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La Vacuna contra el Alzheimer, nueva esperanza

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13/08/2020 05:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La investigación para pronosticar el Alzheimer en la retina del ojo es un nuevo procedimiento revolucionario si se confirma, que deja de lado técnicas invasivas, dolorosas

 

 Casi desde que la enfermedad fue identificada en 1906 por el Dr. Alois Alzheimer, los científicos han estado buscando maneras de identificarla más temprano. Sabemos ahora que el proceso de la enfermedad se inicia en el cerebro entre 10 y 15 años antes de que aparezcan los primeros síntomas en el paciente. Pero para cuando los problemas de memoria se desarrollan, entre el 40% y 50% de las neuronas del paciente ya han sido afectadas o destruidas.

 

Hay ciertas características particulares del Alzheimer, incluyendo la acumulación de placas seniles en el cerebro, compuestas de la proteína beta-amiloide. El problema es que la tecnología actual no puede confirmar la existencia de las placas de manera concluyente.

 

La biología de la enfermedad de Alzheimer comienza y se puede detectar 25 años antes de que aparezca la demencia

 

La primera señal de la presencia de la enfermedad consiste en una caída de los niveles de la proteína beta amiloide en el líquido encefalorraquídeo, un indicador que suele manifestarse con 25 años de antelación respecto al daño cognitivo incapacitante. Esta proteína es la causante de la formación de las llamadas placas seniles en el cerebro, una de las dos estructuras aberrantes que caracterizan la enfermedad, junto a la formación de los llamados ovillos neurofibriliares. Esto lo acaba de confirmar un estudio elaborado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington.

 

El trabajo que publicó la revista New England Journal of Medicine (Noviembre 2012), hacía referencia a otras cuatro alteraciones, descubiertas. A unos 15 años de la aparición de los síntomas de la enfermedad se puede detectar ya un incremento de la proteína tau (ligada a la aparición de los ovillos) en el líquido de la médula espinal. Eran también perceptibles otras señales como alteraciones (atrofia, estrechamiento) en estructuras cerebrales como el hipocampo, la caída del consumo de glucosa en el cerebro o la aparición de los primeros problemas de memoria no se pueden identificar hasta una década antes que la enfermedad ya sea evidente.

 

Ese año 2012, la Agencia de Alimentos y Medicamentos (DEA) de Estados Unidos, aprobó una prueba de imágenes cerebrales, un tipo de tomografía, para detectar la presencia de proteínas amiloides en el cerebro. Pero los científicos aclararon que esa prueba en sí no era suficiente para diagnosticar el Alzheimer.

 

Analizar el líquido de la columna vertebral, o realizar una biopsia cerebral ofrecía una mejor perspectiva del cerebro, pero esto implicaba procedimientos invasivos. En la mayoría de casos, la mejor opción por entonces era realizar un examen clínico neurológico luego de que el paciente haya sufrido pérdida de memoria

.

 

La investigación para pronosticar el Alzheimer en la retina del ojo es un nuevo procedimiento revolucionario si se confirma, que deja de lado técnicas invasivas, dolorosas

 

Ésta es la razón por la que las investigaciones recientes llaman la atención. La biografía del hallazgo es siempre interesante: al estudiar el cuerpo de personas recién fallecidas en un hospital de Los Ángeles, los investigadores hicieron la observación de que la cantidad de proteína beta-amiloide en el cerebro equivalía casi a la cantidad de la misma proteína en la retina del ojo.

 

¿Y eso por qué?. Porque a medida que el cuerpo se desarrolla desde que es embrión, la retina se va formando del mismo tejido que forma el cerebro. Basándose en este hallazgo, el equipo de investigación desarrolló una prueba no invasiva para buscar la existencia de las distintivas placas beta-amiloides en la retina

.

 

 

Ahora, están llevando a cabo un ensayo clínico para ver si la prueba puede identificar pacientes que están empezando a desarrollar Alzheimer, pero que todavía no presentan síntomas.

 

Con la ayuda de voluntarios se han realizado ensayos en el Centro Médico Cedars-Sinai, Los Angeles. Todavía no se sabe seguro si la prueba será una herramienta definitiva para pronosticar la enfermedad de Alzheimer, pero los científicos de la Asociación de Alzheimer,   en Chicago, creen que el hallazgo es prometedor.

 

"Una prueba ocular confiable sería una contribución muy importante", según Maria Carrillo, Vicepresidenta de Relaciones Médicas y Científicas de la Asociación de Alzheimer. "Las personas suelen a ir al oftalmólogo con más frecuencia a medida que se hacen mayores.  Si se pudiera añadir una prueba rápida para ver si hay algún problema neurógeno en el cerebro, esto será algo importante y ayudará mucho".

 

La investigación en curso es importante, porque una de cada 8 personas mayores de 65 años sufren de Alzheimer, y por desgracia la incidencia de la enfermedad se calcula que se triplicará para el 2050, a medida que aumenta el número de ciudadanos de todos los países de edad avanzada.

 

El ensayo que se lleva a cabo en el centro médico de Los Angeles no es el único que se enfoca en los ojos. Otro laboratorios están desarrollando otra prueba que busca la existencia de proteínas amiloides en el cristalino del ojo. Según Paul Hartung, presidente de una de las compañías "Esto nos brindará una mayor sensibilidad y especificidad que analizar la retina". Actualmente se están llevando a cabo  ensayos clínicos con centenares de pacientes.

Según Hartung el costo será una décima parte del costo del procedimiento de la tomografía.

 

Otra prueba, la tercera, registra sutiles movimientos rápidos del ojo, conocidos como movimientos sacádicos. "Cuando las personas empiezan a experimentar cambios cognitivos, estos movimientos se vuelven más erráticos y lentos", explican los oftalmólogos.

 

Otro enfoque en la lucha contra la enfermedad es el que busca cambios en la infraestructura de los vasos sanguíneos."Puede que no se de exclusivamente en el Alzheimer", aclaran los científicos" pero gran parte de la idea tras esa iniciativa es encontrar cuál es la diferencia entre éste y otros trastornos neurológicos".

 

El Dr. Keith Black, un neurocirujano del hospital Cedars-Sinai, y quien ayudó a desarrollar la prueba de las imágenes de la retina, dice que el problema con los tratamientos actuales es que muchos pacientes de Azheimer se dan cuenta de que lo sufren sólo en la última etapa de la enfermedad".

 

"Pero si podemos identificar a pacientes que a los 50 años están ya acumulando estas placas, y logramos detener el proceso, aumentan las probabilidades de tener un tratamiento efectivo", expresó Black.

 

Los científicos no quieren exagerar la importancia de la detección temprana hasta que no haya un tratamiento o una vacuna que funcione para ese hallazgo

 

El Dr Black dice que la importancia de la detección temprana es un paso más contra el Alzheimer pero por desgracia, frente a la enfermedad, todavía no se cuenta con un tratamiento para curar o incluso disminuir el progreso de la enfermedad. Por eso cuando se anuncia una vacuna los ojos de millones de personas se abren con esperanza.

La vacuna encontrada por el Dr. Cacabelos parece que se confirma en los seres humanos, aunque tiene que esperar otras pruebas

 

Tecnologías como ésta para lograr una intervención más temprana son siempre útiles, pero por ahora no se pueden  crear estrategias para medir su eficacia y el consejo fundamental que se les da a los pacientes puede sonar muy conocido: comer bien  hacer mucho ejercicio. Eso  es algo que en realidad,   todos deberían hacer. Es la perspectiva psicológica.

 

Un grupo de científicos españoles, dirigidos por el doctor Ramón Cacabelos, ha diseñado la primera vacuna contra el Alzheimer

 

 

Esa vacuna en ensayos realizados en ratones transgénicos es capaz de prevenir la enfermedad o revertir sus manifestaciones cuando ya se ha desarrollado. El doctor Ramón Cacabelos ha presentado hace días la vacuna EB-101 y  ya se ha presentado la patente para su fabricación. El hallazgo se debe a grupo de científicos del Centro Médico EuroEspes de A Coruña, que está gestionando con varias multinacionales el inicio de los estudios clínicos en humanos

.

 

Los investigadores están preparados para comenzar en tres o cuatro meses estos ensayos clínicos, que podrían durar de seis a ocho años, pero todo dependerá de los requerimientos de la administración reguladora de los medicamentos en EEUU, la FDA. Los ensayos preclínicos que se han realizado en ratones.

 

Para los doctores, lo más importante no es sólo prolongar la vida, sino mejorar sus condiciones y la dignidad de estas personas que sufren una enfermedad que según los cálculos son unos 36 millones en el mundo, 6 millones en Europa y entre 500.000 y 1.300.000 en España, con una incidencia de 150.000 nuevos casos al año. Además, la previsión es que en 2030 los enfermos en el mundo lleguen a los 66 millones y en 2050 unos 115, con lo que el número de personas, si no hay ningún progreso médico importante, irá en aumento y con ello el gasto sanitario.

 

En España, el costo anual de la atención de una persona con esta patología puede oscilar entre los 12.700 y los 22.000 euros, en función del estadio evolutivo. Y, según el doctor, entre el 60 y 68% de estos enfermos no deberían tomar nada de lo que están tomando hoy, pero "como no hay otra cosa", siguen la rutina.

 

Actualmente se está investigando el Alzheimer, desde todos los ángulos en muchas partes del mundo, como EEUU, Japón o China, España, Alemania…

 

Los médicos tienen puesta su esperanza en esta vacuna y en cualquier otra de las que se anuncian en el mundo, aunque los especialistas gallegos de A Coruña esperan que la EB-101 ofrezca mayor eficacia y seguridad al asegurar que es la única con un proceso innovador diferente. Así lo han evidenciado, según Cacabelos, los ensayos en ratones portadores de las principales mutaciones genéticas responsables de la enfermedad en seres humanos. En el modelo preventivo de la vacuna se vio que los animales inmunizados no desarrollaban la enfermedad a lo largo de la vida, ni sufrían trastornos inmunológicos, ni una activación del sistema microbiliar, ni tampoco reacciones basculares hemorrágicas en el cerebro.

 

En el modelo terapéutico, y en los animales que manifestaban signos degeneración cerebral, se evidenció que se detenía el proceso degenerativo y se reducían de forma "espectacular" los rasgos patogénicos que caracterizan al cerebro del enfermo (depósitos de beta-amiloide, ovillos neurogibrilares y reacciones neuroinflamatorias mediadas por las células gliales). Ante estos resultados, los investigadores hacen hincapié en la importancia de la prevención porque esta enfermedad suele hacerse patente a partir de los 60 ó 65 años, aunque en realidad esta minando el cerebro desde que deja de madurar a los 30 ó 35.

 

 

De esta forma, se disponen de 30 ó 40 años para interceptar su curso, un periodo en el que los investigadores concentran sus esfuerzos para proteger a ese cerebro vulnerable desde edades tempranas de la vida para que no degenere y se retrase e incluso evite la aparición de la enfermedad. Pero los especialistas se muestran prudentes a la hora de hablar de la posible administración en un futuro de la vacuna en humanos: "yo no sería partidario nunca en la enfermedad de Alzheimer que aunque saquemos un fármaco o una vacuna aparentemente buena se de a granel", dice Cacabelos.

 

"Nuestra guerra desde hace muchos años -añade- es dirigirnos hacia una medicina personalizada, que hay que adaptarla a la capacidad de respuesta de los pacientes y eso depende el perfil genómico de cada uno".

 

Muchos especialistas han acogido con esperanza aunque con cautela la noticia de la nueva vacuna. Los datos están basados a través de muchos intentos a través de los años con noticia de un resultdo obtenido en modelos experimentales con ratones, los cuales distan mucho de lo que constituye la enfermedad de Alzheimer, cuya duración, impacto e intensidad no es reproducible exactamente por el momento con animales.

 

Hasta ahora muchos estudios realizados con fármacos y vacunas que se han mostrado útiles en los modelos animales los primeros meses pero por desgracia han terminado en fracaso en los ensayos definitivos en humanos, sin poder ser recomendada su utilización en la enfermedad de Alzheimer.

 

La enfermedad de Alzheimer- repetimos- es muy compleja, progresiva y de larga duración. Todavía no se conocen con total exactitud sus causas, aunque los esfuerzos a nivel mundial para prevenir y tratar esta enfermedad son cada vez más importantes. Anunciar resultados positivos en  Alzheimer basándose exclusivamente en resultados obtenidos con animales, es la información de un esfuerzo no de una esperanza.

 

El desarrollo de fármacos para la enfermedad de Alzheimer es largo, muy costoso y con una tasa de fracaso muy elevada. Se requieren de 8 a 10 años desde que un fármaco muestra resultados positivos en laboratorio hasta que este tratamiento se puede aplicar a los pacientes.

 

La comunidad científica y médica suele también sopesar con cautela el impacto y las expectativas que pueden generar en los enfermos de Alzhéimer y sus familiares. Y los laboratorios lanzan la promoción al vuelo de forma generalmente prematura, por intereses comerciales.

 

Por poner un ejemplo en Octubre 2000, se publicó la noticia de que se había logrado una vacuna para prevenir la enfermedad de Alzheimer. Según las presentaciones en el Congreso Mundial de Alzheimer 2000, celebrado en Washington en Julio de este año publicadas en la revista Science, eran optimistas.

 

Algunos científicos estimaban peligroso ensayarlo en humanos. Pero  los trabajos presentados por el Dr. Shenck mostraban evidencias de que no era tóxica. La vacuna se había ensayado en cerdos, conejos y monos, y no había ningún síntoma de autoinmunidad o de otras reacciones. Y con todas las presunciones de haberse logrado por fin la ansiada vacuna, al cabo de meses tuvo que retirase del mercado, lo cual se ha repetido muchas veces desde el 2000.

 

Diáspora, como siempre, afronta este tipo de noticias con esperanza y las da con reservas, pues hay mucha gente muy desesperada a la caza de cualquier posible atisbo de esperanza; en este caso, además, la forma de venderlo del equipo que la ha desarrollado la vacuna hay que analizarla con cuidado.

 

En todo caso, la trascendencia de estos hallazgos es un gran paso adelante, ya que este mal afecta a un porcentaje muy elevado de los adultos mayores. Ojalá que lo encontrado por el Dr. Cacabelos se confirme en los seres humanos, ya que la enfermedad es muy cruel, tanto para el que la padece, como para sus familiares.

 


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