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Los peligros para la salud y el medio ambiente de la basura electrónica y sus montañas de vertederos a lo largo del planeta

04/11/2014 05:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras los países del primer mundo no sean conscientes de los peligros que entrañan las comodidades que nos dan las nuevas tecnologías desde el móvil a la televisión, el mundo pobre o en desarrollo tendrá a su población en alerta roja

La innovación tecnológica en los últimos 60 años ha tenido un impulso sin precedentes. Eso ha posibilitado que tecnologías en principio caras, complejas y orientadas a un público más bien selecto y determinado, sean hoy baratas, sencillas y fáciles de utilizar en la vida cotidiana.

Este constante desarrollo tecnológico sumado a la lógica del mercado, genera un permanente recambio de los artefactos eléctricos y electrónicos que se consumen de manera doméstica. Las nuevas funcionalidades y modelos de los aparatos; la mayor accesibilidad por la disminución de los costos y la oferta constante de “la novedad”, hacen que estos productos se tornen obsoletos con mayor rapidez

Debido a todo esto, la otra cara de este “boom” de consumo masivo de aparatos eléctricos y electrónicos es la explosión en la generación de basura electrónica, la que contiene sustancias químicas tóxicas y metales pesados y, al mismo tiempo, materiales valiosos como oro, plata, platino o cobre.

Querer tener el último artefacto del momento, comprar una nueva computadora, adquirir un dispositivo, sea por necesidad o gusto son acciones típicas y comunes en nuestro día a día actual.  Pero, ¿qué sucede con “lo viejo”? ¿dónde va a parar lo que desechamos? ¿cuáles son sus posibles consecuencias? ¿Gasta qu punto de culpables somos de la acumulación de chatarra electrónica?

Wikipedia, define como chatarra electrónica, desechos electrónicos o basura tecnológica (e-waste o WEEE, en inglés), a todo dispositivo alimentado por la energía eléctrica cuya vida útil haya perecido (según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

La UNU, el Programa de Medio Ambiente de la ONU, la Agencia de Protección Medioambiental de EU (EPA), universidades y empresas como Dell, Microsoft, Hewlett Packard (HP) o Philips se han unido en la iniciativa "Solucionar el Problema de E-Basura" (StEP).

En Euskadi, afortunadamente, se recicla, y bien, la basura electrónica. La Sociedad Recypilas, ubicada en la localidad de Erandio, trató el año pasado 1.568 toneladas de pilas, acumuladores, lámparas fluorescentes, baterías de plomo y residuos de automoción. Es la única empresa que trata estos residuos en Euskadi y poco a poco va ampliando su campo de acción al incorporar materiales procedentes del sector de automoción de unos 800 garajes. Esta sociedad en cuyo capital participan la Sociedad Pública de Gestión Ambiental Ihobe y la empresa Indumental Recycling, recicla desde el año pasado filtros, anticongelantes y líquidos de frenos.  Estas cifras equivalen a 110 gramos por habitante y año, proporción que no  dista mucho del programa GRS de Alemania, el país europeo que más pilas recicla y recupera, cuyo indicador asciende a 137 gramos por persona y año. La Ertzaintza debe vigilar con cuidado los robos indiscriminados de chatarra porque hay grupos o mafias de determinadas nacionalidades que últimamente están llevándose chatarra de talleres abandonados en la zona de Bergara y en Bizkaia inspeccionando sobre todo las substracción de cualquier tipo de basura electrónica. Se llevan especialmente tuberías de cobre.    

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), por medio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), hace su labor en Indonesia donde el desecho de aparatos electrónicos, como ordenadores y teléfonos móviles representan la mayor amenaza para  la salud pública de sus habitantes.

Las legislaciones de los diferentes países y/o estados están construidas sobre dos modelos básicos, uno de ellos es el de "Producer Take-Back" o ERP (Extended Producer Responsibility)sostiene los fabricantes son responsables de los aparatos eléctricos y electrónicos una vez que su vida útil ha terminado. El otro modelo esta basado en ARF (Advanced Recycling Fees) en la cual son los consumidores y los contribuyentes son responsables de los RAEE, que deben pagar un impuesto que cubre el reciclaje de los aparatos. A este modelo se le critica porque no hace nada para detener el flujo de desechos electrónicos alrededor del mundo. Los impuestos recaen sobre los consumidores o los contribuyentes, mientras los fabricantes se liberan de cualquier responsabilidad.

En Euskadi, un cálculo aproximado establece que cada habitante genera unos 3 kilgrs de basura electrónica al año.

A nivel mundial se producen 50 millones de toneladas de estos desechos anualmente. Cada habitante del planeta produce, en promedio, 2´5 a 3, 5 kg de chatarra tecnológica al día.  En Estados Unidos son 15 kg por habitante o más, y hay países europeos que superan los 7 kg.

Esto no es algo que afecte a unos pocos, sino por igual para todos a nivel mundial. Mientras los aparatos están en funcionamiento no presentan riesgos, salvo el dióxido de carbono que puedan producir. Hasta ahora, cuando un aparato llega al final de su "vida útil", podemos decidir entre arreglarlo, dejarlo olvidado en un rincón de la casa, o tirarlo al basureros tecnológico. Hoy, tenemos otras alternativas menos contaminantes ya que muchos componentes de los equipos pueden reciclarse.

El despegue de las ventas y del consumo de los electrónicos en España se produjo después del inicio del  primer amago de crisis económica en 2004-2005: primero creció considerablemente el consumo de ordenadores personales y luego, en 2007-2008 se disparó la venta de teléfonos móviles.

Según el informe de Greenpeace titulado: “El lado tóxico de la telefonía móvil” se estima que cada año se descartan 10 millones de móviles. Más del 30% de estos aparatos acaba inexorablemente en basura tecnológica. Algunos científicos ecólogos se paran a pensar en cálculos sofisticados en cosas como, por ejemplo, que cien mil teléfonos móviles contienen kilo y medio de oro, equivalentes a 130 mil dólares, más de 900 kilos de cobre, valorados en cien mil dólares y 25 kilos de plata igual a 27 mil 300 dólares. Con los móviles se tiran oro y plata y cobre por la borda

 

Los televisores son otros de los aparatos que al engrosar sus ventas se suma al montón de basura electrónica en Europa.  Factores que contribuyeron a que esto se acelerara fueron: en 2010, el mundial de fútbol de Sudáfrica y los planes de financiación de las cadenas comerciales de electrodomésticos, pero sin duda el gran impulso al recambio de aparatos fue la irrupción de la televisión digital, generando una explosión de peligrosa basura electrónica en cualquier país que no contara con una buena infraestructura de recolección, reutilización y reciclado de esta clase de “residuos”.

Esta montaña de productos electrónicos obsoletos al crecer generó un problema de enormes proporciones y las corporaciones de la industria electrónica, que obtienen ganancias por fabricar y vender estos aparatos, no asumieron su responsabilidad.

Durante varios años Greenpeace y otras organizaciones ecologistas locales impulsaron diversas ideas, y la más vital de elas fue una ley nacional que lograra que la gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos se hicieran bajo la responsabilidad extendida del fabricante, que le obligara  a hacerse cargo de los residuos de sus propios productos y generara un sistema de mejoras en la fase de producción que eliminara en lo posible,   las sustancias tóxicas en los aparatos y una regulación concertada del consumo.

Vamos camino hacia un gran basurero tecnológico con el enorme riesgo que implica para la salud… 

En varios países se denomina obsolescencia programada u obsolescencia planificada o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio, de tal modo que tras un período de tiempo calculado de antemano, el fabricante o  la empresa durante la fase de diseño del producto o servicio, calculara cuando éste deja de ser funcional y se torna obsoleto, inútil o sea potencialmente dañino, y que tal detalle apareciera impreso en algún lugar del artefacto. Algo similar a la fecha de caducidad de las medicinas o alimentos.

Profesionales de la salud detallan los problemas que suponen para el organismo materiales como el plomo (perturbaciones en la biosíntesis de la hemoglobina y anemia, incremento de la presión sanguínea, daño a los riñones, abortos, perturbaciones del sistema nervioso y disminución de la fertilidad en el hombre), el arsénico (que resulta letal), el selenio (desde sarpullido e inflamación de la piel hasta dolores agudos), el cadmio (diarrea, dolor de estómago y vómito severo, fractura de huesos, daños al sistema nervioso, e incluso puede provocar cáncer), el cromo (erupciones cutáneas, malestar de estómago, úlcera, daños en riñones e hígado y cáncer de pulmón), el níquel y selenio(afecta los pulmones, provoca abortos espontáneos).

Uno de los dispositivos que más preocupa a ambientalistas son los móviles que en  sus baterías tienen componentes altamente tóxicos como: el litio, el níquel o el cadmio. El inofensivo  móvil, por ejemplo, contiene entre 500 a 1000 compuestos diferentes. Algunos ejemplos (entre miles) de contaminación por basura electrónica:

- Un tubo de luz fluorescente: contamina 16.000 litros de agua.

- La batería de níquel cadmio del teléfono móvil: contamina 50.000 litros de agua, y 10 metros cúbicos de suelo.

- Televisor: 80.000 litros de agua. Etc..

…Si no incorporamos el consumo responsable que incluya el reciclado de los equipos electrónicos. Y nos obliguemos a… reducir la generación de desechos electrónicos a través de la compra responsable y el buen mantenimiento.  Donar o vender los equipos electrónicos que todavía funcionen a organizaciones como Equidad que los reparan y reutilizan con fines sociales. Reciclar los componentes que no puedan repararse. Hay empresas- como Silkers S.A.- que acopian y reciclan estos aparatos sin costo para los dueños de los equipos en desuso.

Legislación en el mundo: se firman convenios y se obedecen, pero no se cumplen ni a nivel estado

Las legislaciones de los diferentes países y/o estados están construidas sobre dos modelos básicos, uno de ellos es el de "Producer Take-Back" o ERP (Extended Producer Responsibility) que se sostiene financieramente por los fabricantes, quienes son responsables de los aparatos eléctricos y electrónicos una vez que su vida útil ha terminado. Citando fecha de caducidad. Esto puede estar legislado, pero difícilmente cumplido El otro modelo esta basado en ARF (Advanced Recycling Fees) en la cual los consumidores y los contribuyentes son responsables de los RAEE, debiendo pagar un impuesto o tasa que cubre el reciclaje de los aparatos. Este modelo es obsoleto porque no hace nada o poco después para detener el flujo de desechos electrónicos alrededor del mundo. Los impuestos caen sobre el  consumidor o los contribuyentes. Mientras los fabricantes se liberan de cualquier responsabilidad, sin incentivos para desarrollar diseños más limpios.

 

También son altamente contaminantes las plaquetas de móviles y ordenadores, las neveras y los aparatos de aire acondicionado entre muchos otros que llegan a acumular 50 millones de toneladas al año.

Un acercamiento de referencias útiles se ha conseguido sólo a través de las leyes foráneas para bien o para mal Por ejemplo en la India en 2011 se aprobó una Ley de Basura Electrónica que responsabiliza a las empresas de hacerse cargo de todo el ciclo de vida de los productos electrónicos, desde el diseño hasta su reciclaje una vez que deja de funcionar.

Los residuos de pilas, móviles celulares y otros aparatos electrónicos, si no reciben un tratamiento adecuado, contaminan el agua, el aire y la salud de la gente.

Los diputados pueden detener cualquier  peligro aprobando una Ley de Basura Electrónica antes de que sea demasiado tarde. Pero, por ejemplo la Ministra de Industria, Débora Giorgi, estuvo bloqueando la ley en Estados Unidos para que no fuera sancionada por el Senado. Su freno benefició a las empresas que hoy se niegan a tratar y a hacerse responsables económicamente de sus propios residuos, entre ellas, las pertenecientes a la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en varios países de Latinoamérica que se inspiran en EE.UU. Como la República Argentina.

Otra alternativa ha sido pensar y favorecer dispositivos reutilizables. Recientemente Google y Motorola presentaron el "Proyecto Ara", un smartphone modular en el que se pueden reemplazar piezas. De este modo se podría actualizar la batería o el procesador del equipo sin tener que desechar todo el dispositivo.

Si la idea toma cuerpo, podría plantear una alternativa para las millones de personas que usan aparatos a diario de trabajar y desarrollar sus actividades imitando legalmente el Proyecto Ara por parte del estado. La gente adquiere productos diariamente o remplaza a otros. ¿Se puede salir de este círculo? Por lo escrito hasta aquí, no se ve escapatoria. Y los estudios y estadísticas tampoco son tan optimistas.

En la web, tiempo atrás, circulaba de forma abundante un video llamado Comprar, Tirar, Comprar o también conocido Obsolescencia Programada. En todos los casos, aparecía un recuadro o cartel que fue retirado por problemas de derecho de autor.

 

El video en sí era muy recomendable, de principio a fin. No solo reforzaba algunas de las cosas escritas hasta ahora, sino que mostraba casos prácticos, datos y opiniones de expertos y demás personas alrededor del mundo.

La basura electrónica (e-basura) de los países desarrollados se recicla en los países en situación de pobreza, donde causa gran contaminación y pone en peligro la salud de sus habitantes

Mientras que los envíos internacionales de la basura electrónica están prohibidas por el acuerdo internacional de Basilea, los autores denuncian que empresarios "sin escrúpulos" envían muchos de estos residuos a África y Asia en los contenedores de carga, junto con equipos nuevos, cuya importación y exportación sí está permitido.

 

Las pruebas piloto realizadas en una escuela cercana a un depósito de residuos electrónicos en el suburbio de Agbogbloshie a las afueras de Accra, capital de Ghana, sirvieron de modelo para revelar lo que está sucediendo en muchas ciudades de África que tienen basureros electrónicos: la contaminación por plomo, cadmio y otros contaminantes perjudiciales ya citados, pues trabajan los “informales” con los mismos materiales dañinos para la salud con más de 50 por encima de los niveles libres de riesgo.

En esa urbe, donde también hay un mercado,   iglesias y un campo de fútbol, los niños recogen cobre, circuitos, plástico y otra basura de alta tecnología para poder llevar dinero a casa.

El famoso y sacrificado profesor Atiemo Sampson, investigador de la Comisión de Energía Atómica de Ghana y Ruediger Kuehr de la Universidad de Naciones Unidas en Alemania advierten en el estudio que dirigieron que la mayoría de los residuos electrónicos extranjeros se quemaron y destruyeron sin las medidas de seguridad adecuadas.

Irónicamente, los expertos señalan esos desecho destruidos - en gran parte procedían de Europa y América del Norte-y esas piezas destruidas a gran escala podrían escasear dentro de unos años, lo que aumentaría el costo de televisores de pantalla plana, teléfonos móviles y baterías de vehículos eléctricos. Todo está bien calculado. Las multinacionales nunca pierden

Este estudio forma parte de una investigación muy amplia que tiene como objetivo analizar el problema en el sur de Ghana, y aplicarlo a otras del continente según Atiemo Sampson. El sistema asiático varía aunque la procedencia del material desechable sea más  menos la misma.

No obstante, esto no es algo que sólo suceda en Ghana, sino en otros países en desarrollo como India, Pakistán, Vietnam, Bangladesh y muchos otros, se están creando vertederos de basura tecnológica, se lamentó Kuehr.

La ciudad china de Guiyu es un lugar en que todos reciclan a lo bruto lo que les viene tanto de los EE.UU. como de países que aprovechan del trabajo-miseria

El objetivo es conocer mejor cómo recuperar los metales en estos basureros informales y determinar la concentración de metales pesados sobre todo en niños que "a menudo se llevan la mano a la boca, que ha estado en contacto con la superficie contaminada, y tienen riesgo de ingerirlas".

Hasta ahora, Ghana "no ha regulado la importación y la gestión de los desechos electrónicos", señala Sampson, y aunque ese país suscribió el Convenio de Basilea (que regula la importación y exportación de desechos peligrosos), todavía no se ha integrado a su orden jurídico, como en muchos países "civilizados".

Por otra parte, el valor de los elementos de los residuos electrónicos y el gran número de personas que viven y comen del trabajo del el reciclaje informal "dificulta cada vez más acabar con esos infiernos"

Por ello lo organizadores de la prueba-piloto de Ghana piden a todos los países que acuerden un modelo  global de reciclaje que utilice tecnologías sostenibles y se centre en mejorar los estándares de salud, seguridad y medio ambiente, que vaya acompañado de modelos de negocio, así como un programa para desarrollar políticas de concienciación para los fabricantes,

para recuperar los componentes más valiosos de la basura electrónica, extender la vida de los productos y armonizar las legislaciones y políticas.

   

Hay muchas organizaciones internacionales, bajo el manto de las Naciones Unidas que se han sumado a esta iniciativa.

La ciudad china de Guiyu campeona del mundo del reciclaje de basura electrónica generada en países ricos

Guiyu figura en todos los registros y en la red como el mayor centro de reciclaje de basura electrónica del mundo. La ciudad comenzó a recibir residuos a partir de 1995, atrayendo poco a poco a miles de campesinos o gente de toda Asia ante la perspectiva de mejorar sus precarias condiciones de vida.  

En 2006, según el Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista de China, dijo con orgullo que en la ciudad había más de 5.500 empresas de chatarrería electrónica. La web del Gobierno de la provincia de Guandong añadía que las empresas locales procesaban millón y medio de toneladas de desechos al año y generaban más de 75 millones de dólares al año.

Más del 80% de toda estos desechos tecnológicos proceden de países como EE.UU., Canadá, Japón y Corea del Sur. A los norteamericanos y los otros países citados y a otros les resulta diez veces más barato exportar sus desechos a países en desarrollo, que hacerlo ellos, pues los costos de reciclaje y eliminación en sus países se han disparado por las cada vez más estrictas normas de seguridad, según explica la Agencia de Protección Medioambiental de ese país. EE.UU. Firmó el famoso acuerdo de Basilea, como casi todos los otros. Los norteamericanos tiran a los contenedores 400 millones de productos electrónicos al año, lo que en 2005 generó la suma de 2, 6 millones de toneladas de residuos de este tipo. Lo cual suma anualmente 50 millones de toneladas.

«China es también firmante del acuerdo internacional de Basilea, confirma el propietario de una de las florecientes empresas locales de chatarrería electrónica. La industria nacional, sin embargo, necesita con desesperación materias primas metálicas y las tarjetas y los circuitos de ordenador, por lo general, contienen oro, plata y otros metales preciosos fácilmente extraíbles mediante procesos de calentamiento. El boom del mercado de la chatarra y el valor en alza de los viejos circuitos y tarjetas reciclables apuntan a que el desastre medioambiental en la región de Guiyu no tiene fácil remedio.

Según un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), "China es el mayor vertedero de desechos electrónicos en el mundo". En la basura electrónica, o e-waste, hay de todo, desde televisores, refrigeradores y sistemas de aire acondicionado hasta esa vieja computadora de escritorio.

Parte de estos gadgets fueron fabricados inicialmente  en China debido al extraño giro que dio su economía global, pero la mayor parte un 75%, viene de donde se ha dicho, según Ma Tianjie, un portavoz de la oficina en Beijing de Greenpeace.

"Gran parte de la chatarra llega a través de canales ilegales porque hay según convenciones de la ONU, una prohibición específica de que los desechos electrónicos  vengan de países del primer mundo. La ONU hace el trabajo del Convenio de Basilea.

Durante la última década, en la ciudad de Guiyu, en la principal zona fabril del país, cientos de miles de personas se afanan en el desmantelamiento de la basura electrónica que llega del mundo.

En cada calle los trabajadores sentados en el pavimento fuera de sus talleres,   arrancan las entrañas de electrodomésticos a golpe de martillazos y taladros. Los caminos en Guiyu están llenos de paquetes de plástico, cables y otros desechos. Los componentes se separan de acuerdo a su valor y potencial para su reventa. En otra calle se encuentra una pila de placas verdes y doradas de circuitos. En otra, las cajas metálicas de ordenadores de escritorio.

En ocasiones, parece que los trabajadores obtienen una cosecha gigante de plástico, especialmente cuando las mujeres se paran en las carreteras para examinar "campos" de chips plásticos que les llegan hasta los tobillos. En un taller, los hombres cortan sacos de estos chips plásticos, que después vierten en grandes tinas de fluido y utilizan palas y sus propias manos para remover esta mezcla sintética, venenosa.

"Vendemos este plástico a Foxconn", dijo uno de los trabajadores, refiriéndose a la empresa taiwanesa que fabrica productos para muchas empresas globales de electrónicos, incluidas Apple, Dell y Hewlett-Packard.

Esta puede ser una de las mayores operaciones "informales" de reciclado en el mundo de desechos electrónicos. En el garaje de una familia, los trabajadores parecían estar especializados en clasificar plástico de viejos televisores y automóviles en cestas diferentes.

“Reciclar en Guiyu es un trabajo sucio y peligroso y devastador para el medio ambiente local"

Ma, el portavoz de Greenpeace en Beijing opina que “cuando el reciclaje se hace como se debe, no es malo para el medio ambiente. No como en Guiyu".

Según el informe de abril de 2013 de la ONU, E-Waste in China (Desechos Electrónicos en China), Guiyu sufre una "catástrofe ambiental" como resultado de la industria de eliminación de desechos electrónicos a gran escala y a lo bruto que hay en el área.

Gran parte de la contaminación tóxica se produce por las placas de circuitos, plástico y cables de cobre que se queman, o porque las lavan con ácido hidroclórico para recuperar metales valiosos como el cobre y el acero. Este proceso contamina a los trabajadores y al medio ambiente con metales pesados tóxicos como el plomo, berilio y cadmio, al mismo tiempo liberan cenizas de hidrocarburos en el aire, agua y tierra, de acuerdo con el informe.

Para los que visitan Guiyu por primera vez, el aire les deja una sensación de ardor en los ojos y la nariz

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Los estudios realizados por el Colegio Médico de la Universidad Shantou, en China, reveló que muchos niños examinados en Guiyu tenían niveles de plomo más altos de lo normal en su sangre, lo que puede impedir el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso central. Es el ejemplo de la tecnología tóxica.

Montones de chatarra tecnológica aparecen tirados en un campo de lodo justo afuera de la ciudad. Allí, los búfalos pastan y se empapan en estanques rodeados de montones de componentes electrónicos con etiquetas que dicen Hewlett-Packard, IBM, Epson y Dell. Los enormes animales andaban  sobre montones de vidrios, que claramente habían sido retirados de monitores de video pisoteándolos.

"Las liberaciones de mercurio al aire pueden ocurrir durante el desmantelamiento de equipo como las pantallas planas que utilizan mercurio, un metal altamente tóxico" comentó. Greenpeace en un informe titulado Toxic Tech (Tecnología tóxica). "La incineración o depósito en vertederos también puede resultar en liberaciones de ese metal. Esa conversión en chatarra de ordenadores en cenizas, ha envenenado el agua potable de Guiyu. La única forma de consumirla pasa por el transporte en camiones desde poblaciones situadas a largas distancias.

Operando en la clandestinidad, investigadores de Greenpeace-China han recogido sedimentos y muestras de agua del río Lianjiang, que baña la urbe. Después de efectuar los análisis en Hong Kong, han descubierto que una de las muestras incluye unos niveles de plomo 190 veces superiores al estándar máximo permitido por la Organización Mundial de la Salud.

Según otro estudio de la universidad de  Shantou, los niños de Guiyu exhiben un índice de intoxicación por plomo superior en un 69% al promedio normal. Los pequeños de la ciudad además presentan unos índices de inteligencia sensiblemente inferior a la media nacional.

La mayoría de los trabajadores en Guiyu involucrados en el negocio de los desechos electrónicos son migrantes de las regiones más necesitadas en China, con una educación nula. Muchos de ellos minimizaron el daño potencial que la industria podría causar a su salud, pero tenían miedo y pidieron que solo se publicaran sus apellidos, para proteger su identidad.

"Por supuesto que no es saludable", dijo Lu, una mujer que rápidamente clasificaba fragmentos de dispositivos como teclados,   controles remotos, incluso, ratones de ordenador. Junto con sus colegas quemaban plástico con encendedores y sopletes para identificar diferentes tipos de material.

"Pero hay familias que han vivido aquí durante generaciones… y hay poco impacto en su salud", añadió.

Varios migrantes dijeron que aunque el trabajo es difícil, les da más libertad que trabajar en fábricas donde los niños no pueden entrar a los locales y tienen horarios estrictos.

A pesar de que la degradación ambiental y los gases tóxicos permean el aire, muchos en Guiyu dijeron que las condiciones han mejorado drásticamente con el paso de los años.

"Recuerdo que en 2007, cuando vine por primera vez aquí, había una inundación de basura", dijo Wong, un hombre de 20 años que transportaba montones de desechos electrónicos en una motocicleta con un remolque enganchado a ésta.

"Antes las personas lavaban metales y quemaban cosas y eso dañaba gravemente sus pulmones", añadió Wong. "Pero ahora, las autoridades se han vuelto más estrictas en ese aspecto".

Los residentes que no trabajaban en los desechos electrónicos ofrecían un punto de vista muy diferente sobre la contaminación en Guiyu.

Un grupo de agricultores que había migrado de la provincia vecina de Guangxi para cultivar arroz en Guiyu dijo a los periodistas que no se atrevían a beber el agua del pozo local y afirmaban que si intentaban lavar ropa o telas como sábanas o toallas se volvían amarillas al contacto con el agua.

El jefe del grupo, quien se identificó como Zhou, tenía otra confesión impactante. "Puede sonar extraño, pero no nos atrevemos a comer el arroz que cultivamos porque está sembrado aquí con toda la contaminación", dijo Zhou, mientras señalaba el campo de arroz empapado a su lado. Cuando le preguntaron quién comía el arroz cosechado, Zhou respondió: "¿cómo puedo saberlo? Se vende mucho… pero no se atreven a etiquetarlo como 'cultivado en Guiyu', sino que prefieren etiquetarlo como de cualquier otro lugar".

No es como para  sorprenderse si consideramos que un escándalo alimentario  reciente que golpeó al país a principios del mes pasado fue el arroz con cadmio añadido en la ciudad Guangzhou, aproximadamente a 400 kilómetros de Guiyu, los funcionarios encontraron niveles altos de cadmio en el arroz y productos hechos a base del cereal. Según la Dirección de Alimentos y Medicamentos de la ciudad, las muestras tomadas de un restaurante local, un vendedor de comida y dos comedores universitarios encontraron altos niveles de cadmio en el arroz y los fideos.

Greenpeace  intentó varias veces contactar con el alcalde de Guiyu, sin conseguirlo.. Los funcionarios del gobierno no quisieron comentar sobre el tema de los desechos electrónicos y colgaron el teléfono.

El gobierno chino consiguió algún éxito al regular la eliminación de desechos electrónicos con un "Programa de Descuento en Nuevos Electrodomésticos al Entregar los Viejos", que fue probado desde 2009 hasta 2011. Con la ayuda de s, según la ONU.

Incluso si las autoridades chinas consiguen cierto en la limitación de suministros de contrabando de basura extranjera, la ONU advierte que el país rápidamente genera su propio suministro de desechos electrónicos.

Para evitar un círculo vicioso de contaminación, a causa de la fabricación y eliminación de electrodomésticos, Greenpeace presionó a los fabricantes para que utilicen menos químicos tóxicos en sus productos. La organización también tiene un mensaje para los consumidores que parecen querer cambiar sus teléfonos, tabletas y otros dispositivos de computación cada vez con más frecuencia. Para que los reciclen ellos mismos los entreguen a sus vecinos. Pero la espiral sigue.

 


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