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Pasado político, debates electorales y administración publica

27/11/2012 16:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Durante los dieciséis años el convenio bipartidista conocido como FRENTE NACIONAL (1959 a 1974), permitió a los partidos tradicionales (liberales y conservadores) mantenerse en el poder bajo el esquema de la milimetría

LO POLITICO

Durante los dieciséis años el convenio bipartidista conocido como FRENTE NACIONAL (1959 a 1974), permitió a los partidos tradicionales (liberales y conservadores) mantenerse en el poder bajo el esquema de la milimetría. Las entidades estatales, se repartían equitativamente entre ellos y esto se repetía en gobiernos departamentales y municipales. Esto variaba, cuando se elegía el nuevo congreso de la república (senadores y representantes), conocido por todos como “elecciones de mitaca”. Los resultados incidían en el reparto de cuotas burocráticas y de poder, en la conformación del gabinete ministerial del presidente de turno e, igualmente en la conformación de los despachos departamentales, de asambleas departamentales y concejos municipales de las capitales, materializándose como “las mayorías” en los cuerpos colegiados.

Centralismo . En esos dieciséis años, los municipios y sus “ políticos”, nunca propendieron por un desarrollo ordenado, planificado y futurista, lo que contribuyó a no progresar y, los pocos programas de inversión social que se adelantaban en ellos, igualmente eran adjudicados desde la capital del país o de departamentos. Los alcaldes municipales, eran espectadores de las inversiones y obras que se ejecutaban.

Los ministerios, invertían recursos nacionales en programas especiales, de infraestructura social como, hospitales, puestos de salud, escuelas básicas de primaria o bachilleratos y en algunos municipios, pequeños abastos de agua potable o saneamiento ambiental, heredados del gobierno de Gustavo Rojas Pinilla, depuesto en Mayo 10 de 1957.

Centralismo departamental.- Los mandatarios municipales y cuerpos colegiados (concejos), compuestos en su mayoría por personas de escasa preparación académica y desconocedores de normas legales existentes para la época, no tenían capacidad de gestión ante el gobierno departamental, y no contaban con presupuestos considerables, que permitiera alguna autonomía en el campo de la inversión pública, ejercida desde el gobierno departamental. Los filtros o antesalas de las obras o proyectos eran las Asambleas departamentales y sus diputados.

Senadores, representantes y diputados elegidos a través de los votos de la provincia ofrecían en sus campañas proselitistas, inversiones y obras en los municipios que visitaban y, una vez elegidos, lo prometido sólo era eso, promesas. Era tal la trasparencia, que una vez conocidos los resultados electorales, ganadores o perdedores se volvían invisibles, repitiendo el mismo ejercicio cuatro años después, ante los mismos asistentes y con las mismas promesas. Hoy, igual.

Los municipios con bajos recursos, producto de recaudos por concepto de impuesto de industria y comercio, a tiendas y graneros, cantinas, rifas o espectáculos e impuestos prediales, conformaban los ingresos presupuestales, gastados en nóminas compuestas por personas sin mayores conocimientos del gasto público. La inversión planeada no existió, dándose casos en que los alcaldes, tesoreros y camarillas del gobernante, manejaban los recursos, como plata de bolsillo, pagando cuentas y gastos personales o del grupo que hacía parte de la administración municipal. Los municipios, quedaban en manos del gobernante del momento, sus familias y allegados, como un bien patrimonial o herencial. Los nombramientos de personas que componían el gobierno, estaban sujetos a compadrazgos o, al cambio en el ámbito nacional o departamental y se dieron casos en municipios, que en períodos menores a dos o tres años, tuvieron más de un alcalde, nombrado obviamente por el gobernador departamental, quien a su vez era el resultado del juego pre establecido. Los concejos municipales, sesionaban o se reunían en cualquier lugar y, sus “mayorías” variaban caprichosamente, dependiendo de las relaciones que en ese momento, se mantuvieran con el alcalde. Sus recintos cambiaban de domicilio intempestivamente. Hoy, tampoco ha variado localmente.

Grupos o partidos ganadores, literalmente barrían con las nóminas de los perdedores y no había continuidad en los procesos administrativos ni funcionalidad estatal. El estado cambiaba, en la medida en que se acomodaban los intereses del bipartidismo imperante. No había una política de gobierno coherente con la actualidad nacional y, lo que un gobierno iniciaba como programa dirigido hacia un sector, el nuevo gobierno, lo desconocía o archivaba, con detrimento económico para el fisco, perdiéndose millonarios recursos y, los municipios pequeños, veían como sus expectativas y necesidades se frustraban y su desarrollo se truncaba.

CONSECUENCIAS Y VICIOS DEL BIPARTIDISMO.

Finalizado el frente nacional en 1974, los gobernantes elegidos subsiguientemente a dedo, no se desconectaron ni rompieron con el pasado y absurdo estilo. Siguieron sutilmente o abiertamente ejerciendo el poder de igual manera. El país no cambió y en la región Caribe, se deterioraron las costumbres políticas y el desarrollo se estancó. Las administraciones municipales, nunca planificaron su desarrollo urbano, ni económico y todo recaía o se hacía en forma improvisada por el alcalde designado, que en alguna manera recibía apoyo del gobierno departamental. Las gobernaciones, carecían de dependencias realmente técnicas y las existentes, no eran más que parte de la burocracia rampante, que se movían al vaivén del comportamiento político y conveniencias de los partidos.

Ministerios, entes de control, “institutos descentralizados”, embajadas, consulados, puertos y otros organismos, se negociaban y pactaban igualmente, dependiendo de los guarismos electorales y, las rebatiñas entre los grupos produjeron las divisiones en los partidos, era el modelo de gobernabilidad. Los partidos desaparecieron, se atomizaron, dando paso a grupos o “tendencias” liderados por algún personaje de renombre o ascendencia, apareciendo los “ismos”: lopismo, pastranismo, llerismo, turballismo, y otros.

Cuatro décadas después del llamado frente nacional, seguimos practicando el equivocado ejercicio, apareciendo muchos y efímeros partidos, disidencias de los tradicionales, polarizados y desconocidos por sus integrantes y directivos. Los nuevos partidos políticos, se han conformado por personas inescrupulosas, de comportamiento obscuro, con dineros o capitales de origen turbio, que en algún momento el ex presidente López llamó, “la clase emergente”. También se conocen como dineros calientes y, en términos populares, como traquetos, mafiosos o lavados de activos y, por último, dineros de las mafias del narcotráfico, que ha dado origen a la corrupción administrativa, carruseles de las contrataciones y otros adjetivos.

Ministerios, entes de control, secretarías departamentales eran feudos políticos, bandas transportadoras de sufragios electoreros, cuyo fin era mantener a su grupo o partido dentro del reparto “equitativo” de las cuotas que se asignaban. Nace el clientelismo de los partidos, sin planes ni proyectos de desarrollo, porque antes de 1989, los gobernantes, eran elegidos a dedo por los partidos, dependiendo del electo presidente de la república, lo que ya era conocido y estaba acordado.

LO ELECTORAL -- ELECCION POPULAR DE ALCALDES (1989)

El Acto Legislativo Número 1, del 9 de enero de 1986, promovido por el presidente Belisario Betancur, dio origen a la primera elección de alcaldes por voto popular el 13 de marzo de1988. Se adopta este sistema, sin embargo, no existía una reglamentación definida acorde con la magnitud de lo propuesto.

Las oficinas de Registraduría del Estado Civil, que funcionaban en los municipios, manejaban informaciones inciertas y desactualizadas en cuanto al número de cedulados (censos electorales). Esto se agravó, con la trashumancia generada por las zonificaciones que se permitieron dentro del marco legal existente, lleno de vacíos, generando censos electorales totalmente inflados. Hubo casos en que el potencial electoral en un municipio, superaba al número de sus habitantes y, la persona elegida como alcalde, con esa irregularidad, invertía grandes sumas de dinero en transporte e inscripción de sus votantes. Aparece entonces el voto mercenario, vigente aún.

No sólo se invertía en la elección del burgomaestre, sino que, se debía elegir dentro del concejo municipal, un número de componentes, que asegurara la mayoría necesaria dentro de ellas, garantizándole al elegido, total gobernabilidad y el tal control político o reparto burocrático; fue la entronización del absolutismo, alcaldes convertidos en omnipotentes reyezuelos.

Los primeros alcaldes del “nuevo sistema”, sin normas complementarias que legitimaran el proceso, sobre todo en la provincia, fueron elegidos inicialmente para períodos de dos años (1989 a 1990, de 1991 a 1992, de 1993 a 1994), ampliado a tres años (de 1995 a 1997, de 1998 al 2000, de 2001 a 2003). Actualmente, se elige al alcalde municipal por igual período presidencial, es decir cuatro años (de 2004 a 2007 y de 2008 a 2011)

Los secuelas del frente nacional desmontado, imperan en el tiempo y, las estrategias de grupos, partidos, o divisiones, se han renovando de modo que, muchos alcaldes, han sido reelegidos por sus votantes más de una vez, rediseñando el trasteo, la trashumancia, y más que todo, el negocio institucionalizado, de la compraventa del voto, producto de las zonificaciones electorales y de la circunscripción nacional, permitiendo a senadores y representantes, perpetuarse casi vitaliciamente dentro del gran estadio de la democracia nacional.

Para ser elegido alcalde en cualquier pueblo o ciudad del país el candidato necesita invertir miles de millones de pesos, gastos que van a salir del presupuesto de lugar donde sean elegidos, porque de sus bolsillos es muy poco lo que tiene para invertir en el negocio. “Las mafias y grupos ilegales siempre han estado al acecho del poder, local y nacional”. Esto no se puede atribuir a fenómenos como la “parapolítica” o la “farc política” o la descentralización administrativa. Juan Manuel Charry, abogado constitucionalista

A pesar de los controles implementados por la ley, de la existencia del Consejo Nacional Electoral, tarjetones, umbral electoral, cifra repartidora, ley de bancadas, veedurías internacionales, organizaciones internacionales de derechos humanos, tipificación de delitos electorales y demás frases impactantes, la práctica dolosa entre electores y candidatos, antes de desaparecer, disminuir o ser controlada, es un contubernio entrambos, haciendo metástasis como en un cáncer, del proceso eleccionario, considerado por muchos como “el camino legal hacia la democracia”. Resultado: microempresas constituidas para ejercer el poder, denunciado por senadores de izquierda, organizaciones investigadoras nacionales e internacionales que exponen sus vidas y las de sus familias infructuosamente.

La gobernabilidad de los ganadores con estos lastres morales, prontuarios rayanos en lo ilícito, lo irresponsable, lo ilegal, lo obscuro y cínico....

Los gobernantes elegidos “popularmente”, al momento de inscribir sus candidaturas, asisten al lugar de la inscripción, aportando un documento de muchas páginas, elaborado por “profesionales conocedores de las realidades municipales”, de las necesidades básicas insatisfechas, de falencias y carencias del sector educativo, de salud, de generación de empleos y productividad agraria, de obras de infraestructura nunca realizadas, de inversiones sociales por hacer, nunca hechas; de las fórmulas para evitar las sempiternas inundaciones, canalizaciones de arroyos que años tras años producen tragedias y damnificados igual que el pasado invierno, programas de subsidios que se diseñan y presupuestan en el nivel nacional con destinaciones especificas y que se abrogan como suyos. Esto es el PROGRAMA DE GOBIERNO, que corresponde a la propuesta del candidato, conocido como VOTO PROGRAMATICO. Esos dieciséis desastrosos años, mas lo adicionado a la fecha, han producido tal dependencia entre los más pobres y los políticos, generando mendicidad y pérdida de la dignidad, ante la carencia de fuentes de trabajo y oportunidades, solo las camarillas o colaboradores muy allegados al elegido, se ven beneficiados en alguna forma.

ACTUALIDAD POLITICA

Todo sigue igual. Programas de gobierno irrealizables, elaborados sin conocimiento de indicadores existentes, maquillados, inflados, subjetivos, inverosímiles o falsos. Son y serán irrealizables porque, el ciento por ciento de los candidatos inscritos, no conocen la realidad fiscal, presupuestal o económica del lugar que ellos aspiran administrar e imaginan que los dineros estatales, se encuentran en pacas, cofres o en las gavetas del escritorio que ocuparan durante su gobierno.

Las oficinas de la Registraduría Municipal del Estado Civil o del Concejo Nacional Electoral, estarán atiborradas, por innumerables tomos de programas inscritos que, si alguien escudriñara el contenido de unos cuantos, comprobaría que son plagios vulgares y propuestas irrealizables cargados con frases de la jerga tecnocrática rebuscada por sus hacedores para descrestar a los pocos que logran leerlos. Formulismo y protocolo, para implementar el show carnavalesco de la inscripción de los candidatos en competencia y la fiesta y jolgorio de las comitivas inscriptoras. El pueblo raso, solo ve en ese momento, la oportunidad de llevar a sus familiares, unos pasabocas para mitigar el hambre, o algún dinero para mañana, el programa no interesa en absoluto.

Sin asesores financieros o técnicos experimentados en lo público, que permitan adelantar alguna gestión dentro de lo legal, la inscripción de la candidatura es irregular, por decir lo menos. Se hacen de lado las sanciones disciplinarias de que han sido objeto por los entes reguladores, por cargos imputados con anterioridad en el campo público y en el peor de los casos, se inscriben aunque en las unidades investigativas como Fiscalía General de la Nación, juzgados de circuitos y tribunales, cursen demandas y procesos por prevaricatos, peculados técnicos o por apropiación, desviación de los recursos estatales, enriquecimiento ilícito y otros hechos punibles, que en otra latitud democrática, serían vedas para ocupar cargos de elección o nombramiento en el sector estatal, hasta cuando esa condición, no haya sido fallada en derecho y que ese fallo sea absolutorio. Para eso están los abogados, dirán algunos.

Aún así, inscriben su candidatura, avalada por senadores que representan los partidos como jefes naturales del movimiento político, conscientes de la situación de sus avalados, y además, en forma descarada e impune, apoyan a más de un candidato a la gobernación departamental en la contienda que para ellos se da, contraviniendo los establecido como unidad de partido o la tan cacareada doble militancia. Se retorna al bipartidismo o igual se habla del pluripartidismo, porque no hay un norte realmente político ni mucho menos, partidos, Sólo negocios o intereses de grupos especializados en el enriquecimiento a través de la cosa pública.

Como cereza del coctel, en su afán ambicioso y desmedido, hacen alianzas con grupos o movimientos políticos regionales disidentes otros movimientos con algún reconocimiento tradicional, uno cualquiera de los nuevos “ismos” existentes, para financiar la campaña, pactando la entrega incondicional de entes públicos, contratos de obras civiles, manejo de los recursos de la salud, la educación, comedores infantiles y hogares geriátricos. Los dineros que financian esas campañas, todos sirven, no importa su origen. Se trata de una empresa que invierte para manejar dineros e inversiones del estado, además de contar con el aval de senadores y el beneplácito de los vendedores del voto y la conciencia, cuya hambre se negocia para un solo día de los más de mil que tendrán que esperar, para que el negocio retorne al mercado. No se eligen alcaldes, ni administradores públicos, se eligen benefactores, no importa si roban.

Así es el juego. Alianzas entre grupos, que apuestan en un casino, donde la banca pagará, a quién más invierta en eso. Un reality más, superior a los de la televisión. Además se cuenta con la lasitud y permisividad de la Registaduría Municipal del Estado Civil, Ministerio del Interior, Procuraduría y directorios nacionales y departamentales de los partidos en liza. Las fábricas de avales, se encuentran en su más alto pico de productividad. Los profesionales del derecho, se alistan para interponer demandas contra los elegidos con las irregularidades anteriores e, igualmente sus colegas, se convierten en contrapartes a favor de los ungidos irregularmente. Normas y reglas están establecidas, escenarios también, negocios de demandas y contrademandas igual. Mientras tanto en los tribunales, sus miembros se relamen, porque esos casos, generan dividendos. El resultado final es y será el mismo. Los pueblos, seguirán siendo más miserables y atrasados, con oportunidades negativas, inversiones y dineros expoliados y, los apocalípticos jinetes de la miseria y el hambre cabalgarán en despoblado, gracias a la inconsciencia de las masas y a la falta de escrúpulos de los candidatos “vencedores”.

La gobernabilidad de los ganadores con estos lastres morales, prontuarios rayanos en lo ilícito, lo irresponsable, lo ilegal, lo obscuro y cínico, tienen dos etapas. Los primeros dos años de gobierno, aplazarán audiencias, dilatarán procesos, sobornaran jueces, magistrados, tribunales y cortes, con el apoyo del senador o senadores que avalaron su candidatura, ante la impávida mirada del ciudadano común, expectante y sometido a la realidad adversa que padece, víctimas de su propio invento.

La segunda etapa del período, será la recuperación de los dineros invertidos en la campaña para hacerse elegir y a la malversación de los fondos públicos, para resarcir los costos del proceso judicial en contra, el pago de sobornos, contrataciones que produzcan los porcentajes necesarios una vez adjudicadas y la quiebra del ente territorial como empresa del estado. La inversión pública, pasará a un segundo plano y lo prometido en su programa de gobierno, con discursos ventijulieros de contenido falaz, populista, ofensivo y destemplado, será recordado por siempre por las personas que acompañaron al candidato, pero que durante su mandato, no fueron incluidos en la nómina administrativa de la cual esperaban hacer parte, por carecer de los perfiles que establece la modernización del estado o, porque las prioridades y compromisos del momento, hacen que lo prometido se diluya, siendo más real lo último. Nacen los resentidos, los desilusionados, los inconformes, los detractores y los opositores.

El final del proceso enredado y difuso, en el mejor de los casos, termina con la destitución e inhabilidad del ganador, dos años después. Se ordena y confirma una nueva elección y, se barajan nuevamente los naipes dentro de los partidos, para hacer llegar a otra persona a ocupar la vacancia existente, sin importar que cualidades y conocimientos tenga, total alguien tiene que ocupar el cargo.

¿Cuánto costó esto? ¿Cuánto costó la elección anterior? y, ¿Cuánto costará elegir al nuevo alcalde? Nuevos tarjetones, jurados, cubículos, planillas, nuevo de todo. No importa. Los grupos o personas, actores de lo sucedido meses atrás, se marginan y, los entes de control, jueces, tribunales, el CNE y demás aparatos estatales, que pudieron evitar la inscripción de una persona con conductas cuestionables, facilitadores de la situación, tampoco se pronuncian, ni existe ley alguna que revierta sobre los responsables, sanción económica o disciplinaria para el partido inscriptor o responsable de ese aval. No importa, el estado paga lo anterior. En un municipio del departamento, se realizó más de una elección, por igual o parecidas circunstancias, con los costos que esto acarrea. Con la tranquilidad que nos asiste, a esto se le ha encontrado el sugestivo nombre de “elecciones atípicas”.

LO ADMINISTRATIVO.- REALIDAD ADMINISTRATIVA NACIONAL

No obstante lo anterior, negativo y desconcertante para demócratas, idealistas y soñadores, a pesar del desconocimiento y querer de muchas personas, el estado colombiano ha cambiado para bien, lentamente pero de manera garantizable.

La contraloría, la contaduría nacional de la república, el DNP, los fondos para la inversión social, ministerios de hacienda, salud, educación y otros entes del orden nacional, vienen haciendo seguimientos sobre el gasto público, aunque muchos no quieran admitirlo. El nuevo modelo de administración pública, es más exigente. A los funcionarios se les requiere y brinda capacitación en las distintas áreas, los presupuestos son más revisados y sujetos a recomendaciones del DNP. Las metodologías implementadas para proyectos, licitaciones e inversión pública, mas fiscalizadas. Cada día hay nuevas normas de control financiero y la complejidad del manejo administrativo de la hacienda pública, implica que los equipos de gobierno, sean más capacitados, conscientes, responsables y comprometidos. Los índices de gestión, los planes de ordenamiento territorial, el modelo estandarizado de control interno implementado y, legislaciones referentes al modelo fiscal de gobierno que el país necesita, se perfeccionan día a día, haciendo ajustes y requiriendo mayor compromiso a los gobernantes y sus funcionarios. La competitividad, el obligatorio cumplimiento de la ley de contrataciones administrativas, cada día reformado para mejor prestación de los servicios administrativos a las comunidades, la presencia de universidades estatales y privadas, la ESAP como institución formal de funcionarios, las facultades de finanzas, centros de estudios académicos privados y públicos, entidades como la CNSC y el DAFP, han concentrado esfuerzos para que el país que hoy vivimos, sea acorde con los rangos de calidad y productividad exigidos por la globalización mundial. Los concursos abiertos para proveer cargos públicos, la ley de carrera administrativa, los concursos de méritos para desempeñar cargos de mayor jerarquía, han frenado nombramientos de personas dentro de las nóminas públicas, sin requisitos académicos y experiencia en el sector público, dentro del contexto de modernización del estado.

La evaluación sistemática de comportamientos y desempeños laborales y capacitaciones exigidas y patrocinadas por el mismo estado, están en el orden del día, evitando la incompetencia laboral que años atrás era el común denominador. La inversión internacional, requiere de mejores y mayores garantías y, si no cambiamos nuestras costumbres, haciendo de lado viejas prácticas y modelos de rapiña, la modernidad mundial nos rebasará, rezagándonos dentro del nuevo modelo económico que se viene, convirtiéndonos en un país más pobre, sin expectativas y condenados a vivir como miserables, cuando realmente somos un país con muchas riquezas, envidiado por muchos en mejores condiciones económicas, garantías y calidad de vida.

La Europa del Medioevo vivió una época terrible, el oscurantismo. Sumida en plagas, cólera, escorbuto y demás endemias, economías quebradas y tocó fondo de tal manera, que esa postración catapultó a sus pueblos hacia el renacimiento. Aparecen entonces los grandes artistas, músicos, pintores, escultores, artesanos, matemáticos, inventores y toda una generación que rompió con el paradigma imperante, Europa renació. Siglos después, su estructura nuevamente fue abatida por la guerra y el hambre, se caía en otra grave crisis. Las dos guerras que en menos de tres décadas se produjeron en su interior, convulsionaron al mundo. El imperio nazi, de la Alemania hitleriana, había asolado países. Europa moría y, a la caída del funesto Hitler, los países se reconstruyeron debido a la tenacidad y solidaridad de sus pueblos. Hoy recuperaron su prestigio, vidas y dignidad. Son modelo para el mundo, a pesar de las adversidades que vivieron.

El país del sol naciente, Japón, bombardeado vilmente, sufrido por terremotos y calamidades naturales, está al frente de la productividad mundial, con una economía estable y considerado segunda potencia en todos los ámbitos. Ambos ejemplos, no son más que el tesón y la voluntad de los pueblos cuando realmente quieren dejar de lado un pasado ingrato que los sumió en la desgracia. La solidaridad de los pueblos ha escrito y seguirá escribiendo las páginas más bellas y épicas de la historia. Los pueblos siempre serán más grandes que sus predadores y tiranos, pero todo dependerá del valor y voluntad de cambiar lo establecido, actitudes erradas iniciadas por nosotros mismos, dándole paso a una nueva oportunidad de vida y desarrollo.

Estas líneas dedicadas a este municipio, donde he recibido buen trato, respeto y amistad, son un llamando a la reflexión, para asumir con dignidad y seriedad, los debates que se realicen. Los pueblos son los únicos capaces de elegir su destino pero, si seguimos eligiendo personas que solo ven en esto, un negocio y su enriquecimiento, si seguimos cometiendo los errores pasados, nunca lograremos desarrollo y prosperidad, cuando en este momento nos encontramos en la mejor posición estratégica y geográfica dentro las perspectivas del desarrollo departamental y regional.

La corrupción será vencida cuando hagamos las cosas bien desde el principio, sin sesgos ni sobornos. Los derechos son innegociables y la dignidad de los humanos, aún menos. ¿Quiénes y cuántos somos? Todos los hombres tienen un precio, hay unos que, estarán siempre en subasta pública. ¿Dónde está usted? ¿Seremos capaces?

Finalizado el frente nacional en 1974, los gobernantes elegidos subsiguientemente a dedo, no se desconectaron ni rompieron con el pasado y absurdo estilo

Mi respeto para todos


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Jacumed (3 noticias)
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