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Un paso hacia Marte. Científicos buscan en el fondo de minas inglesas condiciones geológicas y microorganismos parecidos a Marte

09/04/2014 04:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El estudio de otros mundos ocupa a los científicos dejando de lado la ficción para encontrar en la tierra entornos parecidos a Marte que el hombre pueda subsistir se están usando minas inglesas con datos obtenidos por robots como el Curiosity

Científicos europeos estudian en Gran Bretaña un nuevo método para una futura exploración de Marte.  El objetivo de los investigadores es examinar formas de vida en condiciones similares al planeta rojo.

Un equipo de físicos explora profundas minas terrestres (de más de un kilómetro) para poner a prueba los instrumentos diseñados para el estudio de Marte. Esperan encontrar diferentes formas de vida en lo profundo de la Tierra que podrían ayudar posteriormente en la búsqueda y desarrollo de las formas de vida extraterrestre.

Las investigaciones se están realizando en el marco del nuevo programa europeo Mars Analogues for Space Exploration (MASE, Análogos de Marte para la Exploración Espacial), cuyo propósito es estudiar la posibilidad de adaptación de las formas de vida en condiciones similares a Marte, en particular, en lo profundo de nuestro planeta.

La mina inglesa Boulbi con una profundidad aproximada de 1, 3 kilómetros, donde se llevan a cabo las primeras investigaciones, ofrece las condiciones ideales para el ensayo de diversas tecnologías que simulan la exploración del planeta rojo.

En muchas regiones conocidas de Marte, las condiciones son similares a las de la mina Boulbi lo que permitiría hallar los microorganismos del ecosistema con los que los terrestres tendrían la posibilidad de sobrevivir en el planeta rojo

Referencias claras de esos microorganismos que se buscan en la mina inglesa de Boulbi las dio

el robot Curiosity que ya estuvo en Marte en el sitio adecuado y con los instrumentos adecuados para encontrar lo que los científicos están buscando: indicios de que el planeta vecino pudo ser idóneo para la vida alguna vez en su historia. En el cráter Gale en el que un vehículo de la NASA descendió el año pasado hay una zona que, por sus características físicas y químicas, habría sido un lago de baja salinidad, pH relativamente neutro, con presencia de carbono, hidrógeno, oxígeno, azufre, nitrógeno y fósforo. Son ingredientes que hacen del lugar, bautizado Yellowknife Bay, un entorno teóricamente capaz de albergar microorganismos como los que se encuentran en Boulbi. Fue hace unos 4.000 millones de años y las condiciones adecuadas para una forma de biosfera en el lago, que debió ser un entorno fluvial lacustre, pudieron durar cientos o incluso decenas de miles de años, afirman John Grotzinger (líder científico de la misión del Curiosity) y sus colegas.

La mina Boulbi ha sido la elegida para el último experimento en que dar los primeros pasos hacia Marte

Los primeros resultados sobre la remota habitabilidad de Marte obtenidos por otras misiones de la NASA fueron adelantados el pasado año 2013. Tras los análisis detallados de todos los datos, que se publicaron en la revista Science, se han hallado signos de vida remota.

El lago de Yellowknife, de aguas no profundas y unos 50 kilómetros de largo por cinco de ancho, pudo tener agua dulce con elementos que son clave para la actividad biológica, lo que ofrecería condiciones perfectas para formas de vida simples como los microorganismos quimiolitoautótrofos, que obtienen energía por oxidación de compuestos inorgánicos, informa el Imperial College. Y no fue producto de una inundación ocasional, sino que esas aguas, en un entorno frío, debieron constituir un entorno habitable sostenido durante mucho tiempo (aunque pudieran ser subterráneas en algunos periodos), con condiciones adecuadas para una amplia gama de microorganismos ad hoc.

Pero los rasgos geológicos descubiertos cerca del punto de aterrizaje (bautizado Bradbury) del Curiosity hizo que los científicos retrasaran sus estudios que recomienzan ahora en Inglaterra con instrumentos de sondeo y análisis aptos para grandes profundidades terrestres. Así, las pruebas químicas y mineralógicas, que se tomaron de microfotografías de las rocas e incluso ha perforado el suelo extrayendo muestras de sedimentos grisáceos de grano fino que se forman, con el paso del tiempo, a partir de arcilla o lodo.

Uno de los  artículos de la revista Science recoge las medidas de radiación tomadas por el Curiosity durante su viaje desde la Tierra hasta Marte y allí, en el suelo, durante 300 días. “La exposición a la radiación en la superficie de Marte es mucho más alta que en la superficie terrestre por dos razones: Marte carece de un campo magnético global que deflecte las partículas cargadas (como la Tierra) y la atmósfera de Marte es mucho más tenue (menos del 1% de la terrestre), por lo que proporciona poca protección contra las partículas de alta energía”, explican Donald M. Hassler y sus colegas.

En la misión próxima a Marte aumenta en un 5% el riesgo de desarrollar cáncer no de forma fulminante sino a lo largo de la vida de os investigadores.

Este tipo de medidas de radiación son importantes tanto para poder estimar las posibilidades de salir adelante que tendría cualquier forma de vida allí, como para conocer el riesgo que correrían los astronautas que viajaran al planeta vecino. La radiación medida por el Curiosity en el suelo marciano, en 2013, fue de 0, 67 milisievert de media (excluyendo tormentas solares importantes), mientras que la exposición en una radiografía torácica normal es de 0, 02 milisievert. La dosis total que recibirían los astronautas en la misión en Marte (viaje de ida, estancia y regreso) sería de unos 1.000 milisievert, nivel que incrementa en un 5% el riesgo de desarrollar un cáncer fatal a lo largo de la vida de una persona.

“Si existe la vida marciana, o si existió en el pasado, es razonable asumir que este o estuvo basada en moléculas orgánicas y que tendría, por tanto, la misma vulnerabilidad a la radiación de partículas energéticas”, recuerdan los investigadores.

 

 

 


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