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Trump y Evo, empalmarían con China el manejo de la inteligencia artificial hacia el comercio global

08/06/2019 07:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El año pasado Estados Unidos y China se impusieron recíprocamente aranceles del 25% sobre bienes que representan 50.000 millones de dólares en monto comercializado

Asidero

El aumento de los aranceles chinos, vienen dándose desde 2016, pero, la política de alianza con EEUU viene registrando un continuo y creciente déficit comercial desde mediados de los 80. Lo que la administración Trump procedió al aminoramiento de ese déficit comercial, además los chinos vienen robándose la propiedad intelectual de productos estadounidenses y las prácticas desleales por parte de empresas estatales que gozan de subsidios.

En 2018, las importaciones de productos chinos –a pesar de la imposición de aranceles– se incrementó en un 7%; sin embargo, en el primer trimestre de este año, cayeron un 9%, lo que pareciera indicar que la guerra comercial está comenzando a tener efectos, con el consiguiente impacto en el comportamiento de la economía china.

El año pasado Estados Unidos y China se impusieron recíprocamente aranceles del 25% sobre bienes que representan 50.000 millones de dólares en monto comercializado. Posteriormente, Estados Unidos impuso aranceles del 10% sobre otros bienes chinos, que representan 200 mil millones de dólares en monto comercializado, aranceles que Trump decidió elevar en el presente mes de mayo al 25%. En represalia China incrementó aranceles también en un 25% a bienes importados de Estados Unidos por 60.000 millones de dólares, que se comenzarán a aplicar desde junio. 

las expectativas de un pronto acuerdo comercial entre Estados Unidos y China y el aplazamiento  al menos hasta octubre, del Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea) sin acuerdo, que parecía alejar las perspectivas económicas pesimistas que tenían organismos y bancos centrales a comienzos del año, y que contribuyó a que los principales mercados bursátiles registraran un comportamiento positivo, el presidente Donald Trump dio un inesperado giro a las negociaciones con China al incrementar los aranceles de bienes chinos que ingresan a los Estados Unidos.

La administración Trump pretende también que el efecto del incremento de aranceles sea asumido por las empresas chinas, mediante una reducción de los precios de los productos que estas exportan. Pero recientes investigaciones muestran que la mayoría del costo, resultante del incremento de aranceles, ha sido asumida por las empresas y consumidores estadounidenses, aunque sin efectos relevantes, por el momento, sobre la inflación y el consumo. 

Sin embargo, diversas empresas estadounidenses que importan insumos o bienes finales chinos han anunciado que el reciente incremento de aranceles tendrá efectos sobre los precios, lo que no sólo podría incidir sobre la inflación y el consumo, sino también sobre las ganancias de las empresas y el crecimiento económico. Para contrarrestar los efectos de los mayores aranceles, varias empresas están buscando productos en otros países para reemplazar a los chinos y evaluando tomar medidas para ajustar sus estructuras de costos. Reemplazar a los productos chinos podría ser posible en el corto plazo, para el caso de aquellos que son perfectamente sustituibles; pero no es tan sencillo con productos diferenciados, considerando los volúmenes y calidad demandados. 

Por otra parte, el ajuste en las estructuras de costos podría incidir en la demanda de empleo en determinados sectores como el minorista. 

Pero el incremento de los aranceles de los productos estadounidenses exportados a China también puede tener efecto sobre la demanda de los mismos, tomando en cuenta que el poder adquisitivo de los consumidores chinos es menor que el de los consumidores estadounidenses. En definitiva, no está claro quién gana y pierde más con esta guerra comercial, pero en la medida en que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China no se encaminen a una pronta solución puede retornar el clima de incertidumbre que contribuyó a generar las expectativas pesimistas sobre el comportamiento futuro de las principales economías.

Una segunda cuestión es que la cultura de emprendimiento china seguramente ya ha generado un coliseo de gladiadores que están compitiendo por el mercado que ha quedado libre, pero con probabilidad el combate no se dará de la misma forma en que lo haría una competencia occidental. No se concentrará en la creación de una sola innovación para cambiar el mundo; los emprendedores no se pueden dar el lujo de poner todo su esfuerzo en un solo producto que luego pueda ser imitado, tampoco se pueden dar el lujo de perder el tiempo; deben sobrevivir en el mercado más competitivo del mundo y es por ello que generarán, con seguridad, un jardín de posibilidades de las que pueda echar mano el gigante tecnológico.  

Finalmente, el desarrollo tecnológico de aplicaciones e innovaciones para el consumo en el mundo occidental es casi siempre una cuestión individual, un ejercicio de particulares; en contraste, en China es una cuestión de Estado, que ha quedado en evidencia en el discurso del Primer Ministro Li Keqiang del 10 septiembre de 2014, en Davos, donde acuñó la frase: “Emprendimiento masivo e innovación masiva”.La cultura e idiosincrasia chinas, el funcionamiento de su mercado, el contexto de la innovación en ese país y el rol del Estado en el desarrollo tecnológico parecen haber sido subestimados en la contienda entre el gigante chino de tecnología y el Gobierno de Estados Unidos y, últimamente, en la ruptura entre Google y Huawei. La cultura occidental, en lo que a tecnología se refiere, está impregnada de los valores y principios que reinan en Silicon Valley; sin embargo, poco sabemos del mercado de la tecnología china y de la forma que tiene de hacer negocios. 

Para un emprendedor occidental resulta imposible o éticamente cuestionable copiar o imitar el producto de un competidor y cuando ve una actitud de esta naturaleza le resulta inadmisible. En algunos casos se enarbola las banderas de las patentes y se formulan airadas protestas; en cambio, desde la perspectiva china podría ser éticamente aceptable, pues en el contexto de esta cultura la copia rigurosa de la perfección es el camino al verdadero dominio de la técnica; la imitación es una fuente de aprendizaje y punto de partida de la innovación. 

Wang Xing y Jack Ma son quizá quienes, en los últimos tiempos, mejor han personificado esta filosofía, copiando e imitando en un inicio páginas y productos de software estadounidenses, para luego llevarlos a un nivel distinto, superior, pero además amables con la idiosincrasia de su país. Wang Xing ha generado en 10 años un imperio de más de 30.000 millones de dólares, teniendo como punto de partida esta filosofía y permitiéndose, luego de imitar, ser él mismo un innovador, cuyo producto más aceptado es la famosa plataforma WeChat, una especie de cuchillo suizo de combate, que es una combinación de diversas plataformas de redes sociales que permite interactuar con tus amigos, pedir comida a domicilio, pagar por tus compras en el supermercado o agendar una cita con el dentista. 

Jack Ma, por su lado, es el famoso creador de la plataforma Alibaba, que cuenta con funciones mejoradas de E-bay, Amazon, Paypal y otras en un solo lugar

, lo que ha permitido generar un imperio de 38.000 millones de dólares.

  Es por esto y un sin fin de cosas más que presiento que la ruptura Huawei–Estados Unidos no es más que una invitación a la innovación que nos permitirá, en el corto plazo, ver el surgimiento de un nuevo competidor en el mundo de los sistemas operativos y de aplicaciones para teléfonos inteligentes que tengan un alcance global. Actualmente, la empresa Huawei está siendo acusada por Estados Unidos de fraude bancario, obstrucción a la justicia y espionaje, aclarando que el problema no es con Huawei,  sino con la conexión que la empresa tiene con el Gobierno comunista de China.

Descrita de una manera resumida, se podría decir que la red 5G se trata de una red móvil de quinta generación de tecnología celular que promete mejorar enormemente la velocidad, cobertura y capacidad de respuesta de las redes inalámbricas. Imagínate poder descargar una película de 10 gigas en sólo tres segundos o poder ver 400 películas al mismo tiempo en calidad 8k. Además, que la latencia ósea, el tiempo de respuesta de un extremo al otro será de hasta un milisegundo, 400 veces más rápido que un abrir y cerrar de ojos.

Además, permitirá a los automóviles moverse libremente sin la necesidad de un conductor, reduciendo así los accidentes de tránsito; hospitales con cirugías hechas por robots a distancia, fábricas automatizadas, edificios y ciudades inteligentes. Incluso la delincuencia podrá ser controlada con esta tecnología. Se entiende por generación cada una de las etapas que ha ido viviendo la telefonía móvil desde su aparición, cada generación con sus prestaciones específicas propias. 

Inicialmente se contaba con la generación 1G analógico, la cual sólo permitía realizar llamadas entrantes y salientes. En una segunda instancia surgió la generación 2G, la cual permitía la interacción mediante texto “los ya casi extintos SMS”. En una tercera instancia surgió la generación 3G, la cual vino acompañada con acceso a internet móvil y, por último, la generación que Bolivia está recién implementando en sus servicios, la generación 4G, que trajo la banda ancha móvil, que trajo consigo el video streaming o realidad virtual en los dispositivos móviles. 

La tecnología 5G estaría destinada a apoyar cada aspecto de nuestras vidas. No obstante,  por detrás existe una gran responsabilidad respecto a las empresas que lideran estos mercados, liderados por Estados Unidos y China; pues el que posea el control de la red 5G indirectamente estaría liderando la guerra más importante de nuestra historia, con una nueva revolución de la humanidad, donde todo y todos estaremos controlados por la magia de la tecnología: la tierra, el espacio, el cielo y el agua. 

La forma de pensar y actuar de los seres humanos cambiará y Estados Unidos y China harán lo que sea por controlar el destino de la humanidad. Es por eso que las compañías de ambos países se pelean por instalar la red 5G en todo el mundo a través de sus dispositivos. Se estaría hablando de un negocio de más de 12 billones de dólares, equivalentes a las economías de toda Rusia, Japón, Reino Unido y Alemania; incluso se compararía con la economía de India, situada entre las siete primeras a nivel mundial. El que logre controlar esta red tendrá la potestad de dominar la inteligencia artificial del futuro y con ello se originaría un poder militar ilimitado.

Corroborando esta posibilidad se encuentran los estudios ya oficiales de la Universidad Hebrea, Jerusalén, Israel, del Departamento de Física, a cargo de Yuri-Feldman y Paul-Ben-Ishai, en los que se establece que las ondas 5G tienen la misma frecuencia que las armas electromagnéticas y que están  en condiciones de paralizar a grandes multitudes  durante protestas y manifestaciones, ya que las ondas interactúan con las glándulas sudoríparas de nuestro cuerpo, debido a su forma helicoidal, y que actúan como antenas.  Es por eso que Estados Unidos acusa a la empresa Huawei de usar su poder comercial para introducir esta red de control y, sobre todo, de espionaje.  Claramente podemos ver que el modelo de desarrollo histórico de Estados Unidos es inservible para los nuevos retos mundiales, dando como resultado que el país ya no está a la altura del desarrollo cultural económico social del mundo y que llegó a su límite. Es por esa razón que esta gran potencia estaría optando por la alternativa militar, con un conjunto de guerras tecnológicas, económicas y militares para superar a un enemigo que no tiene perspectivas de vencer sino es con estos recursos de extrema brutalidad.  

El mundo entero es consciente de esta situación, como de la intervención a Venezuela y la paralización parcial de los servicios básicos por medio del hackeo, en estos últimos meses. En ese contexto, ¿qué tan preparada está Bolivia actualmente para este tipo de intervenciones? Personalmente estamos en pañales. Digo Bolivia, porque aquí encontramos la clave entre China y Estados Unidos y como operaria la nueva Ruta de la Seda. Evo Morales, se encuentra cauteloso porque es el único presidente progresista del Continente Sur y está aliada a la izquierda desde la época de mando del comandante Hugo Chávez Frías, pero, el sentido económico y político en este tiempo tiene sus variantes.

La disonancia cognitiva es muy recurrente en la política, desde el pronunciamiento de Almagro, en el que exhorta a Evo a respetar el referendo en el que Bolivia dijo No a la reelección; recordando las declaraciones de Evo Morales de que no volvería a ser candidato; pasando por las afirmaciones de Álvaro García de respetar los resultados del 21F; hasta las calificaciones de Morales a la OEA y a su secretario de títeres del imperio, llamando a Almagro mercenario de la democracia en América Latina. Sin embargo, apenas aparece Almagro, validando la ilegítima repostulación de Morales, y los personajes incurren en un compañerismo casi inverosímil.

¿Qué llevó a Almagro a actuar con semejante incongruencia? La respuesta gira a raíz de sus intereses: mientras más países reconozcan su autoridad, sus decisiones tendrán mayor peso. Además, es entendido que las personas que ostentan poder no quieren perder sus privilegios. Qué importa recaer en incongruencias cuando el objetivo que se persigue traerá mayores beneficios que simplemente ser tachado de farsante. A Almagro le interesa un entendimiento económico entre China, USA y Evo Morales, porque Bolivia ya sobrepaso a Venezuela en estabilidad económica y, por esto, el ex presidente Pepe Mujica le recomienda al presidente Maduro Moros que llame a nuevas elecciones o renuncie a su cargo presidencial en la Bolivariana Venezuela. Apoyándose mutuamente, Morales y Almagro se aseguran cinco años más en el poder. Lo que resulta aún más interesante es que ambos personajes tienen posiciones contradictorias en Venezuela, pero quién sabe, tal vez el día de mañana aparezca Almagro defendiendo a Maduro y Evo rechazándolo; todo es posible cuando no se da valor a la palabra y la moral se la usa a conveniencia personal. 

De todas maneras, Huawei no se retirará del mercado latino porque los cerebros artificiales de los robots se encuentran acopladas a esta realidad tecnológica- financiera

 

 

 

Wang Xing y Jack Ma son quizá quienes, en los últimos tiempos, mejor han personificado esta filosofía

 

 

 

 

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (1182 noticias)
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