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El safari de la Corte Suprema de Justicia

12/04/2011 15:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Durante el gobierno del ex presidente Uribe se dieron fuertes enfrentamientos entre el Poder Judicial y el Ejecutivo. Nunca antes durante la historia colombiana se habí a visto una confrontació n de tales proporciones. En Colombia, el enfrentamiento entre las ramas del poder se ha bautizado con una frase coloquial: Choque de trenes. Pues bien, el pueblo colombiano fue testigo de la manera   có mo el poder judicial encabezado por la Corte Suprema de Justicia convirtió y viene convirtiendo la administració n de justicia en un safari. Aú n má s, la Corte ha iniciado una cacerí a que busca cazar la cabeza del ex presidente Uribe. Peor aú n, la sociedad colombiana en pleno es apabullada con eventos noticiosos que muestran la forma có mo la alta Corte ha convertido su investidura en una patente de corso para arrasar con la institucionalidad colombiana.

 

El colombiano del comú n siempre ha desconfiado del poder judicial colombiano. Durante dé cadas, la sociedad colombiana ha visto la manera parcial como se administra justicia en Colombia. Para nadie es un secreto que muchos administradores de justicia fallan no en derecho sino por conveniencia propia. Los altos í ndices de impunidad en este paí s ratifican que el poder judicial colombiano falla en detrimento de la justicia. Noticias bochornosas salen a diario en los medios de comunicació n y en donde miembros de la rama judicial son autores de actos de corrupció n.

 

Ahora bien, antes de la llegada del ex presidente Uribe al Palacio de Nariñ o, ningú n presidente en ejercicio tuvo la valentí a y mucho menos el coraje para controvertir al poder judicial. Los antecesores de Uribe, por ser de la misma estirpe que la de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, jugaban a una dizque independencia de poderes. En un paí s sumido en el caos y en una violencia indiscriminada en contra de la població n, el ejecutivo y el judicial se hací an de la vista gorda. Peor aú n, posaban tener buenas relaciones mientras la nació n se desmembraba.

 

Sin lugar a dudas, el ex presidente Uribe rompió los desgastados y peligrosos paradigmas que acompañ aban a la rancia dirigencia capitalina. La connivencia entre el poder ejecutivo y el judicial fue nociva para la seguridad del paí s. Los “ pactos de no agresió n” no eran el reflejo de una democracia sana, por el contrario, lo que el paí s viví a era un desbarajuste institucional que só lo sirvió para que los grupos terroristas se fortalecieran. Claro está , como era de esperarse, Uribe con su estilo franco y sin arreglos “ por debajo de la mesa” se convirtió en un referente sin precedente para el paí s.

 

Por lo anterior, la Corte Suprema de Justicia enfiló baterí as en contra del mandatario que los empequeñ ecí a. Ahora, tampoco se puede soslayar que el desmoronamiento de los grupos terroristas de izquierda de alguna manera haya influenciado en la cacerí a sin tregua que inició la alta Corte.

 

El pueblo colombiano no olvida ni olvidará que al interior del poder judicial colombiano se agazaparon alfiles de los grupos de izquierda. Como tampoco se olvida que los grupos terroristas de izquierda infiltraron el aparato judicial del paí s hasta el punto de tener cuotas dentro del mismo. El poder judicial colombiano se convirtió en un bastió n de los grupos de izquierda y por ende de las BACRIM de las FARC y el ELN. El gobierno de Uribe al enfrentar decididamente a las ONG y a miembros del poder judicial aliados con grupos de izquierda se convirtió en objetivo tanto militar como polí tico de estas estructuras terroristas y de sus á ulicos en la civilidad, muchos de ellos representados en algunos administradores de justicia.

 

El pueblo colombiano no olvida ni olvidará que el poder judicial colombiano es un fortí n burocrá tico de grandes proporciones. Muchos polí ticos, entre los que se encuentran ex presidente, actú an casi como nominadores al interior del poder judicial colombiano. Los magistrados que integran a los tribunales y altas Cortes del paí s son en la mayorí a de los casos fichas polí ticas de reconocidos personajes de la vida pú blica colombiana. Aú n má s, muchos de estos integrantes del poder judicial ingresan a é l por recomendació n directa de los titulares de sus puestos. Peor aú n, a muchos de é stos se les nombra en estos altos cargos como premios de consolació n por sus fracasos en la arena polí tica.

 

Hoy el colombiano el comú n es testigo de có mo magistrados de las altas Cortes, en especial la Corte suprema de Justicia, han sido derrotados en la arena polí tica.

 

Uribe cambió el mapa polí tico del paí s. Le arrebató el poder que tení a la rancia dirigencia capitalina. Esto ocasionó que los personajes utilizaran a sus alfiles al interior del poder judicial para iniciar la cacerí a nunca antes vista por el pueblo colombiano.

 

Los cables de Wikileaks que se hicieron de conocimiento pú blico só lo ratificaron lo que ya el pueblo colombiano sabí a hasta la saciedad. La enemistad del poder judicial hacia Uribe era una respuesta a la pé rdida del protagonismo polí tico de estos personajes con pasado funesto.

 

La Corte Suprema de Justicia colombiana nunca ocultó que sus diferencias con el ex presidente Uribe estaban motivadas por los rencores personales de sus miembros, de ahí que iniciaron una cacerí a sin tregua en contra del ex mandatario.

 

Si bien, durante el gobierno de Uribe se dieron eventos que hoy son cuestionados por la justicia, esto no es ó bice para iniciar una campañ a de desprestigio de grandes magnitudes que hace el má ximo ó rgano de la justicia ordinaria. La Corte Suprema de Justicia no puede seguir usando las togas para perpetrar persecuciones judiciales con claro tinte polí tico.

 

Por ú ltimo, las acciones que viene acometiendo la Corte se parecen má s a una cacerí a que a un cumplimiento cabal de su misió n constitucional. Los cebos que ha venido usando para cazar la cabeza del ex presidente Uribe parecen má s una acció n de la BACRIM de las FARC que una acció n de la má xima rectora de la justicia ordinaria.

 

Pró xima reflexió n: “ Nubarrones en el firmamento colombiano: Sin lugar a dudas, el gobierno del presidente Santos cada dí a se está acercando má s a un fuerte vendaval. La preocupació n del mandatario por mantener la Unidad Nacional Polí tica lo aleja cada vez má s del pueblo colombiano que lo respaldó .”


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Autor:
Desde El Caribe Manifiesto (17 noticias)
Fuente:
desdeelcaribemanifiesto.info
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Reportaje
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