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Carolina CuevasMiembro desde: 13/06/19

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15/06/2019

¿Qué tipo de docente necesitamos? Por Carolina Cuevas Esparza

               

Con el pasar de los años, el docente ha tenido que hacer uso de diversas teorías de aprendizaje para comprender el comportamiento y la forma en que los  alumnos adquieren el conocimiento, además de que le permiten justificar su práctica docente.  Simultáneamente, éstas le han permitido realizar ciertas intervenciones, mismas que se ven reflejadas en el aula de clases. En el presente artículo se plasma cómo se percibe la teoría del aprendizaje dentro de la práctica docente, así como  su comportamiento dentro del aula y el impacto que tiene la teoría en la adquisición de conocimiento, estos puntos nodales se basan en mis visitas de observación a las diferentes telesecundarias.

Iniciaré  hablando sobre cómo se percibe la teoría dentro del aula. De acuerdo a las observaciones, en el aula no existe una sola teoría que haga presencia, me refiero a que el docente no adopta una en específico. La práctica del docente es conductista y algunas veces constructivista, podríamos decir que es ecléctico pues adopta ambas teorías y forma algo fructífero.

Recordemos que las teorías conductistas se centran en el estudio de la conducta observable para controlarla y predecirla. Su objetivo es conseguir una conducta determinada. Así, las teorías constructivistas  tienen como objetivo  que el alumno  construya su propio conocimiento  a través de sus experiencias.

En cuanto a las teorías conductistas, se hace presente especialmente la teoría del condicionamiento clásico de Pavlov, pues el maestro estimula a los alumnos para obtener una conducta, por ejemplo;  para que los alumnos salgan a casa, el docente deja salir a la fila que este más ordenada y callada, por lo tanto, los alumnos muestran una buena conducta.

 Igualmente sucedió cuando los docentes llegaron a la Telesecundaria. Los niños eran demasiado rebeldes y groseros, mostraban altos grados de indisciplina, sin embargo los maestros se han encargado de cambiar dichas conductas, y han buscado estrategias para hacerlo. Un ejemplo de esto es que cuando un alumno muestra indisciplina, los maestros los ponen a lavar los baños, hacer el aseo de las aulas o salir a regar los arboles, por consiguiente los alumnos tratan de no portarse mal, para no realizar dicho castigo.

    

                             

 

Así mismo, los docentes aplican la estrategia de que cuando los alumnos están demasiado inquietos, los sacan a jugar para que desgasten sus energías, y así,  cuando regresen a clase estén tranquilos y concentrados, implicando cambios en su conducta.

No obstante, están las teorías constructivistas. Éstas se hacen presentes cuando los maestros buscan que los alumnos aprendan por si solos, como es el caso de las matemáticas, donde el docente deja que el alumno busque la manera de darle solución a un problema sin su ayuda, con base a sus experiencias y aprendizajes previos.

                                                                                                                                   

Algo semejante ocurre con el hecho de que el docente permite que los alumnos creen sus exposiciones a su manera, que ellos busquen la forma de sintetizar la información según su criterio. 

                                                                                            

                                                         

Si bien, considero que ninguna de las teorías es buena o mala, ambas tienen sus pros y contras, siempre y cuando se entiendan como debe de ser, pues existe el caso de que el docente mal interpreta las teorías, demasiada dependencia, o demasiada libertad, transmito como si fueran maquinas, o desatiendo mi labor docente. Existe una línea muy delgada entre ejercer la teoría como debe de ser y pasar los límites.

Con respecto a  mi observación, opino que el docente hace buen uso de dichas teorías, son bien entendidas por él, pues existe un balance entre lo que se debe hacer y lo que no, él no hace uso excesivo de una teoría conductista, donde los alumnos se forman como tradicionalmente lo hacían, transmitiendo conocimientos, sino que deja que ellos descubran y aprendan por si solos, pero sin soltarlos totalmente, sin perderse la autoridad docente.

Además, dicha práctica docente, en cuanto a las teorías de aprendizaje, tiene un buen un impacto en el conocimiento del alumno, pues considero que ellos ya están adaptados a la forma de trabajo del maestro. Según lo que narran los maestros, los alumnos han cambiado mucho su disciplina gracias a las estrategias conductuales que han aplicado, yo lo noté, pues  como todos los adolescentes, muestran cierto grado de rebeldía, pero nada que los maestros no puedan controlar. Hay que decir también que ellos son capaces de trabajar solos, de ayudarse unos a otros sin la intervención del maestro. Creo que las teorías de aprendizaje en la práctica docente se complementan una a la otra de manera correcta.

En lo personal, yo no me casaría con ninguna teoría, considero que tanto las teorías conductistas como las constructivistas tienen algo bueno que aportar a la formación del educando.

Hoy en día, la sociedad de cada contexto se ha encargado de crear adolescentes rebeldes, con altos grados de indisciplina, probablemente para combatir dicho problema puedo hacer uso del conductismo, pues el docente conductista corrige los errores y tiene en todo momento un papel directivo, pero  como mencioné anteriormente, existe un límite, pues desafortunadamente entre las características más destacadas de este maestro se encuentra que el proceso de enseñanza y aprendizaje gira en torno a él, es decir, no está formando alumnos críticos, pues solo los limita a lo que él como docente dice, fomentando que los estudiantes sean unas personas con una mentalidad bastante conformista, y que se limiten a pensar que la única verdad que existe es la que dice el maestro y es aquí cuando decimos ¡bienvenido el constructivismo!  A diferencia del docente conductista,  el constructivista sí está dispuesto a aprender de sus alumnos, me refiero a que acepta cualquier opinión de sus estudiantes si esta le favorece  para ser una persona mejor preparada tanto personal como académicamente.

Para ser sinceros, (espero me equivoque),   hoy en día  la mayoría de los docentes ejercen una práctica conductista, pues gran parte de los maestros fueron educados bajo un modelo tradicional, y,  aunque también se habla de constructivismo, se sigue realizando una mezcla de constructivismo con tradicionalismo, donde  tener el control manifiesta una autoridad, y no digo que está mal, pero apuesto que no estaría mal una figura de facilitador y mediador del conocimiento de destrezas y valores como dice Bruner.

Como conclusión, hoy en día el mundo exige demasiado en distintos campos, incluyendo en la educación, debo subrayar que las escuelas de hoy no sólo preparan para tener un nivel de estudios, sino que también deben de preparar a sus estudiantes para el futuro en el que se van a enfrentar y desarrollar, donde comprendan los problemas actuales desde una perspectiva crítica, poniendo en práctica las competencias adquiridas a lo largo de su educación, dicho lo anterior, se requiere de un docente digno y capaz de poder promover dicho cambio y de formar un alumno con las características mencionadas.

Por tanto ¿Qué prefieres, un docente cuya práctica sea conductista o constructivista?

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