Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Galia Pérez Ntt Radio escriba una noticia?

Sin vacuna contra la agresión sexual

0
23/09/2019 09:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ciertos grupos ridiculizan o tratan de culpar a las víctimas de acoso o agresión sexual sin saber que nadie está exento de poder ser, a su vez, víctima

 

El acoso y la agresión sexual son temas que ya deberían estar en las agendas de Estado, en los programas de gobierno, en las propuestas electorales panameñas, pero no lo están.

En el imaginario colectivo se cree que solo los hombres de bajo nivel cultural y educativo, cuyo acoso es verbal y público con la silbadera y piropos obcenos son los que caen en este tipo de delitos.

Lamentablemente, no es así. Hay catedráticos universitarios amparados en su imagen docta que han hecho la vida imposible a colegas jóvenes, que incluso, por evitar una desgracia en su seno familiar han preferido renunciar a la denuncia y al propio centro de estudios pese al consejo de amigas y compañeras de trabajo.

Y, por desgracia, tampoco es algo que se limite a un solo sexo. Aunque mayoritariamente se da de varón a mujer, tambien se da en otras vías como de hombre a hombre o de mujer a mujer y de mujer a hombre.

El acoso y las agresiones sexuales son más comunes de lo que se piensa y hace falta mucho coraje, casi siempre con apoyo colectivo para enfrentarlo pues se establecen por una relación de poder en la que el acosado o acosada está en condición desfavorable.

Hace más años de los que quiero recordar llegué a trabajar a un centro educativo privado, aún sin título universitario, y frente a un acoso hacia mi persona, muy molesta, se lo fuí a contar a mis compañeras quienes me dijeron que era la tónica allí, y una de ellas relató que en su caso se había pasado de la raya y había tenido que salir corriendo y encerrarse en un baño pues el acosador, que era el administrador, no atendía al no de ella.

No pude callar cuando era joven, inexperta y sin estudios como para hacerlo ahora cerca de jubilarme

El acoso fue una situación terrible por la que hubo que confrontarlo que se adicionaba a su irrespeto a otras normas del código del trabajo. Su poder e impunidad se debía a su consanguinidad con un magistrado de la corte suprema, el cual no demoró en usar en nuestra contra.

Quedé tan afectada que nunca más, mientras fuí joven, quise trabajar en colegios particulares, aunado a los bajos salarios me persuadió esta horrible experiencia. No estaba dispuesta a volver a vivir algo tan angustiante y denigrante.

Como siempre que inicio luchas duras tuve que aguantar varios reclamos de familiares, amistades y colegas diciéndome que no era necesario hacer lío, que me fuera discretamente y dejara a todas las demás cada una con su cruz...

Ni les cuento lo peor que me fué cuando el Ministerio de Educación detectó que este colegio estaba actuando sin los debidos permisos y decidió cerrarlo, allí se me responsabilizó por la pérdida de inversión de los padres de familia y del año escolar de los jóvenes (a estos últimos nos preocupamos por garantizar se le reconociera el pase con tres bimestres y los aceptaran en colegios legales).

Me molestaba que dijeran que era mi culpa el cierre del colegio, ¿ a quién se le ocurre abrir una escuela sin permisos y encima hostigar sexualmente y mal pagar a las docentes?. ¿ Por qué nadie lo ve así, solo yo?

No podía quedarme callada entonces, que era joven e inexperta y casi sin estudios, como para que alguien pretenda que lo haga ahora a punta de jubilarme.

No me importa que traten de rebajarme diciendo que soy feminazi porque prefiero denunciar que callar y aceptar el abuso, legitimado siempre por el silencio de las víctimas. No está bien que, en nombre de lo que sea, pretendan humillarnos, aprovecharse de nosotras, mancillar nuestras reputaciones cuando divergemos, anularnos en el ostracismo si nos negamos a ser la mujer que calladita se ve más bonita.

La sociedad tiene dos brazos, uno es su componente masculino y el otro el femenino. No seremos un mejor cuerpo social, amarrando, esposando a un árbol o mutilando uno de estos dos miembros.


Sobre esta noticia

Autor:
Galia Pérez Ntt Radio (20 noticias)
Visitas:
2
Tipo:
Opinión
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios