinción entre el "acceso" y "apropiación" del proceso comunicacional.

Preocupa la distancia que existe entre el discurso teórico de la comunicación y las prácticas, es decir, entre la academia y la realidad social. Con frecuencia, lo que se escribe sobre y desde la práctica no va más allá de lo descriptivo, mientras que la teoría se sigue elaborando con base en relecturas de textos, sin asidero real en los cambios que ocurren en el terreno concreto de la experiencia.

Son muchas las experiencias, tanto de comunicación participativa como de medios independientes, que conciben la comunicación como un diálogo que integra individuos y comunidades, a través de muchas formas e instrumentos, y que tiene por objetivo el cambio social. Todas las experiencias son particulares, tienen una identidad propia y distinta. Por ello fracasan los modelos ambiciosos que pretenden llevarlas "a gran escala" sin entender que son exitosas porque están dimensionadas adecuadamente y no son repetibles porque las caracteriza su anclaje cultural en la diversidad.

En toda disciplina de estudio pero sobre todo en comunicación, es imprescindible utilizar adecuadamente las palabras con las que nos referimos a la comunicación y a la información. Lamentablemente, en los propios centros académicos donde se forman nuevas generaciones de comunicadores, y en los propios ámbitos donde trabajan cuando ingresan al mercado laboral profesional, el mal uso de los términos provoca confusiones. Los malentendidos empezaron hace más de 25 años cuando se tuvo la pésima idea de cambiar el nombre de las escuelas de periodismo a facultades de "comunicación social", cuando en realidad muy poco cambió en los contenidos: esas facultades siguen promoviendo un perfil de periodista o "informador" dirigido a los medios (prensa, radio, televisión, cine), algunas forman teóricos de la comunicación, y muy pocas forman comunicadores.

No se trata de etiquetas solamente, sino de contenidos. Los periodistas trabajan en el campo de la información y los comunicadores en el campo de la comunicación. Desde luego, no es lo mismo comunicación que información, ambos campos son distintos, pero ni siquiera los profesores de periodismo son capaces de manejar con propiedad las diferencias. La etimología griega de la palabra comunicación la asocia a conceptos muy diferentes a los de la palabra información.

La comunicación (comunio, comunicatio )es el acto de compartir y de participar, tiene por objeto "poner en común" y "crear comunidad", lo cual implica diálogo y horizontalidad; mientras que el periodismo es vertical y en un sólo sentido, porque informa, es decir, pretende "dar forma" (dictaminar) a lo "informe" (lo que no tiene forma determinada). La comunicación es intercambio y diálogo en múltiples sentidos, mientras que en la información hay un polo vertical generador de contenidos. Acudir a un diccionario etimológico ayuda a empezar a distinguir entre información y comunicación.

Los intereses comerciales –antes que los académicos– definen el rumbo de las universidades privadas y a veces también las públicas. Hay más de 2 mil facultades de periodismo en el mundo, que reproducen cada año una legión de profesionales para la radio, para la televisión, para la prensa escrita, para las agencias de publicidad y de relaciones públicas. El perfil práctico de esos estudios no corresponde a la misión de las universidades, sino de las escuelas técnicas. La misión de las universidades es ante todo la creación de conocimiento a través de la investigación y la reflexión, no solamente la reproducción de las mismas enseñanzas.

En contraste, en el mundo no hay más de 30 universidades que cuentan con una especialización en la comunicación concebida como proceso de diálogo, necesaria para el desarrollo y el cambio social. En países donde los medios masivos ya están saturados, los periodistas novatos encuentran trabajo como relacionadores públicos en empresas o instituciones gubernamentales, para elaborar boletines institucionales o convocar a conferencias de prensa. Sin embargo, faltan muchos comunicadores en los programas de desarrollo social, así como faltan pensadores y estrategas de la comunicación para el diseño de políticas nacionales.

Un comunicador es un profesional formado con pensamiento estratégico, capaz de planificar acciones de comunicación de mediano y largo plazo. El comunicador entiende la comunicación como un proceso, no como una suma de mensajes en los medios masivos. Tiene un perfil que le permite ser facilitador de procesos de comunicación participativa para el cambio social, en los cuales la interculturalidad es un eje esencial.

Medios interculturales

Los medios llamados comunitarios, alternativos, alterativos, participativos, ciudadanos, horizontales, populares y muchas otras denominaciones, cumplen una función fundamental en el fortalecimiento de la identidad y de la diversidad cultural. No me interesa debatir el contenido semántico de cada término en pos de una definición exacta. Las definiciones abundan, todas diferentes y todas parecidas, pero lo que me parece más importante es caracterizar a los medios del "tercer sector".

Sus objetivos suelen ser específicos y variados, desde ofrecer información para responder a las necesidades de los miembros de la comunidad, hasta abrir espacios de participación, para fortalecer las voces de los sectores más débiles. En otras palabras, la programación y la generación de contenidos locales propios son el reflejo de la plataforma comunicacional. El tema de la propiedad y del control del medio es crucial, pero más lo es la apropiación del proceso comunicativo, y no solamente en relación a la propiedad física de los equipos o propiedad legal de la frecuencia. Si bien la propiedad de la infraestructura puede ser determinante, no basta para calificar a un medio de participación ciudadana como comunitario. Otro aspecto fundamental es la pertinencia lingüistica y cultural, es decir la manera como un medio comunitario representa la identidad local, y lo hace alentando la participación en la toma de decisiones. El grado de profesionalismo de quienes asumen las responsabilidades en un medio ciudadano no es un tema determinante.

Con frecuencia, debido a la carencia de recursos humanos y económicos, la responsabilidad recae en voluntarios que improvisan. Sin embargo, estos mismos voluntarios, inexpertos e improvisados cuando comienzan, pueden llegar a convertirse a través del tiempo en hábiles comunicadores y en profesionales de la información como sucedió en las radios mineras de Bolivia.

Las formas de financiamiento no definen necesariamente la calidad alternativa o comunitaria de un medio ciudadano. La historia muestra que muchas experiencias de comunicación popular o participativa se iniciaron con insumos externos, a veces de ONGs o de iglesias progresistas y a veces de gobiernos o de organismos internacionales, pero evolucionaron en diferentes direcciones de acuerdo al grado de participación democrática, antes que determinadas por las fuentes de financiamiento. Sin embargo, es innegable que un financiamiento directo y sostenido puede distorsionar la vocación de servicio comunitario de un medio.

Tampoco el tamaño de un medio comunitario lo define como tal. Muchos países ponen límites a la potencia de los transmisores o al área de cobertura, pero ello no determina el modo de relacionamiento del medio con su comunidad. Lo determinante es la estructura organizativa, la plataforma comunicacional, los objetivos de cambio social.

La diversidad cultural, es decir, la multiplicidad interactiva de expresiones de las culturas a través de los medios comunitarios, son el rasgo principal y también la mejor garantía de sostenibilidad del proceso comunicacional alternativo. Etcetera

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Autor:
Patiobonitoaldia (1190 noticias)
Fuente:
patiobonitoaldia.org
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Reportaje
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