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La Pereza, ese pecado de personas impulsivas

25/06/2016 13:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Bienvenidos a mi blog Espero que los contenidos sean de tú interés.

Blas Ramón Rodríguez © 2016 Aunque el papa Francisco haya considerado necesaria la reforma de uno de los pilares fundamentales de la moral cristiana: la clasificación de los siete pecados capitales, decayendo de la lista a la pereza (al igual que en el siglo VI el papa romano Gregorio Magno, rebajara de ocho a siete los pecados capitales, al establecer que la Tristeza no debía seguir siendo considerada un pecado con capacidad para originar otros muchos más, que es esa y no otra la significación de "capital"), la pereza sigue siendo una de las conductas más comunes en cualquier cultura y generación. Más allá de las razones del pontífice para rebajar el estigma de este no pecado capital, la pereza está directamente señalada a nivel popular como una forma de debilidad y con holgazanería. La pereza es una cualidad no deseable que sin embargo puede distinguir y definir a una persona.

Al contrario de lo que podría parecer, la pereza es una conducta habitual en personas impulsivas. Pero no se trata de un rasgo de personalidad, sino de un hábito adquirido. Los factores biológicos y psicológicos pueden influir, pero no resultan determinantes. Por el contrario, el tipo de educación recibida tiene un efecto crucial en nuestros modelos de conducta. La pereza suele presentarse cuando no se quiere enfrentar algo, como una tarea aburrida o cuando queremos conseguir algo cuanto antes y con el menor esfuerzo posible. La pereza difumina en efectos beneficiosos a corto plazo, problemas psicosociales importantes que aparecen a medio y corto plazo. En por esto habitual que las personas perezosas se dejen guiar por el razonamiento emocional; así, si un día te levantas con mal pie lo regular es que aplaces tus objetivos o incluso los acabes por abandonar, dejándose vencer por la desmotivación.

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Dejar para mañana lo que se puede hacer hoy es el quid pro quo del perezoso/a; que se asume como si se tratase del intercambio de una cosa por otra equivalente. No se trata de que se haya dejado de realizar algo aplazable por cansancio, por decisión necesaria de última hora e incluso porque nos da la gana. La pereza camina de la mano de la procrastinación o comportamiento conforme al cual se postergan las tareas que se han de realizar por otras que nos resultan más placenteras. Esto es algo que nos pasa a casi todos en mayor o menor medida; sin embargo, cuando la conducta se convierte en sistemática y se trastorna porque los cambios a los que aboca torpedean la línea de flotación de la autoestima, pone en duda los recursos personales y provoca insatisfacción personal, nos encontramos ante un problema que afecta a la salud psicológica de los individuos y, por ende, a la salud social de la comunidad.


Sobre esta noticia

Autor:
Blas Ramòn (30 noticias)
Fuente:
blasrodriguezmedicinapsicologica.blogspot.com.es
Visitas:
1399
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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