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Sobreviviente de película

25/06/2009 15:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A través de su lente, Jorge Rojas Alvarez fue testigo de los más importantes debates, posesiones presidenciales, escándalos e intervenciones de los parlamentarios de turno. Desde las controvertidas elecciones de 1970, pasando por la toma de la embajada dominicana y la toma del Palacio de Justicia

Pionero del celuloide

Un sobreviviente de película

Su estudio tiene varias columnas de latas de cine que observadas con cuidado dejan ver las marcas que dicen: “Documental Chocó”, ”Senado, Plenaria, “Teletigre, ”“comercial hogares juveniles campesinos”, ”Isadora”, ”Amazonas”, ”Chocó” y más títulos que datan de la historia de la televisión. Estas latas ovales son una verdadera joya en la memoria audiovisual colombiana y fueron filmadas por un hombre que con su boina, llega hasta una moviola sobre la mesa apoyado en un bastón. Se sienta y coloca un carrete de película y empieza a rodar una cinta de imágenes y palabras sobre su vida. Se trata de Don Jorge Rojas Álvarez, un verdadero sobreviviente de la vida y del oficio audiovisual.

Por Norberto Cristancho Prieto

Jorge Rojas comenzó en el mundo de los medios audiovisuales muy joven, trabajando como técnico de audio con los pioneros de la radio. A mediados de los años cincuenta en Colombia, cuando el gobierno del general Rojas Pinilla le encargó a un grupo de técnicos cubanos el manejo de los equipos de televisión, tuvo su primer contacto con las cámaras de cine, las cintas de audio y la producción. Una vez que los cubanos dejaron capacitados a varios técnicos locales, con los conocimientos que tenía de aprendiz, se vio enfrentado al oficio de camarógrafo y productor utilizando una cámara“Paillar Bolex” para película de 16 milímetros.

Éramos muy pocos los camarógrafos y teníamos que hacer cubrimientos en muchos frentes”. Años después llegó a trabajar al Congreso de la República donde estuvo más de veinte años como productor. Allí conoció la “crema y nata” de la política. A través de su lente fue testigo de los más importantes debates, posesiones presidenciales, escándalos e intervenciones de los parlamentarios de turno. Desde las controvertidas elecciones de 1970, pasando por la toma de la embajada dominicana y la toma del Palacio de Justicia, donde filmó el debate en el Congreso, mientras sonaban los cañoneos y disparos en la plaza de Bolívar.

En esa larga experiencia, con aciertos y errores aprendió y conoció los secretos de la estética en la fotografía, de cómo iluminar un escenario natural o hacer tomas en exteriores con calidad. “A diferencia del cubrimiento periodístico, la producción de comerciales o documentales era más exigente. Trabajábamos cine y era necesario que en ningún fotograma quedaran errores de luz o de sonido. Las cintas de cine tenían una banda de audio que llamábamos sonido óptico. Uno podía estar muy confiado de su trabajo, pero de repente se podía dañar una toma por falta de luz.” Jorge Rojas afirma que se necesitaba mucha pericia, práctica y conocimiento. Un operador de cámara no veía lo que filmaba, solo hasta que llegaba al cuarto de revelado sabía si todo estaba correcto, pues había muy buenos laboratorios. “Inravisión tenía un excelente laboratorio que en 1981 se dejó de usar”.

El Riesgo Profesional

La vida de Jorge Rojas es un largo metraje que necesita seleccionar las escenas más memorables en un periplo de más de treinta y cinco años que ha recorrido el país siendo testigo de tragedias y viviendo otras donde su vida ha estado en alto riesgo.

Sobre la experiencia que parte su vida en dos, recuerda con nostalgia y con dolor algunos sustos que tuvo en vuelos para llegar a sitios apartados en avión o carros en condiciones nada recomendables y donde siempre había que estar a tiempo para captar la mejor imagen. La más importante y determinante en su vida, fue la tragedia de una avioneta de Aerotaca el 11 de julio de 1989 que lo transportaba de Tame (Arauca) a Bogotá, junto a veinte personas, durante las grabaciones de un documental sobre la ruta libertadora. En aquél desastre aéreo fallecieron el icono de las melodías del llano, Arnulfo Briceño y siete personas más.

Se sienta y coloca un carrete de película y empieza a rodar una cinta de imágenes y palabras sobre su vida. Un verdadero sobreviviente de la vida y del oficio audiovisual

Elocuentemente recuerda estas imágenes que están en su memoria intactas. Iban a ser las diez de la mañana. El motor empezó a sonar agudamente y segundos después de disipada la bruma, apareció imponente el verde de la montaña. A él le extrañó que el piloto hubiera tomado la ruta equivocada. Al instante se puso de pie y se dirigió a la cabina para advertirle que el río que sobrevolaban no era el de siempre. Pero ya era demasiado tarde, el avión Twin Otter con veinte pasajeros a bordo iba inexorablemente a chocar con la montaña. Con su cámara en el pecho, quedó en el pasillo del avión esperando lo peor. En un intento desesperado y tratando de evitar la estrellada frontal, el piloto dio un viraje hacia arriba. El motor bramó forzadamente y prácticamente se fue de barrigazo contra el cerro. El impacto fue brutal, rápido y de cierto modo surrealista. El avión se despedazó arrojando a sus ocupantes hacia todos lados. La fuerza de la colisión sacudió a los frágiles pasajeros como marionetas en un macabro ritual de hierros, asientos, gasolina, jirones de ropa y sangre.

Esos segundos de desastre, gritos cortados y silbidos del viento, fueron vividos por Jorge concientemente. Sus tobillos y piernas recibieron la fuerza del choque. Las latas y fragmentos del fuselaje astillaron huesos y coyunturas. Su cámara, herramienta de trabajo, compañera de travesías y registro de imágenes, se le incrustó más abajo del pecho fracturándole varias costillas. Entre ese amasijo de yerros retorcidos quedó aprisionado por más de veinte horas en medio de terribles dolores. La defensa civil y los campesinos de la zona llegaron hasta la noche siguiente, pero “ni a rescatar, ni a auxiliar a los heridos, si no a hurgar entre la sangre y los hierros, los objetos de valor.”

Volver a Empezar

Este pavoroso accidente que fue registrado ampliamente en junio de 1989, cambió la vida de Jorge los años siguientes. Los médicos le pronosticaban una discapacidad permanente. Estaría de por vida en silla de ruedas y asistido para todo. Ya no podría trabajar. Sin embargo tres años después viajó por tierra a Cali, allí se organizó como independiente y estuvo muchos años más como productor de Telepacífico, realizando programas en vivo, noticieros y documentales. Unos cuantos meses después con voluntad y sacrificio empezó a dar sus primeros pasos. Y no sólo los de sus extremidades, sino como empresario y productor que no se rendía ante las adversidades. Tuvo que reinventarse y creó una productora con equipos de video en Bogotá. Y con un tesón y confianza increíbles, volvió al Congreso como productor externo. Los viejos políticos reconocían su titánica lucha y su talento. En el parlamento dejó muchos amigos y quizás es uno de los profesionales en este campo, más respetado por políticos legendarios y hasta por expresidentes y colegas que fueron tanto personajes de su lente, como discípulos que retomaron su legado y hoy están en el medio.

Con una mirada sagaz y a veces satírica, Don Jorge acepta que medio cuerpo lo tiene como una buena cámara con “treinta y nueve tornillos y ocho platinas”. A veces siente frío en la pierna derecha, pero se las arregla para desplazarse. Cuando se reúne con amigos le fascina interpretar al calor de un buen licor las canciones de Daniel Santos.

El archivo que tengo ha sido codiciado por personas y empresas de todos lados. Pero yo lo considero como un patrimonio ( y no para el patrimonio fílmico colombiano que lo quiere donado) si no personal. “Tengo material inédito, histórico y único, pero donde está, está bien.”

Otros rollos

Coloca otra cinta como quien cambia de tema, porque su pasión siguen siendo las imágenes. Con humor aconseja a los jóvenes trabajar más las ideas que la técnica. Que los productos audiovisuales sean sinceros, profundos y de buen contenido. Considera que con la llegada del video, equipos como los que él tiene quedaron inservibles y se deterioraron. “ Pero los carretes, las cintas y moviolas no se acaban. Esta generación del segundo milenio, de talentos formados en academias, escuelas de cine, y la multiplicidad de canales en televisión, además de todo lo que ha pasado en los últimos veinte años en Colombia, hace que ellos no sólo quieran contar historias en video, si no en cine. Claro es más costoso, pero es la finalidad del que se mete a esto. Por eso las casas productoras filman en cine, por su gran calidad. “Aquí, para tristeza de muchos hay que revelar una producción filmada en cine en el exterior. No obstante la televisión y especialmente el cine viven un renacimiento muy importante con producciones que reflejan nuestras realidades”.

Su estudio tiene varias columnas de latas de cine que observadas con cuidado dejan la historia del cine y la tv colombiana


Sobre esta noticia

Autor:
Norkris (2 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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