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¡Ni tanto que queme al santo, ni tan poquito que no lo alumbre!

14/07/2014 12:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¡Ni tanto que queme al santo, ni tan poquito que no lo alumbre!12 de diciembre de 2009 a la(s) 20:11 PúblicoAmigosAmigos excepto conocidosSolo yoPersonalizadoCENAIFÁrea de MedellínVer todas las listas...Universidad EAFITFamiliaresConocidosVolver Columna: Y si no es ser feliz, ¿Cuál es el sentido de vivir? Publicada en Diario "La Antena" el lunes 14 de Diciembre de 2009

Por: Diana M. Said C.

Hola mis apreciados lectores. En el artículo de hoy me referiré a la misión tan importante que representa el ayudar a crecer verdaderamente a nuestros hijos, a nuestros alumnos y, en general, a las personas que colocan en nuestras manos parte de la responsabilidad de su crecimiento. Como maestros o formadores, en algún momento, se hace necesario calificar a nuestro formando. Surgen entonces los cuestionamientos: ¿Cómo calificar a otro para ayudarle a crecer? ¿Cómo hacerlo para no frustrar sus aptitudes y no agrandar sus deficiencias? De allí el título de mi columna hoy: "Ni tanto que queme al Santo, ni tan poquito que no lo alumbre", un refrán popular que hace alusión a que es necesario dar lo justo al otro, sin quitarle ni darle de más. Si le doy muy poco podría no enaltecer valores importantes. Si le doy demasiado positivamente, podría ayudarlo a ser prepotente y hacerle creer que ya ha superado su aprendizaje. Si le doy demasiado negativamente podría frustrar aptitudes valiosas para su desarrollo.Al momento de hacer ver a otro (niño, adolescente o adulto) el cómo está haciendo las cosas porque ese cómo que le regalamos le permitirá ser mejor, es necesario tomar muy en serio el papel de formadores desde el amor, siempre desde el amor. El amor verdadero no busca herir o dañar. Tampoco convierte en inválido al otro con protección excesiva. El amor verdadero es un báculo del que el ser amado puede sostenerse para recorrer el camino. Es ese soporte del que uno puede asirse cuando se resbala para no caer o para impulsarse y levantase si llegó al piso. Es por eso, que cuando se trata de calificar a otro, esa calificación le ayudará a crecer únicamente si lo hacemos desde el amor. Si no siento amor por la persona que califico, muy seguramente, si lo sentiré por la labor de maestro que ejerzo y, si no es así, si no hay amor en sentido alguno, es mejor retirarme del oficio porque con absoluta seguridad no lo estaré haciendo bien.Al momento de calificar necesito mirar al evaluado tal y como es. Coloco de lado mis emociones (tal y como lo hace un juez justo). Tomo mis conocimientos, mi experiencia y emito mi verdad. De eso se trata de expresar nuestra verdad frente a lo que vemos con el ánimo de acompañar en el crecimiento al otro, solamente eso "la verdad que nosotros tenemos para él". Dejando de lado los sentimientos negativos que pudiera inspirarme el calificado. Dejando de lado mi necesidad de protegerlo para que no sufra. Dejando de lado mi propia alegría, tristeza o emoción por mis vivencias personales. Tomando todo lo que he recibido en mi camino de aprendizaje y poniéndolo al servicio de otro que hoy lo necesita y mañana estará en mi lugar siendo guía de alguien más. De eso se trata, de dar lo justo, de entregar las luces necesarias para recorrer el camino hacia la felicidad.


Sobre esta noticia

Autor:
Diana Said (10 noticias)
Fuente:
dianasaidc.blogspot.com
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