Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

La selección Euzkadi-37, en la Guerra Civil ganó una difícil batalla desde el exilio sobre Franco y el nazismo

16/12/2015 05:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La odisea del equipo de Euskadi fue uno de los capítulos más relevantes que ayudó mucho al pueblo vasco dentro y fuera de España. Sus jugadores fueron amateur y lo dieron todo como los catalanes, por su país. No ha habido biografías de ese episodio y ésta puede ser la primera

 

El cantautor y escritor vizcaino Joseba Gotzon publicó en 1998 el libro “Historia de la selección de Euskadi de fútbol“, primera obra que aglutinaba la historia del primer equipo nacional vasco de fútbol. Según él, el primer encuentro de una selección de Euskadi -entonces denominada Norte porque la Federación englobaba a Gipuzkoa, Bizkaia y Cantabria- tuvo lugar ante Catalunya el 3 de enero de 1915. Ese mismo año ganó la Copa de Regiones Príncipe de Asturias ante Catalunya y Madrid. El buen nivel de los jugadores de Euskadi a principios del siglo XX hizo que la selección española que triunfó en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920, se debió, según opinión de algunos críticos, a que la selección “hispana” estaba formada prácticamente por jugadores vascos, pues entonces, como ahora, no existía “oficialmente“  equipo de Euskal-Herria y el País Vasco no aparecía  “oficialmente“ casi ni en el mapa de España.

La fama hizo que la selección de Euskadi fuera invitada a Sudamérica para disputar una serie de partidos en 1922. En la siguiente década, los jugadores vascos también predominaban en la selección española, que disputó su primer Mundial en 1934, en la Italia de Mussolini, que dominaba por la fuerza bruta y las agresiones. Así era la Italia de Mussolini.

Muchos de estos jugadores formaron parte luego de la selección vasca que entre 1937 y 1939 -en plena Guerra Civil española- disputaron hasta 79 partidos del total de los 136 que completa la historia del Euskadi.

En 1936 Alemania se propuso como candidato para albergar al mundial de la FIFA, Italia, en un régimen fascista, ya había obtenido en 1938, por lo que Hitler consideró una excelente oportunidad el de obtener la candidatura para la Copa de 1942.

En un primer instante Alemania fue el único país como candidato. Durante los siguientes años enviaron por el mundo a un delegado, Paco Bauwens, para ganar aliados y encontrar apoyo a su candidatura. Algunos miembros de la FIFA apoyaron a Alemania, mientras que otros tuvieron serias dudas pero se callaron.

Al principio de 1939 Alemania solicitó una decisión oficial final a la FIFA y su secretario general, Ivo Schricker, respondió que la decisión final la tomaría el congreso general en 1940. Al no existir otro candidato, el Organismo máximo del fútbol, prefería alargar la decisión a la espera del fin del conflicto. A mediados de 1939 Argentina también se propuso como candidato.

Cuando estalló la guerra, la FIFA declaró que el fútbol “debe seguir como antes“. Pero con la Gestapo detrás del lehendakari Aguirre y de los vascos en general, además de los judíos, gitanos y demás razas inferiores, el equipo  formado por el lehendakari corrió serios peligros fuera de los campos de fútbol.

Incluso hubo crímenes como el del jugador austriaco Sindelar quien apareció muerto en el apartamento de su novia, envenenado con dióxido de carbono. Si bien se declaró que era un accidente, la Gestapo tenía fichado a Sindelar como un peligroso socialdemócrata simpatizante de los judíos.

En 1933 se jugó la única edición del la copa "Adolf Hitler", en partidos de ida y vuelta. En Alemania existía también desde ese año el sistema de las divisiones regionales. La FIFA miraba hacia otro lado.

La estrategia de colgarse del fútbol para tratar de ganar el apoyo de la gente y atacar desde allí a sus enemigos, es muy vieja entre grupos de la derecha: como lo hemos dicho en 1934 Benito Mussolini, el “Duce”, organizó el mundial con la complicidad de la FIFA (siempre tan corrupta), para que Italia lo ganara y él se legitimara.

Incluso, el día de la final contra Checoslovaquia, el “Duce” bajó a vestuarios antes de que comenzara el partido, para decir a los jugadores y al entrenador, al histórico Vittorio Pozzo, que ganaran o se despidieran de sus familias y sus propias vidas. Italia ganó 3-1 y “tutti contenti”.

Con la guerra civil las competiciones  de Liga y Copa se detuvieron en España, pero gracias a la FIFA, Franco sabía los movimientos de los jugadores vascos y se guiaba por órdenes de Madrid.

Corría 1937 y el levantamiento de Franco contra la Segunda República Española se asentaba a punta de sangre y fuego por toda la península. La situación era funesta: más de la mitad de España estaba en manos de los alzados, la muerte reinaba en todas partes, y el hambre junto a  la escasez de alimentos básicos coronaban el panorama diario para un pueblo digno.

Nada ni nadie se salvaba del azote del Ejército africano de Franco y la Legión, con las ayudas añadidas de material bélico y hombres-la Legion Cóndor y la Aviación Legionaria de Hitler y Mussolini, desde y antes del 18 de julio 1936, para transportar el ejército de África a la península, se utilizaron los Junker-52 de Hitler. Así, y ante tanta fuerza, el novel Gobierno Vasco, dirigido por José Antonio Aguirre,   fiel a la República, decidió poner a salvo de la barbarie a miles de niños, víctimas inocentes del conflicto. Apoyados por varios gobiernos extranjeros, miles de niños -se estima que más de 30 mil- se embarcaron rumbo a destinos tan disímiles como Francia, Bélgica, Inglaterra, Rusia, Dinamarca o México, donde el presidente Lázaro Cárdenas fue el que les recibió con los brazos abiertos.

No había fondos y con la intención de generar ayuda económica para las familias, el mismo Aguirre tuvo la idea de enviar por el mundo a lo mejor del fútbol vasco, reuniendo en un equipo a los  mejores jugadores de todo el país. En realidad, el equipo estaba al principio basado en el Club Athletic de Bilbao, al que pertenecía la  mayoría de sus jugadores. Luego se incorporaron otros.

Se completó el team con otros vascos que la guerra había pillado en territorio rebelde, como Serafín Ahedo y Pedro Areso, insignias del Betis, penúltimo campeón de España antes que se suspendiera el torneo por el alzamiento ; y legaron valores como el imprescindible Isidro Lángara, máximo goleador de la Liga en los años 34, 35 y 36, que defendía los colores del Real Oviedo, y quien, cuando estalló el conflicto, no dudó en tomar las armas junto a los mineros de Asturias, en defensa del Frente Popular.

El primer equipo estuvo formado por jugadores como Blasco, Egusquiza, Ahedo, Areso, Barcos, Luís Regueiro, Roberto, Muguerza, Cilaurren, Zubieta, Emilín, Gorostiza, Irarragorri, Lángara y Larrinaga y entrenado por Manuel López vivió noticias como el bombardeo de Gernika, pero siguieron con su misión.

La Guerra Civil, en julio de 1936, truncó también por completo la carrera futbolística de los jugadores de la selección. Poco se ha hablado de los hermanos Regueiro, que estaban entre ellos. A ninguno de los hermanos le tocó ir al frente, pero ambos participaron en diversos actos de propaganda en pro de la República y del recién inaugurado Gobierno Vasco. Durante los primeros meses de la Guerra Civil, la prensa franquista llegó a publicar que Luis había muerto en un hospital de Madrid tras ser alcanzado por una bala roja en Carabanchel. Eran informaciones inventadas y bien difundidas para desmoralizar a los mejores, sus familias y los aficionados al fútbol. La realidad era bien distinta. Luis Regueiro, el jugador vasco más conocido en Madrid, el goleador del Real Madrid-algo así como Cristiano Ronaldo hoy- encabezó durante los primeros compases de la guerra varios partidos benéficos en favor de los huérfanos y las milicias antifascistas. Su ciudad natal, Irún, había caído en manos de los fachas y tanto él como su hermano estaban totalmente desconectados de sus familiares más próximos.

Mientras se celebraban esos partidos benéficos entre equipos de ANV y PNV, el Gobierno Vasco, liderado por el lehendakari José Antonio Aguirre, se afanaba con Manu Sota Aburto en completar una selección de Euzkadi, como se le conocería de ahora en adelante. Desde febrero de 1937, y hasta abril de ese año, se organizaron a lo largo de la geografía vasca varios partidos 'pro avión', el avión que quería fletar el Gobierno Vasco para desplazar a su selección para realizar una gira por Europa y la Unión Soviética. El avión nunca llegó.

El  conjunto estaba encabezado por Pedro “Perico” Vallana, jugador ya  en esa época retirado y que ostentaba aún el rótulo  de ser el único futbolista español en haber participado en tres Juegos Olímpicos, que tenía el cargo de director técnico del equipo, quien además,   se encargó de diseñar el uniforme que vestiría la selección. Estaban además  Ricardo Irezabal, vicepresidente de la Federación Española y Manuel de la Sota, presidente del Athletic, y al que el Gobierno vasco encomendó la tutela de la expedición.

Con pocas palabras, pero con la intuición de saber que lo que hacían trascendería en la historia vasca y, por sobre todo, que su ejemplo empequeñecía aún más la repugnante actuación de los espías fascistas en Europa y América, los 23 héroes partieron hacia París, lugar donde comenzaría una de las odiseas más increíbles a nivel mundial.

El sábado 24 de abril de 1937, la Selección de Euzkadi arribó a a la estación de tren París-Austerlitz, en la capital gala, todos tenían prisa. El tiempo corría rápido y los refugiados vascos alrededor del mundo tampoco podían esperar. En la jornada siguiente, jugarían el primer partido de la gira ante el Racing de Paris, sin embargo, toda la delegación insistió en visitar la Tumba del Soldado Desconocido, ubicada bajo el Arco del Triunfo, que representa a todos los soldados fallecidos durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial, y depositaron allí la Ikurriña, la célebre bandera tricolor vasca. El ambiente en Francia estaba muy enrarecido por las derechas y los refugiados vascos eran “rojos”.

Y, como estaba programado, al Euzkadi, que le llamaban ya selección,   le tocaba enfrentarse nada menos que en el Estadio Parque de los Príncipes, al Racing Club de Francia, último campeón del torneo galo, lo mejor del fútbol francés. Pero, la clase del Racing, no fue suficiente para que los locales pudieran hacer frente a los vascos, pues, y en una gran actuación de Isidro Lángara, marcó los goles del encuentro, el Euzkadi se impuso por 3 a 0, cosechando sus primeros aplausos.

Lo más notorio del partido no fue el resultado sino la vestimenta estrenada en aquella ocasión. A partir de ese momento los colores de la ikurriña acompañarían al equipo vasco en toda su gira. Esta primera victoria, si bien en el aspecto deportivo fue importante, en el político tuvo más eco, por coincidir con el bombardeo de Gernika.

Mientras el general Franco, con el apoyo logístico de Hitler y Mussolini, bombardeaban Euskadi y Madrid, con enorme destrucción de objetivos civiles. El lehendakari Aguirre hizo un llamamiento a los futbolistas de Euskadi para realizar una gira de partidos por Europa y la Unión Soviética con el fin de conseguir fondos y simpatías para contrarrestar el poderío material de tres potencias y poder defenderse y ayudar a las familias que huían de los verdugos.

La algarabía por su primera victoria aún no había abandonado al conjunto vasco, cuando, las radios de toda Europa, a excepción, por cierto, de las emisoras franquistas en España, emitían la trágica noticia de que la Legión Cóndor, encabezada por el mariscal nazi al servicio de Franco, Wolfram von Richthofen, bombardeaba la emblemática ciudad de Gernika, enclavada en el corazón del País Vasco y considerada su capital cultural e histórica, segando la vida a más de 300 civiles. Un mes antes la Legión Condor había destruido con ayuda de aviones italianos de la Aviación Legionaria, la ciudad de Durango, con más muertos todavía.

Dicha aberración caló hondo en la legación vasca en el exilio y sin embargo  y como homenaje a las víctimas de aquellos episodios, todos se juramentaron para ganar en los campos de fútbol y hacerse un nombre.

Europa entera gracias a la prensa deportiva se interesó por este equipo sensacional, además de admirar su labor humanitaria que desarrollaban con al fútbol los jóvenes de pequeño  país en guerra, dando patadas al balón para dar pan a los niños y a los compatriotas exiliados.

El lehendakari Aguirre tampoco volvió nunca a Euskadi, pero todos los vascos lo recuerdan siempre unido a sus jugadores

Los integrantes del equipo fueron para la historia: Luis Regueiro, Pedro Regueiro, Isidro Lángara, Serafín Aedo, José Iraragorri, José Muguerza, Melchor Alegría, Ángel Zubieta, Pedro Vallana, Leonardo Cilaurren, Rafael Eguzquiza, Gregorio Blasco, J. de Rezola, Ignacio Aguirrezabala, Tomás de Aguirre, Emilio Alonso, Pablo Barcos, José Manuel Urquiloa, P. Bolfo, Enrique Zarruaga, Pedro Birichinaga y Ander Lejendika, siendo el entrenador Perico Vallana. A esta selección se la bautizó como Euzkadi (así, con ‘z’, en honor al fundador del nacionalismo vasco, Sabino de Arana y Goiri, que escribía Euskadi así con “z“).

Tras las actuaciones ofrecidas en Francia, el equipo encabezado por  Vallana recibió ofertas de Checoslovaquia, Polonia y Rusia para disputar partidos y recaudar fondos. Así, y con toda la ilusión, partieron en su periplo por Europa del Este, siendo su primera parada la hermosa ciudad de Praga, donde se enfrentaría a la Selección de Checoslovaquia y a un combinado de equipos de "La Ciudad Dorada", como solía llamársele a la capital checoslovaca. Allí  jugó un partido contra el Praga el 30 de mayo de 1937. Se registró una buena entrada y el público mostró un gran entusiasmo, actitud ésta que se repitió a lo largo de toda la gira. Para este partido la selección sólo pudo desplazar a trece jugadores y, como delegado, únicamente fue Manuel de la Sota.

No obstante la expectativa, la admiración y el júbilo que generó el Euzkadi en Praga, el periplo por Checoslovaquia no fue cien por cien agradable, pues una (calumnia),   falsa información franquista enviada a las agencias y reproducida en los medios de toda Europa( prensa y radio), afirmaba que el conjunto lo formaban "jóvenes comunistas vascos  pagados por Stalin".  Fue el hecho que les traería más de un dolor de cabeza en los meses venideros.

Los tentáculos del bando franquista y el clima de la preguerra mundial no favorecían al  equipo; y, además, se recibieron en Praga numerosos telegramas confirmando que el combinado vasco era comunista patrocinado por Stalin; se les atacó y denigró con el objetivo de atemorizar a los gobiernos y aficionados de los territorios en los que aparecía la información.

Ya en el año 1937,   el presidente del Barça había caído bajo las balas franquistas. Y, por cierto, ambos equipos ambos equipos encarnaron, en los campos de fútbol y también fuera de ellos, a la democracia acosada por franco y sus aliados.

Así que con los elementos que tenía la selección de Euskadi tuvo que arreglárselas en su gira europea durante todo 1937, porque la policía franquista impedía la salida de España de posibles refuerzos. Casi todos los jugadores convocados hasta el momento participaron en el viaje, salvo los madridistas Quincoces y Ciriaco, que más o menos, simpatizaban con los alzados y Simón Lecue  que no quiso dejar sola a su familia. Luis y Pedro Regueiro no viajaron con el resto de sus compañeros, sino que lo hicieron por su cuenta atravesando los Pirineos por Cataluña. Junto a ellos también se desplazó hasta el país vecino su compañero en el Madrid, Emilio Alonso, más conocido por ‘Emilín’. Los tres futbolistas se reencontraron con sus compañeros vascos en un hotel de Paris el día antes de empezar a disputar su gira europea. Fue una gran alegría.

Los jugadores aprovecharon su partido contra el Racing en París para hacer propaganda de su causa. Visitaron las sedes de dos periódicos (Paris Soir y Ce Soir), participaron en ceremonias patrioticas, y hablaron tres veces por Radio París. Aquella gente no sabía ninguna verdad sobre la guerra. Sólo las mentiras de la ultraderecha francesa a través del presidente conservador Leon Blum y los partidarios del Mariscal Petain que luego encabezó el gobierno de Vichy impuesto por Alemania. El Mariscal era amigo y admirador de la “epopeya“ de Franco. Luis Regueiro declaró a la prensa de Paris, que en Euskadi “todas las ideas políticas y las creencias religiosas son respetadas; las iglesias están abiertas al culto y los fieles las frecuentan libremente mientras dure en nuestras manos. Nosotros mismos somos en su mayoría católicos..”

Al día siguiente se celebró una comida de confraternización entre jugadores del Racing de París y los del Euzkadi. Los discursos fueron igualmente significativos. Manu de la Sota (escritor político y dirigente del club), explicó que “estos jugadores son los gudaris, los soldados que vienen de las trincheras donde han luchado por la paz y la fraternidad”. El Euzkadi jugó en Toulouse y Marsella, casi siempre con victoria, lo que dio un nuevo impulso al equipo.

Luis Regueiro y el delegado Melchor Alegría se entrevistaron con el cónsul español en Marsella, al que presentaron fotografías de la reciente destrucción de Gernika. “No la incendiaron los anarquistas. Fueron aviones alemanes de la  Legión Condor los que destruyeron  la ciudad. Ahí están la fotos”. Picasso se inspiró en fuentes auténticas para pintar su mural Guernica.

El equipo Euzkadi se desplazó a la siguiente visita, a Polonia, y se opuso el 8 de junio de 1937 al Katowice. En cambio se tuvo que suspender el encuentro previsto en Varsovia, debido a ciertos incidentes con grupos derechistas  católicos-la Católica Polonia-que identificaban al equipo vasco con el comunismo, y que no podían entender cómo personas que se declaraban católicas estuvieran combatiendo contra Franco.

Muchos jugadores quisieron volver a casa, pero eso hubiera sido significado la cárcel. El equipo vasco había afectado mucho a Franco y su banda. Estaban furiosos. El fútbol era pasión esos días. “Los mejores jugadores de la Liga y de nuestro equipo nacional  se han pasado a los rojo separatistas“-explicó. El jefe de la expedición, Manuel López y Luis Regueiro, como capitán y líder natural, tuvieron que levantar la moral del equipo para seguir disputando más amistosos en países de Europa. En mayo, se desplazaron a Polonia para enfrentarse a una selección de Silesia en Katowice donde Euzkadi derrotó a la selección de la región de Silesia por 5-4.y desde allí, el equipo vasco viajó hasta la Unión Soviética. De Silesia a Moscú. Una incógnita

Y llegaron a Moscú. Hay que tener en cuenta que la Unión Soviética estaba  comprometida con el bando republicano, así que los jugadores vascos fueron recibidos como héroes por los ciudadanos y por las autoridades.  Fueron alojados en el Hotel Metropol de la capital soviética. Como curiosidad, a los jugadores los rusos les facilitaron a los que lo deseaban asistir a misa, que fue celebrada en la Embajada de Finlandia.

En Moscú visitaron a un grupo de niños de la guerra, que estaban refugiados en Rusia procedentes del País Vasco. Hay que Imaginar lo emocionante que tuvo que ser para estos niños la visita de sus ídolos futbolísticos, los de los cromos, . En la URSS derrotaron por 0-5 al Lokomotiv de Moscú, por 0-1 al Dínamo de Moscú,   el capitán del Dínamo se lanzó a  dar un sonoro beso al capitán vasco, tras entregarle un ramo de flores. Empataron 2-2 con el Dínamo de Leningrado, derrotaron 1-3 al Dínamo de Kiev, por 0-2 al Dínamo de Tiflis, por 1-3 a una selección de Georgia, cayeron 2-6 al Spartak de Moscú, derrotaron 4-7 de nuevo al Dínamo de Moscú y por 1-6 al Dínamo de Minsk. Se dice que el fútbol soviético cambió para siempre después de esa gira. Y aunque se dice que hubo gestiones para que algunos jugadores vascos se quedaran en Rusia, no se aceptó la oferta.

Durante su estancia en la Unión Soviética, el equipo gozó de agasajos como invitaciones al ballet Bolshoi y a la ópera, así como cenas y fiestas varias. Pero estando en Moscú, recibieron otra dura noticia: Bilbao había caído para el bando nacional y la expedición se llenó de incertidumbre. El Gobierno vasco en el exilio les pidió que no abandonaran su misión, y ellos aceptaron, si bien algún jugador no aguantó y regresó a casa, como Guillermo Gorostiza, que fichó por el Valencia. Algunos que pasaron por monte fueron a la cárcel.

El Gobierno Vasco se había exiliado en Paris y las órdenes del lehendakari destinadas a la selección vasca eran claras: "había que seguir jugando, fuera de Euskadi."

La llegada a la capital danesa fue impresionante. En la aduana, tras los actos protocolarios de bienvenida, todos cantaron la Internacional. Aunque los jugadores vascos ya debían haberse acostumbrado, no debió de resultar sencillo para ellos entender que, también en un país democrático como Dinamarca, el recibimiento no se pareciera al que habían observado en la Unión Soviética. Europa era un gran enigma. El encuentro de fútbol que disputaron no fue difícil desde el punto  de vista deportivo para los vascos, pues ganaron por once goles a uno (quizá como venganza de que la banda tocara la Marcha Real Española, como himno) y así siguieron prácticamente en todos los encuentros; sólo perdieron contra la selección checoslovaca, finalista en el Mundial de 1934.

Al terminar la gira europea, la selección Euzkadi volvió a Paris con el pensamiento mayoritario de atravesar el océano para empezar en serio jugando en América. ¿Es que había otra solución?

El equipo recaló en México, donde disputaron más de veinte encuentros como combinado en el campeonato mexicano  hasta 1938. En él participaban otros equipos de tradición peninsular como el Real Club España y el Asturias F.C. Pese a haber logrado trece victorias, un empate y sufrido tres derrotas, el equipo de Euskadi resultó subcampeón, tras el Asturias.

 

Pero la falta de fondos y la penuria les obligó a buscarlos. Luis Regueiro   convenció a la Federación Mexicana para participar en la Liga oficial mexicana como el equipo de Euskadi. La Federación aceptó la (insólita) proposición si adoptaban un nombre diferente del de una selección nacional. Y terminó aceptando el el nombre de Club Deportivo Euzkadi con todos los distintivos propios y la ikurriña. Ganaron el campeonato mexicano. de la temporada 1938/39.

Después se desplazaron hasta Cuba donde ganaron casi todos los partidos, al igual que en Centroamérica,   Casi sin fondos con préstamos, el combinado vasco llegó a Argentina en primavera de ese año pero la FIFA (Federación Internacional de Fútbol), sin duda por “consejo” llegado de Salamanca, Cuartel General de las fuerzas franquistas, les obligó a anular todos los compromisos adquiridos. Para no perder la forma, los hermanos Regueiro aceptaron la oferta del Racing de Paris, equipo con el que se entrenaron durante varias semanas y con el que llegaron a disputar algún partido.

Después de tantos meses lejos de casa, los jugadores  empezaron a preocuparse del futuro inmediato. Con la guerra virtualmente terminada y en el exilio, jugando todavía como equipo en México, Cuba y Argentina, y dada la situación unos pocos decidieron regresar a España para participar activamente en la derrota de alguna manera dentro de alguna organización ilegal, pero una mayoría decidió quedarse en Paris siguiendo las directrices del Gobierno Vasco.

Los dirigentes de River Plate,   conscientes de la situación personal de Luis Regueiro y su valía ofrecieron al jugador madridista la posibilidad de incorporarse a sus filas. Él se negó en el primer momento lo mismo que había rechazado la gran oferta del Racing de París. No estaba dispuesto a dejar a sus compañeros en la estacada hasta saber su destino y tras varios meses en Buenos Aires malviviendo y sin dinero, consiguieron regresar a México para intentar buscar una salida y conocer mejor la situación. Contactó con dirigentes vascos de París, que estaban sin blanca y no podían subvencionar la selección de Euzkadi. Y el lehendakari, huyendo de la Gestapo española vivía su odisea personal en Francia, Bélgica y Alemania, para llegar a Nueva York.

Conociendo la angustiosa situación del equipo, el lehendakari Aguirre decidió dejarles  libres para hacer lo que pudieran. Nadie sabe de donde sacó el dinero, pero el lehendakari hizo llegar a cada jugador un sobre con 10.000 pesetas  para los primeros gastos y el hotel. De ahí en adelante cada uno tenía que seguir andando por su callejón, jugando con quien pudiera juntos o separados. Algunos jugadores volvieron a España y otros como Isidro Lángara, Zubieta y Emilín tomaron la decisión de jugar en otras ligas como la mexicana y después la argentina. En Argentina hacía meses que habían empezado a interesarse en serio por este equipo de exiliados. Los cinco grandes (Boca, River, San Lorenzo, Racing e Independiente) solicitaron jugar contra la selección de Euzkadi. El equipo viajó pero las autoridades argentinas negaron los permisos para jugar, sin darles demasiadas explicaciones. Los espías de Franco y la FIFA debían estar de por medio. así que regresaron a México.

En la mañana del 21 de mayo de 1939,   Langara se bajó del barco que lo trasladó a Argentina desde México para jugar de inmediato. Acudía llamado por Zubieta que ya militaba en el San Lorenzo. Los jugadores de la selección se ayudaban unos a otros.

El fichaje oficial de Lángara por San Lorenzo de Almagro fue muy difícil. El encargado de boicotearlo, con órdenes estrictas de Franco, fue el teniente coronel Julián Troncoso quien intentó desde Madrid prohibirle su participación en la Liga argentina argumentando que Lángara pertenecía a la Federación Española de Fútbol, y selección “roja” Euzkadi no existía legalmente. Por eso tuvo que intervenir la Federación Mexicana, en la que Lángara había competido para el Club Deportivo Euskadi en la temporada 1938-39 y era famoso. La tramitación de la inhabilitación como deportista por parte de gobierno  del dictador Franco fue desechada por las autoridades de la AFA( Federación Americana de Fútbol). Franco hizo lo mismo con otros, pero fracasó. Los equipos americanos se encargaron de neutralizar a las autoridades de la FIFA, que seguía ordenes de Madrid en estos temas.

En su partido de debut, tras muchas horas de barco, Lángara saltó al campo para jugar en el San Lorenzo contra el eterno rival River Plate. Marcó los tres tantos del partido ante el entusiasmo de los hinchas ante quel desconocido fenómeno.

Los hermanos Regueiro decidieron echar raíces en el país mexicano. Los dos siguieron jugando al fútbol y lo hicieron en el Club Asturias, una entidad deportiva fundada años atrás por varios asturianos que habían emigrado a México. Durante algún tiempo, Luis simultaneó su puesto de futbolista con el de entrenador de las selecciones de la Confederación Mexicana de Fútbol. En su pasaporte, al que tuvo acceso el portal ZoomNews, figuraba como "asilado político".

Actualmente, no queda con vida ninguno de los jugadores del Euzkadi. Muchos no volvieron jamás a Euskadi. Otros, como Lángara, lo hicieron años después. Pero sea como fuere, lograron su protagonismo en una época convulsa en la cual tomaron  decisiones atípica y heroicas.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1592 noticias)
Visitas:
10458
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.